Una visita inesperada y necesaria

Viernes, 8 agosto, 2014

el Padre en VenezuelaEl pasado miércoles 6 de agosto, pasado el medio día aterrizaba el avión que nos dejaba el tierra venezolana al Padre, Mons. Javier Echevarría, Prelado del Opus dei. Era una visita sorpresa, pues no estaba en el plan inicial del viaje por Centroamerica, pero como el mismo dijo: “era una visita necesaria”. Hoy viernes 8 ya se nos va. Pero nos ha dejado una sensación de que somos familia y de que tenemos un Padre que nos quiere. Como el mismo dijo anoche: “yo no me voy”, y así lo sentimos en verdad. Sabemos que seguirá estando pendiente de todo lo que pasa en Venezuela. Son muchas las ideas y muy entrañables los sentimientos que nos ha transmitido en esta breve estancia. Pero desde el blog quiero expresar el agradecimiento y el deseo de ser muy fieles y de seguir trabajando en esta tierra con optimismo e ilusión. ¡Muchas gracias Padre por su visita!

 

El domingo pasado fue el día del padre en Venezuela y como no pude poner nada aquí va este buen video de felicitación a los papás:

Suena a queja, pero… «Fuese cual fuese el momento, siempre estuviste ahí para mí. ¡Estoy tan orgullosa de llamarte Papáaa [Daaad, en inglés]!», culmina esta felicitación por el Día del Padre, que se celebró este domingo en numerosos países.


Libro electrónico sobre la educación de los hijos

Ahora que se celebra un Consistorio extraordinario sobre la familia convocado por Papa Francisco, puede venir muy bien ver algunos de los artículos que se reúnen en este buen libro.

Para leerlo en formatos epub, y otros artículos aquí:

#eltrabajomasdificildelmundo

Jueves, 1 mayo, 2014

Me lo manda un amigo. No dejes de verlo hasta el final, que es cuando se entiende todo:

My Beautiful Woman – Cortometraje

Domingo, 6 abril, 2014

Un cortometraje emocionante que narra la historia real de una joven madre soltera y el fuerte vínculo que tiene con su hija…

Cuanto más damos, más nos queda

Lunes, 17 marzo, 2014

350He estado unos días fuera, y sin escribir en el blog. Aquí os dejo con estas sugerentes ideas de Fernando:.

Hay gente que da con la mano pequeñita, gente que da con la mano grande, y gente que te da hasta la mano. No depende del tamaño de la extremidad, porque la medida está en el corazón.

Algunos hay que piden mucho y no dan nada. Otros no piden por no tener que dar -no quieren «deber favores»-. Y otros hay que piensan que nunca han dado suficiente; lo dan todo sin pedir nada. Dios es de esos.                     Sin embargo… 

La medida que uséis la usarán con vosotros.

Sería bueno que, en esta Cuaresma, nos examinásemos sobre generosidad. Y, para ello, tendríamos que mirar detenidamente el peso y la medida que anidan en nuestros corazones.

A quienes dan poco, cualquier petición les pesa. Se les hace un mundo despojarse de parte de su tiempo, o de su dinero, o de sus planes personales. Sin embargo, a quienes lo dan todo les pesa lo que tienen. Se despojan de ello como quien suelta lastre o se libera de un fardo.

Piénsalo bien: lo que no entregues generosamente te lo van a robar los hombres o la muerte. Si lo entregas, Dios te recompensará. Si te lo roban, nadie te lo devolverá.

Sobre la oración del cristiano

Martes, 11 marzo, 2014

Ends of the Earth - Warps the Lofoten Island Ridge, North Norway by Daniel KorzhonovNo hay vida cristiana sin oración, pero tampoco hay oración si el trato con Dios no transforma la vida. Cada vez que, en el Padrenuestro, pedimos hágase tu voluntad, cuerpo y alma deberían estremecerse, como se estremeció Jesús al pedirlo en Getsemaní.

La oración cristiana no es una terapia contra estrés; ni un deber penoso que debe cumplirse para llegar al Cielo; ni una herramienta omnipotente para que nuestros deseos se hagan realidad; ni un intento de poner a Dios de nuestra parte para que sea nuestra voluntad la que se cumpla; ni un remanso de paz donde los hombres no nos molesten.

Más bien, la oración cristiana es:
una entrega filial de la vida en manos de nuestro Padre Dios;
un silenciosa intimidad de Amor con quien sabemos nos ama;
un robo consentido, en el que damos permiso a Dios para que haga suyo todo cuanto somos y tenemos;
un fuego que quema el «yo» en el horno del Corazón de Cristo;
un beso que enloquece al amado y le mueve a sonreír incluso mientras llora.

No es verdadera oración todo aquello a lo que llamamos «rezar». Pero, cuando rezamos de verdad, tiembla la tierra y cambia el mundo.

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