Fue en 1908 a propuesta de Paul Watson cuando se comenzó a celebrar anualmente en toda la Iglesia la semana para la unidad de los cristianos. Los días previos (18-25) a la celebración de la conversión de san Pablo son los destinados a pedir como hizo Cristo en la Última Cena por la  unidad de todos: “No ruego solo por estos, sino por los que van a creer en mí por su palabra. Que todos sean uno; como Tú, Padre, en mi y yo en Ti, que así ellos estén en nosotros, para que el mundo crea que Tú me has enviado. Yo les he dado la gloria que Tú me diste, para que sean uno como nosotros somos uno. Yo en ellos y Tú en mí, para que sean consumados en la unidad, y conozca el mundo que Tú me has enviado y los has amado como me amaste a mí”.

Este deseo profundo de Cristo ha sido obstaculizado a lo largo de la historia de la Iglesia. Como Juan Pablo II dijo en la Encíclica Ut Unum sint: Leer el resto de esta entrada »

Copio de libertad digital este artículo de Matthew Warner ingeniero, padre de familia, creador de la red Flocknote (www.flocknote.com), de www.tweetcatholic.com y uno de los autores que escriben en el libro “The Church and New Media”. También es responsable del blog “Fallible Blogma” (www.fallibleblogma.com). Aquí se recogen sus ideas muy brevemente:

1. EVITA: Fingir, representar un papel, posar. LO QUE HAY QUE HACER: Sé tú mismo.
 “No pasa nada porque no seamos perfectos, de hecho es una ventaja. La gente puede entenderlo. La forma más segura de ser original es ser tú mismo. No finjas”.

2. EVITA: Juzgar y condenar a las personas. LO QUE HAY QUE HACER: Decir la verdad sobre sus actos
 “San Efrén decía: sé amable con todos los que encuentres, porque cada persona lucha una gran batalla. No sabes lo que está viviendo ni por lo que pasa otra persona. Dale el beneficio de la duda y empieza amándola. Pero, si la amas de verdad, asegúrate de compartir la verdad con ella acerca de sus acciones, por su bien, no por el tuyo”. Leer el resto de esta entrada »

Imagínate a un grupo de personas intentado cada una mover su automóvil a base de empujones. Haciendo un esfuerzo terrible con el que apenas consiguen desplazar el vehículo unos metros, y, además en cuanto dejan de empujar, el automóvil se para. Bastará un día entero empujando para que abandonen tan propósito, pues tanto sus fuerzas como su paciencia llegarán al límite: “Lo he intentado pero no he podido”… “Es muy difícil, yo diría que imposible”… “¡Nada, que no ha habido manera!”.

Así me imagino que van las personas que intentan llevar su Cruz, la de cada día, “a base de empujar con fuerza, a pulso”, sin rezar, sin sacramentos, sin vida interior… Quieren ser generosos sin rezar, quieren vencer rencores y perdonar sin implorar la ayuda divina, quieren vivir conforme a su conciencia sin leer el evangelio ni formarse… Y claro, así no hay manera:  “Lo he intentado pero no he podido”… “Es muy difícil, yo diría que imposible”… “¡Nada, que no ha habido manera!”. Leer el resto de esta entrada »

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