Edith nació a finales del siglo XIX. Era la pequeña de una numerosa familia judía de Prusia, actualmente Polonia. Murió en el campo de concentración de Auschwitz durante la segunda guerra mundial. El sostenimiento de la familia dependía de una pequeña industria maderera que generaba algunos puestos de trabajo. Con la prematura muerte del padre, la madre de Edith (Auguste Stein) hubo de hacerse cargo de la gestión de la empresa. Era una mujer fuerte, judía convencida y piadosa que luchó hasta el final por los suyos.

Edith era brillante académicamente. Aunque era prácticante judía, poco después de cumplir los quince años por parecerle que Dios era un ser lejano, abandono la oración y poco después dejó explícitamente el judaísmo.

En la universidad cursó brillantemente filosofía, y pronto trabajó para uno de los más influyentes pensadores de inicios del siglo XX: Edmund Husserl. Poco a poco, Edith adquirió prestigio entre sus compañeros y empezó a ser reconocida en todo el mundo por su competencia y gran capacidad de trabajo.

Algunos inesperados acontecimientos hicieron que recapacitara sobre Dios y acabaron por convertirla definitivamente. Nos centraremos en tres de estos momentos: Leer el resto de esta entrada »

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