La referencia a un Creador que pone límites
Lunes, 9 enero, 2012
Terminamos, por ahora, con esta serie de temas sobre el relativismo. Y terminamos con una afirmación que está en el corazón del problema del relativimso:
Quien piensa que existe una verdad, y que esa verdad se puede alcanzar con certeza aun en medio de muchas dificultades, y quien piensa que la naturaleza, y el propio hombre como parte de la naturaleza, tienen una finalidad que no se ha inventado el hombre, está aceptando la existencia de una inteligencia superior, está afirmando la existencia de Dios.
Que exista un fin último objetivo, ajeno a la voluntad del hombre, presupone la idea de un Creador. Por el contrario, aquello que es fruto del puro azar o de la casualidad no tiene fin, no tiene objeto, esto es, no tiene causa final. El error fundamental de la Modernidad fue, precisamente, la negación de la causalidad final. Desde el siglo XVII, el conocimiento del hombre y del resto de la realidad se ha limitado a ser un conocimiento del cómo, pero no del para qué. Y es lógico, pues qué sentido tiene, por ejemplo, preguntarse sobre el para qué de un montón de trapos arrojados ciegamente en un vertedero sin orden ni concierto. El preguntarse sobre el para qué de algo presupone una inteligencia que haya lanzado ese algo a la existencia y le haya destinado a un fin. La causalidad final de algo presupone, por definición, la de una inteligencia que destine ese algo hacia un objetivo. Leer el resto de esta entrada »
Con el relativismo ético, colamos un mosquito y nos tragamos un camello.
Lunes, 2 enero, 2012
Estamos a punto de concluir esta serie sobre el relativismo. Ya vimos cómo el relativismo engendra una actitud existencial que algunos califican como “síndrome de la neutralidad”: “Yo nunca tendría un esclavo en casa, pero si alguien quiere tenerlo…”, “Yo no aborto, pero dejemos libertad para quien quiera abortar”. Pero, en el fondo siempre optamos y lo cierto es que tomamos postura entre el bien y el mal, entre la verdad y el error, queramos o no. Por ejemplo, llama la atención la campaña sistemática antitabaco, en contraste con la libertad con que se administra la píldora abortiva, incluso a menores. Se obliga a poner en los paquetes de tabaco: “El tabaco mata”, cosa que es verdad, pero mucho más verdad es que la píldora abortiva también mata, y además mata a un inocente que no tiene culpa de nada… Muchos, dispuestos a escandalizarse por cosas secundarias, parecen tolerar injusticias inauditas. Con el relativismo ético, colamos un mosquito y nos tragamos un camello.
¿Sentimentalismo vs razón?
Lunes, 26 diciembre, 2011
Seguimos con nuestra serie sobre el relativismo. Esta vez veremos que la confrontación entre sentimiento y razón es otra de las fuentes del pensamiento relativista. Podemos entender así que para un relativista los juicios de valor son espejismos producidos por nuestros sentimientos o sensaciones.
Los escépticos o relativistas éticos sostiene que nuestros juicios de valor no son más que expresiones de nuestros deseos y sentimientos, que se proyectan sobre los objetos que deseamos, y luego objetivamos tales deseos, postulando su universalidad (*). Cuando no hay argumentos racionales para defender unos valores sobre otros, ya sólo queda apelar al sentimiento, y así se generaliza lo que muchos llaman el emotivismo, que podríamos definir como la convicción de que el bien o el mal de un determinado comportamiento depende del agrado o desagrado que provoque en nosotros dicho comportamiento. Si nos gusta, entonces estará bien. Y si nos provoca cierto rechazo, entonces estará mal. Esto impide cualquier intento de convencer a alguien de que algo es mejor que otra cosa. Esto sería lógico si la ética fuera una cuestión sólo de gustos, de tal modo, que para uno estaría bien, digamos, amputarse un dedo porque le gusta, y además está de moda, mientras que para otros, si su conciencia les provoca cierto desasosiego, entonces estaría mal.
- (*) A este respecto no podía ser más clara la afirmación de Mackie recogida por Finnis: «Los que emiten juicios de valor y piensan que tales juicios son objetivos, en realidad no hacen otra cosa que expresar sobre el mundo lo que ellos mismos desean». FINNIS, John: Natural Law and Natural Rights, Oxford University Press, Oxford, New York, 1996, p. 143
- Cf. GEORGE, Robert: Para hacer mejores a los hombres, Ediciones Internacionales Universitarias, Madrid, 2002, p.103
- Qué es el relativismo, de Diego Poole, ed Palabra, dbolsillo mc 811
- Relativismo; Escrito por Diego POOLE DERQUI, Profesor Titular de Filosofía del Derecho, Universidad Rey Juan Carlos, Madrid 2009
¿Qué tiene que ver la Alianza mundial de las religiones con el relativismo?
Lunes, 12 diciembre, 2011
Seguimos con nuestra serie sobre el relativismo. Esta vez veremos que existe cierta relación a la confrontación entre el relativismo y el cristianismo, con el enfoque que caracteriza a la teología asiática negativa. Y aunque aparentemente este dato parezca muy lejano a una argumentación filosófica, conviene referirnos a él por la influencia real que ejerce: se trata de la influencia de la teología negativa asiática, según la cual lo Divino es absolutamente trascendente y no puede ser conocido desde este mundo más que en apariencias. Cristo ha de ser uno más entre las muchas imágenes y destellos de la divinidad en este mundo, un avatar más que se ha des situar en la fila de las diversas manifestaciones de Dios, junto a Kürma, Varaha, Rama, Krishna, Budha… y toda la peña. De ahí que el cristianismo, con su pretensión de verdad, sea incompatible con esta alianza mundial de las religiones, donde todas, cada una a su manera, manifiesta un aspecto de Dios y de la verdad del hombre, pero ninguna de ellas por separado puede tener la exclusiva. Oponerse a esta visión es oponerse a la democracia, al diálogo, a la tolerancia, a la la coexistencia de culturas iguales, a la alianza de civilizaciones.
¿Qué quiere decir la expresión: “la dictadura del relativismo”?
Lunes, 28 noviembre, 2011

¿Por qué el cristianismo está en el ojo del huracán desencadenado por el relativismo?
Lunes, 21 noviembre, 2011

¿Existe el relativismo cultural?
Lunes, 14 noviembre, 2011

Libertad y valor
Lunes, 7 noviembre, 2011
Seguimos con nuestra serie sobre el relativismo. Hoy se trata de otra interesante aclaración: la relación entre la libertad y los valores. Vamos a ello:
El pensamiento moderno tiende a identificar libertad con independencia o autonomía. Y se propone este objetivo como el fin más valioso. Pero lo cierto es que el hombre no se hace más valioso en la medida en que se independiza de los demás, sino en la medida en que se relaciona con ellos. La persona madura no es la que ya no depende de nadie, sino la que es consciente de su verdadera interdependencia (de él con los demás, y de los demás con él). La realización del hombre no se logra en solitario, cada uno por su cuenta, sino en comunión con el resto de los hombres. Por eso, la moralidad, que es realización personal, es por definición también solidaridad. El hombre se realiza en la medida en que ayuda a otros a realizarse, y se degrada en la medida en que se olvida de los demás. Esta es la estructura más íntima de su dinamismo perfectivo o moral. Ayudar a otra persona a realizarse tiene una palabra: amor, amor personal. Amar a una persona es, en primer término, querer el bien de esa persona, y no tanto la satisfacción del deseo de estar junto a ella.
Pero el amor entre los hombres es por definición una relación libre: nadie ama obligado. Amar por obligación es una contradicción. O uno ama por que quiere, o sencillamente no ama. A diferencia de la relación de complementariedad que se da en los seres irracionales, donde vemos que unos animales se ayudan a otros de forma sólo instintiva, como movidos por sus tendencias, en el hombre, esta complementariedad, además de ser estimulada por el instinto, requiere el concurso de la voluntad: es cada uno quien decide si quiere o no quiere ayudar a los otros. Nadie se siente impulsado de manera irresistible hacia el bien del prójimo, aunque el instinto ciertamente pueda ayudarle (como es la inclinación natural de la madre hacia su hijo, o sencillamente, la de un hombre hacia otro que se encuentra desamparado). La libertad, por lo tanto, es un ingrediente constitutivo del amor. Es más, podríamos definir la libertad como la capacidad de amar, porque para todo lo que no sea amar, no hace falta libertad (las necesidades básicas las hacemos igual que los demás animales que no tienen libertad). Leer el resto de esta entrada »
¿Qué relación tienen los valores con la verdad y con las virtudes?
Lunes, 31 octubre, 2011

Después de pasar el día pastando en el desierto que rodea la ciudad, un rebaño de ovejas y cabras sigue a su propietario hasta su casa en la periferia de Timbuctú. Fundada por pastores tuareg, Timbuctú todavía tiene en el comercio de ganado una de sus principales fuentes de ingresos.
Seguimos con nuestra serie sobre el relativismo. Hoy se trata de otra interesante aclaración: la relación intrínseca existente entre los valores, la verdad y las virtudes. Vamos a ello:
Hoy día preferimos hablar más de valores que de verdades para no entrar en conflicto con la idea de tolerancia y de relativismo democrático. Pero lo cierto es que los valores no se justifican por el simple hecho de ser elegidos libremente por los que los desean, porque según eso, tan valioso sería los apetitos complementarios de dos sadomasoquistas en el momento de sus relaciones sexuales, como el de la madre Teresa de Calcuta a la hora de atender enfermos. Los valores no son valiosos por el simple hecho de proceder de una voluntad deliberada, sino porque su consecución nos hace realmente mejores personas.
La racionalidad práctica sí es relativa
Lunes, 24 octubre, 2011

- Imaginen a Galileo frente al Telescopio Gigante Magallanes, o GMT
Seguimos con nuestra serie sobre el relativismo. Hoy se trata de una aclaración que puede llevar a equívocos a algunos si no se entiende bien:


