Hoy comienza un tiempo apasionante

Miércoles, 5 marzo, 2014

miercoles-de-ceniza-primer-dia-de-la-cuaresma-367227_400_215_1El tiempo que hoy comienza es una estancia de cuarenta días en el Desierto, a solas con Cristo. Es un gran retiro de dos amigos que buscan la intimidad para conocerse. Eso harás en Cuaresma: conocerlo y conocerte Seguirás haciendo lo mismo de siempre, pero tus ojos, en lugar de andar pendientes de lo que ocurre fuera, estarán fijos en lo que sucede dentro, en lo escondido.

Tu limosna quedará en secreto… Reza a tu Padre, que está en lo escondido… Que tu ayuno lo note, no la gente, sino tu Padre, que está en lo escondido…

Allí vamos, a lo escondido. Pero lo escondido está dentro, en el alma. Son días de recogimiento, de mayos silencio.

Allí, en lo escondido, ofrecerás tu vida en limosna (cuidando tu plan de vida con esmero, generosamente). Allí orarás, y te escuchará Dios. Allí ayunarás, y te alimentarás de su Palabra. Y, desde esta página, procuraremos irte proporcionando alimento, como los cuervos a Elías, para que no tengas que salir, si no quieres.

¡Vamos!

Autor:  Colaboradores del blogJose-Fernando Rey Ballesteros

Os transcribo este tesoro literario que guardaba traspapelado de hace años. Había visto la película “La fuerza de uno”, basada en la novela “La potencia de uno” de Brice Courtenay, y me había gustado. Es una auténtica historia de superación personal. En un momento dado, el protagonista de la película recuerda como el profesor Von Vollensteen, Doc, le explicó a su madre su teoría sobre los cactus:

Si Dios eligiese una planta para representarle, yo creo que elegiría entre todas ellas el cactus. El cactus posee casi todas las bendiciones que Él intentó otorgar al hombre, casi siempre en vano. El cactus es humilde pero no sumiso. Crece donde no es capaz de crecer ninguna otra planta. No se queja si el sol le quema en la espalda, ni si el viento lo arranca del acantilado o lo sepulta en la arena seca del desierto, ni sí está sediento. Cuando llega la lluvia almacena agua para futuros tiempos difíciles. Florece lo mismo en el buen tiempo que en el malo. Se defiende del peligro pero no hace daño a ninguna otra planta. Se adapta perfectamente casi a cualquier medio. En Méjico hay un cactus que sólo florece una vez cada cien años y de noche. Eso es santidad en grado sumo, ¿no está usted de acuerdo? El cactus tiene propiedades que le permiten curar las heridas de los hombres, y se extraen de él pociones que pueden hacer que un hombre toque el rostro de Dios o se asome a la boca del infierno. Es la planta de la paciencia y de la soledad, del amor y de la locura, de la belleza y de la fealdad, de la dureza y de la suavidad. ¿No cree usted que de todas las plantas fue al cactus la que Dios hizo a su propia imagen?”. (Cfr. Peekay, protagonista de “La potencia de uno”, de Courtenay)

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