“Tendrán respeto a mi hijo”

Viernes, 21 marzo, 2014

385Siempre me detengo, -comenta J-Fernando Rey- cuando leo la parábola, en esa frase del buen padre: Tendrán respeto a mi hijo. ¡Pobre Dios!

Enviaste, Padre celestial, a tu Hijo al mundo. Tendrán respeto a mi hijo… Debería haber sucedido. Los hombres deberían haber caído de rodillas ante el Verbo encarnado. Tendrían que haber entregado sus vidas en las manos de tu Unigénito, y haberlo colmado de honores como sólo a Dios se debe honrar. Ante su mirada misericordiosa, deberían haber hecho penitencia de sus pecados, para encontrar el perdón.

Tendrán respeto a mi hijo… Sin embargo, mira, Padre celestial, lo que hicieron con tu Hijo: míralo despreciado en Belén y dado a luz entre animales, míralo humillado por sus parientes y vecinos en Nazaret, míralo abofeteado y escupido en el Sanedrín, míralo desollado a latigazos y coronado de espinas en el Pretorio, míralo clavado a la Cruz en el Calvario.

Tendrán respeto a mi hijo… Míralo hoy, abandonado en tantos sagrarios que pasan el día solos sin nadie que los visite. Mira, Padre bueno, el respeto que hemos tenido a tu Hijo.

Y tú, lector, haz un propósito tras leer estas líneas: acércate a la iglesia, y regálale, al menos, una hermosa genuflexión.

Algunas frases del Papa Francisco

Lunes, 17 marzo, 2014

Esta semana la empezamos con esta frase del Papa Francisco:

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“… vosotros no os avergonzáis de su cruz. Más aún, la abrazáis porque habéis comprendido que la verdadera alegría está en el don de sí mismo, en el don de sí, en salir de uno mismo, y en que él ha triunfado sobre el mal con el amor de Dios.”

La frase fue pronunciada en la Homilía de la misa del Domingo de Ramos, 24 de marzo de 2013. Esl texto completo a continuación: Leer el resto de esta entrada »

Calendario de cuaresma

Jueves, 6 marzo, 2014

Me envía Carmen este original calendario de cuaresma. Aquí te lo pongo por si te sirve (pinchar en la imagen para agrandar):

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Hoy comienza un tiempo apasionante

Miércoles, 5 marzo, 2014

miercoles-de-ceniza-primer-dia-de-la-cuaresma-367227_400_215_1El tiempo que hoy comienza es una estancia de cuarenta días en el Desierto, a solas con Cristo. Es un gran retiro de dos amigos que buscan la intimidad para conocerse. Eso harás en Cuaresma: conocerlo y conocerte Seguirás haciendo lo mismo de siempre, pero tus ojos, en lugar de andar pendientes de lo que ocurre fuera, estarán fijos en lo que sucede dentro, en lo escondido.

Tu limosna quedará en secreto… Reza a tu Padre, que está en lo escondido… Que tu ayuno lo note, no la gente, sino tu Padre, que está en lo escondido…

Allí vamos, a lo escondido. Pero lo escondido está dentro, en el alma. Son días de recogimiento, de mayos silencio.

Allí, en lo escondido, ofrecerás tu vida en limosna (cuidando tu plan de vida con esmero, generosamente). Allí orarás, y te escuchará Dios. Allí ayunarás, y te alimentarás de su Palabra. Y, desde esta página, procuraremos irte proporcionando alimento, como los cuervos a Elías, para que no tengas que salir, si no quieres.

¡Vamos!

Autor:  Colaboradores del blogJose-Fernando Rey Ballesteros

Me pasa Rosa García esta Carta pastoral del Card. Bergoglio de fecha 25 de febrero de 2013, antes de su elección como Papa Francisco. Pero pero me parece puede resultar interesantes u lectura  (el subrayado es nuestro):

Semana Santa 2013
Pascua es Cristo Vivo

A los párrocos y responsables de comunidades educativas:

Hace años que todos trabajamos por lograr que la iglesia esté en la calle tratando que se manifieste más la presencia de Jesús vivo. Es el esfuerzo de vivir aquello que rezamos tantas veces en la Misa “que todos los miembros de la Iglesia sepamos discernir los signos de los tiempos y crezcamos en la fidelidad al Evangelio; que nos preocupemos de compartir en la caridad las angustias y las tristezas, las alegrías y las esperanzas de los hombres, y así les mostremos el camino de la salvación”1 En mayor o menor medida muchas comunidades aceptaron ese desafío. Aparecida confirmó el camino y nos mostró que, para que no sea un chispazo, necesitábamos una conversión pastoral. La necesitamos continuamente porque muchas veces tenemos la tentación de volver a las cebollitas de Egipto. Todos sabemos que la realidad de nuestras parroquias resulta acotada en relación a la cantidad de personas que hay y a las que no llegamos. La Iglesia que nos llama constantemente a una nueva evangelización nos pide poner gestos concretos que manifiesten la unción que hemos recibido. La permanencia en la unción se define en el caminar y en el hacer. Un hacer que no sólo son hechos sino un estilo que busca y desea poder participar del estilo de Jesús. El “hacerse todo a todos para ganar a algunos para Cristo” va por este lado.2
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Oración de cuaresma

Jueves, 23 febrero, 2012

Señor, ya sé que mi salvación depende de que reconozca lo injusto y malo que hay en mí. Pero sabes que solo no puedo hacerlo. El pecado ha calado tan hondo en mi ser que se ha metido hasta en la mirada, y cuando me miro, no me veo como soy. Cómo anhelo Señor volver a ti. Estar en comunión íntima contigo. Sentirme de nuevo vuelto hacia ti por tu gracia.

Pero el pecado ha roto nuestra unión y con la caída empezamos a olvidar lo que habíamos sido. Hasta  tu cercanía nos daba miedo. Sólo cuando descubrimos lo que has hecho para salvarnos comprendemos lo que significa el pecado para ti… En el destino que tu Hijo estuvo dispuesto a sufrir por nosotros, descubrimos un poco de qué se trataba, tanto para Tí como para nosotros.

Señor, enséñame a reconocer tu Amor, pues solo así se hará visible a mis ojos la culpa y el destrozo que hay en mi vida. Haz que siente tu Amor para que este reconocimiento se vuelva también confianza. Haz que me empape de la santa decisión con que quieres salvarme y ayuda a mi voluntad a identificarse con la tuya para que pueda surgir esa nueva creación que los dos anhelamos.


Miércoles de ceniza

Miércoles, 22 febrero, 2012

“Convertíos a mí de todo corazón: con ayuno, con llanto, con luto. Rasgad los corazones, no las vestiduras, convertíos al Señor Dios nuestro, porque es compasivo y misericordioso”, leemos en la Primera lectura de la Misa de hoy. Y cuando nos imponen la ceniza se nos recuerda: “Acuérdate, hombre, de que eres polvo y en polvo te has de convertir”. Acuérdate… Cuantas veces olvidamos que “de la grandeza del hombre no queda, sin Dios, más que este montoncito de polvo, en un plato, a un extremo del altar, en este Miércoles de Ceniza, con el que la Iglesia nos marca en la frente como con nuestra propia substancia (Leclerq, Siguiendo el año litúrgico).
Comienza la Cuaresma, tiempo de conversión interior y de penitencia para preparar la Pascua del Señor. Pero la verdadera conversión ha de notarse en la conducta, en nuestro trabajo o estudio, en el comportamiento con la familia, en las pequeñas mortificaciones al Señor, que hacen más llevadores los roces de la convivencia diaria. Hoy además, por ser miércoles de ceniza, ofreceremos al Señor una mortificación un poco más especial: el ayuno y la abstinencia.
En la Misa leemos “Os exhortamos, dice, a no echar en saco roto la gracia de Dios (…). Mirad: ahora es el tiempo de la gracia; ahora es el día de la salvación”. Podemos escuchar como el Señor nos dice en la intimidad del corazón: Convierte. Vuélvete a Mí de todo corazón. “Cuando uno de nosotros reconoce que está triste, debe pensar: es que no estoy suficientemente cerca de Cristo. Cuando uno de nosotros reconoce en su vida, por ejemplo, la inclinación al mal humor, al mal genio, tiene que pensar eso; no echar la culpa a las cosas de alrededor, que es una manera de equivocarnos, es una manera de desorientar la búsqueda” … “Cuando alguien diga: “Yo tengo una pereza irremediable, yo no soy tenaz, yo no puedo terminar las cosas que emprendo”, debería pensar (hoy): “Yo no estoy lo suficientemente cerca de Cristo”. Por eso, aquello que cada uno de nosotros reconozca en su vida como defecto, como dolencia, debería ser inmediatamente referido a este examen íntimo y directo: “No tengo yo perseverancia, no estoy cerca de Cristo; no tengo alegría, no estoy cerca de Cristo”. Voy a dejar ya de pensar que la culpa es del trabajo, que la culpa es de la familia, de los padres o de los hijos… No. La culpa íntima es de que yo no estoy cerca de Cristo. Y Cristo me está diciendo: ¡Vuélvete! “Volveos a Mí de todo corazón!”. (A.M. Gª Dorronsoro, Tiempo para creer).

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