Amar de lejos es fácil

Viernes, 20 junio, 2014

80En la obra del escritor ruso Dostoyevski: “Los hermanos Karamazof”, el autor presenta una discusión entre el escéptico Iván y el bueno de Aliosha sobre temas religiosos. En un momento de la discusión Iván mantiene que es imposible el amor verdadero: al prójimo -piensa- no se le puede amar. Y cuando dice “prójimo”, se refiere al prójimo cercano, al que vemos y tocamos casi a diario, o sin casi. “Se puede amar de lejos -concluye-, pero de cerca, no”.

Para fundamentar sus convicciones recurre al ejemplo del hombre santo, que se entrega al prójimo, pero cuando surge lo desagradable -prosigue Iván- no tiene más remedio que hacer un esfuerzo ficticio, como imponiéndose a sí mismo un sacrificio: “¡Se puede amar al hombre invisible, repito; mas apenas aparece éste, desaparece el amor!”

La dificultad que se plantea el pobre Iván es común en aquellos que no distinguen el amor del sentimiento. No son lo mismo. Es precisamente en el sacrificio, en el vencimiento, donde se pone a prueba el auténtico amor; precisamente ahí es donde se distingue el amor del sentimentalismo.

El amor, al igual que la santidad, está tejido de luchas secretas, que sólo Dios y nosotros conocemos, y que tienen lugar en el interior del corazón. Amar es una maravillosa mezcla de sacrificios silenciosos, de gozos inefables, de momentos oscuros y de luces íntimas indescriptibles… Así es la vida de los santos y la de esos miles de hombres y mujeres que cada día se esfuerzan por mantener encendido el fuego de su amor. Se trata de un modo de vida que la percibe, no la gente, sino tu Padre, que está en lo escondido; y tu Padre, que ve en lo escondido, te recompensará.

5551_28_135917Para entender la sexualidad humana tenemos que entender lo que somos: cada ser humano es una unidad donde lo físico, lo psicológico-afectivo y lo espiritual-racional están inseparablemente unidos. Esto quiere decir que entregarse y recibir sexualmente a una persona es siempre y necesariamente un gesto que va más allá de lo físico. Se quiera o no, intervienen también lo psicológico y lo espiritual/racional.

La relación sexual entre un hombre y una mujer es una de las relaciones más íntimas que puede haber entre dos personas. Es por ello por lo que una relación sexual no es equiparable a una caricia, a un beso o a contarle un secreto a un amigo. Aunque todo esto también tenga que ver con nuestra intimidad, la relación sexual es mucho más. Leer el resto de esta entrada »


Libro electrónico sobre la educación de los hijos

Ahora que se celebra un Consistorio extraordinario sobre la familia convocado por Papa Francisco, puede venir muy bien ver algunos de los artículos que se reúnen en este buen libro.

Para leerlo en formatos epub, y otros artículos aquí:

jovenes-okSiguiendo con las preguntas de la ética cotidiana, una pregunta frecuente es la edad a la conviene empezar a tener un noviazgo. Veamos la respuesta que leemos en educarhoy.org:

Salir con alguien que te atrae, de quien te enamoras, tiene el objetivo de conoceros mutuamente, de ver con paciencia si podéis construir un proyecto de vida juntos. La relación sexual, la entrega total de tu persona, será más segura cuando puedas asumir el compromiso total ante un proyecto de vida. Entregar la sexualidad a la persona amada es una de las entregas más personales y bellas que puede realizar un ser humano. Seguramente quieres acertar en tu decisión de a quién te entregas y que esa persona sea quien ha decidido seriamente compartir su vida contigo, con todo lo que ello implica.

Por esta razón muchas personas deciden esperar al matrimonio, momento en que un hombre y una mujer se comprometen públicamente, y ante la Iglesia si son creyentes, antes de tener relaciones sexuales. A pesar de que el ambiente no lo pone fácil, esperar al matrimonio para tener relaciones sexuales es una gran oportunidad para crecer como persona y como pareja. Leer el resto de esta entrada »

“Hijo, cuenta conmigo”

Jueves, 20 marzo, 2014

Este anuncio de McDonald dedicado al día del padre está muy logrado:

Cómo aliviar los sentimientos negativos

Lunes, 23 noviembre, 2009

Seguimos con el libro “los hombres son de Marte, las mujeres de Venus”. Esta vez Jonh Gray nos introduce en el campo de nuestro subconsciente. Para él, el trato y la apertura que tenemos con los demás, está directamente relacionado con el trato y apertura que tenemos con nosotros mismos. Según el autor, cuanta más resistencia ponga uno a sentir su dolor interior, más resistencia opondrá al hecho de escuchar los sentimientos de los otros. Si nos sentimos impacientes, intolerantes, etc., cuando los demás expresan sus sentimientos, es porque así mismo nos tratamos a nosotros. Además nos introduce en el interesante tema de las adicciones.

Para reeducarnos tenemos que comportarnos como padres de nosotros mismos. Debemos reconocer que hay una persona emocional dentro de nosotros que se perturba aun cuando nuestra mente racional de adulto dice que no hay razón para perturbarse. Tenemos que aislar nuestra parte emocional y convertirnos para ella en un padre afectuoso. Tenemos que preguntarnos: “¿Qué ocurre? ¿Te sientes herido? ¿Qué sucedió para que te sientas perturbado? ¿Por qué estas enojado? ¿Qué te entristece? ¿De que tienes miedo? ¿Qué quieres?”

Cuando escuchamos nuestros sentimientos con conmiseración, nuestros sentimientos negativos quedan milagrosamente aliviados y estamos en condiciones de responder a distintas situaciones en forma mucho más afectuosa y respetuosa. Al comprender nuestros sentimientos infantiles abrimos automáticamente una puerta para que los sentimientos afectuosos impregnen lo que decimos.

Si de niños nuestras emociones internas fueron escuchadas y aprobadas en forma afectuosa, siendo adultos no nos aferraremos entonces a nuestros sentimientos negativos. Pero la mayoría de nosotros no recibimos ese tipo de apoyo cuando éramos niños, de manera que tenemos que lograrlo por nuestros propios medios.

LAS ADICCIONES Leer el resto de esta entrada »

La teología debe estar iluminada por el amor a Dios

Ayer, miércoles 28 de octubre, en la Audiencia General, Benedicto XVI animó, “a una escucha más atenta del Evangelio en la misa dominical”. “Que la Palabra de Dios sea lámpara que ilumina nuestro camino en la tierra”. Esta invitación a nutrir nuestra existencia con la palabra de Dios la ha hecho el Santo Padre tomando como ejemplo “el florecimiento” de la teología latina en el siglo XII, y en particular de los dos distintos modelos de teología nacidos de aquella vasta renovación espiritual. El Papa ha hablado de la teología monástica nacida en los monasterios, y de la teología escolástica surgida en las “Scholae” que crecieron junto a las catedrales, algunas de las cuales bien pronto dieron vida a las primeras universidades, que son una “típica invención del Edad Media cristiana”. El sínodo de los obispos de 2008, sobre la “Palabra de Dios en la vida y en la misión de la Iglesia”, ha recordado el Papa, “ha puesto de manifiesto una vez más la necesidad espiritual de las Sagradas Escrituras”. De ahí la importancia de la teología monástica, “una ininterrumpida exégesis bíblica”, que sobrentiende que la lectura puramente teórica, no basta para entrar en las Sagradas Escrituras. “Se debe leer la Biblia con el espíritu con la que ha sido creada”.

Queridos hermanos y hermanas, haciendo eco de la invitación de la Primera Carta de Pedro, la teología escolástica nos anima a estar siempre dispuestos a responder a quien pida razones de la esperanza que está en nosotros (cfr 3,15). Sentir las preguntas como nuestras y ser así capaces también de dar una respuesta. Nos recuerda que entre fe y razón existe una amistad natural, fundada en el mismo orden de la creación. El Siervo de Dios Juan Pablo II, en el incipit de la Encíclica Fides et ratio escribe: “La fe y la razón son como las dos alas, con las que el espíritu humano se alza hacia la contemplación de la verdad”. La fe está abierta al esfuerzo de la comprensión por parte de la razón; la razón, a su vez, reconoce que la fe no la mortifica, al contrario, la empuja hacia horizontes más amplios y elevados. Se inserta aquí la perenne lección de la teología monástica. Fe y razón, en diálogo recíproco, vibran de alegría cuando ambas están animadas por la búsqueda de la íntima unión con Dios. Cuando el amor vivifica la dimensión orante de la teología, el conocimiento, adquirido por la razón, se engrandece. La verdad se debe buscar con humildad, acogida con estupor y gratitud: en una palabra, el conocimiento crece sólo si se ama la verdad. El amor se convierte en inteligencia y la teología auténtica, sabiduría del corazón, que orienta y sostiene la fe y la vida de los creyentes. Oremos por tanto para que el camino del conocimiento y de la profundización de los Misterios de Dios sea siempre iluminado por el amor divino.

Para leer el texto completo de la audiencia general: Leer el resto de esta entrada »

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