El Sacerdote

Sábado, 13 diciembre, 2014

perlesreutTerminamos con este tema de Cristo Sacerdote, estas reflexiones teológicas en torno al misterio de la Encarnación, que contemplamos durante este Adviento.

La función del mediador es una función sacerdotal, aunque no se agota en ella. Por ser mediador, Jesucristo es sacerdote, y su sacerdocio tiene su expresión máxima en el sacrificio. San Josemaría ha percibido existencialmente el significado del sacerdocio de Cristo; es decir, ha entendido a Cristo como sacerdote, acercándose a Él a partir de su propia condición sacerdotal, impulsado por el deseo de comprender mejor el modelo y el ejemplo en el que inspirar su vida de sacerdote.

San Josemaría se refiere a Cristo sacerdote utilizando tres referencias principales. La primera describe a Cristo como sacerdote eterno y al mismo tiempo como víctima:Sacerdote eterno, Jesucristo, que al mismo tiempo es la Víctima” (ECP, 85; cfr. AIG, 45-47). La eternidad del sacerdocio de Cristo la ha comentado san Josemaría en su predicación a partir de Hb 7, 3 y sobre todo del versículo 24 en adelante. El sacerdote eterno es al mismo tiempo la víctima perfecta y única (“¡la única Víctima es Él!”: F, 785). Esa víctima es Cristo Rey, y rey en la Cruz (cfr. ECP, 179), lo que nos introduce en el siguiente aspecto del sacerdocio de Cristo. Leer el resto de esta entrada »

El Redentor

Viernes, 12 diciembre, 2014

Red Code - Ceahlău Massif, Romania by Lazar OvidiuSeguimos en este Adviento contemplando la Humanidad Santísima de Cristo:

No es posible separar en Cristo su ser de Dios-Hombre y su función de Redentor. El Verbo se hizo carne y vino a la tierra ut omnes homines salvi fiant(cfr. 1 Tm 2, 4), para salvar a todos los hombres” (san Josemaría ECP 106; cfr. ECP, 122). … Así entendido, no es posible pensar que Cristo es redentor precisamente en cuanto actúa como tal, dependiendo por tanto de su actividad. Cristo es redentor en sí mismo, porque es el Mediador, y en consecuencia su actuar es redentor; no es redentor porque redime, sino al revés, redime porque es redentor. En esa convicción de la identidad redentora de Cristo se engarza la profunda percepción teológico-espiritual de san Josemaría que se aprecia en expresiones como el “andar redentor de Jesucristo” (ECP, 162), o que en la vida oculta “estaba realizando la redención del género humano” (ECP, 14). Leer el resto de esta entrada »

¡Preparad el camino!

Domingo, 7 diciembre, 2014

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En medio de la aridez de nuestros desiertos,
del trabajo aparentemente infructuoso,
de las dificultades y obstáculos cotidianos,
del dolor y el sufrimiento de tanta gente,
del vacío y el sin sentido de muchos,
 
Una voz grita en el desierto!
Preparad el camino del Señor !, abridle un camino recto!
 
No te lamentes, esperando a que el desierto desaparezca,
No te lamentes, esperando ver frutos inmediatos,
No te lamentes, esperando vivir sin dificultades y obstáculos
No te lamentes, esperando un mundo sin dolor ni sufrimiento,
No te lamentes, esperando a que el vacío y el sin sentido desaparezcan.
 
Trabaja. Ama. Ofrécete.
 
Cava pozos de agua fresca en los desiertos.
Siembra y cuida de las semillas.
Pide ayuda y construye puentes nuevos
para sobrevolar las dificultades.
Cura heridas y suaviza sufrimientos.
Confía y busca luces en medio de la oscuridad.
 
Allana tú el camino!
Abre y trabaja tu interior,
construyendo un habitáculo digno para el Amor,
y entonces, todo cambiará y se convertirá Nuevo en ti
y para el mundo.

Mar Galceran

Adviento

Domingo, 30 noviembre, 2014

advientoEn todas las iglesias del mundo resuena hoy un solo anuncio, un anuncio que llenará de esperanza las almas de millones de hombres y mujeres: ¡Viene el Señor!

Muchos no lo entienden: «¿Acaso no está el Señor ya aquí? ¿Por qué nos dicen que viene?». Porque hay muchos lugares en donde no está. En algunos, no lo hemos dejado entrar. En otros, no lo reconocimos cuando llegó, y pasó de largo. Mira tu soberbia, tus odios y rencores, ese sufrimiento que te quita la paz, esa enfermedad que no terminas de aceptar… Allí no está el Señor. Pues bien: sitúate ahí y vuelve a escuchar el anuncio: ¡Viene el Señor! ¿No te alegras?

Puedes pasar estas cuatro semanas como cualesquiera otras del año. Pero dejarás pasar la gracia que va a derramarse en la Iglesia. ¿De verdad estás como para desperdiciar gracias del Cielo?

Empieza un tiempo de gracia y de lucha lo desaprovecharás… O por qué no, puedes correr al encuentro de Jesús, salir de ti mismo y recibirlo. Te digo cómo: comulga a diario durante el Adviento, reserva quince minutos para la oración, sé sobrio… Y olvídate de ti. Verás cómo lo sientes cada vez más cerca.

Estad preparados, porque a la hora que menos penséis viene el Hijo del hombre.

Notas:

  • El hijo enfermo que reza para que se cure la garganta de su papá en Torreciudad
  • Adviento, “Llegada importante”, 1742, en un sentido amplio de Adviento “temporada antes de Navidad” (Inglés Antiguo), del latín adventus un “venir, acercamiento, llegada“; en la Iglesia Católica “la venida del Salvador“. Es el participio pasado  de la raíz advenirellegar, llegar a,” de ad- “a. hacia, cerca de” + venire “venir”. En Inglés, también se aplica a veces hasta Pentecostés.
  • Hace referencia a la venida de Dios en la Encarnación; a l avenida de Cristo al final de los tiempos; y como preparación para la venida de Jesús cada año en la Navidad.

¡Velad!

Sábado, 29 noviembre, 2014

aRBOLES sin hojas detras el rostro de una mujer

¿Dónde estás, Tú que vienes permanentemente a buscarnos
para rescatarnos de nuestros adormecimientos?
 
¿Dónde estás cuando yo me pierdo,
en la dispersión y el ofuscamiento
de las preocupaciones cotidianas?
 
¿Dónde estás cuando voy vagando por caminos
que me alejan de tu encuentro?
¿Porque me esperas eternamente?
¿Qué quieres de mí?
 
Oh Dios!
Ilumina mi mirada,
Haz que te vea!
no en los anhelos de mis deseos equivocados
sino en el ahora, donde Tú ya lo eres Todo.
 
No permitas que mis ojos se cierren
por la ceguera de falsas luces.
Abre mis sentidos,
Mantenme alerta,
a los signos discretos e invisibles de tu presencia.
Se que estás, siempre.
Aquí, ahora. En el rostro de cualquier hermano.
Haz que te velemos.

Mar Galceran

El Adviento, que ahora comienza,  es una muy buena oportunidad para confesarse de cara a la navidad. En una de sus últimas audiencias generales el Papa Francisco se centró en el perdón y la confesión. Aseguró que Dios no se cansa de perdonar y por eso invitó a los católicos a no cansarse de pedir perdón. Francisco reconoció que él también pasa por el confesionario cada quince días.

Mantener encendida su Luz en la noche

Sábado, 15 diciembre, 2012

Queridos amigos, ya estamos apunto de empezar la tercera semana del Adviento, solo diez días nos separan de la Navidad. Hemos de ir ya situándonos interiormente ante el misterio gozoso de la venida del Hijo de Dios, del gran «designio de benevolencia», de misericordia, de amor. Un misterio que nos atrapa, que nos acerca a Él, y que nos ofrece la posibilidad de vivir en plena comunión de alegría y de paz con Él. Vamos a renovar la certeza luminosa de que Dio está con nosotros, que se ha hecho presente entrando en el mundo, haciéndose hombre como nosotros.

Tú y yo vamos a procurar en este tiempo de Adviento ser portadores de esta paz y alegría para así ser testimonio y signo de su acción en el mundo. El quiere, hoy, entrar de nuevo en el mundo, por medio de nuestra fe, nuestra esperanza, nuestra caridad, para de este modo mantener siempre encendida su Luz en la noche del mundo: “El amor es una luz –en el fondo la única- que ilumina constantemente a un mundo oscuro y nos da la fuerza para vivir y actuar” (Benedicto XVI, Carta encíclica “Deus caritas est”)

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