Presentación de los nuevos vídeos / New videos presentation. Arguments JMJ Young Answers
Jueves, 24 mayo, 2012
Miedo al “qué dirán”
Miércoles, 23 mayo, 2012
De un famoso premio nobel español se dice que afirmaba, en su vejez: “Si cuando uno llega a viejo comprende que se ha equivocado en el planteamiento de su vida, no debe rectificar. Si rectifica, todos dirán que “chochea” con los años”.
***
El miedo al “que dirán” es una clara manifestación de soberbia. Se equivoca el que mantiene esta actitud, porque prefiere pisotear su conciencia y perder el respeto y aprecio de si mismo, con tal de que los demás le sigan respetando. Esa es su contradicción. Leer el resto de esta entrada »
El ultimo de la fila.
Miércoles, 16 mayo, 2012
A la hora de entrar en clase, un párvulo de cinco años, venía forcejeando con el de delante para colocarse de primero en la fila. La profesora, que le sorprendió en sus intentos, con gesto de enfado, le dijo:
• Pues ahora, en castigo, ponte de último.
Se marchó el crío fila atrás y al llegar al final volvió, nuevamente, a la cabeza y le dijo:
• Profe, de último ya está otro niño.
***
Ya a los cinco años, y mucho más después, el afán de los primeros puestos nos acucia. En los últimos puestos hay muy poco tráfico. El tráfico agitado, la lucha, los empujones, están en los primeros puestos.
Es bueno aspirar a la cabeza. Lo malo es intentar lograrlo por el camino equivocado. No es a costa de los demás, pisoteando a quienes están al lado, como hemos de sobresalir. “El que de vosotros quiera ser primero, que sea servidor de todos” (Mc. 10, 44). Esa es la enseñanza de Jesús. Ese ha sido el camino de su vida.
Es fácil dejar a otro de “último”, dejar que otro sirva. Ser humilde y servir, ya cuesta más.
Te puse a ti a su lado
Jueves, 3 mayo, 2012

Un individuo, viendo sufrir a otro a quien la fortuna había vuelto la espalda, indignado, se encara con Dios diciendo:
• No hay derecho, no es justo que permitas que este pobre hombre sufra tanto. Deberías hacer algo por él.
• Ya hice algo por él -contestó Dios.
• ¿Si? ¿Y qué has hecho? -Replicó insolente.
• Te puse a ti a su lado.
***
La queja, el protestar es siempre fácil, pero estéril. Arrimar el hombro, ayudar a paliar el dolor de quienes tenemos al lado es caridad. Y la caridad nunca es estéril. Aunque, cierto, cuesta más que quejarse o protestar.
Acerca de la biblioteca de un amigo
Miércoles, 21 marzo, 2012
Un amigo tiene una biblioteca magnífica en su casa. Se trata de una pared entera donde una gran estantería aloja más de 400 libros. Y además tiene también una espléndida colección de películas en DVD y CDs de música clásica, de jazz, etc… En fin, que me da un poco de envidia cada vez que la veo.
Un día, mientras miraba extasiado su biblioteca, me dijo: “Cuando al entrar en casa, miro esa estantería, me doy cuenta de que, como cada día, mis dos hijos pequeños y mi esposa requieren mi tiempo y mi cariño, y sé que, un día más, me acostaré sin poder disfrutar de ella”… Me quedé pensando. Sí, la biblioteca de mi amigo parece un tesoro inútil, un despilfarro, porque su dueño no puede disfrutarla… Pero no, la biblioteca de mi amigo es un altar. Un altar en el que se ofrece a Dios, cada día, un sacrificio de música, de cine, de lectura… Esa biblioteca es el símbolo de la ofrenda de tiempo que hace a Dios por sus hijos y su esposa.
Al leer en el evangelio como Jesús “no quería andar por Judea porque los judíos trataban de matarlo”, comparto con él esa actitud de evitar el peligro, y más cuando, lo que está en juego, es la vida. Pero al seguir leyendo que, a pesar de eso, “subió también él, no abiertamente, sino a escondidas”. No te entiendo, Señor, si quieres conservar la vida, ¿para qué subir? Y si es estás dispuesto a morir, ¿por qué ocultarte? ¿Para qué subir, si no quieres que se sepa? … ¿Para qué conservar una magnifica biblioteca y a la vez, tener tantos hijos y trabajo que nos impide disfrutarla? La respuesta viene más adelante, cuando se nos dice: “Mirad como habla abiertamente”. Jesús conservó la vida para entregarla por nosotros, para ofrecerla en sacrificio a Dios por nosotros. Es paradójico, como la biblioteca de mi amigo: conservar, cuidar la vida (la biblioteca), no para disfrutarla, sino para que entregándola la disfrutáramos nosotros… ¡Fascinante, la biblioteca de mi amigo!
La túnica con mangas
Viernes, 9 marzo, 2012
José era el preferido de Israel (Jacob), porque le había nacido en la vejez, y le hizo una túnica con mangas
Aquella túnica con mangas había sido tejida por el mismo Jacob. Cada hilo de aquel vestido había sido trenzado para José como expresión de su amor de predilección. Al ponerse cada mañana aquella túnica, José se vestía el cariño de su padre. Cuando yo era pequeño, mi madre me hizo un jersey de lana con cuello alto. Aquel jersey era para mí algo especial. Era el mejor, el que más abrigaba; recuerdo que lo mantuve activo hasta que se me quedó demasiado pequeño. Era el jersey que me había hecho mi madre, me entiendes ¿verdad?
Al ver sus hermanos que su padre lo prefería a los demás, empezaron a odiarlo
Los hermanos celosos de la predilección de su anciano padre Jacob por su hijo pequeño, odiaban especialmente aquella túnica con mangas, y por eso lo primero que hicieron fue arrancársela cruelmente y desgarrarla con violencia, hasta hacerla trizas de modo que fuese presentada a su padre como la prueba de que José había sido despedazado por algún animal feroz.
Aquello fue en realidad un atentado contra el amor de predilección de su padre. Hicieron, ensañándose de ese modo con la túnica, más daño a su padre Jacob que, al propio José. De hecho, parece como si una vez realizado este acto, ya calmados, decidieran que, en vez de matarlo, era mejor venderlo y así ganar algo con todo aquello. Leer el resto de esta entrada »
“Si Dios eligiese una planta para representarle, yo creo que elegiría entre todas ellas el cactus”
Miércoles, 1 febrero, 2012
Os transcribo este tesoro literario que guardaba traspapelado de hace años. Había visto la película “La fuerza de uno”, basada en la novela “La potencia de uno” de Brice Courtenay, y me había gustado. Es una auténtica historia de superación personal. En un momento dado, el protagonista de la película recuerda como el profesor Von Vollensteen, Doc, le explicó a su madre su teoría sobre los cactus:
“Si Dios eligiese una planta para representarle, yo creo que elegiría entre todas ellas el cactus. El cactus posee casi todas las bendiciones que Él intentó otorgar al hombre, casi siempre en vano. El cactus es humilde pero no sumiso. Crece donde no es capaz de crecer ninguna otra planta. No se queja si el sol le quema en la espalda, ni si el viento lo arranca del acantilado o lo sepulta en la arena seca del desierto, ni sí está sediento. Cuando llega la lluvia almacena agua para futuros tiempos difíciles. Florece lo mismo en el buen tiempo que en el malo. Se defiende del peligro pero no hace daño a ninguna otra planta. Se adapta perfectamente casi a cualquier medio. En Méjico hay un cactus que sólo florece una vez cada cien años y de noche. Eso es santidad en grado sumo, ¿no está usted de acuerdo? El cactus tiene propiedades que le permiten curar las heridas de los hombres, y se extraen de él pociones que pueden hacer que un hombre toque el rostro de Dios o se asome a la boca del infierno. Es la planta de la paciencia y de la soledad, del amor y de la locura, de la belleza y de la fealdad, de la dureza y de la suavidad. ¿No cree usted que de todas las plantas fue al cactus la que Dios hizo a su propia imagen?”. (Cfr. Peekay, protagonista de “La potencia de uno”, de Courtenay)
Generosidad: El regalo y el donante.
Martes, 27 diciembre, 2011
Se cuenta como un mendigo, llamado Bianco, pidió una limosna a Alejandro Magno. El rey le dio a elegir entre las ciudades que acababa de conquistar, con la promesa de hacerle gobernador de la que eligiera. Bianco, desconcertado, replicó:
• Es que yo solo te pedía una limosna.
Y Alejandro le dijo:
• No pienses en ti, que solo eres el mendigo Bianco. Piensa en mi, piensa que es el Emperador el que te da. La dádiva, el regalo, debe ser digna de mí, no de ti: el don ha de ser proporcionado al donante.
Y es que no se trata tanto de hacer cambiar al Señor con nuestra oración, -no hace falta cambiarle; Él ya está por nosotros-; soy yo quien ha de cambiar. ¿Pedirle a Dios que cumpla mis deseos? Bueno, pero primero ver si yo estoy dispuesto a luchar por hacer lo que Él me pide, lo que Él quiere de mí: Padre nuestro “hágase tu voluntad en la tierra como en el Cielo“. Además, Alejandro escoge mejor que Bianco. Y Dios, mucho mejor que Alejandro y que yo. Te copio este texto, por si te sirve: Cfr. La gloria de Dios · Punto 779
Es bueno dar gloria a Dios, sin tomarse anticipos (mujer, hijos, honores…) de esa gloria, de que gozaremos plenamente con Él en la Vida… Además, Él es generoso… Da el ciento por uno: y esto es verdad hasta en los hijos. —Muchos se privan de ellos por su gloria, y tienen miles de hijos de su espíritu. —Hijos, como nosotros lo somos, del Padre nuestro que está en los cielos.
“Aquel beso cambió mi vida”
Martes, 29 noviembre, 2011
Una buena maestra, Doña María, una de esas maestras que dejan huella, cuando estaba próxima a su jubilación, recibió una carta de un antiguo alumno suyo, Lorenzo. Entonces era un hombre casado, de unos 28 años y con dos hijos. Invitaba a la maestra a visitar su casa y traía a la memoria de la misma recuerdos de bastantes años atrás.
Lorenzo no llegaba a los diez años cuando lo conoció Doña María. La etiqueta que acompañaba al niño en el colegio no permitía hacerse ilusiones: “Con Lorenzo no hay nada que hacer; es vago y revoltoso”.
El primer día en su clase, Doña María alargó la mano para acariciarle. El crío, instintivamente, se cubrió la cara, a la defensiva. La buena maestra comprendió que el pobre niño tenía más experiencia de palos que de caricias. Le cogió la cabeza con las dos manos y le dio un beso. El pequeño se la quedó mirando y después de un rato le dijo:
• Profe, es el primer beso que me han dado en toda mi vida.
• Hijo, ¿ tu mamá no te da besos?
• Mi mamá murió cuando era pequeño.
• ¿Y papá no te besa alguna vez?
• No. Mi papá solo me pega con el cinturón.
• Pues yo no te voy a pegar nunca. Te voy a querer mucho. Y tú vas a ser muy bueno y trabajador. ¿De acuerdo?
• Vale.
Desde aquel día el niño empezó a cambiar. Al acabar el curso estaba a la altura de los mejores de su clase. Los restantes años en el colegio sobresalió por su comportamiento, actitud y rendimiento.
En la carta de ahora le recordaba a Doña María ese primer encuentro con ella. “Aquel beso suyo – le decía – cambió mi vida. ¡Que Dios se lo pague!”.
Dios es Amor. Y donde hay amor, ahí está Dios. Por eso el cariño, el amor, hace milagros. Y es el fundamento insustituible de toda tarea educativa.
Hay cosas que valen más
Miércoles, 2 noviembre, 2011
En un colegio dirigido por religiosas, una niña de catorce años, hizo mal un problema de matemáticas. La monja encargada de esa asignatura le castigó a quedarse en clase durante el recreo para volver a hacerlo.
Mientras ella sola en el aula trataba de resolver el problema, entró una compañera, la más inteligente del curso. Se le acercó, vio que lo planteaba mal y le aclaró como tenía que hacerlo. Ella, muy agradecida, le dio las gracias.
A la noche, la monja se puso a revisar los trabajos del día. Le pidió a aquella alumna brillante, interna en el colegio, que le ayudase a corregir. Al llegar al cuaderno de la amiga a la que intentara ayudarle a la mañana, se llevó una gran sorpresa: no había hecho lo que ella le indicara, lo había entregado mal resuelto, como lo tenía cuando trató de ayudarla. Un tanto desconcertada, le comentó a la monja lo que había ocurrido.
Al día siguiente, la monja llamó a la otra niña y le preguntó por qué no se había fiado de su compañera. Y ella le contestó:
- Claro que me fío. Ya sé que el problema se resuelve como ella me dijo. Pero mi padre me enseñó que cuando saco una nota buena por haberme esforzado, le doy una alegría. Pero si la sacase por haber copiado, sería como si llevara a casa mil pesetas robadas. Por eso no quise corregirlo como ella me apuntó.
No es fácil, pero es una gran lección: inculcar a los hijos que hay cosas de más valor que las notas y que el quedar bien. ¡Preciosa tarea!
En la fiesta de la Virgen del Pilar
Miércoles, 12 octubre, 2011
Cuando el pequeño Tomás cumplió nueve años, su familia, los señores de Aquino, confiaron su educación a los frailes de Montecasino. Tomás pasó a vivir en el Monasterio. Cuentan que una noche se desató una impresionante tormenta. El monje que tenía el niño a su cuidado se acercó al dormitorio del pequeño temiendo que se asustase. Con sorpresa descubrió que no estaba allí. Le buscó en vano por todo el convento. Al final lo encontró en la iglesia, acurrucado al lado del Sagrario, abrazándolo.
• ¿Qué haces aquí? le preguntó el fraile.
• Tenía mucho miedo por la tormenta. Y como Jesús calmaba las tempestades, me vine a estar con Él. El fraile sonrió emocionado.
En santo Tomás de Aquino el cariño y el afán de estar cerca del Señor en la Eucaristía fue en aumento a lo largo de toda su vida: Porque Tú eres, Señor, mi fortaleza.
Hoy es el Pilar, una fiesta de la Virgen con una honda tradición en España, que nos habla también de la fortaleza del Pilar. Y me ha venido la idea de que ese pilar espiritual es, muy especialmente hoy día, precisamente el tono humano, ese conjunto de virtudes humanas que tan profundamente configuran nuestro carácter. Y es que, si queremos ser santos no podemos descuidar este fundamento: el edificio de la santidad se construye sobre las virtudes humanas: la gracia presupone la naturaleza. La personalidad del santo comienza a construirse en el hogar, en el colegio, en el trabajo, en las relaciones de amistad, en las diversas situaciones de la vida diaria. Se necesita, especialmente en estos momentos, conducirse siempre con nobleza y rectitud, porque empieza a ser experiencia bastante común que ante los múltiples reclamos que no llenan el corazón, las personas buenas terminan por buscar algo que merezca realmente la pena.
Este afán por cultivar las virtudes humanas hará que se respire, como dice san Pablo, el buen aroma de Cristo, ese “tono humano” cordial y respetuoso en las relaciones con los demás. Estimulémoslo en nuestra familia, en el trabajo, en el entretenimiento y el deporte, en el descanso, aunque tengamos que ir contracorriente a veces. Hoy se alza imperiosa la necesidad de cuidar el tono humano y de promoverlo a nuestro alrededor. Con frecuencia, en la familia y en la sociedad se descuidan esas manifestaciones de respeto mutuo en el modo de vestir, en los temas de conversación. Urge la promoción de un espíritu de servicio alegre, dentro del hogar, en la escuela, en la universidad, en los lugares de diversión o descanso. Muy especialmente cuidar el nivel cultural, adecuándolo a las circunstancias de cada uno, en función de los estudios realizados, del ambiente social, de los gustos y aficiones personales.
Muchas chicas y muchos chicos jóvenes —decía Juan Pablo II en una ocasión— «son exigentes en lo que atañe al sentido y al modelo de su vida y desean librarse de la confusión religiosa y moral. Ayudadles en esta empresa. En efecto, las nuevas generaciones están abiertas y son sensibles a los valores religiosos, aunque a veces sea de modo inconsciente. Intuyen que el relativismo religioso y moral no da la felicidad y que la libertad sin la verdad es vana e ilusoria» (Juan Pablo II, Discurso 18-XI-1999).
María nos enseña también que la unión con Dios, la vida sobrenatural, comporta siempre la práctica atractiva de las virtudes humanas: María lleva la alegría al hogar de su prima, porque “lleva” a Cristo (cfr. Surco 566)
“La ley de la caridad es ley de felicidad” (Alexis Carrel).
Martes, 11 octubre, 2011
Se cuenta de un buen chinito que, muerto y juzgado, fue destinado al Cielo. Pero cuando llegó ante San Pedro, le vino un deseo y lo expuso: meter las narices, antes, en la puerta del infierno, sólo para hacerse una idea de aquel lugar de tristeza. “De acuerdo, concedido” le respondió San Pedro. Se asomó entonces a la puerta del infierno y vio una sala inmensa, llena de largas mesas. Había en ellas muchas escudillas con arroz cocido, bien condimentado, aromático y apetitoso. Los comensales estaban sentados, hambrientos, dos para cada escudilla, uno frente al otro. ¿Y qué? Pues que para llevarse el arroz a la boca disponían al estilo chino de dos palillos, pero tan largos que, por muchos esfuerzos que hicieran, no llegaba ni un grano a la boca. Este era su suplicio, éste su infierno. “Me basta con lo que he visto”, exclamó chinito. Y regresó a la puerta del Cielo y entró.
La misma sala, las mismas mesas, el mismo arroz, los mismos palillos largos. Pero esta vez los comensales estaban alegres, sonriendo y comiendo. ¿Por qué? Porque cada uno tomando de la comida con los palillos, la llevaba a la boca del compañero de enfrente y todo salía a la perfección.
Comenta el mismo Juan Pablo I: “Pensar en los demás, en vez de en si mismo, resolvía el problema, transformando el infierno en paraíso”. Pero no están dispuesto. No pueden. Y esto puede ocurrir ya en esta vida, no solo en la otra.
“La ley de la caridad es ley de felicidad” (Alexis Carrel).
“Ser cónyuge”
Viernes, 5 agosto, 2011
Pienso que todos podemos estar de acuerdo en que el ser humano existe como persona femenina y como persona masculina, es decir, como mujer o varón. En él la sexualidad es algo que empapa “al todo” de la persona. Todo en el ser humano se ordena al amor. Y más su aspecto “esponsal” (entendido como el amor a un varón o a una mujer), pues en este caso se ordena a un amor comprometido, es decir, más capaz establecer un orden de preferencia entre los demás amores.
Aunque parezca obvio, conviene recordar que casarse es “hacerse esposa/a”, comenzar a ser cónyuge. Es decir, cada uno comienza a querer al otro no solo como se quiere a sí mismo, sino con el mismo amor con que se quiere a sí mismo (cfr. Santo Tomás de Aquino).
Ser cónyuge, ser esposo, es un rasgo de identidad que se instala en el mismo ser: “soy” cónyuge. Por ejemplo, uno puede echar café y echar leche en un mismo recipiente: pero si lo hace, ya no hay café y leche separadamente, sino “café-con-leche”. Uno puede detener el río con una presa: pero si la abre no puede ya hacer ir para atrás la corriente.
Uno es cónyuge de la misma manera que uno es madre, padre, hija o hermano. Incluso de un modo más fuerte porque ha intervenido muy expresamente la libertad de la persona.
Aquí os dejo con estas breves reflexiones. Espero que os aprovechen. Espero estar de vuelta y con conexión de internet dentro de poco. Saludos desde Brañillín.
“Ninguna virtud es virtud si no es prudente” (Santo Tomás de Aquino)
Jueves, 7 julio, 2011
Cuenta Plutarco en sus “vidas paralelas” que Clodio Publio Pulcro –uno de los caudillos más revoltosos de la última república romana- se había enamorado locamente de Pompeya, la mujer de Julio César. Como no lograba de ningún modo acercarse a ella, urdió una trama. Aprovechando la celebración de la fiesta de la Bona Dea (buena diosa), en la que solo se permitía la entrada en la casa a las mujeres, se vistió de mujer de tal modo que pasó todos los controles sin problema y logró introducirse en la vivienda del César.
Fue descubierto, pero logró huir. César, aunque estaba convencido de la inocencia de su mujer, la repudió, justificando su acción ante el Senado con la popular frase: “A la mujer del César no le basta con ser honrada. Tiene también que parecerlo”.
Aunque la primacía la tiene el ser: lo importante es lo que somos; sin embargo esto no quiere decir que no tengan importancia las apariencias. No deben ser lo primero, pero importan: “ninguna virtud es virtud si no es prudente” decía santo Tomás de Aquino (Suma Teologica – Parte I-II – Cuestion 65).
Por eso las diversas manifestaciones de la prudencia en la formación, en el trabajo, en el trato con los demás, etc., nos ayudan a responder mejor a lo que el Señor espera de nosotros: has de tener la mesura, la serenidad, la fortaleza, la prudencia —humana y sobrenatural— de persona madura que adquieren muchos a la vuelta de los años (San Josemaría, en Forja, n. 642).








