Leo en la informacion.com esta entrevista a Amando de Miguel, catedrático emérito de Sociología, que me parece bastante iluminadora de la situación económica actual. Efectivamente, ras más de cuatro años de crisis, se impone una reflexión sobre sus efectos más allá de la esfera económica. Amando de Miguel, justifica en esta entrevista por qué esta crisis es distinta a otras que hemos vivido. Es más: piensa que ya no podemos llamarla de ese modo. Leer el resto de esta entrada »

Me parece que era inevitable poner de nuevo en el blog, el extraordinario trabajo de estos jóvenes. Aquí os dejo con esta nueva serie de 8 vídeos, que de seguro tendrá tanto éxito como la primera:
Miniatura

Presentación de los nuevos vídeos / New videos presentation. Arguments JMJ Young Answers (1 de 8)

MiniaturaUniversalidad / Universality. Arguments JMJ Young Answers (2 de 8)
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“Cero años”, en Kerygma 2012

Domingo, 13 mayo, 2012

El lunes pasado, 7 de mayo, fue la gala de los cortos Kerygma 2012 de Villanueva. El video ganador fue este: “Cero años”. No tiene pérdida. Lo más interesante, como siempre, al final:

Consejo infernal

Miércoles, 11 abril, 2012

Dicen que una vez satanás reunió en asamblea a todos los demonios ­Congreso infernal- con el fin de discutir los medios más aptos para engañar a los hombres. Se levantó un demonio y propuso:

- Lo mejor sería persuadir a los hombres de que Dios no existe.

La propuesta no agradó a la asamblea.

• Aunque les digamos que no existe Dios ­ explicó satanás -, es tan evidente que existe, que no nos creerían.

• Podemos decirles ­terció otro demonio- que no hay infierno.

Satanás intervino de nuevo:

• Aunque lleguemos a persuadirles de que no hay infierno, seguirán creyendo en el cielo y deseándolo.

Puesto en pie un demonio viejo, dijo con solemnidad:

• Bien, se ha insinuado lo difícil, que es quitar a los hombres ideas tan claras como las de Dios, cielo, infierno, alma. Dejémoslos con sus ideas. Tratemos de persuadirles de que la vida es muy larga, de que tienen mucho tiempo, de que no hay prisa para preocuparse y ocuparse en salvarse y santificarse.

Un aplauso cerrado acogió esta sugerencia. Muchos demonios vinieron inmediatamente a la tierra con esta propaganda.

***

El éxito fue y sigue siendo extraordinario. Y es que, además de los clásicos enemigos del alma: el mundo, el demonio y la carne, hay otros dos: el después y el mañana.

Las cosas buenas que no hacemos, casi nunca es por no querer hacerlas, sino por dejarlas para después.

El que se va por la calle del “después”, suele acabar en la casa del “nunca”. La respuesta adecuada ha de ser:  hoy y ahora.

Acerca de la biblioteca de un amigo

Miércoles, 21 marzo, 2012

Un amigo tiene una biblioteca magnífica en su casa. Se trata de una pared entera donde una gran estantería aloja más de 400 libros. Y además tiene también una espléndida colección de películas en DVD y CDs de música clásica, de jazz, etc… En fin, que me da un poco de envidia cada vez que la veo.

Un día, mientras miraba extasiado su biblioteca, me dijo: “Cuando al entrar en casa, miro esa estantería, me doy cuenta de que, como cada día, mis dos hijos pequeños y mi esposa requieren mi tiempo y mi cariño, y sé que, un día más, me acostaré sin poder disfrutar de ella”… Me quedé pensando. Sí, la biblioteca de mi amigo parece un tesoro inútil, un despilfarro, porque su dueño no puede disfrutarla… Pero no, la biblioteca de mi amigo es un altar. Un altar en el que se ofrece a Dios, cada día, un sacrificio de música, de cine, de lectura… Esa biblioteca es el símbolo de la ofrenda de tiempo que hace a Dios por sus hijos y su esposa.

Al leer en el evangelio como Jesús “no quería andar por Judea porque los judíos trataban de matarlo”, comparto con él esa actitud de evitar el peligro, y más cuando, lo que está en juego, es la vida. Pero al seguir leyendo que, a pesar de eso, “subió también él, no abiertamente, sino a escondidas”. No te entiendo, Señor, si quieres conservar la vida, ¿para qué subir? Y si es estás dispuesto a morir, ¿por qué ocultarte? ¿Para qué subir, si no quieres que se sepa? … ¿Para qué conservar una magnifica biblioteca y a la vez, tener tantos hijos y trabajo que nos impide disfrutarla? La respuesta viene más adelante, cuando se nos dice: “Mirad como habla abiertamente”. Jesús conservó la vida para entregarla por nosotros, para ofrecerla en sacrificio a Dios por nosotros. Es paradójico, como la biblioteca de mi amigo: conservar, cuidar la vida (la biblioteca), no para disfrutarla, sino para que entregándola la disfrutáramos nosotros… ¡Fascinante, la biblioteca de mi amigo!

Seguimos comentando el libro “¿Cómo habla Dios?” de Francis S. Collins. En el capítulo 2, La guerra de las concepciones del mundo, plantea algunas de las dudas y cuestiones que frecuentemente les hacen o se hacen los creyentes. En esta entrada veremos lo concerniente a la objeción del mal causado por las religiones. Francis S. Collins afirma que:

Uno de los obstáculos más importantes para muchos buscadores honestos de la innegable evidencia a lo largo de la historia es que se han hecho cosas terribles en nombre de la religión. Esto aplica virtualmente a todas las religiones en algún momento, incluyendo aquellas que tienen la compasión y la no violencia entre sus principios. Dados tales ejemplos de poder crudamente abusivo, violencia e hipocresía, ¿cómo podría alguien suscribir los principios de una fe promovida por tales perpetradores del mal? Existen dos respuestas a este dilema. Leer el resto de esta entrada »

Ya os he dicho que llevo unos días pensando en la figura del “fariseo”, tan habitual en las escenas del Evangelio. No deja de sorprenderme que, siendo tan piadosos y cumplidores con la Ley, estén tan ayunos de caridad. Muchas de sus reacciones se explican por la falta de amor en sus juicios o en sus disposiciones de fondo. A ver que os parece este listado de posibles situaciones que podrían darse en nuestras vidas sin la caridad, sin amor…

La inteligencia sin amor, te hace perverso.
La justicia sin amor, te hace implacable.
La diplomacia sin amor, te hace hipócrita.
El éxito sin amor, te hace arrogante.
La riqueza sin amor, te hace avaro.
La docilidad sin amor, te hace servil.
La pobreza sin amor, te hace orgulloso.
La verdad sin amor, te hace hiriente.
La autoridad sin amor, te hace tirano.
El trabajo sin amor, te hace esclavo.
La sencillez sin amor, te envilece.
La oración sin amor, te hace introvertido.
La ley sin amor, te esclaviza.
La fe sin amor, te hace fanático.
La cruz sin amor, se convierte en tortura.
La vida sin amor, no tiene sentido…

¿Criticamos o acusamos?

Martes, 7 febrero, 2012

Leyendo estos días las críticas que los fariseos hacen al Señor, me he acordado de este relato que leí hace tiempo:
“Tuve un profesor de griego al que le gustaba explicar que la  palabra “crítica” viene del verbo “krino” o “krinein”, que quiere decir: “juzgar, medir, valorar”. Nos recordaba que de esta misma raíz, “kri”. vienen “crisol” y “acrisolar”, es decir: filtrar impurezas. Y también otras palabras tan dispares como “crisis”, “criterio” e incluso “hipocresía” (desempeñar un papel teatral, literalmente).
Aquel profesor nos insistía en que la crítica no es, como suele pensarse, sólo decir las cosas malas de lo juzgado, sino medir, valorar cuanto tiene de bueno y de malo. Por lo que una crítica que sólo subraya lo negativo no es ya una crítica, sino algo muy diferente. Y entonces nuestro profesor nos explicaba que para expresar esa idea de “decir lo negativo” tenían los griegos otras dos palabras “aitía“, que quiere decir acusación, y “diabolé”, que es más dura y se refiere a la “acusación calumniosa”.
 De esta última palabra viene precisamente el nombre de “diablo”, es decir: el acusador, el calumniador.

No he olvidado nunca la explicación de mi profesor de griego: muchos que se creen “críticos”, son simplemente “diablos”. Muchos que creen ejercer esa nobilísima tarea que es criticar (separar el grano de la paja) para guardar, en realidad lo que hacen es acusar, calumniar, diabolizar. Es decir: destruir.

Terminamos, por ahora, con esta serie de temas sobre el relativismo. Y terminamos con una afirmación que está en el corazón del problema del relativimso:
Quien piensa que existe una verdad, y que esa verdad se puede alcanzar con certeza aun en medio de muchas dificultades, y quien piensa que la naturaleza, y el propio hombre como parte de la naturaleza, tienen una finalidad que no se ha inventado el hombre, está aceptando la existencia de una inteligencia superior, está afirmando la existencia de Dios.
Que exista un fin último objetivo, ajeno a la voluntad del hombre, presupone la idea de un Creador. Por el contrario, aquello que es fruto del puro azar o de la casualidad no tiene fin, no tiene objeto, esto es, no tiene causa final. El error fundamental de la Modernidad fue, precisamente, la negación de la causalidad final. Desde el siglo XVII, el conocimiento del hombre y del resto de la realidad se ha limitado a ser un conocimiento del cómo, pero no del para qué. Y es lógico, pues qué sentido tiene, por ejemplo, preguntarse sobre el para qué de un montón de trapos arrojados ciegamente en un vertedero sin orden ni concierto. El preguntarse sobre el para qué de algo presupone una inteligencia que haya lanzado ese algo a la existencia y le haya destinado a un fin. La causalidad final de algo presupone, por definición, la de una inteligencia que destine ese algo hacia un objetivo. Leer el resto de esta entrada »

Estamos a punto de concluir esta serie sobre el relativismo. Ya vimos cómo el relativismo engendra una actitud existencial que algunos califican como “síndrome de la neutralidad”: “Yo nunca tendría un esclavo en casa, pero si alguien quiere tenerlo…”, “Yo no aborto, pero dejemos libertad para quien quiera abortar”. Pero, en el fondo siempre optamos y lo cierto es que tomamos postura entre el bien y el mal, entre la verdad y el error, queramos o no. Por ejemplo, llama la atención la campaña sistemática antitabaco, en contraste con la libertad con que se administra la píldora abortiva, incluso a menores. Se obliga a poner en los paquetes de tabaco: “El tabaco mata”, cosa que es verdad, pero mucho más verdad es que la píldora abortiva también mata, y además mata a un inocente que no tiene culpa de nada… Muchos, dispuestos a escandalizarse por cosas secundarias, parecen tolerar injusticias inauditas. Con el relativismo ético, colamos un mosquito y nos tragamos un camello.

Si el hombre se siente solidario de los demás hombres, tiene la obligación moral de hacer ver la falsedad (y crueldad) a que conduce el relativismo. Leer el resto de esta entrada »

¿Sentimentalismo vs razón?

Lunes, 26 diciembre, 2011

Seguimos con nuestra serie sobre el relativismo.  Esta vez veremos que la confrontación entre sentimiento y razón es otra de las fuentes del pensamiento relativista. Podemos entender así que para un relativista los juicios de valor son espejismos producidos por nuestros sentimientos o sensaciones.

Los escépticos o relativistas éticos sostiene que nuestros juicios de valor no son más que expresiones de nuestros deseos y sentimientos, que se proyectan sobre los objetos que deseamos, y luego objetivamos tales deseos, postulando su universalidad (*). Cuando no hay argumentos racionales para defender unos valores sobre otros, ya sólo queda apelar al sentimiento, y así se generaliza lo que muchos llaman el emotivismo, que podríamos definir como la convicción de que el bien o el mal de un determinado comportamiento depende del agrado o desagrado que provoque en nosotros dicho comportamiento. Si nos gusta, entonces estará bien. Y si nos provoca cierto rechazo, entonces estará mal. Esto impide cualquier intento de convencer a alguien de que algo es mejor que otra cosa. Esto sería lógico si la ética fuera una cuestión sólo de gustos, de tal modo, que para uno estaría bien, digamos, amputarse un dedo porque le gusta, y además está de moda, mientras que para otros, si su conciencia les provoca cierto desasosiego, entonces estaría mal.

De un modo gráfico, desde una perspectiva relativista, quien tratase de mostrar la verdad de unas determinadas normas morales en comparación con otras, sería como quien nos intentara convencer de que el helado de chocolate es absolutamente mejor que el de fresa. Lógicamente, como es una cuestión sólo de gustos, quien tratara de convencernos de la superioridad del sabor de chocolate sobre el de fresa, aparecería como una persona ridícula y dogmática.
Como una manifestación del emotivismo un poco más refinada, Dworkin defiende que las personas tienden a actuar partiendo de convicciones profundas y firmes acerca de lo que es valioso para ellas. Pero tampoco es totalmente cierto, porque muchas veces la gente, nosotros mismos, hacemos, quizá por debilidad, cosas que sabemos que están mal. Por ejemplo, muchas veces, las personas que consumen pornografía, frecuentan las prostitutas, se emborrachan asiduamente, o caen en la droga… no lo hacen con la convicción de que tales actividades sean valiosas o útiles para su realización humana. Más bien, son atraídas y enganchadas en tales conductas por impulsos emocionales, con el apetito de saciar deseos incontrolados, pero con cierta conciencia de culpa. Y en el caso de sostener opiniones que favorecen tales conductas, salvo quizá el caso de la homosexualidad, es poco probable que las opiniones sean reflexivas o sostenidas con gran convicción.
Bibliografia:
  • (*) A este respecto no podía ser más clara la afirmación de Mackie recogida por Finnis: «Los que emiten juicios de valor y piensan que tales juicios son objetivos, en realidad no hacen otra cosa que expresar sobre el mundo lo que ellos mismos desean». FINNIS, John: Natural Law and Natural Rights, Oxford University Press, Oxford, New York, 1996, p. 143
  • Cf. GEORGE, Robert: Para hacer mejores a los hombres, Ediciones Internacionales Universitarias, Madrid, 2002, p.103
  • Qué es el relativismo, de Diego Poole, ed Palabra, dbolsillo mc 811
  • Relativismo; Escrito por Diego POOLE DERQUI, Profesor Titular de Filosofía del Derecho, Universidad Rey Juan Carlos, Madrid 2009

¿Dónde vas a pasar la Navidad este año? Es una pregunta frecuente en estas fechas. Lo que queremos saber con esta pregunta, por lo general, es dónde o con quién van a pasar la cena de Navidad del día 24. Porque se trata de una noche especial en la que se cena bien, rodeado de la familia, se hacen regalos y se brinda y canta.

Evidentemente, para los cristianos, la esencia de la Navidad no consiste en una cena familiar y festiva, cosa que no me parece nada mal por cierto, más aún la espero con gusto y disfruto de esas cosas como el que más.

No, para los católicos, el corazón de la navidad está en la Misa. Por cierto, te has dado cuenta que la palabra inglesa Christ-Mass lo dice (Misa en inglés se dice Mass). El lugar y el momento central de la Natividad del Señor ocurre en la celebración -en muchos sitios es a media noche- del Santo sacrificio de la Misa.

Jesús nació en Betlen, palabra hebrea que significa “Casa del Pan”. En su cumpleaños, vuelve a nacer en Betlen, a esa su hogar-casa de pan que es la Eucaristía, por eso nos acercamos al hogar de la hogaza de la Sagrada Comunión, y como familia suya que somos le celebramos con alegría de fiesta.

Jesús nació en un pesebre. Y acaso el pesebre no es un lugar para el alimento de los animales porque Él deseaba ser alimento para nuestras almas. Él nos alimenta en la Misa.

Todo un Dios se oculta en el Niño de Belén, con un aspecto inocente, humilde, en la naturaleza humana de un pequeñín. De igual modo, ahora quiere ocultarse también en las apariencias humildes del pan y del vino.

Si en la primera Natividad, el Hijo de Dios, tomó carne y sangre humanas, en cada Misa, el mismo Jesucristo -con su cuerpo, su sangre, su alma y su divinidad- viene para estar con nosotros en el altar y en nuestras almas (es el Dios-con-nosotros). De algún modo así ocurre cada día en cada Misa.

Árboles de Navidad, villancicos, felicitaciones, regalos, cenas, familias, amigos, luces, fiestas y todas las tradiciones navideñas que quieras… Bien ¡Pero no es suficiente! Te falta lo esencial, la mayor tradición navideña de todas:  ¡la Misa en la fiesta de la Navidad!

Por lo tanto. . . ¿Dónde vas a pasar la Navidad este año? ¡Nos vemos en la Misa! A y piénsate en llevarle algún regalo para María y José

La Navidad es una luz en la noche

Miércoles, 14 diciembre, 2011

La Navidad es una luz en la noche, que ya no se extinguirá jamás. Una luz para que todos los que miren hacia Belén puedan contemplar a Jesús Niño, acompañado de María y de José… Pero solo el que mire con corazón puro encontrará además al Niño Dios, porque Dios sólo se manifiesta a los limpios de corazón: Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios. Por eso la verdadera Navidad es también una llamada a la pureza interior. Muchos hombres quizá no vean nada cuando llegue esta fiesta, porque están ciegos para lo esencial. No se ve bien sino con el corazón: Lo esencial es invisible a los ojos (de ahí la impiedad y la falta de compasión).

Pero ¿que es lo que verdaderamente hace a una persona pura o impura ante Dios? El Señor lo dice muy bien cuando: llamando al pueblo les dijo: – Escuchadme y atended. Lo que entra por la boca no es lo que mancha al hombre, sino lo que sale de la boca, eso es lo que mancha al hombre (Mt 15,10). Más tarde explicará a sus discípulos: Lo que sale de la boca, sale del corazón, y eso es lo que mancha al hombre; porque del corazón es de donde salen los malos pensamientos, los homicidios, adulterios, fornicaciones, hurtos, falsos testimonios, blasfemias; estas cosas sí que manchan al hombre, pero comer sin lavarse las manos, eso no le mancha (v.18). Los mismos pecados externos que nombra el Señor, antes que en la misma acción externa, se han cometido ya en el interior del hombre. El corazón: ahí es donde se ama o se ofende a Dios. Es el interior del hombre lo que hay que conservar sano y limpio, y todo lo demás será puro y agradable a Dios.

Casi siempre son detalles en apariencia pequeños pero que dejan al alma sumida en la mediocridad. «Mira -dice San Agustín- cómo el agua del mar se filtra por las rendijas del casco y poco a poco llena las bodegas del barco, y, si no se la saca, sumerge la nave… Imitad a los navegantes: sus manos no cesan hasta secar el hondón del barco; no cesen las vuestras de obrar el bien. Sin embargo, a pesar de todo, volverá a llenarse otra vez el fondo de la nave, porque persisten las rendijas de la flaqueza humana; y de nuevo será necesario achicar el agua». Y esos pequeños resquicios y tendencias egoístas no se arreglan de una sola vez, sino que exigen una disposición de lucha alegre y humilde.

«¿Cómo va ese corazón? – No te me inquietes: los santos – que eran seres conformados y normales, como tú y como yo – sentían también esas “naturales” inclinaciones. Y si no las hubieran sentido, su reacción “sobrenatural” de guardar su corazón -alma y cuerpo- para Dios, en vez de entregarlo a una criatura, poco mérito habría tenido.» Por eso, visto el camino, creo que la flaqueza del corazón no debe ser obstáculo para un alma decidida y “bien enamorada” » (Camino 164) .

Ya te has dado cuenta de lo que vamos a pedir a nuestra Madre del Adviento: la limpieza de todos: Míranos con compasión ¡no nos dejes Madre nuestra! Se tú nuestra luz durante este caminar en el tiempo de la esperanza. Luz que nos permita descubrirle tras las  casualidades

Seguimos con nuestra serie sobre el relativismo.  Esta vez veremos que existe cierta relación a la confrontación entre el relativismo y el cristianismo,  con el enfoque que caracteriza a la teología asiática negativa. Y aunque aparentemente este dato parezca muy lejano a una argumentación filosófica, conviene referirnos a él por la influencia real que ejerce: se trata de la influencia de la teología negativa asiática, según la cual lo Divino es absolutamente trascendente y no puede ser conocido desde este mundo más que en apariencias. Cristo ha de ser uno más entre las muchas imágenes y destellos de la divinidad en este mundo, un avatar más que se ha des situar en la fila de las diversas manifestaciones de Dios, junto a Kürma, Varaha, Rama, Krishna, Budha… y toda la peña. De ahí que el cristianismo, con su pretensión de verdad, sea incompatible con esta alianza mundial de las religiones, donde todas, cada una a su manera, manifiesta un aspecto de Dios y de la verdad del hombre, pero ninguna de ellas por separado puede tener la exclusiva. Oponerse a esta visión es oponerse a la democracia, al diálogo, a la tolerancia, a la la coexistencia de culturas iguales, a la alianza de civilizaciones.

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