¡Feliz Navidad!

Viernes, 5 diciembre, 2014

Navidad, momento de derribar muros y construir puentes. Perdonemos, abracemos, amemos, tal como lo hizo Jesús de Nazaret. Un buen mensaje para la navidad

 

 

Mis recuerdos del beato Álvaro del Portillo

Sábado, 27 septiembre, 2014

descargaCon ocasión de la beatificación de Álvaro del Portillo pongo aquí, solo a modo de listado, algunos de mis recuerdos del queridisimo don Álvaro, en el tiempo que pasé en Roma:

  1. Al poco de llegar a Cavabianca, mi primer saludo con el mono de encargado de jardín…
  2. Cómo se reía en el “cronicón” de Navidad al escuchar mis ocurrencias (lo del perro en vestuarios: a ti te pasa lo que ami, que no aclaras)… “Rafita” al entrar y saludar desde el coche
  3. Al morir mi padre, la llamada telefónica de don Javier y del Padre: parada cardíaca (ah!), cuida a tu madre… yo aguante bien unos días hasta que me tras una tertulia, me llamó…  el rato que estuvimos hablando en la salita… ya me he enterado, tu madre … flojera y color de los ojos … pero tienes Padre… A partir de ahí se disiparon dificultades internas

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Ticio, el mosquito y el camello

Martes, 26 agosto, 2014

Ignoro si la expresión “filtráis el mosquito y os tragáis el camello” pertenece al refranero judío de los tiempos de Cristo o brota del agudísimo sentido del humor del Señor; pero, en todo caso, me parece divertidísima. Uno se imagina a un tal Ticio ante la leche del desayuno. Por algún motivo, en la taza se ha colado un camello (no me preguntéis cómo; tampoco sé en qué postura puede acomodarse semejante bicho dentro de un tazón, así que lo imaginaré como pueda, con jorobas y todo, nadando entre los cornflakes). El tal Ticio llama a gritos al camarero de la cafetería, y éste, al acercarse, se percata de que el animal que el beduino de la mesa de al lado había dejado atado al semáforo de la entrada se ha soltado de sus ligaduras y, ávido de cornflakes, se ha sumergido en la taza del pobre Ticio. Espera una potente regañina y una denuncia en el centro de salud, o en la protectora de animales.

Pero, ante su asombro, el Ticio señala con el dedo un punto entre dos copos de cereal, y le muestra al camarero un mosquito que, envidioso del camello, quería su ración de cornflakes. Vuelve el pobre camarero con unas pinzas, recoge suavemente el insecto, lo agita para que suelte la leche robada que llevara en el buche, y se marcha sin ocuparse del camello. El ticio levanta el tazón -animal incluido- y de un solo trago devora leche, cornflakes, camello y jorobas sin inmutarse. Luego se relame, se limpia el bigotillo con la servilleta, y se marcha con un eructillo mientras deja el precio sobre la mesa. Esta vez, a causa del mosquito -¡Qué vergüenza!- no habrá propina…

¿Quién es ese Ticio? Leer el resto de esta entrada »

El diamante (y el alma)

Viernes, 25 julio, 2014

descargaMañana salgo y estaré unos días (hasta el 6 de agosto) de Campamento con unos 100 muchachos cerca de Barkisimeto. No sé cómo estarán allí las cosas de internet. Ya sabéis que procuraré poner alguna cosa en el blog cada día si es posible.

Aquí os dejo con esta antigua anécdota:

 

Una multitud le rodeaba. El orgullo del instante se le subió a la cabeza. Corrió a su camarote y cogió el diamante. Luego explicó a la gente que ese diamante constituía todos los ahorros de su vida, para así crear mayor impresión. Enseguida comenzó a hacer malabarismos con el diamante en la cubierta del barco. Estaba arriesgando más y más. En cierto momento lanzó el diamante muy alto en el aire y la muchedumbre se quedó sin aliento. Sabiendo lo que el diamante significaba, todos le rogaron que no lo hiciera otra vez. Impulsado por la excitación del momento, lanzó el diamante mucho más alto. La multitud de nuevo perdió el aliento y después respiró con alivio cuando recuperó el diamante. Teniendo una total confianza en sí mismo y en su habilidad, dijo a la multitud que lo lanzaría en el aire solo una vez más, pero esta vez subiría tanto que se perdería de vista por un momento. De nuevo le rogaron todos que no lo hiciera. Pero con la confianza de tantos años de experiencia, lanzó el diamante tan alto, tan alto que de hecho desapareció por un momento de la vista de todos. Entonces el diamante volvió a brillar al sol. En ese momento, el barco cabeceó y el diamante cayó al mar y se perdió para siempre.

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Nuestra alma en gracia es más valiosa que todas los tesoros y piedras preciosas del mundo. Igual que el hombre del cuento, algunos de nosotros hicimos o seguimos haciendo malabarismos con nuestras almas. Confiamos en nosotros mismos y en nuestra capacidad, y en el hecho de que nos hemos salido con la nuestra todas las veces anteriores. Con frecuencia hay personas alrededor que nos ruegan que dejemos de correr riesgos, porque reconocen el valor de nuestra alma en gracia. Pero seguimos jugando con ella una vez más… sin saber cuando el barco finalmente cabeceará y perderemos nuestra oportunidad para siempre.

El maestro y el pájaro enjaulado

Jueves, 17 julio, 2014

Ave-descendiendo-en-la-puesta-del-sol-hermoso

Paseaban el maestro y su discípulo por la ciudad y se detuvieron ante una tienda cuyo escaparate estaba repleto de jaulas con pájaros multicolores.
 Tras contemplar unos instantes las aves el maestro preguntó:
¿Quién ama más a los pájaros: el que los tiene en una jaula, los cuida, les da de comer, impide que le ocurra ningún mal, o el que los deja en libertad?
El discípulo respondió sin titubear:
El que los deja en libertad…
Sonrió el maestro y dijo:
Pero en libertad se han de buscar el alimento y están expuestos a mil y un peligros…
 -apuntó el discípulo- Pero así son ellos mismos. Existen para ser libres…
Guardó silencio el maestro y luego añadió:
Lo mismo a hecho Dios con nosotros. Podía tenernos controlados. Procurar que no nos falte nada. Librarnos de todos los peligros. Impedir que sufriéramos… Pero nos ha hecho libres. Hemos de espabilarnos para vivir. Estamos expuestos al sufrimientos y somos capaces de hacer el mal. Y no aceptamos que eso lo ha hecho precisamente porque nos ama… Somos raros los hombres…
Y siguieron paseando por la ciudad…

Hoy en día es la libertad uno de los valores más defendidos y mejor considerados. Parece como si aquellos otros valores clásicos del honor, la honestidad, el heroismo, el servicio o la generosidad, hubieran quedado olvidados  en nuestros días… La libertad sigue estando en primera línea. La historia de arriba intenta dar una explicación acerca del fin de la libertad del hombre: es una participación, un chispazo del Amor de Dios que reverbera  en nuestra alma.

La lámpara de tu ser es tu ojo

Domingo, 22 junio, 2014

382La lámpara de tu cuerpo es el ojo. Si tu ojo está sano, tu cuerpo entero tendrá luz; si tu ojo está enfermo, tu cuerpo entero estará a oscuras.

La mirada lo ilumina o lo oscurece todo. San Josemaría solía hacer notar de una manera gráfica y bromeando, la distinta impresión que se tiene de un mismo fenómeno, según se observe con cariño o sin él. Y decía -y perdonadme, porque es muy gráfico- que, del niño que anda con el dedo en la nariz, comentan las visitas: ¡qué sucio!; mientras su madre dice: ¡va a ser investigador!

Efectivamente, según miramos a los demás, así los vemos. Si les miramos con cariño, veremos lo que hay de bueno. Si les miramos con antipatía, nos fijaremos sólo en lo malo… y eso sí, siempre corregido y aumentado. En último término, encontramos en los demás lo que queremos ver en ellos.

No desconfiar de entrada. Estar alerta y prevenidos sí, pero no desconfiar:

A veces se hará necesario un poco de audacia para vencer prejuicios y desconfianzas

Se cuenta de un coreano buen cristiano y con preocupación apostólica que, en Pamplona, se subió a un autobús y vio a un japonés. El Japón y Corea han sido siempre enemigos acérrimos. Pensando en cómo podría entablar conversación con él, se sentó a su lado y le dijo: “Mira, aunque seamos de países tan distintos, para todos estos que están mirándonos, tú y yo, chinos”. 

Quizás aquí, frente a esos prejuicios que parecen inamovibles y determinantes, podríamos añadir aquello que poéticamente expresaba D. Ramón de Campoamor: “En este mundo traidor, nada es verdad ni mentira. Todo lo hace el color del cristal con que se mira”.

1901733_712192045498729_1486487445_nEntre Alejandro Magno y su médico Felipo había una gran amistad, que arrancaba ya desde la niñez. En unas jornadas victoriosas, en las cuales pensaba derrotar completamente a su enemigo Darío, Alejandro cayó enfermo, al pare­cer, por haberse bañado durante una marcha agotadora en una laguna helada.
    Vino a perturbar más el ánimo del rey, ape­nado ya por no poder luchar, una carta de uno de sus más fieles generales. Le decía que no se fiase de su médico Felipo, que se había vendido al ene­migo y proyectaba envenenarle. El rey juzgó que su médico, amigo desde la infancia, no podía trai­cionarle. Con una mano tomó la bebida que le traía, al tiempo que, con la otra mano, le alarga­ba la nota de la denuncia.
    Mientras Felipo, aterrado, leía aquella acusa­ción, Alejandro degustaba el brebaje que su amigo médico le había preparado. Cuando lo acabó, le dijo:
    ‑Prefiero morir a desconfiar de mis amigos.
(Plutarco: Vidas paralelas)

La amistad es cosa sería. La desconfianza mata la amistad, Por eso el que no sabe o no quiere confiar en los demás está incapacitado para la amistad: para ser amigo y para tener amigos.

No se puede ir por la vida desconfiando de todo el mundo.“Ante todo debéis guardaros de las sospechas, porque ése es el veneno de la amistad” (San Agustín).

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