¿Me seguirías?
Sábado, 18 mayo, 2013
Me recomienda Rosa este vídeo. Me parece que tiene calidad artística, además de envíar un mensaje profundamente cristiano. Un ejemplo de lo que se puede hacer de cara al Año de la fe:
Decenario al Espíritu Santo (8º día)
Jueves, 16 mayo, 2013
Ni un solo amigo, ni siquiera familiares. Nadie, absolutamente nadie de los suyos acudió al día más importante y solemne de su vida. Fue ordenado sacerdote en enero de 2012 en una pobre y fría región de China continental. La Iglesia católica no pasaba por su mejor momento en sus relaciones con el gobierno local. Se encontraban en estado de máxima restricción y vigilancia milimétrica de los católicos chinos. El obispo les ordenó sacerdotes con un solo mandato: “desde ahora sois sacerdotes, pero no podéis celebrar la Misa bajo ningún concepto. Tampoco solos ni a escondidas, porque tarde o temprano la cosa se sabría, acabaría por ir gente y la crisis sería aún peor. Lamento deciros que no tenéis las licencias necesarias para celebrar los sacramentos, hasta que la situación cambie sustancialmente….”
Mes y medio después, uno de esos sacerdotes chinos pudo celebrar la Santa Misa en Roma. Por primera vez. Nadie estaba presente, bueno quizá algunos rostros desconocidos. Lloró como un niño…, y desde entonces llora cada día delante del altar cuando ofrece el sacrificio de la Misa, mientras piensa en sus compañeros: uno en la cárcel, el otro vigilado, ambos sin poder celebrar. Por eso desde entonces hasta hoy, se estremece cada día y da gracias por el privilegio de representar a Cristo en el misterio más santo que hay sobre la tierra. (Cfr. Fulgencio Espa en Mayo con Él)
La juventud no es la edad del placer -escribía Paul Claudel a Jacques Rivière, un joven inquieto-, sino la edad del heroísmo. Leer el resto de esta entrada »
Una nueva generación de mártires
Jueves, 16 mayo, 2013
Según el Centro para el Estudio Global del Cristianismo, aproximadamente 100.000 cristianos de todo el mundo mueren “en situación de testigos” cada año en la última década. Eso equivale a 11 cristianos asesinados cada hora. Otros expertos ponen en duda esa cifra, pero incluso la estimación de gama más baja pone la cifra de los cristianos muertos todos los días en circunstancias de alguna manera relacionados con su fe en torno a los 20, es decir, casi uno por hora.
El surgimiento de esta nueva generación de mártires es el acontecimiento cristiano más importante de nuestro tiempo, y Puglisi es el modelo ideal para hacer la defensa de los creyentes en riesgo a causa de su fe cristiana. El 25 de mayo próximo, el P . Giuseppe “Pino” Puglisi, italiano, será reconocido como mártir en Palermo (Sicilia), donde fue asesinado en 1993 por desafiar a la Mafia.
Históricamente, la Iglesia ha reconocido mártires sólo si fueron asesinados in odium fidei, es decir, por odio a la fe. En efecto, la prueba ha estado centrada, casi siempre, en la motivación del agresor, más que la de la víctima. Puglisi, sin embargo, está siendo reconocido como un mártir que murió en odium virtutis et veritatis, es decir, por el odio a la virtud y la verdad. Sus asesinos no tienen nada que ver con la oposición al cristianismo -en realidad, se tenían a sí mismos como católicos-. Sin embargo, las motivaciones de Puglisi para estar en la primera línea de fuego tenían mucho que ver con su fe.
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Decenario al Espíritu Santo (7º día)
Miércoles, 15 mayo, 2013
Cuenta Raúl Guerra en La Gran Vía es New York, como a finales de los 70, dos figuras medio humanas aparecieron caminando por la castiza estación de metro de Gran Vía, en Madrid. Los encargados vieron con asombro como dos seres desnutridos, sucios, sin apenas movilidad y que no parecían humanos llegaban, haciendo enormes esfuerzos, hasta el andén peatonal. Los dos murieron al poco tiempo de un shock anafiláctico al contacto con el aire libre, pero este hecho fue el inicio de un hallazgo increíble.
Por entre los túneles del metropolitano corrían unas galerías por las que se llegaba a unas toperas. Allí se habían ocultado por miedo, durante casi cuarenta años, unos hombres, asustado por la Guerra Civil española. Después de tanto tiempo, llevaban una vida apenas humana: una capa oscura, resultado de la falta de higiene, cubría su piel. Casi no se sostenían en pie y preferían andar a gatas; habían perdido el habla y se comunicaban por gestos y susurros. Se habían alimentado de una especie de galleta, de ratas y otros residuos. Saciaban su sed lamiendo las húmedas paredes de los túneles.
Fueron llevados a la Sierra de Francia, en Salamanca, donde se les intentó rehabilitar sin éxito. Casi no tenían sangre en sus venas, no tenían lágrimas, y demostraban indiferencia hacia estímulos de color y movimiento. Todos murieron, porque después de tantos años de oscuridad e inmundicia, eran incapaces de vivir a plena luz, de respirar aire puro y digerir alimentos sanos. Tan terrible fue su suerte. Tan horrible su situación. (cfr. Fulgencio Espa en Mayo con Él).
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Decenario al Espíritu Santo (6º día)
Martes, 14 mayo, 2013
“Muchas cosas me quedan por deciros (…) Pero cuando venga el Espíritu de Verdad, Él os guiará a la verdad plena”. Jesús reconoce que no ha terminado su tarea, que se le han quedado muchas cosas en el tintero. A Jesús, que es Dios y hombre perfecto, el tiempo se le queda pequeño. Y no se impacienta por no poder trasmitirles todo lo que quisiera enseñarles… A Jesús la vida terrena se le queda corta. Y así lo reconoce Él mismo, con total sencillez, cuando se despide de los suyos.
¡Qué humilde eres Señor! Me maravilla la sencillez con la que reconoces tus limitaciones humanas, pero más aún me asombra el modo en el que abandonas a la acción del Espíritu Santo todo lo que sientes que queda pendiente. Sabías que luego, con el Espíritu Santo, se multiplicaría la eficacia y la fecundidad, hablando al corazón de cada hombre
Por contraste, Señor, cuántas veces andamos nosotros nerviosos por un asunto que no termina de solucionarse, o por una gestión importante que hemos dejado a medias, o por un amigo que está necesitado y no termina reaccionar a nuestras palabras… Cuántas veces sentimos cierta ansiedad por terminar todo, por ver que todo “sale bien”…
Vamos a pedirle hoy al Espíritu Santo que aprendamos de Nuestro Señor a ser lo suficientemente humildes como para hacer todo lo posible … y a la vez saber dejarlo todo, absolutamente todo, en manos de Dios. Y recuperaremos la paz. Esa paz que solo tu nos puedes dar.
Decenario al Espíritu Santo (5º día)
Lunes, 13 mayo, 2013
Ven, Espíritu Divino, manda tu luz desde el cielo, Padre amoroso del pobre, don en tus dones espléndido, luz que penetras las almas, fuente del mayor consuelo
Recuerda Fulgencio Espa un texto de ya hace más de cien años, en el que un escritor ateo presentaba una escena aún hoy desgarradora. Describía a un hombre entrando con un farol en una gran plaza, diciendo a voz en grito: “¡Busco a Dios! ¡Busco a Dios!… ¿A dónde se ha ido Dios?… Os lo voy a decir… ¡Dios ha muerto! ¡Y nosotros le hemos matado!… Lo más sagrado y poderoso que poseía hasta ahora el mundo se ha desangrado bajo nuestros cuchillos”. Aquí el loco se calló y volvió a mirar a su auditorio; también ellos callaban y le miraban perplejos. Finalmente, arrojó su farol al suelo, de tal modo que se rompió en pedazos y se apago. “Vengo demasiado pronto -dijo entonces-, todavía no ha llegado mi tiempo. Este enorme suceso todavía está en camino y no ha llegado hasta los oídos de los hombres” (F. Nietzche, la gaya ciencia).
Parecería como si se hubiera cumplido la profecía de Nietzsche, como si lo sagrado y lo religiosos fuesen reliquias del paso, y se hubiera hecho de Dios una idea vacía, sin contenido real. Por eso tu y yo vamos a pedirle a Espíritu Santo con insistencia que se haga presente en el mundo hoy también! Que venga en nuestra ayuda y en la de tantos hombres que necesitan sentir su efecto. Que necesitamos su fuerza para combatir la putrefacta profecía de los sembradores de muerte. Por eso, tu y yo repetiremos de memoria muchas veces estos días:
Ven, Espíritu Divino,
manda tu luz desde el cielo,
Padre amoroso del pobre,
don en tus dones espléndido,
luz que penetras las almas,
fuente del mayor consuelo
El rosario, arma poderosa
Domingo, 12 mayo, 2013
Muy cerca de Paderborn, en el mismo centro de Alemania, el padre Markus tomaba posesión de su parroquia católica de un pequeño pueblo del interior. Todo se dispuso convenientemente: la banda de música tocaría durante la Misa; la recepción del Vicario que haría público el nombramiento del nuevo párroco, monaguillos, flores… Además, el convite posterior: largas mesas, cientos de salchichas, litros de buena cerveza alemana. Todo a punto.
La Misa se alargó durante hora y media. No importaba. El clima era máximamente festivo. Alegría. Gozo en el pueblo. Luz y color.
La merienda, casi cena, fue espectacular. Los niños corrían felices por entre las mesas. Los adultos hablaban de sus cosas. Allí había un buen número de sacerdotes invitados, entre ellos, dos extranjeros que hacían lo que podían con su alemán chapurreado. Sin saber cómo ni por qué, este par vino a parar delante de un matrimonio muy anciano: Michel y María.
Comenzaron a hablar como podían en aquella legua nada fácil. Desde el comienzo habían apreciado lo obvio: a Michael le faltaba una mano. Poco a poco creció la confianza, y al fin uno se atrevió a preguntarle: “¿Qué le ocurrió en la mano?” Leer el resto de esta entrada »
Decenario al Espíritu Santo (4º día)
Domingo, 12 mayo, 2013
Porque os he dicho estas cosas se ha llenado de tristeza vuestro corazón (cfr. Jn 16,6). La ausencia del Señor, la pérdida de su presencia física, llenaba de tristeza y temor a los pobres discípulos. No había duda, pronto le perderían y tenían miedo a verse privados de su consoladora compañía, de su afecto sincero, de su palabra confortadora… Pero a pesar de eso “os conviene que yo me vaya, porque si no me voy no vendrá a vosotros el Paráclito”… Dios mío, ¡qué misterioso eres! Cuando la gente se va, se aleja. Tú te vas, para poder estar más cerca.
Jesús habla de otro Paráclito, del Defensor, y también del Consolador -cómo me gusta esta advocación del Espíritu Santo: El Consolador-. Es como si nos dijera: “aunque ya no esté ante vuestros ojos, aunque no comparta con vosotros la comida, o la compañía, ni volvamos a navegar juntos en la barca de Pedro por el lago… el Espíritu Santo que os enviaré a vuestro corazón os hará fuertes, y más amigos íntimos míos”.
Alguien me contaba cómo al llegar a casa tras recibir una multa le decía su querida esposa: “¡Mira que te lo dije, que no corras tanto que hay radares, pero tú, como si oyes llover, lo tienes bien empleado!”. Cuantas veces los que nos quieren, nos humillan aún más, a pesar de haber sufrido ya nuestro castigo, y todo por solo veinte kilómetros de más… Leer el resto de esta entrada »
Decenario al Espíritu Santo (3º día)
Sábado, 11 mayo, 2013
Cuentan que santa Catalina de Siena sufrió grandes incomprensiones y padeció la más extrema calumnia, debido a una persona enferma de lepra –se llamaba Teca-, y que ella cuidaba con gran amor: besaba sus llagas y la trataba con gran ternura. Esto, al parecer, causaba una rabia muy profunda en ella. Y es que la caridad de Cristo hiere los abominables oídos de satanas. Solo tiempo después reconoció la enferma, la falsedad de su infamia y el amor casi infinito de la santa.
Dios, que es Padre, Hijo y Espíritu Santo, nos mueve según el impulso de su corazón a perdonar siempre y en toda ocasión, y lo hace especialmente por medio del Espíritu Santo, la Persona Amor. Él nos enseña a perdonar siempre, en Él tienen su fuente esas palabras de Jesús de continua disculpa: “Os echarán de la sinagoga; más aún, llegará incluso una hora cuando el que os dé muerte pensará que da culto a Dios”. O cuando desde lo alto del suplicio de la Cruz dice: “Padre, perdónales porque no saben lo que hacen”. Jesús nos enseña, así, a disculpar: “lo harán porque no ha conocido ni al Padre ni a mi”. Jesús no pensó en sí mismo para poder perdonar, dio la espalda a su propia tortura y así contemplar la misericordia de Dios. Leer el resto de esta entrada »
Decenario al Espiritu Santo (2º día)
Viernes, 10 mayo, 2013
Se amontonaban en una tienda de libros viejos, no lejos del lugar donde acudía cada día, un montón de destartalados libros de viejo que llevaban por título Enciclopedia Judaica. La curiosidad hizo que se acercara el viejo profesor. Al abrir un volumen al azar, dio con la voz “Buen humor”. Aquella fuente del saber describía el mal humor como consecuencia de la idolatría, y el buen humor como el resultado de la adoración a verdadero Dios. Aquel encuentro casual le dio, desde entonces, mucho que pensar al viejo profesor.
Efectivamente, para quien se sabe criatura, lo verdaderamente serio es Dios. Todo lo demás es muy relativo. Si lo piensas delante de Dios, te darás cuenta que nada es demasiado importante. Que nunca pasa nada; y cuando pasa, realmente qué importa; y cuando importe realmente, qué pasa en el fondo… De ahí su buen humor.
Por el contrario, quien adopta el rol de Dios, ¡cuántas preocupaciones! ¡Cuánta desazón! Porque al ocupar un puesto que no le corresponde, tiene que atender a cientos de cosas que no deberían –y no pueden- caer bajo su decisión o gobierno. El idólatra controla y supervisa, no confía ni descansa… De ahí su mal humor.
Estamos en el Decenario del Espíritu Santo, vamos tú y yo a abandonarnos en Dios Espíritu Santo, a confiar en Él, a no usurpar su puesto. Repite con frecuencia en el interior de tu alma y de tu conciencia –yo también lo hago-: creo que Tú eres Dios… y ya verás como aprendemos a sonreír con casi todo.
Considera: ¿das demasiada importancia a cualquier cosa, por pequeña que sea? ¿Asuntos nimios te quitan el buen humor? No será que nuestra fe anda un poco floja… Haz actos de abandono en el Espíritu Santo para que te ayude a relativizar las cosas y descansar un poco más en Él y menos en tus fuerzas y capacidades ¿de acuerdo?


