La fertilidad y la continencia

Lunes, 16 enero, 2012

Existen dos temas publicitarios contradictorios que se venden a bajo precio desde hace más de treinta años. Por un lado se insiste en la regulación y control de la fecundidad (“fertilidad”). Ya que si no, se daría lugar a embarazos no deseados, con el consiguiente deterioro del desarrollo, escasez de recursos naturales e imposibilidad para la mujer de ocupar el papel que le corresponde en la sociedad. Por otro lado se da por supuesto que la continencia (capacidad del ser humano de controlar su propia sexualidad), es algo imposible. Estas dos premisas tienen sus consecuencias: por una parte, la fecundidad debe ser controlada por todos los medios posibles (preparados químicos, instrumentos mecánicos, operaciones quirúrgicas). Por otra parte, el control de la fecundidad resuelve el problema de la continencia, considerada imposible, y da vía libre a las prácticas sexuales más variadas. Lo que parece haber detrás de estos motivos publicitarios es una interpretación puramente biológica de la sexualidad humana y, por tanto, de la antropología.

Sin embargo, esta interpretación ignora la capacidad humana de administrar la propia sexualidad mediante la razón y la libertad. Ante programas educativos inspirados en una idea degradante del hombre es necesario presentar una antropología que denuncie la “patologización” de la fecundidad y que muestre que la continencia, correctamente entendida, no es algo completamente inaccesible para el común de los mortales”

Se trata de un tema complejo y relacionados con otros muchos aspectos y cuestiones como la reinterpretación ideológica, el control de la población transformado en control de la fertilidad, ¿control de la fertilidad y autonomía de la mujeres?, la fertilidad como amenaza del derecho de mujeres y niñas a una vida sexual satisfactoria, ¿la fertilidad no deseada lleva al embarazo no deseado?, la castidad como algo obsoleto y reemplazado por productos y servicios comerciales… 

Herman Van den Berghe

Los filósofos, éticos, moralistas y teólogos pueden y deben debatir acerca de cuándo comienza la vida humana, y porque esa vida humana es una persona. Comprendemos por qué se les pregunta y comprendemos, asimismo, la dificultad de la cuestión. No obstante, lo que queremos plantear en este post es algo más sutil. El diagnóstico genético -cromosomático además de molecular- está actualmente cambiando, de modo espectacular, la faz de la medicina. Mañana podría cambiar también la faz de la sociedad. Dentro de poco la maquinaria del diagnóstico genético bien pudiera crear un clima en el que las cuestiones arriba mencionadas sean rápidamente derrocadas por esta otra: ¿por quién nos interesaremos en el futuro? Nos ayudamos para ver el alcance de esta cuestión del Discurso pronunciado por Herman Van den Berghe,  en la Facultad de Medicina y Cirugía de la Universidad de Perugia, el 17 de diciembre de 1998. Laurea honoris causa) Publicado en CB Nº 39, pp. 433-437.

(…) Entre estos genes figuran varios millares que causan enfermedades genéticas. Ejemplos frecuentes son la fibrosis quística, con un portador de la enfermedad de cada 20 personas; la distrofia muscular de Duchenne; la esclerosis lateral amiotrófica; una serie de fallos ingénitos del metabolismo, y otras muchas presentes al nacer o que surgen en los primeros años de la existencia y dificultan en sumo grado la vida normal. Muchas de ellos ocasionan un gran sufrimiento y la muerte prematura.

Cada vez más, hoy día resulta posible detectar la presencia de cualquier gen patológico en cualquier célula de cualquier persona y en cualquier momento, desde antes del nacimiento hasta mucho después de la muerte. (…) Leer el resto de esta entrada »

Las prostaglandinas se utilizan con fines contragestativos en el plazo de 50 días desde la fecundación, sin rebasar este límite”, si bien, como es sabido, su efecto abortivo alcanza su mayor eficacia también en fases posteriores del embarazo. [E. W.  HORTON - N. L. POYSER, «Uterine Luteolytic Hormone: a Physiological Role for Prostaglandine F2», Physiol Rev (1979) 56, 913-919; M. SMMKARI - G. M. FILSHLI, «Therapeutic Abortion Using Prostaglandin F2»: Lancet (1970) 1, 157-159.]

No se conoce con exactitud el mecanismo de acción de las prostaglandinas para causar el efecto abortivo: se cree que se debe achacar a la lisis del cuerpo lúteo, con la consecuente reducción en la producción de progesterona, descamación del endometrio y aborto del embrión ya anidado [S. BERGSTROM - E. DICZFALUSY - U. BORELL ET AL., «Prostaglandins in Fertility Control»: Science (197) 175, 1280-1287; K. M. SEVERYN, «Abortifacient Drugs and Devices: Medical and Noral Dilemas»: Linacre Quaterly (1990) agosto, 50-67.]

Asociado a la prostaglandina se emplea también el epostano, un antiprogestágeno que inhibe con eficacia la 3-beta-hidroxidoesteroidehidrogenasa, la enzima que transforma la pregnenolona en progesterona. [ N. S. PATTISON - M. A. WEBSTER - S. L. PHIPPS ET AL., «Inhibition of 3 Beta-hydroxysteroid Dehydrogenase (3beta-HSD) Activity in First and Second - Trimester Human Pregnancy and the Luteal Phase Using Epostane»: Fertil Steril (1984) 42 (6), 875-881]

Cfr. Lexicon

Contragestación

Sábado, 18 julio, 2009

“El término «contragestación», acuñado por el profesor Beaulieu en la presentación de la «píldora abortiva» RU486 -o mifepristona-, no ha tenido ningún impacto en el lenguaje corriente, porque lo que pretendía designar como si fuera un eufemismo -el aborto químico precoz- no suscita hoy apenas objeciones. De todas maneras, este término conserva su valor descriptivo y explicativo, en especial, para toda persona sensible a la sorprendente banaliza­ción del aborto que los anticonceptivos -entre los que destaca en primer lugar la mifepris­tona asociada a las prostaglandinas- han introducido allí donde ya se usan. Al mismo tiempo, aunque se ha eliminado verosímilmente del procedimiento el que no implique hospi­talización alguna y parezca producirse «con suavidad», persiste la realidad del aborto. Lo peor es que la mujer que toma la mifepristona queda a solas con su receta, sola a la hora de enfrentarse al drama que se produce en ella, sola también para sufrir los efectos secundarios y las complicaciones de un fármaco del que lo menos que se puede decir es que no respeta ni el cuerpo, ni la vida, ni la conciencia, ni el alma. (cfr. Lexicón, ed. Palabra, p. 161)

Con el término «contragestación» se in­dica una serie de productos de acción abortiva que se utilizan en las fases más tempranas del embarazo y que, a dife­rencia de los interceptivos, actúan tam­bién tras completarse el anidamiento del embrión en el endometrio del útero.

¿Por qué, entonces, no se les llama abor­tivos? Porque, al sustituir el término «aborto» por el de «contragestativo» se pretende evitar que el receptor recuerde un hecho dramático -el aborto o, lo que es lo mismo, la supresión de un indivi­duo-, haciéndolo menos brutal e incapaz de provocar ansiedad, malestar y, sobre todo, rechazo. Se destruye la vida con tan solo tomar una píldora: este hecho -se dice- compromete menos, desde el punto de vista psicológico, que el aborto quirúrgico, y la mujer apenas percibe la gravedad del acto que comete.

Y por eso se hace necesario una vez más precisar el significado de los términos, «llamar a las cosas por su nombre, sin ce­der a componendas de conveniencia o a la tentación de autoengaño», para restable­cer la verdad semántica y la verdad cientí­fica, para devolver a la mujer la concien­cia y la responsabilidad de su elección.

Los productos que se utilizan más en la con­tragestación y los que estudiaremos aquí son:

  • la mifepristona o RU486,
  • el misoprostol,
  • las prostaglandinas
  • la vacuna anti-hCG
  • y la vacuna anti-TBA (anti-trofoblástica).

Bajo este epígrafe estudiaremos además:

  • LA “CONTRAGESTACIÓN” EN LOS PAÍSES EN VÍAS DE DESARROLLO
  • EL PROBLEMA ÉTICO: “CONTRAGESTACIÓN” Y OBJECIÓN DE CONCIENCIA

Fuente: María Luisa di Pietro, en Lexicón, ed. Palabra pp.161-168

Otros Artículos relacionados:


 

He interrumpido desde hace unas semanas este tema que me parece tan importante. Ya vimos que los mal llamados métodos “anticonceptivos” preimplantatorios o de emergencia, tienen un claro efecto abortivo como quedó demostrado para el caso del levonorgestrel y del método Yuzpe. Hoy nos proponemos terminar este tema con otras dos importantes aplicaciones: la RU-486 y el DIU. Empezamos:

 

El uso post-implantación de la RU-486 está bien documentado. La extensión ulterior del uso de este fármaco en la fase de pre-implantación de una vida humana embrionaria es un deplorable desarrollo farmacéutico. Presentada como una variante más de los métodos farmacéuticos del «día después», mifepristona puede administrarse hasta 120 horas después de una relación no protegida. Un estudio internacional informó que, independientemente de la dosis administrada, es decir, 600 mg, 50 mg o 10 mg, 120 horas después de la relación, una media aproximada de un 85 % de los embarazos previstos terminaron en abortos [J.H. von HERTZEN – P.F.A. von LOOK, «Comparison of Three Single Doses of Mifepriston as Emergency Contraception: a Randomized Trail»: Lancet (1999) 353, 697-702]. Esta tasa abortiva es comparable con la del levonorgestrel.

La acción abortiva de la RU-486 (mifepristona)

El trabajo de Cameron y colaboradores (1997) ha revelado, al menos, cuatro puntos de ataque de la mifepristona (CAMERON – CRITCHLEY – BUCKLEY – KELLY – BAIRD, «Effect of Two Antiprogestins», 1046-1053).

Primero, se descubrió que la mifepristona administrada a dosis única de 200 mg o 400 mg dos días después de la aparición de la hormona luteinizante (LH) reduce apreciablemente los niveles del endometrio del factor inhibidor de la leucemia (FIL). La aparición de la LH es la que provoca la ovulación. Es significativo que la reducción del FIL provocado por la RU-486 era más evidente el primer día de la apertura de la ventana de implantación (6 días después del pico de LH)

Segundo, la mifepristona provoca que los niveles de una enzima clave conocida como 15-hidroxiprostaglandina dehidrogenasa (15-PGDH) fueran «marcadamente reducidos o ausentes». En un ciclo normal, 15-PGDH actúa retardando la ruptura prematura del endometrio, es decir, de la menstruación. Al reducir los niveles de esta enzima, la RU-486 podría inducir indirectamente una menstruación al quitar el «freno» en el inicio temprano de este acontecimiento mensual. De hecho, en un ciclo de tratamiento con RU-486, tiene lugar el sangrado premenstrual en el período en el que el embrión estaría tratando de implantarse. Obviamente, un endometrio dañado está en desventaja para mantener un embarazo de cinco o seis días.

Tercero, la RU-486 reduce los niveles de glicodelina producida por el endometrio. Se piensa que la glicodelina «juega un papel inmunosupresor en la implantación, protegiendo al embrión del rechazo por parte del sistema inmunitario materno».

Cuarto, la RU-486 retrasa el desarrollo del endometrio secretor. La formación de un endometrio secretor es «un prerrequisito para la implantación».

Cuando se combinan estos cuatro factores (sobre una tasa del 100 % de ovulación en todos los ciclos en este estudio) se observa una reducción del 85 % en la tasa de embarazos previstos; es evidente que la RU-486, como tratamiento químico de pre-implantación, tiene una capacidad abortiva potente.

Un quinto punto de ataque fue comunicado por Bygdeman (1999). Cuando la RU-486 se administra después de la ovulación, afecta al desarrollo del endometrio, incluyendo los niveles de los factores de pre-implantación como el factor inhibidor de la leucemia y las integrinas [M. BYGDEMAN - K. G. DANIELSSON - L. MARIONS - M. L. SWAHN, «Contraceptive Use of Antiprogestin»: Eur J Contracep Reproduct Health Care (1999) 4 (2) 103-107; cfr artículo relacionado].

No es sorprendente que la RU-486 fuera un abortivo postcoital de emergencia «altamente efectivo», reduciendo en 60 veces la probabilidad de un embarazo detectado.



El dispositivo intra-uterino de cobre (DIU)

El DIU de cobre puede insertarse los siete días siguientes a una relación no protegida y se ha comunicado que reduce la tasa observada de embarazo al 100 % (cfr. TATUM – CONNELL, «A Decade of Intrauterine Contraception», 185; cfr. artículo relacionado)

El principal método de acción del DIU es a través de la generación de un estado de inflamación uterina. Este efecto tiene un impacto deletéreo en el endometrio y, por tanto, en la implantación. A esto se añade que, aumentando la acción anti-implantación, existe la posibilidad de que se hayan introducido bacterias en el ambiente inicialmente estéril de la cavidad uterina [cfr. J. A. SPINNATO, «Mechanism of Action of Intrauterine Contraceptive Devices and its Relation to Informed Consent»: Am J Obstet Gynecol (1997) 176 (3) 503-506; cfr. artículo relacionado] Leer el resto de esta entrada »

Comparado con el método (abortivo) Yuzpe (que ya estudiamos), las mayores “ventajas” del método levornorgestrel (una progestina) más reciente son la reducida incidencia de efectos colaterales, entre los más comunes, náuseas, vómitos y sensibilidad de las mamas así como una mayor eficacia para lograr el aborto.

Acerca de la acción abortiva del levonorgestrel, la literatura médica deja claro que el levonorgestrel ejerce una alta acción abortiva de pre-implantación/emergencia.

- El trabajo de Kubba y colaboradores (1986) se refiere específicamente al levonorgestrel, señalando su capacidad para cambiar «la naturaleza» de las receptores hormonales en el endometrio (Kubba – White – Guillebaud – Elder, en “The Biochemistry of human Endometrium”, 515).

- El Dr. Rabone (1990) informó que el levonorgestrel provoca una reducción en el número de receptores de estrógeno y progesterona en el endometrio. Tal y como el Dr. Rabone comunicó, «la concentración de estos receptores es fundamental para el desarrollo normal del endometrio en la fase de implantación» (Rabone, “Postcoital Contraception”, 46).

- Más específicamente, los fabricantes del Plan BTM, una marca registrada que contiene 0,75 mg de levonorgestrel, han afirmado que: “El levonorgestrel oral actúa como un anticonceptivo de emergencia, principalmente, evitando la ovulación o la fecundación (alterando el transporte en las trompas del esperma y/o de los óvulos). Además, puede inhibir la implantación (alterando el endometrio). No es eficaz una vez que comienza el proceso de implantación (Prod. Info Plan BTM, 1999)»..

Así, al igual que el método Yuzpe, el enfoque del levonorgestrel [LNG] tiene claramente un impacto de anti-desarrollo sobre el endometrio. De modo semejante, a nivel molecular, LNG comparte también algunos puntos de ataque comunes, especialmente, su impacto potencial sobre los niveles de osteopontina y del factor inhibidor de la leucemia [FIL] Es sabido que hay una relación inversamente proporcional entre los niveles de FIL y de progesterona, de hecho el exceso en los niveles de progesterona realiza una acción “inhibidora” de la producción de FIL en un embarazo normal, dando lugar al «fallo de la implantación» del embrión humano.

Entre otros muchos factores de implantación a los que hace referencia la literatura médica, al menos tres podrían intervenir levemente en la implantación. Estos son el factor de tumor de necrosis [TNF], el factor de activación de las plaquetas [PAF] y las mucinas. Es biológicamente posible sugerir que uno o más de estos factores de implantación pudieran ser un punto de ataque para las dosis supra-fisiológicas vistas en la composición de la «píldora del día después». La dosis postcoital de levonorgestrel equivale a tomar 40 o 50 píldoras anticonceptivas de progesterona estándar (de las diarias). Apoyan esta afirmación las opiniones de los investigadores, que señalan que el conocimiento adquirido sobre la base molecular de la implantación será utilizado en dos campos de la salud «reproductiva»; positivamente, en el tratamiento de la infertilidad y, desgraciadamente, «impidiendo la implantación con propósitos anticonceptivos».

Acerca de la eficacia de los métodos Yuzpe y del levonorestrel como métodos de control de la natalidad postcoital, y basándose en datos comprobados de fertilidad, la probabilidad de concepción se puede calcular en relación con el día de la relación sexual (Wilcox – Weinberg – Bair, “Timing of Sexual Intercouse in Relation to Ovulation. Effects on the Probability of Conception, Survival of the Pregnancy and Sex of the Baby”). Usando estos y otros datos, los investigadores han examinado el método postcoital de control de la natalidad Yuzpe solo, y lo han comparado con el método del levonorgestrel.

Para el método Yuzpe, Ellertson y sus colaboradores (1995) han registrado una reducción del 75 % en la tasa de embarazos esperados. Trussell (1998 ) ha registrado una eficacia, verificada en siete estudios independientes, que va del 44,2 % al 88,7 %. Se publicaron datos similares un año después.

En 1998, la Organización Mundial de la Salud publicó los resultados del Equipo de Task Force on Postovulatory Methods of Fertility Regulation, que, significativamente, comparaba el método Yuzpe con el método del levonorgestrel (descrito anteriormente). El descubrimiento más avanzado de este estudio fue que el régimen de levonorgestrel evitaba el 85% de los embarazos previstos, mientras que el método Yuzpe evitaba el 57% de los embarazos previstos.

Estas pruebas ponen de manifiesto que la acción abortiva de fármacos de control de la natalidad post-relación es eminente, y esto lo confirma la Dra. Carolina Wellbery: «Se estima que, si 100 mujeres tienen un episodio aislado de relaciones no protegidas, sin atención particular al momento del ciclo menstrual, 8 de ellas quedarán embarazadas. Con anticoncepción de emergencia (en la forma de combinación de píldoras), solo dos mujeres quedarán embarazadas. Se estima que los tratamientos de píldoras de solo progestina [es decir, levonorgestrel] son aún más eficaces». Nótese el uso erróneo de los términos «embarazada» y «anticoncepción» de emergencia en esta cita.

Esta alta tasa de aborto no es sorprendente, dadas las dosis extraordinarias de levonorgestrel ingeridas: la dosis de anticoncepción de emergencia de levonorgestrel equivale a tomar 40 o 50 píldoras anticonceptivas estándar de progesterona (de las diarias). Junto a estas dosis supra_fisiológicas se está manifestando la evidencia que indica que el factor inhibidor de la leucemia [FIL] -un factor crítico en la implantación- es regulado por los niveles de progesterona del endometrio. Por deducción lógica farmacológica, si niveles inadecuados de progesterona producida naturalmente interfieren los niveles de FIL que son pre-requisito para la implantación, también interferirán las copias sintéticas, es decir, el levonorgestrel, puesto que ambas interaccionan de la misma manera con los receptores del endometrio.

Por ironía de la vida, G. Thaler del Gedeon Richer Ltd (Hungría), casa productora del PostinorTM (levonorgestreL 0,75 mg), ha reconocido sin querer la seriedad de este debate, al señalar que la promoción y uso de la píldora del día después «implica cuestiones éticas y morales » (G. Thaler, “Collaboration with Academia in the Development of Post Ovulatiry Methods”: Int Gynec Obstet (1999) 67, S77-S83).

Cfr. Lexicón, Contracecpción pre-implantatoria o de emergencia, pag. 153ss

Este método no puede clasificarse como “anticonceptivo”, es un abortivo de preimplantación / emergencia. Este post es continuación de “contracepción de emergencia” .

Es un método de control de la natalidad poscoital y se desarrollo a finales de los setenta. La acción abortiva de este método consiste principalmente en su efecto inhibidor directo sobre el endometrio, lo cual dificulta grandemente la implantación del embrión humano de 5 o 6 días (cfr. A. Kubba y colaboradores: “The Biochemistry of human Endometrium Alter Two Regimens of Poscoital Contraception”, de 1986). La dosis hormonal ingerida por una mujer que siga el método Yuzpe es siete veces mayor que la de la píldora anticonceptiva diaria, lo cual debería impresionarnos. En principio esta dosis puede interferir la comunicación bioquímica entre el embrión y el endometrio materno que normalmente existe desde antes de la implantación. Esta comunicación embrión-madre necesaria y organizada se ha llamado “diálogo embrional”, se trata de un “diálogo exquisito” entre el embrión humano (en fase de blastocisto) y el endometrio materno. Pues bien, el método Yuzpe bloquearía este diálogo indispensable para el ajuste progresivo de un proceso en sí mismo tan complicado como es la implantación.

Un último asunto. El prospecto dado por la FDA entre los tres modos que puede funcionar el producto enumera el de la ovulación retrasa o impedida. Y efectivamente, la investigación ha demostrado que, si se toma antes de la ovulación, el método Yuzpe puede retrasar la ovulación entre 1 a 10 días. Pero un retraso de 1 día seguiría permitiendo la fecundación (los espermatozoides siguen vivos dentro de la mujer varios días); pero lo seguro es que la implantación es poco probable.

Este método no puede clasificarse como anticonceptivo, es un abortivo de preimplantación / emergencia

“Contracepción de emergencia”

Sábado, 10 enero, 2009

El término «contracepción de emergencia» ha entrado en el léxico corriente en tiempos relativamente recientes. Pero como en la actualidad, esta particular forma de contracepción se encuentra en el centro de una polémica cuyas valoraciones están siendo contradictorias vamos a dedicarle algunos post de los sábados. Comprendo que a alguno se le hará pesado pero ya sabéis de mi afición por los temas bioéticos.

Será con la ayuda del profesor Wilks como comprenderemos que en estos últimos años, se está produciendo un cambio semántico en la definición misma de la concepción. En concreto se está separando conceptualmente el comienzo de la vida humana de su vínculo natural con la fecundación, retrasándola al momento en que se produce la implantación del embrión en el útero materno.

Este cambio de significado es debido no a un avance en el conocimiento científico sino a una estrategia de justificación legal de las técnicas de fecundación in vitro. El cambio semántica ha venido acompañado por la creación de este otro: «pre-embrión » (que designa al embrión entre el momento de su formación –fecundación- y el momento en que se implanta en el útero). Según esta nueva terminología, destruir este embrión -es decir, el embrión humano antes del decimocuarto día de su desarrollo- entraría en el campo de la simple contracepción, aunque, en realidad, se trata de un aborto.

Gracias a este, por llamarlo de algún modo, truco lingüístico, se hace pasar hoy la «píldora del día después» como simple anticonceptivo, y se habla de «contracepción de urgencia» para definir su efecto. La realidad es que la eficacia de esta “contracepción de emergencia” depende, en gran parte, de su acción abortiva, en la medida en que puede impedir la anidación del óvulo fecundado. Veremos en este apartado alguno de estos temas poco apoco.

Consentimiento informado

Sábado, 27 septiembre, 2008

Es frecuente que, dentro de la planificación familiar, de la procreación «asistida» o de la ginecología, o en el caso de pacientes en fase terminal, no se informe suficientemente al sujeto. Efectivamente, vemos a veces, como el término «consentimiento informado» se emplea con cierta ambigüedad. A veces ocurre, hoy día, que los pacientes están mal informados, que se les ocultan informaciones que les atañen, que no se les consulta sobre las cuestiones de las que depende su salud, su fecundidad y su propia vida. En determinadas situaciones se somete incluso a los pacientes, sin ellos saberlo, a intervenciones mutilantes, por ejemplo, la esterilización quirúrgica- que en realidad les son impuestas y que muchas veces son irreversibles. Por el contrario, en otras situaciones, el «consentimiento informado» sirve al médico como método para librarse de su propia responsabilidad, comunicando al enfermo, con más o menos tacto, una «verdad científica» que el enfermo tal vez no pueda entender o soportar. Por eso vamos a intentar explicarlo, hacer una valoración y una nueva propuesta del mismo, puesto que advertimos con claridad que las relaciones entre los médicos y sus pacientes están llamadas, más que nunca, a ser una relación interpersonal basada en la mutua confianza.

El problema esencial es que nos encontramos hoy con un nuevo y diverso modelo de relación médico y paciente. El modelo hasta ahora ha sido el paternalista de inspiración hipocrática. Su principio raíz es el de beneficencia, es decir, el médico debe actuar siempre en bien de paciente y, según aquel modelo, solo él atendiendo a razones objetivas, es quien puede establecer qué es científicamente bueno y cuál el camino más razonable. El paciente debe dejarse guiar y obedecer las prescripciones del médico. La situación actual es la de situar frente al modelo paternalista un modelo autónomo, su principio raíz es la libertad del paciente de hoy, el cual está más informado y sabe lo que quiere, aunque pueda no coincidir con lo que científicamente es más apropiado para él. En este modelo prevalece la libertad del afectado, incluso cuando se rechaza un tratamiento favorable para él. En este sentido, resulta extremadamente negativa la supervaloración de lo subjetivo abandonando los criterios objetivos.

¿Cuál es la opción correcta? En mi opinión el error está en plantear la elección rígida y exclusiva de uno de los dos modelos, con rechazo total del otro. La propuesta -que apunta D. ÁNnel Galindo García- es la de reexaminar la entera relación entre médico y paciente con el intento de restablecer una ética médica sensible tanto a la autonomía como a la beneficencia, sin absolutizar ni el paternalismo ni la autonomía.

Si pudiéramos admitir que el modelo paternalista es anticuado, deberíamos repudiar todo lo positivo que se ha estado realizando a lo largo de la tradición médica de la beneficencia a lo largo de casi 2.500 años. Refutamos, por tanto, la contraposición entre los dos modelos y proponemos su integración sobre la base de una atenta redefinición de los dos.

En otras palabras: se nos presenta una especie de tercera vía, que se propone para salvar los elementos válidos de la medicina hipocrática y de la moderna; evitando al mismo tiempo el caer en acentos unilaterales. En resumen, es la propuesta de una beneficencia que incluya los valores de la relación médico-paciente tradicional: la beneficencia en un marco de confianza, una beneficencia que no anula la autonomía del paciente, que la prevé, la respeta y se propone hacerla crecer como raíz y fruto de una auténtica decisión humana.

Es lógico que los médicos hagan una propuesta de declaración que reconozca explícitamente, y documente, que las propuestas que se pueden ofrecer son posibles, porque responden a hechos reales y constatables. Su nota característica es la de derivar directamente de la teoría de la beneficencia en la confianza. Por eso, para lograr la integración entre beneficencia y autonomía serían precisas las siguientes tareas: Leer el resto de esta entrada »

Consejo genético neutro

Sábado, 30 agosto, 2008

Los avances en el conocimiento y en los instrumentos de diagnóstico de las enfermedades de origen genético han llevado a los médicos a ejercer el papel de asesores de las familias afec­tadas por estas enfermedades.

ALGUNOS AFIRMAN QUE los familiares tienen que estar informados de la manera más completa posible para poder tomar las decisiones adecuadas respecto a sus hijos (en espe­cial, cuando se trata de decidir si se deja nacer o no a un niño con anomalías genéticas).

Se ha querido dar a este «asesoramiento», tras sus inicios de los años sesenta, un carácter «neutro», o meramente informativo, sin pretender influenciar a los familiares a la hora de tomar decisiones.

SIN EMBARGO, en realidad, esta idea de un asesoramiento que pueda ser «neutro en el plano ético» es una ilusión. Es una ilusión porque en el fondo la única solución concreta que la medicina puede ofrecer hoy a los padres de un niño que va a nacer con discapacidad es el aborto.

POR ESO ALGUNOS DICEN QUE la ne­gativa, de principio, a adoptar una postura moral o ética y limitarse al papel informativo implica en sí misma ya una deci­sión moral negativa, es decir, la decisión de no ayudar a los padres, con humanidad y compasión, a tomar la decisión justa, que es la del respeto a la vida.

Y AÑADEN QUE se demuestra como la neutralidad del consejo genético es un artificio, por el hecho de que en todas partes los encuentros entre el genetista y el paciente desembocan casi siempre en una pregunta de enorme consecuencias éticas: «Y usted, doctor, ¿qué haría en mi lugar?», preguntan la madre angustiada, el padre desorientado… Pregunta que pone fin, humanamente, a la inhu­manidad de la neutralidad ética.

No responder a esta pregunta sería una forma de escapar , de dejar a la persona que pregunta abandonada en sus dudas irresolubles. Equivaldría a ponerse una venda en los ojos para no ver una grave necesidad de un ser humano, sería casi una omisión negligente del deber de cuidado, un acto de arrogante afirmación del principio de autonomía por encima de otros principios ético-profesionales no menos importantes, y si acaso más importantes.

Los pacientes no van al médico para recibir una clase de genética y unas ideas claras sobre los datos y riesgos de su enfermedad. Van para ser aconsejados, para que les digan los motivos y las consecuencias de sus posibles decisiones. Este proceso tiene como base la confianza. Y la verdadera confianza exige que no se omita ninguna información significativa, y también exige conocer y respetar las convicciones éticas del otro, para protegerlas y tutelarlas.

La experiencia muestra que las madres, por ser madres, están a favor de acoger al hijo herido por la enfermedad genética, e incluso de tenerlo como un regalo de Dios.

«¿Qué haría usted, doctor, en mi lugar?», es la pregunta tremenda que pone en evidencia la incosistencia del consejo genético neutro.

Fuente: Lexicon, por Gonzalo Herran Rodriguez

Cfr. Calidad de vida

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 542 seguidores

%d personas les gusta esto: