Planeta Tierra (video HD)

Domingo, 15 Noviembre, 2009

La Tierra es algo maravilloso y que hemos de cuidar entre todos, dando gracias a Dios, su Creador. Es, por consiguiente, una permanente ocasión de oración de adoración, no tanto por el planeta en sí, cuanto por la bondad y poder de su Autor.

Test de humildad

Martes, 3 Noviembre, 2009

Lo leía ayer, despacio, muy despacio…  Y me ayudó… Así que aquí te dejo con esto:

“Déjame que te recuerde, entre otras, algunas señales evidentes de falta de humildad:

–pensar que lo que haces o dices está mejor hecho o dicho que lo de los demás;

–querer salirte siempre con la tuya;

–disputar sin razón o –cuando la tienes– insistir con tozudez y de mala manera;

—dar tu parecer sin que te lo pidan, ni lo exija la caridad;

—despreciar el punto de vista de los demás;

—no mirar todos tus dones y cualidades como prestados;

—no reconocer que eres indigno de toda honra y estima, incluso de la tierra que pisas y de las cosas que posees; —citarte a ti mismo como ejemplo en las conversaciones;

—hablar mal de ti mismo, para que formen un buen juicio de ti o te contradigan;

—excusarte cuando se te reprende;

—encubrir al Director algunas faltas humillantes, para que no pierda el concepto que de ti tiene;

—oír con complacencia que te alaben, o alegrarte de que hayan hablado bien de ti;

—dolerte de que otros sean más estimados que tú;

—negarte a desempeñar oficios inferiores;

—buscar o desear singularizarte;

—insinuar en la conversación palabras de alabanza propia o que dan a entender tu honradez, tu ingenio o destreza, tu prestigio profesional…;

—avergonzarte porque careces de ciertos bienes…”

de san Josemaría, en Surco 263

Si te interesa el tema, aquí sigue otro test sobre la humildad: Read the rest of this entry »

Según la agencia EFE (depende del gobierno) ayer sábado 17 de octubre, acudieron a la manifestación de Madrid, 55.316 personas. En el País, tras una pequeña noticia de portada, habrá que llegar a la página 36 para que aparezca algo de la manifestación. Según los organizadores cerca de 2 millones de personas. Según la comunidad de Madrid cerca de 1,5 millones. Al parecer hubo apoyo de unas 42 asociaciones españolas y una gran adhesión internacional a la manifestación contra el aborto.

Comprendo que los medios afines al planteamiento abortista, al igual que un cariñoso esposo, quieran evitarla un mal trago y llevársela lejos, lejos, para que no evoquen el traumático recuerdo que le dejo un aborto practicado hace algunos años: ojos que no ven corazón que no siente… De ahí la importancia que en estos casos tiene el vacío informativo y de la contrainformación como técnicas periodísticas.

Pero el verdadero cariño, a la esposa o a la hija, no es dejarlas solas con una decisión que les separa de sus seres queridos, como los padres y condenarlas a la soledad… Aquellos que pueden protegerla y ayudarla deben hacerlo en todo momento, después y antes también…

Nunca fue buena filosofía esconder la cabeza debajo del ala para no ver la realidad, porque el dolor, aunque nos haga sufrir, es verdadero y puede indicar donde está el mal, y lo que ha de evitarse en el futuro… La verdadera medicina no es solo la que opera tras la lesión, sino que la medicina preventiva ahorraría ese dolor que, ya tarde, se quiere evitar. Amemos, pero amemos de verdad. Solo la verdad puede abrir caminos nuevos, caminos de un futuro mejor. Pero para eso debemos abrir los ojos.

Aquí te dejo con este vídeo que emitieron animando a ir a la manifestación:

¿Vivir para los demás?

Lunes, 1 Junio, 2009

Esta pregunta puede evidenciar hasta que punto podemos estar despistados en nuestro obrar. Pues, si el motor y el fin de toda la vida moral es el amor de Dios, la manifestación natural de que ese amor progresa es precisamente, el amor a los demás; el deseo de servirles. Ese es el criterio fundamental de la vida moral. Orientar toda nuestra vida hacia los demás es la clave de la vida moral. Servir es lo que más ennoblece a un hombre. En realidad, el sentido de nuestra vida en la tierra es sólo ése: servir a los demás. A esto debemos orientar todas nuestras capacidades. Este es el gran ideal que debe mover la vida de un cristiano. Y decidirse a servir tiene un efecto inmediato en la vida moral, pues exige ir prescindiendo del propio yo, de la propia comodidad, de la sensualidad, del egoísmo y emplear todos los talentos que se tienen en el servicio de los demás.

A medida que la vida moral va adquiriendo la libertad necesaria para superar los imperativos del egoísmo, hay que procurar que el criterio de nuestra conducta sea el de no vivir más que para los demás… es decir para Dios.

Por eso, a la hora de plantear nuestra vida en sus líneas esenciales, de elegir nuestra profesión y nuestro trabajo y de repartir la dedicación de nuestro tiempo durante el día, el criterio fundamental que hemos de tener presente es el de servir.

Esto tiene una belleza difícil de exagerar, y llena la vida de interés y de alegría. En el fondo, el olvido del propio yo, de sus deseos, de sus miserias, quita al espíritu todos los pequeños motivos de tristeza que suelen ser originados por el excesivo amor y preocupación por uno mismo. Y nace una alegría espontánea que surge a la vez del amor (que es el origen de toda alegría) y del olvido de sí (que es el origen de casi todas las tristezas).

Un hombre dijo a su esposa: «Tengo muchas cosas que hacer; pero todo, todo, lo hago por ti». Al parecer, se trata de un proverbio chino, pero con esta excusa, no hallaban tiempo para estar juntos ni charlar, y el día en que se encontraron de nuevo ya no supieron qué decirse. Y así ocurre tantas veces. La soledad es una experiencia que todos, quien más quien menos, hemos sufrido a lo largo de nuestra vida.

Y con la soledad llega la tristeza. Marcel afirmaba: «sólo existe un sufrimiento: estar solo»; y añadía desde su experiencia: «nada está perdido para un hombre que vive un gran amor o una verdadera amistad, pero todo está perdido para quien se encuentre solo».

Así lo explica Javier Echevarría: «sólo el amor —no el deseo egoísta, sino el amor de benevolencia: el querer el bien para otro— arranca al hombre de la soledad. No basta la simple cercanía, ni la mera conversación rutinaria y superficial, ni la colaboración puramente técnica en proyectos o empresas comunes. El amor, en sus diversas formas —conyugal, paterno, materno, filial, fraterno, de amistad—, es requisito necesario para no sentirse solo».

No hay que olvidar la estrechísima relación entre amor y éxtasis. Según San Agustín, «el alma se encuentra más en aquel a quien ama que en el cuerpo que anima». Quien ama tiende a dar y a darse, se da de hecho, se «comunica» a la persona amada, entregándole —de todos los modos posibles— lo mejor de sí mismo: su propia persona. Y acoge libre y gozosamente cuanto le ofrenda aquel o aquella a quien quiere: también, en fin de cuentas, su persona.

Con todo, se dan circunstancias en que la raíz del malestar no es la falta de amor, sino el no saber o no conseguir comunicarse adecuadamente. Pero esto lo veremos más adelante.

Cfr. Acerca de la comunicación (y de las discusiones) entre los cónyuges, por Tomás Melendo Granados

Estoy leyendo estos días este libro de John Gray. Aprovecho esta reflexión inspirada en el libro para responder al comentario de Marta Salazar. Espero responderte Marta con este post.

Los hombres, me refiero a los varones, pensamos que las cosas grandes son las verdaderamente importantes, puesto que las cosas pequeñas nos parecen sin importancia, tendemos a menospreciarlas y a la larga las olvidamos. Por ejemplo, centramos todas nuestras energías y tiempo en hacer cosas grandes para demostrarle nuestro amor a alguien. Pero esto insisto, este es un pensamiento radicalmente masculino. Las mujeres tienen otro sistema distinto de valorar los gestos de amor. Por eso no me ha extrañado nada que esta observación viniera de Marta.

Efectivamente, la sensibilidad femenina hace que sea la motivación más importante que el objeto en sí. Para ella cada regalo tiene el mismo valor si está motivado por el amor. No le importa tanto el tamaño. El hombre por el contrario tiende a pensar que cuanto más grande y valioso sea el regalo más valorará su amor, y por eso se centra en una o dos cosas importantes, olvidando la cotidianidad del amor que permite la realización de cosas pequeñas hechas amorosamente.

A la sensibilidad masculina le cuesta comprender que para una mujer el regalo de una rosa tiene tanto o más valor que el pago mensual de la hipoteca de la casa.

Por eso Marta, pienso que en la cuestión que planteas en tu comentario, alguna teología protestante adolece de este defecto. No es que diga que el enfoque en ese punto sea de matriz masculina, sino que debería ampliarse a la realidad de Dios que al crear al hombre: los creó varón y mujer. Esta complementariedad, en mi opinión, es fundamental para entender a Dios y al hombre:  imagen y semejanza de Dios. Espero que te haya ayudado, Marta, y gracias por el comentario.

En su libro John Gray pone el siguiente ejemplo que puede ayudar a clarificar: Read the rest of this entry »

Muchísimas personas tienen en su carácter una marcada tendencia a plantear todo en términos de oposición y de dicotomía: «si yo consigo lo que quiero es porque alguien se queda sin ello»; «si yo salgo ganando, si quedo más arriba, será básicamente porque tú sales perdiendo, porque te quedas más abajo»; «si a él le interesa eso, será por algo, y seguramente a mí me conviene que suceda lo contrario»; etc.
Es lo que podría llamarse la filosofía del yo-gano/tú-pierdes. Una forma de entender la vida en la cual parece que el éxito sólo puede lograrse a expensas de otros, o excluyendo el éxito de otros, o a costa del fracaso de otros.
Es importante advertirla para irla moderando poco a poco porque se trata de una mentalidad que acaba conduciendo a continuas situaciones de angustia y frustración.

Por ejemplo, casi todo el mundo del deporte se basa en este código. Si nos fijamos al jugar al tenis, no solo queremos ganar nosotros, sino que intentamos constantemente que el otro pierda, haciéndole lo más difícil posible la devolución de la pelota. Disfrutamos ganando y nos da igual (al otro le sucede lo mismo) que el amigo pierda.

Pero en las relaciones humanas esto no funciona así. Si mantengo este esquema, tarde o temprano aparecerán el resentimiento, la venganza y la infelicidad. Lo adecuado en las relaciones humanas es la filosofía del: “yo gano, tu ganas”.

La filosofía del yo-gano/tú-ganas busca que los acuerdos o soluciones sean mutuamente benéficos y satisfactorios. Se basa en la convicción de que existen otras alternativas, de que en muchos casos no se trata de luchar entre tu éxito o el mío, sino de buscar un éxito mejor, y que sea de los dos.

Por ejemplo, en la familia: ¿tiene sentido hablar de quién de los dos está ganando en tu matrimonio?; ¿o de quién gana en la relación con tu hijo, o con tu padre, o con tu hermana?

Además, incluso en las relaciones más competitivas, siempre debe haber un nivel al que esas relaciones sean del tipo yo-gano/tú-ganas. Por ejemplo, en un partido de fútbol los dos equipos salen ganando si se considera que están participando con deportividad en un campeonato cuyo desarrollo beneficia a ambos; varios candidatos a la presidencia de una nación pueden estar ganando si se consideran las cosas desde el punto de vista del servicio que ambos con su campaña electoral prestan al sistema democrático de esa nación; etc. El hecho de que cada uno compita leal y honestamente, respetando las reglas del juego, es algo que beneficia a todos y que por tanto cabe dentro de la filosofía del yo-gano/tú-ganas.

Cfr. www.interrogantes.net

La cuenta emocional (y 2)

Martes, 9 Diciembre, 2008

Terminamos ya con este tema que empezamos en “cometas en el cielo” y continuamos con “la cuenta emocional (1)”, donde vimos por qué las buenas relaciones humanas, y especialmente las más prolongadas -familia, trabajo, amistad, etc.- exigen ingresos continuos en eso que denominábamos “cuenta emocional”, por el desgaste de la vida diaria -goteo continuo de pérdidas y salidas-. Hoy nos planteamos esta pregunta: ¿Qué hacer cuando estamos en “números rojos”? Lo más práctico es salir cuanto antes de los números rojos y llegar pronto a niveles de cierta solvencia emocional en esa relación. ¿Cómo se hace esto? Veamos.

Habrá que tener pequeñas atenciones, por ejemplo; mostrar un mayor interés por él o ella, escucharla y comprenderle. Dedicarle más tiempo, y procurar ponerse más en su lugar. Hacerle sentir que se le acepta como es, que se le quiere ayudar a mejorar respetando lo más posible sus ideas y su personalidad.

Probablemente no logres mejoras rápidas ni espectaculares, porque quizá hay muchos números rojos y no somos capaces de hacer ingresos tan rápidamente: bien porque tenemos ingresos bajos (poco hábito de preocupación efectiva por los demás); o bien porque tenemos grandes y arraigados hábitos de gasto (por egoísmo, impaciencia, irascibilidad, susceptibilidad, distancia emocional, etc.); o bien porque somos de carácter cíclico o inestable, y hacemos grandes ingresos hoy pero mañana lo despilfarramos todo tontamente.

Lo peor es cuando, a veces, uno no sabe si está acertando o no, porque a lo mejor piensas que estás haciendo ingresos y resulta que estás haciendo una auténtica sangría en esa famosa cuenta… Por eso es importante considerar que en las relaciones humanas no basta con tratar a los demás como quisieras que te trataran a ti, porque quizá hay cosas que a ti te agradan y a esa otra persona no, o cosas que nosotros consideramos triviales pero que para ella son muy importantes.

Hay que asegurar, por ejemplo, que nuestros intentos de acercamiento no se produzcan en momentos inoportunos y generen nuevos rechazos. Y comprobar que no hay una profunda falta de comprensión mutua que haga que esa relación se esté construyendo sobre cimientos minados.

Otras veces, a lo mejor piensas que algo ha sido un error sin más trascendencia, y resulta que él, o ella, le dan una importancia enorme… Hay multitud de pequeños detalles que, aun siendo cosas objetivamente pequeñas, en la subjetividad emocional de la otra persona pueden ser llegar a ser muy grandes.

Pero, por fortuna, ese efecto, que observamos que se produce en sentido negativo ante pequeñas faltas de respeto o consideración, breves enfados, sencillas promesas incumplidas, etc., puede producirse igualmente en sentido positivo ante sencillas muestras de afecto, de reconocimiento, de deferencia, de lealtad, etc.

Todo lo que sea esforzarse por conocer y recordar esas cosas que cada uno valora de modo especial es verdadera muestra de buena convivencia para poder así hacerles la vida más agradable. Todo el mundo valora en mucho los detalles, entre otras cosas porque por lo general las personas suelen ser más sensibles de lo que aparentan.

Cfr. www.interrogantes.net

“Cometas en el cielo”

Martes, 25 Noviembre, 2008

Cometas en el cielo

Cometas en el cielo

El sábado pasado vimos en casa una película “cometas en el cielo” basada en la novela del mismo título de Khaled Hosseini. Cometas en el cielo relata con profunda emotividad la historia de una amistad y de la traición de un niño atemorizado que pondrá en marcha los mecanismos de esa cruel tentación del escapismo de la propia vergüenza… Pero también del comienzo de una búsqueda épica de la redención.

Efectivamente, a poco que repases en tu memoria comprobarás que los problemas que más nos han hecho y hacen sufrir son problemas de relación con otras personas, y muy en especial las relaciones familiares. Comprobarás también cuantas veces la reacción ha sido la misma: huir del sufrimiento que generan.

Quizá tengas una vida profesional rica de relaciones, e incluso sientes a menudo la estima y el respeto de los demás en tu trabajo, pero puede pasar, aunque no sea lo más frecuente, que tus relaciones familiares (esponsal, maternal, paternal o filial) estén muy deteriorada y que además no sepas que hacer.

Es sabido que en muchas empresas y organizaciones, los problemas más graves suelen provenir de dificultades de relación entre sus máximos responsables, o de ellos con el resto de los integrantes de la entidad.

Lo malo  de todo esto, no es que ocurran estos problemas de relación, por lo demás normales, sino que se comprueba una y otra vez, que muchas veces, en vez de esforzarse por mejorar la relación, los interesados buscan refugio en otros ámbitos de su vida, o en otras relaciones, eludiendo así la grave necesidad de reconstruir las relaciones deterioradas. De este modo, los problemas se cronifican y son cada vez más difíciles de resolver.

Es bueno caer en la cuenta de este escapismo. Ante el dolor que nos produce una relación personal deteriorada con frecuencia huimos. Se necesita un constante esfuerzo por no eludir la realidad que nos hace sufrir o cuesta aceptar.

La tentación de lo irreal es constante, y constante ha de ser la lucha contra ella. De lo contrario, a la hora de decidir qué hay que hacer, no nos enfrentaremos con valentía a la realidad, sino que caeremos en algún género de escapismo, de huida de la realidad o de nosotros mismos. El escapista busca vías de escape frente a los problemas. No los resuelve, se evade. En el fondo, teme a la realidad. Y si el problema no desaparece, será él quien desaparezca.

¿Qué hacer entonces? (continuará)

Aquí te pongo un resumen de la película:

Cfr. www.interrogantes.net

La confianza y el ánimo interior

Martes, 18 Noviembre, 2008

confianza y apoyo

confianza y apoyo

Es un fenómeno que puede observarse con claridad, por ejemplo, en los deportes. Los entrenadores saben bien que en determinadas situaciones anímicas, sus atletas rinden menos. Cuando una persona sufre un fracaso, o se encuentra ante un ambiente hostil, es fácil que se encuentre desanimado, desvitalizado, falto de energía. En cambio, cuando un equipo juega ante su afición, y ésta le anima con calor, los jugadores se crecen de una forma sorprendente. También lo experimentan los corredores de fondo, o los ciclistas: pueden estar al límite de su resistencia por el cansancio de una carrera muy larga, pero una aclamación del público al doblar una curva parece ponerles alas en los pies.

No puede olvidarse que la imagen que tenemos de nosotros mismos es una componente real de la propia personalidad, que regula en buena parte el acceso a la propia energía interior, o incluso crea esa energía. Sí, nuestra energía interior no es un valor constante, sino que depende mucho de lo que pensemos sobre nosotros mismos.

El tono vital optimista o pesimista, el sesgo favorable o desfavorable con el que vemos nuestra realidad personal, también es algo que en gran parte se aprende, algo en lo que cualquier persona puede adquirir un hábito positivo o negativo. Y en esto también se puede adquirir como se adquiere un hábito.

Por eso, creer en los demás tiene efectos que muchas veces son sorprendentemente positivos. Todos respondemos conforme a las sinceras expectativas que otros tienen de nosotros. Si probamos durante un tiempo a tratar a alguien con mayor consideración y afecto, a creerle capaz de mejorar su carácter o su rendimiento; si nos esforzamos, en definitiva, por verle con mejores ojos –quizá más inteligente y más capaz de lo que ahora lo vemos–, es bien probable que esa persona acabe siendo mucho mejor de lo que ahora es.

Todos hemos pasado alguna vez por pequeñas crisis, por momentos en los que nos faltaba un poco de fe en nosotros mismos, y quizá entonces encontramos a alguien que creyó en nosotros, que apostó por nosotros, y eso nos hizo crecernos y superar aquella situación.

Goethe escribió: trata a un hombre tal como es, y seguirá siendo lo que es; trátalo como puede y debe ser, y se convertirá en lo que puede y debe ser.

Cfr. www.interrogantes.net

Creer en los demás

Martes, 4 Noviembre, 2008

Tony Robbins, hablando

Tony Robbins, hablando

Cuenta Anthony Robbins cómo en la escuela tuvo un profesor de oratoria que, un buen día, le dijo que quería verle después de la clase. El chico se preguntaba si habría hecho algo malo. Sin embargo, cuando hablaron, el profesor le dijo: “Señor Robbins, creo que usted tiene condiciones para ser un buen orador, y quiero invitarle a un certamen de oratoria con otras escuelas“. Robbins no pensaba que poseyera ninguna capacidad especial como conferenciante, pero su profesor lo decía con tal seguridad que no dudó en creerle y aceptó.

Aquella sencilla intervención de aquel profesor cambió la vida de ese chico, que en pocos años llegó a ser uno de los más valorados talentos de la comunicación, con un gran prestigio internacional. Aquel profesor hizo una cosa pequeña, pero logró cambiar la percepción que ese chico tenía de sí mismo.

La imagen que cada uno tiene de sí mismo es en gran parte reflejo de lo que los demás piensan sobre nosotros. O, mejor dicho, la imagen que cada uno tiene de sí mismo es en gran parte reflejo de lo que creemos que los demás piensan sobre nosotros.

Aprender a dejarse ayudar

Martes, 28 Octubre, 2008

Campo de amigos

Campo de amigos

Algunos dicen que quienes piden consejo para todo van como a remolque de los demás, que son gente de poca personalidad. Pero pedir consejo no implica seguirlo siempre, ni descargar en quien nos aconseja la responsabilidad de la decisión. No quita que sigamos siendo los autores y supremos responsables de nuestras vidas. El consejo hay que tomarlo de quien nos merezca confianza, y luego decidir por nuestra cuenta.

Como el niño que aprende a nadar o a montar en bicicleta, poco a poco debe ir soltándose de quien le enseña, para poder aprender. Luego, sin que le estén sujetando, seguirá recibiendo consejos para mejorar su estilo. Pero tan equivocado sería sostenerle indefinidamente como dejarle caer mil veces mientras no logra aprender la técnica del equilibrio.

Es muy duro para cualquiera no tener a nadie que le sepa dar un consejo oportuno en los momentos de dificultad. Les sucede a veces a las personas mayores, y sucede con más frecuencia a los niños: muchos no tienen ningún amigo de su edad ni ningún adulto a quien abrir su corazón, nadie en quien confiar.

Pero más aún sufren aquellos que sí tienen en quien confiar, pero no quieren hacerlo porque son demasiado orgullosos y se empeñan en rumiar pesadamente en soledad lo que seguramente se arreglaría con facilidad en una sencilla conversación de padre a hijo, o de hermanos, o de amigos.

Siempre contribuirá en gran medida a la paz y la alegría en la familia que todos se preocupen por ayudar, pero a veces resultará más importante que aprendamos a dejarnos ayudar, a escuchar esa voz amiga que tiene la lealtad de darnos un buen consejo. Son muchos los que recuerdan con emoción uno de esos encuentros providenciales con un consejo que determinó el cambio de rumbo de una vida, o al menos de un momento clave de su vida

Cfr. www.interrogantes.net

El espíritu de contradicción

Martes, 21 Octubre, 2008

reflejos de otoño

reflejos de otoño

Cuentan que en un puente estrecho, de aquellos típicos que se encontraban hace unos siglos como colgados entre las dos orillas de un torrente, se paró en cierta ocasión un mulo, afirmándose con terquedad en el sitio. Intentaron arrastrarlo por la cabeza, empujarle, e incluso molerle a palos las costillas, pero no había modo de hacerle avanzar. A uno y otro extremo del puente la gente esperaba con impaciencia. Hasta que llegó uno que parecía entender de mulos, se acercó, agarró al mulo por el rabo y tiró de él hacia atrás. Al sentir que le querían hacer retroceder, el animal salió como una flecha hacia adelante, dejando el paso libre.

Hay personas que son como el mulo: el mismo espíritu de contradicción. Parece que están esperando a saber de qué se habla para decir que ellos piensan lo contrario. Su norma principal es decir y hacer lo opuesto a lo que se diga o se haga. Para educar a esas personas, quizá lo mejor sería contratar los servicios de un experto en testarudos, como ése de la anécdota, para que les diga en cada momento lo contrario de lo que de ellos se quiera conseguir.

Es triste ser tan tercos o tan susceptibles que nunca sepamos aceptar un consejo. Todos necesitamos la ayuda de alguien que nos ayude y nos comprenda; de alguien, al menos, con quien poder desahogarnos alguna vez.

Desahogarse un poco y pedir ayuda a quien nos la puede prestar, es ya un paso importante. Primero, porque significa que ya nos hemos dado cuenta de que necesitamos esa ayuda. Después, porque al explicar las cosas a otra persona, suelen adquirir más objetividad y entonces ya las comprendemos mejor. Además, el mero hecho de contarlo produce ya un gran desahogo. Y por último, porque seguro que nos pueden ayudar mucho con algún buen consejo.

Anda ¡anímate!

Cfr. www.interrogamtes.net

otoño

otoño

En un reciente congreso de filósofos y pensadores de ámbito internacional se analizaron diversas cuestiones relativas a las corrientes de pensamiento actualmente más en boga.

Una de las conclusiones más unánimes se refería a algo que quizá, a primera vista, puede parecer muy simple. Podría resumirse en que el atractivo de la persona individual tiene mucha fuerza, más que las doctrinas y que las ideologías.

Efectivamente, lo normal es seguir a las personas, más que a las ideas. Y ese natural deseo de emulación, muchas veces casi imperceptible, no es algo que se reduzca a los niños, o al seno de la familia, o a la educación. Siempre, pero quizá más en tiempos de controversias ante los valores, emerge con fuerza inusitada el hombre concreto, el modelo individual. Más que ideas generales, se buscan modelos humanos vivos, personalidades concretas que sirvan de referencia.

Se buscan vidas que, por su categoría humana o espiritual, sean dignas de admirar o imitar. La gente no quiere teorías, busca la elocuencia de las obras, de la vida real.

Me parece que esto debe motivar a todos aquellos que tenemos algún tipo de liderazgo, padres en su familia, profesores en sus clases, todo el que tenga algún encargo profesional, social o religioso, etc… Debemos advertir que lo que está en el fondo de esa función, no es tanto el qué o el cómo lo hagamos sino el quien lo hace. Efectivamente, es la categoría de nuestra relación personal, es ella la que sustenta todo y es su calidad la que hará eficaz la función. Read the rest of this entry »