Tres consideraciones sobre la exención del IBI en la Iglesia
Lunes, 28 mayo, 2012
No quería entrar en esta polémica pero… Aquí te dejo estas tres consideraciones en torno al por qué de la exención del IBI (Impuesto de Bienes Inmuebles) de la Iglesia para formarse un juicio crítico. La filosofía de este impuesto es conseguir que los bienes inmuebles tengan algún tipo de productividad o renta. La exención de este impuesto está justificada cuando ya tienen algún tipo de actividad social o pública dichos inmuebles. Dicho esto aquí van estas tres reflexiones:PRIMERA CONSIDERACIÓN
Un corto de Carlos Cotelo
Domingo, 27 mayo, 2012
Copio de pensar por libre:
Carlos lo presenta con estas palabras:
Pero… ¿Qué hago con MI vida? ¿Quién soy? ¿Cuál es mi historia? ¿Tiene sentido la pregunta? ¿Me dejo llevar por el oleaje… hasta el fin de la misma? Agradezco tus comentarios, reflexiones o insultos inteligentes.
Presentación de los nuevos vídeos / New videos presentation. Arguments JMJ Young Answers
Jueves, 24 mayo, 2012
Miedo al “qué dirán”
Miércoles, 23 mayo, 2012
De un famoso premio nobel español se dice que afirmaba, en su vejez: “Si cuando uno llega a viejo comprende que se ha equivocado en el planteamiento de su vida, no debe rectificar. Si rectifica, todos dirán que “chochea” con los años”.
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El miedo al “que dirán” es una clara manifestación de soberbia. Se equivoca el que mantiene esta actitud, porque prefiere pisotear su conciencia y perder el respeto y aprecio de si mismo, con tal de que los demás le sigan respetando. Esa es su contradicción. Leer el resto de esta entrada »
“Lo que me importa es completar mi carrera”
Martes, 22 mayo, 2012
Esta tarde tengo la misa de graduación de 4º ESO en el Colegio. Terminan una etapa y empezarán el curso que viene el bachillerato. Algunos ya están pensando en la carrera que quieren hacer. Por eso, estas palabras de san Pablo en la misa de hoy pueden venir muy bien para empezar la homilía: “Lo que me importa es completar mi carrera y llevar adelante el encargo que me dio el Señor Jesús”. Y es que, para Para San Pablo la vida es como una carrera,y el cristiano como un atleta de Cristo: “olvidando lo que dejo atrás y lanzado a lo que está por delante, corriendo hacia la meta, para alcanzar el premio a que Dios me llama” (Flp 3, 13-14). Leer el resto de esta entrada »
El ultimo de la fila.
Miércoles, 16 mayo, 2012
A la hora de entrar en clase, un párvulo de cinco años, venía forcejeando con el de delante para colocarse de primero en la fila. La profesora, que le sorprendió en sus intentos, con gesto de enfado, le dijo:
• Pues ahora, en castigo, ponte de último.
Se marchó el crío fila atrás y al llegar al final volvió, nuevamente, a la cabeza y le dijo:
• Profe, de último ya está otro niño.
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Ya a los cinco años, y mucho más después, el afán de los primeros puestos nos acucia. En los últimos puestos hay muy poco tráfico. El tráfico agitado, la lucha, los empujones, están en los primeros puestos.
Es bueno aspirar a la cabeza. Lo malo es intentar lograrlo por el camino equivocado. No es a costa de los demás, pisoteando a quienes están al lado, como hemos de sobresalir. “El que de vosotros quiera ser primero, que sea servidor de todos” (Mc. 10, 44). Esa es la enseñanza de Jesús. Ese ha sido el camino de su vida.
Es fácil dejar a otro de “último”, dejar que otro sirva. Ser humilde y servir, ya cuesta más.
Te puse a ti a su lado
Jueves, 3 mayo, 2012

Un individuo, viendo sufrir a otro a quien la fortuna había vuelto la espalda, indignado, se encara con Dios diciendo:
• No hay derecho, no es justo que permitas que este pobre hombre sufra tanto. Deberías hacer algo por él.
• Ya hice algo por él -contestó Dios.
• ¿Si? ¿Y qué has hecho? -Replicó insolente.
• Te puse a ti a su lado.
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La queja, el protestar es siempre fácil, pero estéril. Arrimar el hombro, ayudar a paliar el dolor de quienes tenemos al lado es caridad. Y la caridad nunca es estéril. Aunque, cierto, cuesta más que quejarse o protestar.
El miedo es libre
Martes, 10 abril, 2012

Acabo de regresar del UNIV. Una convivencia en Roma con universitarios. ¡Una gozada!. Llevo tiempo sin escribir en blog, pero volvemos. Aquí va esta anécdota.
Es frecuente que a los novios les entre miedo cuando se acerca el momento de la boda. Hay una película en la que la protagonista una chica maestra- confiesa sus miedos a la dueña de la pensión en la que vive. Y ella le dice:
• Cuando yo iba a casarme, me entró tal miedo que me escapé.
• ¿Y qué ocurrió? pregunta la maestra.
• Gracias a Dios, él vino a buscarme.
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Miedo, ¿por qué? Eso lo he preguntado muchas veces a los que me decían sentirlo. He oído dos clases de respuestas de signo distinto: “Temo no ser feliz”… “Temo no saber hacerle feliz”. La primera respuesta, también a mí me da miedo. Ese o esa aún está pensando en sí mismo. Mal camino. La segunda razón es una gozada oírla. Ese novio o esa novia, ya no piensa en sí, sino en el otro. Y eso es una garantía.
Empezamos a ser un poco felices en este mundo cuando nos olvidamos de serlo, para preocuparnos y ocuparnos en hacer felices a quienes están a nuestro lado. La felicidad nunca se encuentra cuando se busca. Se encuentra cuando se da.
En la misa de graduación del Colegio
Jueves, 22 marzo, 2012
Mañana viernes celebraremos la misa de graduación en el colegio Los Robles. Como me encargo de los mayores, me suele tocar presidir la misa. Así que haré aquí un adelanto esquemático de las idéas que diré en la homilía:
Como siempre, empezaré comentando el Evangelio. Esta vez lo haré desde la perspectiva de la anécdota de la biblioteca de Fernando (pinchar aquí). La conclusión es evidente, aprender a ser generosos con nuestras vidas, como lo han sido vuestros padres, vuestros profesores (no solo se han preocupado de vuestras mentes y conocimientos, sino también de vuestro espíritu, con una formación integral que encauzara ese anhelo religioso que late en todo hombre) y entre vosotros mismos (poner ejemplos, seminario, parálisis cerebral, etc), a lo largo de estos 12 años. Leer el resto de esta entrada »
Acerca de la biblioteca de un amigo
Miércoles, 21 marzo, 2012
Un amigo tiene una biblioteca magnífica en su casa. Se trata de una pared entera donde una gran estantería aloja más de 400 libros. Y además tiene también una espléndida colección de películas en DVD y CDs de música clásica, de jazz, etc… En fin, que me da un poco de envidia cada vez que la veo.
Un día, mientras miraba extasiado su biblioteca, me dijo: “Cuando al entrar en casa, miro esa estantería, me doy cuenta de que, como cada día, mis dos hijos pequeños y mi esposa requieren mi tiempo y mi cariño, y sé que, un día más, me acostaré sin poder disfrutar de ella”… Me quedé pensando. Sí, la biblioteca de mi amigo parece un tesoro inútil, un despilfarro, porque su dueño no puede disfrutarla… Pero no, la biblioteca de mi amigo es un altar. Un altar en el que se ofrece a Dios, cada día, un sacrificio de música, de cine, de lectura… Esa biblioteca es el símbolo de la ofrenda de tiempo que hace a Dios por sus hijos y su esposa.
Al leer en el evangelio como Jesús “no quería andar por Judea porque los judíos trataban de matarlo”, comparto con él esa actitud de evitar el peligro, y más cuando, lo que está en juego, es la vida. Pero al seguir leyendo que, a pesar de eso, “subió también él, no abiertamente, sino a escondidas”. No te entiendo, Señor, si quieres conservar la vida, ¿para qué subir? Y si es estás dispuesto a morir, ¿por qué ocultarte? ¿Para qué subir, si no quieres que se sepa? … ¿Para qué conservar una magnifica biblioteca y a la vez, tener tantos hijos y trabajo que nos impide disfrutarla? La respuesta viene más adelante, cuando se nos dice: “Mirad como habla abiertamente”. Jesús conservó la vida para entregarla por nosotros, para ofrecerla en sacrificio a Dios por nosotros. Es paradójico, como la biblioteca de mi amigo: conservar, cuidar la vida (la biblioteca), no para disfrutarla, sino para que entregándola la disfrutáramos nosotros… ¡Fascinante, la biblioteca de mi amigo!
La cruz de cada día, la del martirio a “alfilerazos”.
Miércoles, 29 febrero, 2012

“El que quiera ser mi discípulo, niéguese a sí mismo, cargue con su cruz de cada día y sígame” (Mt. 16,24).
Esta frase del Señor se las trae. Esta puesta en condicional, no se obliga a nadie: “el que quiera“. Eso si, las condiciones estás claras; son tres, y son estas:
Carge con su cruz “de cada día”.
Alguien me contó que un crío, casi cinco años, va por primera vez al colegio. De vuelta a casa, sus padres le preguntan:
• ¿Cómo te ha ido en el colegio? ¿Qué tal?
• Mal contesta el pequeño. Tengo que volver mañana.
Y es que ser fiel a Dios un día es relativamente fácil. “¡Cuántos que se dejarían enclavar en una cruz, ante la mirada atónita de millares de espectadores, no saben sufrir cristianamente los alfilerazos de cada día! —Piensa, entonces, qué es lo más heroico” (Camino 204). Efectivamente, es necesario serlo cada día y todos los días. El problema está en que tendemos a ver como una gran cruz formada de la suma de la pequeña cruz de un día y otro. Esa visión es falsa e imaginaria. La santa Cruz no es acumulativa. Viene una a una, día a día. Cuando llega la de hoy, la de ayer ya pasó y la de mañana no llegó todavía. Así, la Cruz de cada día, llevada día a día, resulta más llevadera.
Santa Teresa de Lisieux solía decir que “El martirio a “alfilerazos”, a todo lo largo de la vida es tan meritorio, o acaso más, que el que se sufre de una vez bajo el cuchillo del verdugo”. Y en la Enc. Veritatis spledor de Juan Pablo II se dice que: “Si el martirio es el testimonio culminante de la verdad moral, al que relativamente pocos son llamados, existe no obstante un testimonio de coherencia que todos los cristianos deben estar dispuestos a dar cada día, incluso a costa de sufrimientos y de grandes sacrificios” (VS 93).
“Niéguese a sí mismo”. Leer el resto de esta entrada »



La parábola del rico Epulón y el pobre Lázaro, o del hombre rico y el mendigo Lázaro, tiene algo que la hace, al menos para mi, especialmente incómoda. En algún rincón de nuestro espíritu la figura de Lázaro nos resulta incómoda, molesta; y, por el contrario, algo de nosotros conspira secretamente a favor de Epulón. Me explicaré.

