La revolucionaria idea de Darwin

Lunes, 28 mayo, 2012

Hoy es lunes, así que volvemos con una nueva aportación sobre el libro “¿Cómo habla Dios?” de Francis S. Collins. Seguimos con la PARTE II de libro, que está dedicada a las grandes preguntas de la existencia humana. Dentro de la serie de preguntas acerca de la vida en la tierra, se plantea también la relevancia de la idea sobre la evolución de las especies de Darwin:

Nacido en 1809, Charles Darwin estudió inicialmente para convertirse en clérigo de la iglesia de Inglaterra, pero desarrolló un profundo interés por el naturalismo. Si bien el joven Darwin se vió inicialmente impresionado por el argumento del reloj de Paley, y vio el diseño en la naturaleza como prueba de una fuente divina, sus puntos de vista empezaron a cambiar cuando viajó en el HMS Beagle de 1831 a 1836. Visitó Sudamerica y las islas Galápagos, en donde examinó los restos fosilizados de antiguos organismos y observó la diversidad de formas de vida en ambientes aislados. Leer el resto de esta entrada »

Aquí volvemos, un lunes más con la aportación sobre el libro “¿Cómo habla Dios?” de Francis S. Collins. Seguimos con la PARTE II de libro, que está dedicada a las grandes preguntas de la existencia humana. Dejado atrás el capítulo dedicado a las cuestiones sobre el origen del universo, comienza ahora, F. Collins, una serie de preguntas acerca de la vida en la tierra. Tras una introducción en la que plantea el “argumento del diseño” como algo no definitivo, plantea una serie de preguntas muy interesantes. La de hoy hace referencia al origen de la vida en el planeta Tierra: Leer el resto de esta entrada »

Se que algunos se quedaron esperando ayer, como solemos hacer los lunes, la aportación sobre el libro “¿Cómo habla Dios?” de Francis S. Collins. Seguimos con la PARTE II de libro, que está dedicada a las grandes preguntas de la existencia humana. Dejado atrás el capítulo dedicado a las cuestiones sobre el origen del universo, comienza ahora una serie de preguntas acerca de la vida en la tierra. Tras una introducción en la que plantea el “argumento del diseño” como algo no definitivo, empieza una serie de preguntas muy interesantes. Hoy lo dedicamos al registro fósil.

Aunque científicos tanto aficionados como profesionales han descubierto fósiles durante siglos, estos descubrimientos han llegado a una fase especialmente intensa en los últimos veinte años. Muchos de los huecos previos en el entendimiento de la historia de la vida en la Tierra ahora están siendo llenados con el descubrimiento de especies extintas. Más aún, su edad está siendo estimada con base en los mismos procesos de descomposición radiactiva que ayudaron a determinar la edad de la Tierra. Leer el resto de esta entrada »

Un lunes más, continuamos con el comentario del libro “¿Cómo habla Dios?” de Francis S. Collins. Comenzamos ahora la PARTE II de libro, que está dedicada a las grandes preguntas de la existencia humana. Esta vez le toca la mecánica cuántica y al principio de incertidumbre de Heisemberg. Veamos:
Isaac Newton era un creyente que escribió más sobre interpretación bíblica que sobre matemáticas y física, pero no todos los que lo siguieron compartieron la misma fe. Al principio del siglo XIX, el marqués de Laplace, un distinguido matemático y físico francés, expuso el punto de vista de que la naturaleza está gobernada por un conjunto preciso de leyes físicas, algunas descubiertas y otras todavía no; por lo tanto, la naturaleza es incapaz de evitar adherirse a esas leyes. Desde el punto de vista de Laplace, ese requerimiento se extendería a las partículas más diminutas, las partes más lejanas del universo y también a los seres humanos y sus procesos de pensamiento.
Laplace postuló que una vez que la configuración inicial del universo estuvo establecida, todos los demás hechos futuros, incluyendo los que involucraran las experiencias humanas del pasado, presente y futuro, estaban irreversiblemente especificados. Esto representaba una forma extrema de determinismo científico, que obviamente no dejaba lugar para Dios (excepto en el inicio) o el concepto del libre albedrío. Ocasionó un verdadero revuelo en las comunidades científicas y teológicas. Es muy famosa la respuesta de Laplace a Napoleón cuando éste le preguntó sobre Dios: “No necesito esa hipótesis”. Leer el resto de esta entrada »

El principio antrópico

Lunes, 30 abril, 2012

Un lunes más, continuamos con el comentario del libro “¿Cómo habla Dios?” de Francis S. Collins. Comenzamos ahora la PARTE II de libro, que está dedicada a las grandes preguntas de la existencia humana. Una vez visto el origen del universo y de nuestro sistema solar, Collins se dedica al estudio de las tres fascinantes coincidencias aparentes sobre el mundo natural y que han intrigado tanto a científicos, filósofos y teólogos. Primero considera las tres observaciones y después analiza las posibles respuestas a estas observaciones: Leer el resto de esta entrada »

Como venimos haciendo los lunes, continuamos con el comentario del libro “¿Cómo habla Dios?” de Francis S. Collins. Comenzamos ahora la PARTE II de libro, que está dedicada a las grandes preguntas de la existencia humana. Al comienzo nos cuenta su discurrir científico acerca de las diversas teorías sobre el universo, la relatividad y la cuántica. Después empieza un estudio de algunos grandes temas, como el Big Bang, el principio antropomórfico, etc… En esta primera entrada veremos los interrogantes que nos plantea en origen de universo:

El Big Bang

A principio del siglo XX, la mayoría de los científicos asumió que el universo no tenía principio ni fin. Esto creaba ciertas paradojas, por ejemplo, cómo lograba el universo permanecer estable sin derrumbarse en sí mismo debido a la fuerza de la gravedad, pero las alternativas no parecían muy atractivas. Cuando Einstein desarrolló la teoría de la relatividad general en 1916, incluyó una “constante” para bloquear la implosión gravitacional y retener la idea de un universo en estado estable. Se dice que luego llamó a esta constante “el error más grande de mi vida”.

Otras formulaciones teóricas proponían la alternativa de un universo que hubiera comenzado en un momento en particular, y luego se expandiera al estado presente, pero se dejaba a las mediciones experimentales confirmar esto antes de que los físicos pudieran considerar esa hipótesis seriamente. Estos datos fueron inicialmente proporcionados por Edwin Hubble en 1929, en un famoso conjunto de experimentos en los que observaba la velocidad a la que galaxias vecinas se alejan de la nuestra. Leer el resto de esta entrada »

Retomamos el comentario del libro “¿Cómo habla Dios?” de Francis S. Collins. Terminamos el capítulo 2, La guerra de las concepciones del mundo, en que ha ido planteando algunas de las dudas y cuestiones que frecuentemente les hacen o se hacen los creyentes. Esta vez se trata del interesante tema de los milagros:

Consideremos una objeción a la fe que es particularmente cortante para un científico, ¿cómo se pueden conciliar los milagros con una concepción científica del mundo? En el habla moderna, hemos abaratado la palabra “milagro”. Hablamos de “medicinas milagrosas”, “dietas milagrosas”, “milagro sobre hielo”, incluso “limpiadores milagrosos”. Pero claro que ése no era el sentido original de la palabra. Con más precisión, un milagro es un hecho que ocurre sin que las leyes de la naturaleza lo puedan explicar y por lo tanto se considera de origen sobrenatural. Leer el resto de esta entrada »

Seguimos comentando el libro “¿Cómo habla Dios?” de Francis S. Collins. Ya dijimos que en el capítulo 2, La guerra de las concepciones del mundo, va planteando algunas de las cuestiones más espinosas para los creyentes. En esta entrada intenta dar una explicación a la pregunta de ¿Por qué un Dios amoroso permitiría el sufrimiento en el mundo?

En algún lugar del mundo debe existir alguien que nunca ha experimentado el sufrimiento. Yo no lo conozco, y sospecho que ningún lector de este libro puede afirmar haberlo hecho. La experiencia universal humana ha provocado que muchos cuestionen la existencia de un Dios amoroso. Como lo expresa C. S. Lewis en El problema del dolor, el argumento va así: “Si Dios fuera bueno, desearía hacer a sus criaturas perfectamente felices, y si Dios fuera todopoderoso, podría hacer lo que quisiera. Pero las criaturas no son felices. Por lo tanto, Dios carece de bondad, o de poder, o de ambos”.

Existen varias respuestas a este dilema, algunas más fáciles de aceptar que otras. Leer el resto de esta entrada »

Seguimos comentando el libro “¿Cómo habla Dios?” de Francis S. Collins. En el capítulo 2, La guerra de las concepciones del mundo, plantea algunas de las dudas y cuestiones que frecuentemente les hacen o se hacen los creyentes. En esta entrada veremos lo concerniente a la objeción del mal causado por las religiones. Francis S. Collins afirma que:

Uno de los obstáculos más importantes para muchos buscadores honestos de la innegable evidencia a lo largo de la historia es que se han hecho cosas terribles en nombre de la religión. Esto aplica virtualmente a todas las religiones en algún momento, incluyendo aquellas que tienen la compasión y la no violencia entre sus principios. Dados tales ejemplos de poder crudamente abusivo, violencia e hipocresía, ¿cómo podría alguien suscribir los principios de una fe promovida por tales perpetradores del mal? Existen dos respuestas a este dilema. Leer el resto de esta entrada »

Seguimos comentando el libro “¿Cómo habla Dios?” de Francis S. Collins. En el capítulo 2, La guerra de las concepciones del mundo, plantea algunas de las dudas y cuestiones que frecuentemente les hacen o se hacen los creyentes. En esta entrada intentaremos dar respuesta a la primera de la cuestiones: 1) ¿Es Dios sólo una idea fantasiosa alrededor del cumplimiento de nuestros deseos? ¿Realmente existe Dios? ¿O la búsqueda de la existencia de un ser superior, tan presente e impregnada en todas las culturas que se han estudiado, representa un anhelo humano universal pero sin fundamento por algo fuera de nosotros mismos que le diera sentido a una vida carente de él y aliviara el dolor de la muerte?

Si bien la búsqueda de la divinidad se ha visto relegada en cierta forma en tiempos modernos por nuestras ocupadas y sobre estimuladas vidas, sigue siendo una de las luchas humanas más universales. C. S. Lewis, en su maravilloso libro Sorprendido por la alegría, describe este fenómeno en su propia vida como esa sensación de intenso anhelo, iniciada en su vida por algo tan sencillo como unas cuantas líneas de poesía, que él identifica como “alegría”. Él describe esa experiencia como “un deseo insatisfecho que es en sí mismo más deseable que cualquier otra satisfacción”.Francis S. Collins hace un balance personal de sus experiencias al respecto: Leer el resto de esta entrada »

Otro argumento que rebate Francis S. Collins con gran ingenio es el que plantea la sociobiología, según la cual la inclinación natural al bien es un fruto de la evolución:

Consideremos un ejemplo importante de la fuerza que sentimos de la ley moral: el impulso altruista, la voz de la conciencia que nos llama a ayudar a los demás aunque no recibamos nada a cambio. Por supuesto, no todos los requerimientos de la ley moral se reducen al altruismo, por ejemplo, el dolor de conciencia que uno siente ante una leve distorsión de los hechos al declarar los impuestos difícilmente se puede adscribir a un sentido de haber dañado a otro ser humano identificable.

Primero, aclaremos de qué estamos hablando. Por altruismo no me refiero a una conducta del tipo: “Yo te rasco la espalda, tú me rascas la espalda”, que practica la benevolencia a los demás con la expectativa directa de beneficios recíprocos. El altruismo es más interesante: el darse uno mismo realmente a los demás sin tener en absoluto interés personal. Cuando vemos esa clase de amor y generosidad nos invade la reverencia y el sobrecogimiento… En algunos casos el altruismo se puede extender incluso a circunstancias en que el beneficiario podría parecer un enemigo jurado. 

A continuación Francis S. Collins relata la historia sufí de la hermana Joan Chittister, monja benedictina (aquí para leer la historia). Y sigue afirmando: Leer el resto de esta entrada »

Ya vimos en del ateismo a la fe (1), como comenzó el proceso de conversión de Francis S. Collins. En esta entrada seguimos narrando su interesante proceso intelectual de conversión según él mismo lo cuenta:

“El libro era Mero cristianismo, de C. S. Lewis. En los siguientes días, al pasar sus páginas luchando por absorber la amplitud y profundidad de los argumentos intelectuales expuestos por ese legendario erudito de Oxford, me di cuenta de que mis propios conceptos contra la plausibilidad de la fe eran los de un niñito. Claramente debía iniciar con una página en blanco y considerar la más importante de las preguntas humanas. Lewis parecía conocer todas mis objeciones, incluso a veces antes de que yo terminara de formularlas. Invariablemente las abordaba en las siguientes páginas. Cuando luego me enteré de que Lewis mismo había sido un ateo que se había dispuesto a refutar la fe con base en argumentos lógicos, comprendí cómo podía él saber tanto de mi camino: también había sido el suyo.

El argumento que más atrajo mi atención y más removió mis ideas sobre la ciencia y el espíritu hacia sus mismos fundamentos estaba allí mismo, en el Libro Uno: Lo correcto y lo incorrecto como una clave sobre el significado del universo. Si bien de muchos modos lo que Lewis describía como “ley moral” era una característica universal de la existencia humana, de otras maneras era como si la reconociera por primera vez.Leer el resto de esta entrada »

He vuelto a releer algunos capítulos de este buen libro,¿Cómo habla Dios? La evidencia científica de la fe, por Francis S. Collins. Y voy a ir poniendo algunos de los fragmentos del libro que me parecen más interesantes. Aquí pongo un pequeño índice o resumen de los diversos post que ponga. Espero que os resulte de interés:

———————–

En su libro, Francis S. Colins tras una interesante introducción, empieza el capítulo 1 contando un poco su vida y su evolución intelectual: pasando del agnosticismo al ateísmo: ya desde su adolescencia y “aunque en ese momento no conocía el término, me convertí en agnóstico, término acuñado en el siglo XIX por el científico T. H. Huxley para indicar a alguien que sencillamente no sabe si Dios existe o no. Hay toda clase de agnósticos, algunos llegan a esta posición tras un intenso análisis de la evidencia, pero para muchos otros es simplemente una postura cómoda para evitar considerar los argumentos que los ponen en aprietos en ambos bandos. Definitivamente, yo estaba en la segunda categoría. De hecho, mi afirmación de “no lo sé”, iba más por el sentido de “no quiero saber”. Como un joven que crecía en un mundo lleno de tentaciones, era conveniente ignorar la necesidad de ser responsable ante cualquier autoridad espiritual más alta. Practicaba un patrón de pensamiento y de conducta que el notable estudioso y escritor C. S. Lewis llamaba “ceguera deliberada”… Leer el resto de esta entrada »

Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.

Únete a otros 258 seguidores