El poder de un paradigma

Martes, 1 Diciembre, 2009

Seguimos comentando el libro “Los 7 hábitos de la gente altamente eficiente”:

Los «siete hábitos» de las personas altamente efectivas materia­lizan muchos de los principios fundamentales de la efectividad hu­mana. Esos hábitos son básicos y primarios. Representan la internalización de principios correctos que cimientan la felicidad y el éxito duraderos.

Pero antes de que podamos comprenderlos realmente, tenemos que entender nuestros propios «paradigmas» y saber cómo realizar un «cambio de paradigma».

Tanto la ética del carácter como la ética de la personalidad son ejemplos de paradigmas sociales. La palabra paradigma proviene del griego. Fue originalmente un término científico, y en la actuali­dad se emplea por lo general con el sentido de modelo, teoría, per­cepción, supuesto o marco de referencia. En el sentido más general, es el modo en que «vemos» el mundo, no en los términos de nuestro sentido de la vista, sino como percepción, comprensión, interpre­tación.

Un modo simple de pensar los paradigmas, que se adecua a nues­tros fines, consiste en considerarlos mapas. Todos sabemos que «el mapa no es el territorio». Un mapa es simplemente una explicación de ciertos aspectos de un territorio. Un paradigma es exactamente eso. Es una teoría, una explicación o un modelo de alguna otra cosa.

Supongamos que uno quiere llegar a un lugar específico del cen­tro de Chicago. Un plano de la ciudad puede ser de gran ayuda. Pero supongamos también que se nos ha entregado un mapa equivocado. En virtud de un error de imprenta, el plano que lleva la inscripción de «Chicago» es en realidad un plano de Detroit. ¿Puede imaginar el lector la frustración y la inefectividad con las que tropezará al tratar de llegar a su destino?

Se puede entonces trabajar sobre la propia conducta: poner más empeño, ser más diligente, duplicar la velocidad. Pero nuestros es­fuerzos sólo lograrán conducirnos más rápido al lugar erróneo.

Uno puede asimismo trabajar sobre su actitud: pensar más posi­tivamente acerca de lo que intenta. De este modo tampoco se llega­ría al lugar correcto, pero es posible que a uno no le importe. La ac­titud puede ser tan positiva que uno se sienta feliz en cualquier par­te.

Pero la cuestión es que nos hemos perdido. El problema funda­mental no tiene nada que ver con la actitud o la conducta. Está total­mente relacionado con el hecho de que el nuestro es un plano equi­vocado.

Si tenemos el plano correcto de Chicago, entonces el empeño y el esfuerzo que empleemos es importante, y cuando se encuentran obstáculos frustrantes en el camino, entonces la actitud puede deter­minar una diferencia real. Pero el primero y más importante requeri­miento es la precisión del plano.

Todos tenemos muchos mapas en la cabeza, que pueden clasifi­carse en dos categorías principales: mapas del modo en que son las cosas, o realidades, y mapas del modo en que deberían ser, o valo­res. Con esos mapas mentales interpretamos todo lo que experimen­tamos. Pocas veces cuestionamos su exactitud; por lo general ni si­quiera tenemos conciencia de que existen. Simplemente damos por sentado que el modo en que vemos las cosas corresponde a lo que realmente son o a lo que deberían ser.

Estos supuestos dan origen a nuestras actitudes y a nuestra con­ducta. El modo en que vemos las cosas es la fuente del modo en que pensamos y del modo en que actuamos.

Antes de seguir adelante, invito al lector a una experiencia inte­lectual y emocional. Observemos durante algunos segundos el dibu­jo siguiente.

Ahora mire la figura siguiente  y describa cuidadosamente lo que ve.

¿Ve una mujer? ¿Cuántos años tiene? ¿Cómo es? ¿Qué lleva puesto? ¿En qué roles la ve?

Es probable que describa a la mujer del segundo dibujo como una joven de unos veinticinco años, muy atractiva, vestida a la moda, con nariz pequeña y aspecto formal. Si usted es un soltero, le gustaría in­vitarla a salir. Si su negocio es la ropa femenina, tal vez la emplearía como modelo.

Pero, ¿y si yo le dijera que está equivocado? ¿Qué pensaría si yo insistiera en que se trata de una mujer de 60 o 70 años, triste, con una gran nariz, y que no es en absoluto una modelo? Es el tipo de perso­na a la que usted probablemente ayudaría a cruzar la calle.

¿Quién tiene razón? Vuelva a mirar el dibujo. ¿Logra ver a la an­ciana? En caso contrario, persista. ¿No identifica su gran nariz gan­chuda? ¿Su chal?

Si usted y yo estuviéramos hablando frente a frente podríamos discutir el dibujo. Usted me describiría lo que ve, y yo podría ha­blarle de lo que veo por mi parte. Podríamos seguir comunicándonos hasta que usted me mostrara claramente lo que ve y yo le mostrara lo que veo.

Como ése no es el caso,  examine esta otra fi­gura.

Vuelva a la anterior. ¿Puede ver ahora a la anciana? Es impor­tante que lo haga antes de continuar leyendo. Read the rest of this entry »

Ya sabéis que una de las temáticas habituales de nuestro blog es la mejora personal. Por ello, vamos a trabajar un libro que me parece interesnte: Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva, de Stephen R. Covey. En este post os pongo lo que podríamos denominar los fundamentos o pilares del libro. Existen muchos y muy buenos resúmenes de esta obra, pero aquí iremos desarrollándola poco a poco. Espero que os resulte tan util como a mi. Quiero aclarar que no pondré entero el libro sino solo apartados que me parecen más interesantes. Empezamos con el Prólogo.

Al reflexionar sobre la tarea de escribir este prólogo constaté el reto que representa agregar valor al ya presentado por el doctor Stephen Covey en su obra. Fue así que recordé la experiencia que tuvimos durante un seminario que dictó Walter Santaliz en Colombia sobre el tema de los Siete Hábitos de la Gente Altamente Efectiva, el cual tenía una duración de tres días. Durante el segundo día del seminario surgieron inquietudes y preguntas sobre los principios que dan sustento a los Siete Hábitos. La noche anterior al último día nos planteamos algunos de estos interrogantes y decidimos hacer una síntesis que nos pudiera mostrar una descripción de la esencia de cada hábito y el resultado que podríamos esperar al practicarlo. La tabla siguiente fue el resultado de esa reflexión:

Hábito Descripción Resultados
• Proactividad • Hábito de la responsabilidad • Libertad
• Empezar con un fin en mente • Hábito del liderazgo personal • Sentido a la vida
• Establecer primero lo primero • Hábito de la administración personal • Priorizar lo importante vs. lo urgente
• Pensar en ganar/ganar • Hábito del beneficio mutuo • Bien común Equidad
• Procurar primero comprender, y después ser comprendido • Hábito de la comunicación efectiva • Respeto Convivencia
• Sinergizar • Hábito de interdependencia • Logros Innovación
• Afilar la sierra • Hábito de la mejora continua • Balance Renovación

Para una explicación de estos hábitos: Read the rest of this entry »

Cómo aliviar los sentimientos negativos

Lunes, 23 Noviembre, 2009

Seguimos con el libro “los hombres son de Marte, las mujeres de Venus”. Esta vez Jonh Gray nos introduce en el campo de nuestro subconsciente. Para él, el trato y la apertura que tenemos con los demás, está directamente relacionado con el trato y apertura que tenemos con nosotros mismos. Según el autor, cuanta más resistencia ponga uno a sentir su dolor interior, más resistencia opondrá al hecho de escuchar los sentimientos de los otros. Si nos sentimos impacientes, intolerantes, etc., cuando los demás expresan sus sentimientos, es porque así mismo nos tratamos a nosotros. Además nos introduce en el interesante tema de las adicciones.

Para reeducarnos tenemos que comportarnos como padres de nosotros mismos. Debemos reconocer que hay una persona emocional dentro de nosotros que se perturba aun cuando nuestra mente racional de adulto dice que no hay razón para perturbarse. Tenemos que aislar nuestra parte emocional y convertirnos para ella en un padre afectuoso. Tenemos que preguntarnos: “¿Qué ocurre? ¿Te sientes herido? ¿Qué sucedió para que te sientas perturbado? ¿Por qué estas enojado? ¿Qué te entristece? ¿De que tienes miedo? ¿Qué quieres?”

Cuando escuchamos nuestros sentimientos con conmiseración, nuestros sentimientos negativos quedan milagrosamente aliviados y estamos en condiciones de responder a distintas situaciones en forma mucho más afectuosa y respetuosa. Al comprender nuestros sentimientos infantiles abrimos automáticamente una puerta para que los sentimientos afectuosos impregnen lo que decimos.

Si de niños nuestras emociones internas fueron escuchadas y aprobadas en forma afectuosa, siendo adultos no nos aferraremos entonces a nuestros sentimientos negativos. Pero la mayoría de nosotros no recibimos ese tipo de apoyo cuando éramos niños, de manera que tenemos que lograrlo por nuestros propios medios.

LAS ADICCIONES Read the rest of this entry »

máscara veneciana

máscara veneciana

Seguimos con el libro que venimos comentando: “Los hombres son de Marte, las mujeres de Venus?, de John Gray. Esta vez el autor nos proporciona dos informaciones importantes. Por un lado hace una explicación de por qué funciona la técnica de la carta de amor: la razón está en que nos hace escribir la verdad acerca de todos nuestros sentimientos. Y por otro lado,  justifica su conveniencia en el proceso (inconsciente) por el que tendemos a ocultar nuestros verdaderos sentimientos.

Para aliviar nuestra pena interior, tenemos que sentir cada uno de los cuatro aspectos fundamentales del dolor emocional: la ira, la tristeza, el temor y el pesar.

Al expresar cada uno de los cuatro niveles de dolor emocional, nuestro dolor se ve aliviado. Escribir uno o dos sentimientos negativos no funciona tan bien. Esto se debe a que muchas de nuestras reacciones emocionales negativas no son sentimientos reales sino mecanismos de defensa que usamos en forma inconsciente para evitar nuestros verdaderos sentimientos. Por ejemplo:

  • La gente que se enoja fácilmente trata en general de ocultar su dolor, tristeza, temor y pesar. Cuando experimentan sus sentimientos más vulnerables, la ira desaparece y se vuelven más afectuosos.
  • A la gente que llora con facilidad le cuesta mucho enojarse, pero cuando se los ayuda a expresar la ira se sienten mucho mejor y más afectuosos.
  • La gente que es temerosa necesita en general sentir y expresar su ira, el temor desaparece entonces.
  • La gente que se compadece y se siente culpable necesita en general sentir y expresar su dolor y su ira antes de poder sentir el amor a sí mismos que merecen.
  • La gente que siempre se siente afectuosa pero que se pregunta por que se siente deprimida o aturdida necesita en general hacerse la siguiente pregunta: “¿Si yo estuviera enojado o perturbado por algo, como sería?” Y escribir las respuestas. Esto lo ayudará a ponerse en contacto con los sentimientos ocultos detrás de la depresión y el aturdimiento.

¿Cómo pueden los sentimientos ocultar otros sentimientos?

Los siguientes son algunos ejemplos sobre la manera en que hombres y mujeres utilizan sus emociones negativas para evitar y reprimir su verdadero dolor, tenga en cuenta que este proceso es automático. A menudo no tenemos conciencia de lo que esta sucediendo. Considere por un momento las siguientes preguntas: Read the rest of this entry »

Francis Collins

Viernes, 16 Octubre, 2009

Francis Collins

Francis Collins

Seguimos con el libro de José Ramón Aiyón, “10 ateos cambian de autobús”

La ciencia tiene su campo de acción en la exploración de la naturaleza, pero es incapaz de decirnos por qué existe el Universo, qué significado tiene nuestra vida o qué podemos esperar después de la muerte.

El norteamericano Francis Collins es un médico genetista, director -en su país- del Instituto Nacional para la Investigación del Genoma Humano. Entre otros muchos galardones ha sido premio Príncipe de Asturias en 2001, y pertenece a la élite de la ciencia mundial.

En una época que suele esgrimir la ciencia como prueba fehaciente de la no existencia de Dios, Collins se descuelga con el argumento contrario: el tránsito del ateísmo a la fe, guiado por la razón y las conquistas científicas. Lo explica con amenidad en un libro cuyo título original –The language o f God– es una bella metáfora del genoma, perdida en el ¿Cómo habla Dios? de la traducción española. Al empezar a leerlo, el autor nos revela su propósito de «explicar cómo un científico especialista en genética llegó a creer en un Dios que está por encima del espacio y del tiempo e interesado en los asuntos de cada persona».

Una anciana y C. S. Lewis Read the rest of this entry »

Seguimos con el libro “Los hombres son de Marte, las mujeres de Venus” de John Gray. Esta vez se trata de dar una respuesta a la pregunta que nos hemos planteado en el título del post: ¿Cómo podemos enterarnos de las necesidades de nuestra pareja? Pues bien, el autor nos propone, un modo muy sencillo consiste en pedirle que escriba una Carta de Respuesta. En el fondo, escribir una Carta de Respuesta es el segundo paso de la Técnica de la Carta de Amor. Efectivamente, una vez expresados sus sentimientos negativos y positivos, el hecho de tomarse otros tres o cinco minutos más para escribir una Carta de Respuesta puede proporcionar un gran alivio. En esa carta, usted escribirá el tipo de respuesta que le gustaría recibir de su pareja.

Funciona de la siguiente manera. Imagine que su pareja es capaz de responder en forma afectuosa a sus sentimientos heridos, aquellos ya expresados en su Carta de Amor. Escríbase una breve carta a sí mismo como si la escribiera su pareja. Incluya todas las cosas que le gustaría escuchar de ella acerca del dolor que usted ha expresado. Las siguientes frases guía pueden servir de inicio:

  • Gracias por…
  • Comprendo…
  • Lo lamento…
  • Tu mereces…
  • Quiero…
  • Amo…

A veces escribir una Carta de Respuesta resulta aun más efectivo que escribir una Carta de Amor. Escribir lo que realmente queremos y necesitamos aumenta nuestra apertura para recibir el apoyo que merecemos. Además, cuando imaginamos que nuestra pareja responde en forma afectuosa, allanamos en realidad el camino para que así lo haga.

Algunas personas son muy buenas para escribir sus sentimientos negativos pero tienen muchas dificultades para encontrar los sentimientos de amor. Resulta particularmente importante que dichas personas escriban Cartas de Respuesta y analicen lo que les gustaría escuchar. Asegúrese de conocer sus propias resistencias relacionadas con el apoyo de su pareja. Esto le brinda un conocimiento adicional respecto de lo difícil que le debe resultar a su pareja tratarlo en forma afectuosa en esos momentos.

A veces las mujeres se niegan a escribir Cartas de Amor. Esperan que su pareja sepa lo que tiene que decir. Tienen un sentimiento oculto que dice: “No quiero decirle lo que necesito; si me ama realmente, sabrá que decir”. En ese caso una mujer necesita recordar que los hombres son de Marte y no saben lo que necesitan las mujeres; necesitan enterarse de ello.

La respuesta de un hombre es más un reflejo de su planeta que un espejo que muestra hasta que punto la ama. Si él fuera una venusina, sabría que decir, pero no lo es. Los hombres realmente no saben como responder ante los sentimientos de una mujer. En su mayor parte, nuestra cultura no les enseña a los hombres lo que necesitan las mujeres.

Si un hombre ha visto y escuchado a su padre responder con palabras cariñosas a los sentimientos perturbados de su madre, tendrá entonces mejor idea acerca de lo que tiene que hacer. Tal como son las cosas, él no lo sabe porque nunca se lo han enseñado. Las Cartas de Respuesta son la mejor manera de enseñarle a un hombre cuales son las necesidades de una mujer. Lentamente, pero con seguridad, podría aprender. Read the rest of this entry »

10 ateos cambian de autobús

Sábado, 3 Octubre, 2009

Empezamos un nuevo libro, “estamos de estreno” -os decía hace unos días-: 10 ateos cambian de autobús. ¿El autor? Un buen amigo -pienso-, José Ramón Aiyón. Se trata de la historia de 10 conversos, uno de los temas favoritos del blog. El libro comienza con una introducción acerca del lenguaje de Dios, al que dedicaremos algunos post, antes de empezar con las historias concretas de las conversiones.

Los lenguajes de Dios

Vamos a suponer que quiero contar los átomos de un grano de sal y que soy lo suficientemente rápido como para contar mil millones de átomos por segundo. A pesar de esta notable hazaña, necesitaría más de cincuenta siglos para realizar el censo completo de la población de átomos que contiene ese minúsculo grano de sal. (Cfr. Jean Guitton Dios y la ciencia)

Los ateos piensan que Dios no existe. Los agnósticos dicen que Dios no habla. Los creyentes creen que Dios no calla. A veces, sin embargo, quienes le niegan o ignoran empiezan a escucharle en el inmenso lenguaje de las galaxias, en el elegantísimo idioma de la genética, en los números increíbles de la física atómica, en la lengua inefable del amor y también en el significado desconcertante del dolor.

Creo que los lectores de estas páginas disfrutarán con los testimonios vigorosos de diez viajeros famosos, que abandonaron el autobús del ateísmo. Como introducción a sus peripecias vitales, dedico el primer capítulo a resumir las razones de los ateos y de los creyentes. La historia dramática de Albert Camus y de Elie Wiesel nos servirá para apreciar mejor la dificultad y radicalidad de esta problemática.

Una pregunta inevitable

Sabemos que las antiguas mitologías proponían divinidades caprichosas y temibles, aceptadas de forma ingenua y acrítica. Pienso que la mitología moderna declara su agnosticismo y ateísmo con la misma ingenuidad y ausencia de sentido crítico. Pero, en uno y otro caso, hemos de reconocer que Dios es la referencia humana más esencial e inevitable.

¿Por qué nos preguntamos necesariamente sobre Dios? Read the rest of this entry »

“Las personas grandes son muy extrañas”

Domingo, 20 Septiembre, 2009

El rey, vestido de púrpura y armiño, estaba sentado sobre un trono muy sencillo y, sin embargo, majestuoso.

El rey, vestido de púrpura y armiño, estaba sentado sobre un trono muy sencillo y, sin embargo, majestuoso.

Hacía realmente mucho tiempo que no poníamos nada de este delicioso librito: “El Principito” de Antoine de Saint-Exupery.  Aquí os dejo, con la continuación, que si no recuerdo mal es el Capítulo 10. Si se me permite una observación, me parece que lo que deberíamos cuidar más la Delicadeza, una cualidad necesaria también para cultivar la amistad. El diccionario la define así: Delicadeza (Dicc. R.A.:) finura; atención y exquisito miramiento con las personas o las cosas, en las obras o en las palabras; ternura. Su contraria: la sequedad, la aspereza, la inflexibilidad, la rigidez (“¡Con rigideces no vamos a ninguna parte!”), la dureza de corazón, la severidad excesiva, la saña cruel.

Capítulo 10

Se encontraba en la región de los asteroides 325, 326, 327, 328, 329 y 330. Para ocuparse en algo e instruirse al mismo tiempo decidió visitarlos. El primero estaba habitado por un rey. El rey, vestido de púrpura y armiño, estaba sentado sobre un trono muy sencillo y, sin embargo, majestuoso.

-¡Ah, -exclamó el rey al divisar al principito-, aquí tenemos un súbdito! El principito se preguntó: “¿Cómo es posible que me reconozca si nunca me ha visto?”

Ignoraba que para los reyes el mundo está muy simplificado. Todos los hombres son súbditos. -Aproxímate para que te vea mejor -le dijo el rey, que estaba orgulloso de ser por fin el rey de alguien. El principito buscó donde sentarse, pero el planeta estaba ocupado totalmente por el magnífico manto de armiño. Se quedó, pues, de pie, pero como estaba cansado, bostezó. -La etiqueta no permite bostezar en presencia del rey -le dijo el monarca-. Te lo prohíbo.

-No he podido evitarlo -respondió el principito muy confuso-, he hecho un viaje muy largo y apenas he dormido…

-Entonces -le dijo el rey- te ordeno que bosteces. Hace años que no veo bostezar a nadie. Los bostezos son para mí algo curioso. ¡Vamos, bosteza otra vez, te lo ordeno!

-Me da vergüenza… ya no tengo ganas… -dijo el principito enrojeciendo.

-¡Hum, hum! -respondió el rey-. ¡Bueno! Te ordeno tan pronto que bosteces y que no bosteces… Tartamudeaba un poco y parecía muy molesto, pues el rey daba gran importancia a que su autoridad fuese respetada. Era un monarca absoluto, pero como era muy bueno, daba siempre órdenes razonables. “Si yo ordenara -decía frecuentemente-, si yo ordenara a un general que se transformara en ave marina y el general no me obedeciese, la culpa no sería del general, sino mía”.

-¿Puedo sentarme? -preguntó tímidamente el principito.

-Te ordeno sentarte -le respondió el rey-, recogiendo majestuosamente un faldón de su manto de armiño. El principito estaba sorprendido. Aquel planeta era tan pequeño que no se explicaba sobre quién podría reinar aquel rey.

-Señor -le dijo-, perdóneme si le pregunto…

-Te ordeno que me preguntes -se apresuró a decir el rey.

-Señor. . . ¿sobre qué ejerce su poder?

-Sobre todo -contestó el rey con gran ingenuidad.

-¿Sobre todo?

El rey, con un gesto sencillo, señaló su planeta, los otros planetas y las estrellas.

-¿Sobre todo eso? -volvió a preguntar el principito.

-Sobre todo eso. . . -respondió el rey. Read the rest of this entry »

Esta entrada es continuación de  La técnica de la “carta de amor”, y que trascribimos del libro “Los hombres son de Marte, las mujeres de Venus” de John Gray. Terminamos ya esta serie de Cartas de Amor. Espero que estos ejemplos y reflexiones que generan, ayuden a mantener la calma cuando los nervios hacen que estropeemos esas relaciones personales que después nos duelen tanto. Aquí van los dos ejemplo:

Carta de Amor acerca de las discusiones

Michael y Vanesa no se pusieron de acuerdo acerca de una decisión financiera. En pocos minutos se trabaron en una discusión. Cuando Michael observó que estaba empezando a gritar, se calló, respiró profundamente y dijo: “Necesito algo de tiempo para pensar acerca de esto y después hablaremos”. Luego se fue a otra habitación y escribió sus sentimientos en una Carta de Amor.

Después de escribir la carta estaba en condiciones de regresar y analizar la cuestión en forma más comprensiva. Como resultado de ello pudieron resolver su problema con afecto. Esta es la Carta de Amor:

Querida Vanesa:

  1. 1. Ira: Estoy enfadado por tu excesiva emotividad. Estoy enojado porque sigues malinterpretándome. Estoy enfadado porque no puedes permanecer tranquila cuando hablamos. Estoy enfadado porque eres demasiado sensible y te sientes herida fácilmente. Estoy enojado porque no confías en mi y me rechazas.
  2. 2. Tristeza: Estoy triste porque discutimos. Me duele sentir tus dudas y desconfianza. Me duele perder tu amor. Estoy triste porque peleamos. Estoy triste por no estar de acuerdo.
  3. 3. Temor: Temo cometer un error. Temo no poder hacer lo que quiero sin perturbarte. Temo compartir mis sentimientos. Temo que me hagas sentir mal. Temo parecer incompetente. Temo que no me aprecies. Temo hablar contigo cuando estas tan perturbada. No sé que decir.
  4. 4. Pesar: Siento que te haya lastimado. Lamento no estar de acuerdo contigo. Lamento haberme puesto tan frío. Siento oponerme tanto a tus ideas. Lamento apresurarme a hacer lo que quiero. Lamento no valorar tus sentimientos. No mereces ser tratada de esa forma. Lamento haberte juzgado.
  5. 5. Amor: Te amo y quiero solucionar esta situación. Pienso que ahora puedo escuchar tus sentimientos. Quiero apoyarte. Comprendo que herí tus sentimientos. Lamento haber invalidado tus sentimientos. Te amo tanto. Quiero ser tu héroe y no quiero simplemente estar de acuerdo en todo. Quiero que me admires. Necesito ser yo y te apoyo para que seas tu misma. Te amo. Esta vez cuando hablemos mostraré más paciencia y comprensión. Tú lo mereces.

Te amo, Michael

PD. La respuesta que me gustaría escuchar es: “Te amo, Michael. Realmente aprecio que seas un hombre tan cuidadoso y comprensivo. Confío en que podamos solucionar esta situación”.

Una Carta de amor acerca de la frustración y la decepción

Jean le dejó un mensaje a su marido, Bill, donde le pedía que trajera a casa cierta correspondencia importante. Por algún motivo, Bill nunca recibió el mensaje. Cuando llegó a casa sin la correspondencia, la reacción de Jean fue de profunda frustración y decepción. Aunque Bill no tenía la culpa, cuando Jean continuó haciendo comentarios acerca de la importancia que tenía para ella esa correspondencia y de lo frustrada que se sentía, él comenzó a sentirse atacado y culpado. Jean no se daba cuenta de que Bill estaba tomando en forma personal todos sus sentimientos de frustración y decepción. Bill estaba a punto de explotar y de hacerla sentir mal por estar tan perturbada.

En lugar de descargar sus sentimientos defensivos sobre ella y arruinar la noche, decidió sabiamente tomarse diez minutos y escribir una Carta de Amor. Cuando terminó de escribir, regresó con más afecto y abrazó a su esposa diciendo: “Lamento no haberte traído tu correspondencia. Ojalá hubiese recibido el mensaje. ¿Sigues amándome de todos modos?” Jean respondió con mucho amor y aprecio y pasaron una noche maravillosa en lugar de iniciar una guerra fría. La siguiente es la Carta de Amor de Bill:

Querida Jean:

  1. 1. Ira: Odio cuando te perturbas tanto. Odio cuando me echas la culpa. Estoy enojado porque te sientes desdichada. Estoy enojado porque no te sientes feliz de verme. Pareciera que nada de lo que hago fuera suficiente. Quiero que me aprecies y que te pongas feliz al verme.
  2. 2. Tristeza: Me siento triste porque estas frustrada y decepcionada. Estoy triste porque no eres feliz conmigo. Quiero que seas felíz. Estoy triste porque el trabajo siempre se interpone en el camino de nuestra vida amorosa. Estoy triste porque no aprecias todas las cosas maravillosas que tenemos en nuestra vida. Estoy triste porque no regresé a casa con la correspondencia que necesitabas.
  3. 3. Temor: Temo no poder hacerte feliz. Temo que no te sientas feliz durante toda la noche. Temo ser abierto contigo y mostrarme cerrado. Temo necesitar tu amor. Temo no ser lo suficientemente bueno. Temo que te vuelvas en mi contra.
  4. 4. Pesar: Lamento no haber traído a casa la correspondencia. Siento que seas tan infeliz. Lamento no haber pensado en llamarte. No quise perturbarte. Quise que te sientas feliz al verme. Tenemos unas vacaciones de cuatro días y quiero que sean especiales.
  5. 5. Amor: Te amo. Quiero que seas feliz. Comprendo que te sientas desdichada. Entiendo que necesites cierto tiempo solo para sentirte perturbada. Sé que no estas tratando de hacerme sentir mal. Solo necesitas y un abrazo y un poco de empatía. Lo lamento. A veces no sé que hacer y comienzo a hacerte sentir mal. Gracias por ser mi esposa. Te amo tanto. No tienes porque ser perfecta y no tienes que sentirte feliz. Comprendo que estés perturbada por la correspondencia.

Te amo, Bill

PD. : La respuesta que me gustaría escuchar: “Te amo, Bill. Aprecio todo lo que haces por mí. Gracias por ser mi marido”.

Dos Cartas de Amor: sobre las discusiones, sobre la frustración y la decepción

Esta entrada es continuación de La carta de Amor, y que trascribimos del libro “Los hombres son de Marte, las mujeres de Venus” de John Gray. Terminamos ya esta serie de Cartas de Amor. Espero que estos ejemplos y reflexiones que generan, ayuden a mantener la calma cuando los nervios hacen que estropeemos esas relaciones personales que después nos duelen tanto. Aquí van los dos ejemplo:

Carta de Amor acerca de las discusiones

Michael y Vanesa no se pusieron de acuerdo acerca de una decisión financiera. En pocos minutos se trabaron en una discusión. Cuando Michael observó que estaba empezando a gritar, se calló, respiró profundamente y dijo: “Necesito algo de tiempo para pensar acerca de esto y después hablaremos”. Luego se fue a otra habitación y escribió sus sentimientos en una Carta de Amor.

Después de escribir la carta estaba en condiciones de regresar y analizar la cuestión en forma más comprensiva. Como resultado de ello pudieron resolver su problema con afecto. Esta es la Carta de Amor:

Querida Vanesa:

1. Ira: Estoy enfadado por tu excesiva emotividad. Estoy enojado porque sigues malinterpretándome. Estoy enfadado porque no puedes permanecer tranquila cuando hablamos. Estoy enfadado porque eres demasiado sensible y te sientes herida fácilmente. Estoy enojado porque no confías en mi y me rechazas.

2. Tristeza: Estoy triste porque discutimos. Me duele sentir tus dudas y desconfianza. Me duele perder tu amor. Estoy triste porque peleamos. Estoy triste por no estar de acuerdo.

3. Temor: Temo cometer un error. Temo no poder hacer lo que quiero sin perturbarte. Temo compartir mis sentimientos. Temo que me hagas sentir mal. Temo parecer incompetente. Temo que no me aprecies. Temo hablar contigo cuando estas tan perturbada. No sé que decir.

4. Pesar: Siento que te haya lastimado. Lamento no estar de acuerdo contigo. Lamento haberme puesto tan frío. Siento oponerme tanto a tus ideas. Lamento apresurarme a hacer lo que quiero. Lamento no valorar tus sentimientos. No mereces ser tratada de esa forma. Lamento haberte juzgado.

5. Amor: Te amo y quiero solucionar esta situación. Pienso que ahora puedo escuchar tus sentimientos. Quiero apoyarte. Comprendo que herí tus sentimientos. Lamento haber invalidado tus sentimientos. Te amo tanto. Quiero ser tu héroe y no quiero simplemente estar de acuerdo en todo. Quiero que me admires. Necesito ser yo y te apoyo para que seas tu misma. Te amo. Esta vez cuando hablemos mostraré más paciencia y comprensión. Tú lo mereces.

Te amo, Michael

PD. La respuesta que me gustaría escuchar es: “Te amo, Michael. Realmente aprecio que seas un hombre tan cuidadoso y comprensivo. Confío en que podamos solucionar esta situación”.

Una Carta de amor acerca de la frustración y la decepción

Jean le dejó un mensaje a su marido, Bill, donde le pedía que trajera a casa cierta correspondencia importante. Por algún motivo, Bill nunca recibió el mensaje. Cuando llegó a casa sin la correspondencia, la reacción de Jean fue de profunda frustración y decepción. Aunque Bill no tenía la culpa, cuando Jean continuó haciendo comentarios acerca de la importancia que tenía para ella esa correspondencia y de lo frustrada que se sentía, él comenzó a sentirse atacado y culpado. Jean no se daba cuenta de que Bill estaba tomando en forma personal todos sus sentimientos de frustración y decepción. Bill estaba a punto de explotar y de hacerla sentir mal por estar tan perturbada.

En lugar de descargar sus sentimientos defensivos sobre ella y arruinar la noche, decidió sabiamente tomarse diez minutos y escribir una Carta de Amor. Cuando terminó de escribir, regresó con más afecto y abrazó a su esposa diciendo: “Lamento no haberte traído tu correspondencia. Ojalá hubiese recibido el mensaje. ¿Sigues amándome de todos modos?” Jean respondió con mucho amor y aprecio y pasaron una noche maravillosa en lugar de iniciar una guerra fría. La siguiente es la Carta de Amor de Bill:

Querida Jean:

1. Ira: Odio cuando te perturbas tanto. Odio cuando me echas la culpa. Estoy enojado porque te sientes desdichada. Estoy enojado porque no te sientes feliz de verme. Pareciera que nada de lo que hago fuera suficiente. Quiero que me aprecies y que te pongas feliz al verme.

2. Tristeza: Me siento triste porque estas frustrada y decepcionada. Estoy triste porque no eres feliz conmigo. Quiero que seas felíz. Estoy triste porque el trabajo siempre se interpone en el camino de nuestra vida amorosa. Estoy triste porque no aprecias todas las cosas maravillosas que tenemos en nuestra vida. Estoy triste porque no regresé a casa con la correspondencia que necesitabas.

3. Temor: Temo no poder hacerte feliz. Temo que no te sientas feliz durante toda la noche. Temo ser abierto contigo y mostrarme cerrado. Temo necesitar tu amor. Temo no ser lo suficientemente bueno. Temo que te vuelvas en mi contra.

4. Pesar: Lamento no haber traído a casa la correspondencia. Siento que seas tan infeliz. Lamento no haber pensado en llamarte. No quise perturbarte. Quise que te sientas feliz al verme. Tenemos unas vacaciones de cuatro días y quiero que sean especiales.

5. Amor: Te amo. Quiero que seas feliz. Comprendo que te sientas desdichada. Entiendo que necesites cierto tiempo solo para sentirte perturbada. Sé que no estas tratando de hacerme sentir mal. Solo necesitas y un abrazo y un poco de empatía. Lo lamento. A veces no sé que hacer y comienzo a hacerte sentir mal. Gracias por ser mi esposa. Te amo tanto. No tienes porque ser perfecta y no tienes que sentirte feliz. Comprendo que estés perturbada por la correspondencia.

Te amo, Bill

PD. : La respuesta que me gustaría escuchar: “Te amo, Bill. Aprecio todo lo que haces por mí. Gracias por ser mi marido”.

Esta entrada es continuación de La técnica de la “carta de amor”. Allí apuntábamos algunas ideas y ahora seguimos con estos ejemplos que Jonh Gray escribe en su libro “Los hombres son de Marte, las mujeres de Venus”.

Una Carta de Amor acerca de las discusiones

Michael y Vanesa no se pusieron de acuerdo acerca de una decisión financiera. En pocos minutos se trabaron en una discusión. Cuando Michael observó que estaba empezando a gritar, se calló, respiró profundamente y dijo: “Necesito algo de tiempo para pensar acerca de esto y después hablaremos”. Luego se fue a otra habitación y escribió sus sentimientos en una Carta de Amor.

Después de escribir la carta estaba en condiciones de regresar y analizar la cuestión en forma más comprensiva. Como resultado de ello pudieron resolver su problema con afecto. Esta es la Carta de Amor:

Querida Vanesa:

1. Ira: Estoy enojado por tu excesiva emotividad. Estoy enojado porque sigues malinterpretándome. Estoy enojado porque no puedes permanecer tranquila cuando hablamos. Estoy enojado porque eres demasiado sensible y te sientes herida fácilmente. Estoy enojado porque no confías en mi y me rechazas.
2. Tristeza: Estoy triste porque discutimos. Me duele sentir tus dudas y desconfianza. Me duele perder tu amor. Estoy triste porque peleamos. Estoy triste por no estar de acuerdo.
3. Temor: Temo cometer un error. Temo no poder hacer lo que quiero sin perturbarte. Temo compartir mis sentimientos. Temo que me hagas sentir mal. Temo parecer incompetente. Temo que no me aprecies. Temo hablar contigo cuando estas tan perturbada. No sé que decir.
4. Pesar: Lamento que te haya lastimado. Lamento no estar de acuerdo contigo. Lamento haberme puesto tan frío. Lamento oponerme tanto a tus ideas. Lamento apresurarme a hacer lo que quiero. Lamento no valorar tus sentimientos. No mereces ser tratada de esa forma. Lamento haberte juzgado.
5. Amor: Te amo y quiero solucionar esta situación. Pienso que ahora puedo escuchar tus sentimientos. Quiero apoyarte. Comprendo que herí tus sentimientos. Lamento haber invalidado tus sentimientos. Te amo tanto. Quiero ser tu héroe y no quiero simplemente estar de acuerdo en todo. Quiero que me admires. Necesito ser yo y te apoyo para que seas tu misma. Te amo. Esta vez cuando hablemos mostraré más paciencia y comprensión. Tú lo mereces.

Te amo, Michael

PD. La respuesta que me gustaría escuchar es: “Te amo, Michael. Realmente aprecio que seas un hombre tan cuidadoso y comprensivo. Confío en que podamos solucionar esta situación”.

Aquí va otro ejemplo: Read the rest of this entry »

Esta entrada es continuación de La técnica de la “carta de amor”. Seguimos con este ejemplo que Jonh Gray escribe en su libro “Los hombres son de Marte, las mujeres de Venus” puede ayudar a comprender lo que queríamos decir:

Cuando Tom durmió una siesta más larga de lo planeado y olvidó llevar a su hija Hayley al dentista, su esposa, Samantha, estaba furiosa. Sin embargo, en lugar de enfrentar a Tom con su ira y desaprobación, se sentó y escribió la siguiente Carta de Amor. Más tarde, estaba en condiciones de acercarse a Tom con mayor sensatez y aceptación. Por el hecho de haber escrito esa carta, Samantha no sintió el impulso de sermonear o rechazar a su marido. En lugar de tener una discusión, gozaron de una noche encantadora. A la semana siguiente, Tom se aseguró de que Hayley fuera al dentista.

Esta es la Carta de Amor de Samantha:

Querido Tom:

1.Ira: Estoy furiosa de que te hayas olvidado. Estoy furiosa de que te hayas quedado dormido. Odio que duermas siestas y te olvides de todo. Estoy cansada de sentirme responsable por todo. Tu esperas que yo haga todo. Estoy cansada de eso.

2.Tristeza: Estoy triste de que Hayley haya perdido su cita. Estoy triste de que te hayas olvidado. Estoy triste porque siento que no puedo confiar en ti. Estoy triste de que tengas que trabajar tanto. Estoy triste de que estés tan cansado. Estoy triste de que tengas menos tiempo para mí. Me siento herida cuando no te emocionas al verme. Me siento herida cuando olvidas las cosas. Siento que no te importo.

3.Temor: Temo tener que hacer todo. Temo confiar en ti. Temo que no te importe. Temo tener que ser responsable la próxima vez. No quiero hacer todo. Necesito tu ayuda. Temo necesitarte. Temo que nunca seas responsable. Temo que estés trabajando demasiado. Temo que te enfermes.

4.Pesar: Me siento incómoda de que hayas dejado pasar la cita. Me siento incómoda cuando llegas tarde. Lamento ser tan exigente. Lamento no mostrar más aceptación. Me siento avergonzada por no mostrarme más afectuosa. No quiero rechazarte.

5.Amor: Te amo. Entiendo que hayas estado cansado. Trabajas demasiado. Sé que estas haciendo lo mejor posible. Te perdono por haberte olvidado. Gracias por hacer otra cita. Gracias por querer llevar a Hayley al dentista. Sé que te importa realmente. Sé que me amas. Me siento tan afortunada de tenerte en mi vida. Quiero tener una noche afectuosa contigo.

Con amor, Samantha

PD. Necesito escuchar que asumirás la responsabilidad de llevar a Hayley al dentista la semana que viene.

La técnica de la “carta de amor”

Martes, 25 Agosto, 2009

Volvemos con “los hombres son de Marte, las mujeres de Venus” de Jonh Gray. Esta vez el autor va a dedicar todo el capítulo 11 a esos momentos en los que estamos perturbados, decepcionados, frustrados o enojados, y resulta muy difícil comunicarse en forma afectuosa. Es una experiencia común que cuando surgen las emociones negativas, tendemos (aunque sea momentáneamente) a perder nuestros sentimientos afectuosos de confianza, interés, comprensión, aceptación, aprecio y respeto. En esas ocasiones, aun con la mejor intención, las conversaciones se convierten en discusiones o peleas.

Conviene recordar que en esos momentos difíciles las mujeres tienden inadvertidamente a echarle la culpa a los hombres y a hacerlos sentir culpables por sus acciones. Si ella no hace un esfuerzo por reconocer que su pareja esta haciendo las cosas lo mejor que puede, una mujer podría llegar a suponer lo peor y mostrarse crítica y resentida. No se da cuenta de hasta que punto su actitud resulta negativa y perjudicial para su pareja.

Igualmente conviene recordar que en esos momentos difíciles los hombres tienden a juzgar a las mujeres y en especial sus sentimientos. Si él no hace un esfuerzo por reconocer que su pareja es muy vulnerable y sensible, puede olvidar las necesidades de la mujer y mostrarse vulgar e indiferente. Cuando surgen en él sentimientos negativos, le resulta especialmente difícil hablar en forma cuidadosa, comprensiva y respetuosa. No se da cuenta de hasta que punto su actitud negativa resulta perjudicial para su pareja.

Entonces ¿Qué hacer? En esos momentos lo mejor es no hablar. En lugar de compartir verbalmente sus sentimientos con su pareja, escríbale una carta. Al escribir nos volvemos más objetivos y moderados. Además, muchas veces ocurrirá que después de escribir una carta ya no sintamos la necesidad de hablar, y en lugar de ello, estemos mejor dispuestos para hacer algo afectuoso por su pareja. También podemos, en vez de escribir los sentimientos, llevar a cabo el mismo proceso mentalmente. Simplemente se trata de no hablar y de revisar mentalmente lo ocurrido. Imagine que esta diciendo lo que siente, piensa y quiere sin suprimir nada. Al analizar, sentir y expresar sus sentimientos negativos estos pierden su poder y entonces pueden emerger los sentimientos positivos.

Para Johm Gray, una de las mejores maneras de aliviar la negatividad y luego comunicarse en forma más afectuosa es el uso de la Técnica de la Carta de Amor. Existen tres aspectos o partes para La Técnica de la Carta de Amor:

- Escriba una Carta de Amor que exprese sus sentimientos de ira, tristeza, temor, pesar y amor.

- Escriba una Carta de Amor de Respuesta que exprese lo que quiere escuchar de su pareja.

- Comparta su Carta de Amor y su Carta de Respuesta con su pareja.

Aunque en realidad, la Técnica de la Carta de Amor es muy flexible. Uno puede realizar los tres pasos o quizás solo necesite dar uno o dos de ellos. Por ejemplo, uno puede practicar los pasos uno y dos a fin de sentirse más concentrado y afectuoso y luego tener una conversación verbal con su pareja sin sentirse abrumado por el resentimiento o la culpa. En otras ocasiones, uno puede realizar los tres pasos y compartir su Carta de Amor y su Carta de Respuesta con su pareja.

Analicemos algunos ejemplos sobre la manera de escribir una Carta de Amor.

Paso 1: Escribir una Carta de Amor Read the rest of this entry »

“Los hombres son de Marte, las mujeres de Venus”, de John Gray. Esta vez, el autor, arroja luz sobre una observación bastante común en las relaciones matrimoniales. Es habitual que las mujeres se quejen de que sus maridos comienzan mostrando mucho afecto y luego se tornan gradualmente pasivos. De igual modo, los hombres también se sienten tratados injustamente; al principio las mujeres muestran mucho aprecio y afecto y luego se tornan resentidas y exigentes. Para J, Gray, este misterio puede entenderse cuando nos damos cuenta de la distinta manera en que hombres y mujeres registran puntos, como ya hemos visto.En este apartado vamos a centrarnos en un aspecto del problema. Vamos a intentar comprender las razones por las que un hombre deja progresivamente de dar.

Existen cinco grandes razones, y son las siguientes:

1. Los marcianos idealizan la equidad

Un hombre centra todas sus energías en un proyecto y piensa que ha marcado cincuenta puntos. Luego regresa a casa y se sienta, esperando que su esposa marque sus cincuenta puntos. No sabe que, según la experiencia de esta última, él solo ha marcado un punto. Conclusión: dejará de dar porque piensa que ya ha dado más. En su opinión eso es lo equitativo y afectuoso que debe hacer. Read the rest of this entry »

Seguimos con “Los hombres son de Marte, las mujeres de Venus” de J. Gray. Antes de dejar este apartado dedicados a las diversas formas de adjudicar puntos, me parece muy interesante esta aclaración acerca de esas épocas tan típicas en el que alguno de los dos puede estar resentido con el otro.

Las mujeres aprecian instintivamente las pequeñas cosas. El problema surge cuando no se dan cuenta de que el hombre necesita escuchar su expresión de apoyo (“gracias”, etc) o cuando ella siente que el puntaje está muy desigual. Esta resentida porque siente que ha dado mucho más que él. Cuando el marcador esta en cuarenta a diez a favor de la mujer, esta puede comenzar a sentirse muy resentida.

Algo peculiar le ocurre a una mujer cuando siente que esta dando más de lo que recibe. Y de forma totalmente inconsciente le resta los diez puntos de él a su marcador de cuarenta y concluye que el marcador en su relación es de treinta a cero (es como si él no hubiera puesto nada). Esto tiene sentido desde un punto de vista matemático y resulta comprensible, pero no funciona. No funciona porque no es verdad. Él no dio cero; dio diez. Cuando él llega a casa, ella muestra frialdad en la mirada o en su voz que señala que él dio cero. Ella niega lo que él hizo. Reacciona como si no hubiera dado nada, pero él dio diez. La razón por la que una mujer tiende a reducir los puntos de un hombre de esa manera es porque no se siente amada. Al no sentirse amada, le resulta muy difícil apreciar incluso los diez puntos que él puede reclamar en forma legítima.

Lo que generalmente ocurre en este momento de la relación es que el hombre no se siente apreciado y pierde su motivación para hacer más. Se contagia de la fiebre del resentimiento. Ella sigue sin recibir aprecio y entonces su resentimiento aumenta y la situación empeora cada vez más.  ¿Cómo salir de este ciclo vicioso? Veamos ahora qué puede hacer ella y qué puede hacer él

Lo que ella puede hacer: Read the rest of this entry »