El cabo del Ejército de Tierra, Cristo Ancor Cabello Santana, él último soldado español fallecido en Afganistán, pudo cumplir su deseo de ser bautizado antes de morir el 7 de octubre, alos 25 años.

Cristo Ancor Cabello había manifestado con anterioridad su conversión y expresó su deseo de recibir el sacramento del bautismo cuando estaba en el Hospital de Role 2, donde fue conducido tras la explosión que acabó con su vida.

Según hizo público el capellán del acuartelamiento de Herat, se había establecido la fecha del bautismo del cabo fallecido para esta misma semana. La ceremonia iba a celebrarse en Afganistán, en el acuartelamiento donde Cristo Ancor Cabello servía.

Deja así un buen ejemplo a seguir a su hijo recién nacido.

Te copio a continuación este bonito artículo: El bautismo en Afganistán del cabo Cristo Ancor Cabello Read the rest of this entry »

Para hacerse cruces

Domingo, 8 Noviembre, 2009

Me parece un artículo antológico. Digno de reenviar a los 4 vientos. Lo escribe el asturiano Nacho Uría, desde Georgetown el martes 3 de noviembre de 2009. Para hacerse cruces

El Tribunal Europeo de Derechos Humanos declara que el crucifijo atenta contra la libertad religiosa”. Según la sentencia, mantener los símbolos religiosos en las escuelas conculca “los derechos fundamentales de igualdad y libertad de conciencia”. Pues muy bien. Perfecto.

El problema es que ahora me asedian las dudas y espero que los magistrados de Estrasburgo me las aclaren:

1. ¿Cómo llamaremos a partir de ahora a Sta. Cruz de Tenerife?

2. ¿Va a desaparecer la Cruz Roja o por ser roja la mantemos?

3. ¿Se borrará la cruz de San Jorge del escudo del Barça?

4. ¿Qué hacemos con Penélope Cruz -se admiten sugerencias-?

5. ¿Y con los humoristas Cruz y Raya?

6. ¿Jurarán los ministros sus cargos delante de un cuadro de Voltaire y un ejemplar de El País, diario global en español?

7. ¿Podrá mi cuñada seguir haciendo punto de cruz?

8. ¿Y qué hago yo con mis discos de Celia Cruz?

9. ¿Se prohibirá echar las monedas a cara o cruz?

10. Y, sobre todo, ¿podrán los ingleses y los suecos y los escoceses y los noruegos y los daneses y los suizos y los finlandeses y los malteses y los griegos y los georgianos y los asturianos -todos ellos europeos- sacar sus banderas a la calle? Porque todas tienen la cruz, ya lo siento, como símbolo nacional.

Los jueces de Estrasburgo no han aclarado todas estas preguntas y se han limitado a decir que la cruz es una agresión para todo el que no sea cristiano. A continuación, se han ido a dormir tan tranquilos. Luego dicen que es Václav Klaus, el presidente checo, el que ataca a Europa.

La cuestión del crucifijo en la escuela se ha planteado ya varios países. La que más claro ha hablado es la judicatura italiana, que ha considerado el crucifijo como “una síntesis, inmediatamente perceptible y aceptable, de los valores civilmente relevantes, valores sobre los que se sostiene e inspira nuestro orden constitucional, fundamento de nuestra convivencia civil (…) Valores que han impregnado nuestras tradiciones, el modo de vida, la cultura del pueblo italiano”. Por eso van a recurrir la sentencia.

La Cruz sigue siendo escándalo para los judíos y locura para los gentiles, como dice San Pablo en su primera Carta a los Corintios.

Sin embargo, en Occidente el crucifijo tiene dos sentidos incuestionables: para los cristianos es símbolo de amor sin límites, entrega, generosidad, apertura. Para el no creyente es -debiera ser- un símbolo omnipresente en la historia y en la cultura, un signo que ha configurado el mundo en el que vivimos y que ha contribuido decisivamente a los valores que sostienen la democracia.

Nadie niega que puedan existir países en los que el crucifijo no exprese una herencia y una orientación moral común, porque la presencia cristiana no ha marcado su historia. Sin embargo, en otros -como España, como Europa- el crucifijo es una luz que puede ser reconocida tanto por creyentes como no creyentes, punto de referencia esencial del tejido ético-cultural compartido por la mayoría de la sociedad.

Toda la cultura occidental (la Filosofía, la Política, la Ciencia y el Derecho) hunde sus raíces en la concepción de Dios y del hombre que representa de manera suprema el crucifijo. Es precisamente esa concepción la que está en la raíz de la laicidad, que sólo ha podido desarrollarse en este sustrato.

En el libro Dios salve la razón (Ediciones Encuentro), el filósofo ateo Gustavo Bueno explica por qué el Dios de los cristianos ha salvado a la razón humana de sus diversos delirios a lo largo de la historia y hasta qué punto tiene sentido decir que la seguirá salvando en un futuro inquietante. Para Bueno, que es/era un filósofo marxista, la sentencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos es una muestra de la debilidad intelectual de la cultura postcristiana.

A partir de ahora, para muchos escolares de la más que nunca vieja y decadente Europa el crucifijo empezará a ser un gran desconocido, un signo opaco e incomprensible. Pero esa ignorancia no saldrá gratis, sino que vendrá acompañada de una tremenda pérdida, para ellos y para toda la sociedad porque la supresión de los crucifijos -ya sea por sentencia judicial o por cojones- significa el empeño de vaciar a una sociedad de su sustancia, de provocar una ruptura con su Historia y de excluir a los creyentes de la vida pública.

Conmigo que no cuenten. Más bien lo contrario.

Me han enviado este otro vídeo sobre gente buena. A ver si estáis de acuerdo.

Testimonio de Carlota Ruiz de Dulanto

Viernes, 30 Octubre, 2009

Sigue habiendo gente buena. Gente muy buena!!

No olvides que el Dolor es la piedra de toque del Amor. (Camino 439)

Las clarisas de Lerma

Domingo, 25 Octubre, 2009

Me han enviado este enlace del vídeo y me he quedado impactado. Vemos al Padre Rainiero Cantalamessa con las Clarisas de Lerma en el nuevo convento situado en La Aguilera (Burgos). Es muy bonito ver la alegría que tienen y  lo guapas que son la mayoría ¿Quien lo diría, verdad, en pleno siglo XXI?… Por lo menos se lo pasan muy bien.

Francis Collins

Viernes, 16 Octubre, 2009

Francis Collins

Francis Collins

Seguimos con el libro de José Ramón Aiyón, “10 ateos cambian de autobús”

La ciencia tiene su campo de acción en la exploración de la naturaleza, pero es incapaz de decirnos por qué existe el Universo, qué significado tiene nuestra vida o qué podemos esperar después de la muerte.

El norteamericano Francis Collins es un médico genetista, director -en su país- del Instituto Nacional para la Investigación del Genoma Humano. Entre otros muchos galardones ha sido premio Príncipe de Asturias en 2001, y pertenece a la élite de la ciencia mundial.

En una época que suele esgrimir la ciencia como prueba fehaciente de la no existencia de Dios, Collins se descuelga con el argumento contrario: el tránsito del ateísmo a la fe, guiado por la razón y las conquistas científicas. Lo explica con amenidad en un libro cuyo título original –The language o f God– es una bella metáfora del genoma, perdida en el ¿Cómo habla Dios? de la traducción española. Al empezar a leerlo, el autor nos revela su propósito de «explicar cómo un científico especialista en genética llegó a creer en un Dios que está por encima del espacio y del tiempo e interesado en los asuntos de cada persona».

Una anciana y C. S. Lewis Read the rest of this entry »

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san Rafael Arnaiz

Hoy en Palencia, donde resido, es un día grande por un trapense de Dueñas, un pueblito cercano, que va a ser, esta soleada mañana de Domingo, canonizado en Roma por Benedicto XVI. Me parece que el artículo que te copio de D. José Ignacio Munilla, publicado en su blog (en ti confio), resumen muy bien la figura del desde hoy ya: san Rafael Arnáiz.

La próxima canonización del Hermano Rafael ha puesto a nuestra Diócesis de fiesta… El domingo 11 de octubre, una numerosa peregrinación palentina se dará cita en el incomparable marco de la Plaza de San Pedro en el Vaticano, dando gloria a Dios por la obra buena que ha realizado en cinco nuevos santos, entre los que se encuentra quien desde ese día será invocado como San Rafael Arnáiz.

Soy consciente de que existe el riesgo de participar en este acontecimiento, sin conocer en profundidad la figura y el mensaje de este joven trapense, que la Iglesia nos propone como modelo de santidad. Por ello, más que adentrarme en una explicación sistemática de su espiritualidad, mi intención en estas breves líneas es suscitar el deseo de acceder a la lectura de la vida y los escritos del Hermano Rafael, ¡una auténtica joya de la espiritualidad católica! Los escritos del Hermano Rafael ya están publicados en la mayoría de las lenguas modernas, y están siendo traducidos a numerosas lenguas orientales. El Hermano Rafael tiene la virtud de expresar la más honda vivencia mística, con una frescura y cercanía de lenguaje, que la hace fácilmente trasladable y aplicable a nuestra propia vida.

Pues bien, la “historia” del Hermano Rafael, así como el “modelo” de vida cristiana que nos ofrece, están condicionados en gran medida por una grave enfermedad (la diabetes sacarina), que “frustró” en gran manera sus planes y sus proyectos. Su salud no le permitió asumir la vida ordinaria del monje trapense, teniendo que resignarse a llevar un régimen de vida distinto, a tener que abandonar con frecuencia el monasterio, a ser una carga para sus compañeros e, incluso, al sufrimiento ante la posibilidad de que la enfermedad fuera un impedimento para su propia vocación.

Entresaco de sus escritos, un pasaje muy significativo, en el que el Hermano Rafael nos abre su alma:

“Había una vez un «tonto de circo» que cada vez que entraba en la «pista» se caía…, iba de aquí para allá, arrastrando sus enormes zapatos y con grandes esfuerzos lograba arreglar la esquina de la alfombra. Cuando ya creía que estaba bien, tropezaba en ella…, la volvía a arrugar y se caía…; sudaba…; su trabajo consistía en sacar una silla… Para ello se remangaba, se secaba el sudor de la frente con un enorme pañuelo, y como si arrastrara un enorme peso, sacaba a la pista la silla y, por último, se sentaba en ella. Todos se reían de él al ver lo orgulloso que se retiraba, creyendo que había ayudado a los demás a preparar los aparatos, alfombras y demás enseres que los artistas necesitaban para su trabajo.Yo conozco a un trapense que en la Trapa hace igual que el «tonto del circo», toda su actuación se reduce a un «hacer que hacemos», arrastrando los pies y secándose el sudor. Este pobre hombre hace reír a los ángeles que contemplan desde el cielo el espectáculo del mundo y, aunque no hace los arriesgados trabajos de los demás artistas, ni da «saltos mortales», ni ejercicios de fuerza, o «volteretas en el trapecio»…, ¿qué más da? ¡Si no sabe más que desarrugar las alfombras y con ello se gana los aplausos de los ángeles!…”.

Santidad no es perfeccionismo

Una de las grandes enseñanzas de la vida del Hermano Rafael es ésta: la santidad no debe de confundirse con el perfeccionismo. Este último, el perfeccionismo, se caracteriza por centrar todos los esfuerzos en la materialidad de nuestras obras, de forma que las podamos culminar correctamente, sin error ni fallo alguno… Sin embargo, la santidad no consiste tanto en la perfección material, cuanto en la aceptación y en el ofrecimiento, por amor de Dios, de nuestros esfuerzos y de nuestros pequeños “logros”, así como de nuestras limitaciones y errores.

A lo largo de los escasos años en los que el joven Rafael permaneció en la Trapa de Dueñas, tuvo que ir desprendiéndose -en un claro ejercicio de purificación pasiva- de sus planes, proyectos, propósitos… Rafael soñó al ingresar en la Trapa con llegar a ser un monje perfecto; pero, finalmente, Dios le concedió ser… ¡un monje santo!

El santo humor del hermano Rafael

Otro aspecto muy característico de la espiritualidad del Hermano Rafael, es su sentido del humor, vivido incluso en momentos trágicos de su vida, como expresión de una admirable confianza y abandono en las manos del “sólo Dios”. La experiencia de Rafael nos enseña que cuando nos empapamos del amor infinito de Dios, entonces somos capaces de reírnos de nuestros agobios, de nuestras preocupaciones y, en definitiva, de nuestro propio “yo”, que tanto nos ocupa y nos preocupa.

Pero no olvidemos que la alegría del Hermano Rafael, aún naciendo de su confianza en Dios, requiere de un ejercicio ascético constante y firme. Mantener el sentido del humor en medio de las cruces de la vida, tiene el precio de mortificar nuestras melancolías, relativizar nuestras decepciones, pasar por alto los desprecios que podamos sufrir, y elevar nuestros corazones. La alegría y el sentido del humor del Hermano Rafael, son la penitencia más agradable a los ojos de Dios.

Para todos aquellos que no puedan acudir a Roma, el sábado 24 de octubre, celebraremos en nuestra Diócesis de Palencia un día de acción de gracias con motivo de la Canonización. Por la mañana, a las 12.00, tendrá lugar en la Trapa de Dueñas una solemne Eucaristía; mientras que, por la tarde, a las 18.00, la Santa Misa será en la Catedral. Daremos gracias a Dios por la elevación a los altares de quien escribió:

“Dios no nos exige más que sencillez por fuera y amor por dentro”.

A continuación os pongo algunos datos sobre el hermano Rafael Arnáiz Barón, comúnmente conocido como el Hermano Rafael (Burgos, 9 de abril de 1911 – Monasterio de San Isidro, Dueñas, Palencia, 26 de abril de 1938), fue un monje trapense, considerado uno de los grandes místicos del siglo XX, que fue canonizado por la Iglesia católica en 2009 (Canonización de cinco beatos – Radio Vaticana)

Síntesis cronológica de la vida del Hermano Rafael – Abadía San Isidro

Fragmento de la Homilía de Benedicto XVI el día de su canonización.

«…El Hermano Rafael, aún cercano a nosotros, nos sigue ofreciendo con su ejemplo y sus obras un recorrido atractivo, especialmente para los jóvenes que no se conforman con poco, sino que aspiran a la plena verdad, a la más indecible alegría, que se alcanzan por el amor de Dios. ‘Vida de amor... He aquí la única razón de vivir’”, dice el nuevo santo. E insiste: ‘Del amor de Dios sale todo’. Que el Señor escuche benigno una de las últimas plegarias de San Rafael Arnáiz, cuando le entregaba toda su vida, suplicando: ‘Tómame a mí y date Tú al mundo’. Que se dé para reanimar la vida interior de los cristianos de hoy. Que se dé para que sus hermanos de la Trapa y los centros monásticos sigan siendo ese faro que hace descubrir el íntimo anhelo de Dios que Él ha puesto en cada corazón humano…»

Oraciones a San Rafael Arnáiz Barón

Amor verdadero

Viernes, 17 Julio, 2009

Moisés Mendelssohn

Moisés Mendelssohn, el abuelo del conocido compositor alemán, estaba lejos de ser un hombre guapo. Además de ser bajo, tenía una grotesca joroba.

Un día visitó a un comerciante de Hamburgo que tenía una hija encantadora llamada Frumtje. Moisés se enamoró desesperadamente de ella, pero a Frumtje le repugnaba su aspecto deforme.

Cuando llegó el momento de irse, Moisés reunió todo su valor para subir las escaleras hasta la habitación de ella y tener una última oportunidad de hablarle. Aunque ella era una visión de celestial belleza, a él le causó profunda tristeza que se negara a mirarlo. Después de varios intentos de entablar conversación, le preguntó tímidamente si ella creía que los matrimonios se hacen en el cielo.

—Sí —respondió ella, sin dejar de mirar al suelo—. ¿Y vos?

—Sí, también lo creo —fue la respuesta. Y continuó—: Fijaos que en el cielo, en el momento del nacimiento de un niño, el Señor anuncia con qué niña se ha de casar. Cuando yo nací, me mostraron a mi futura esposa, pero el Señor añadió—: Pero tu mujer será jorobada. En ese mismo momento, clamé: «Oh, señor, una mujer jorobada sería una tragedia. Os ruego que me deis a mí la joroba y preservéis su belleza».

Entonces Frumtje se atrevió a levantar la mirada para contemplar los ojos de Moisés y pudo apreciar su belleza interior y un hondo recuerdo la conmovió. Comprendió que ese hombre tenía su belleza por dentro, alargó su mano y se la dio a Moisés. Tiempo después, ella se convirtió en su esposa.

Barry y Joyce Vissell

Dan Milman

Dan Milman

—Entonces, ¿tú crees que soy valiente? —preguntó la muchacha.

—Claro que sí.

—Quizá lo sea, pero es porque he recibido la inspiración de algunos maestros. Te hablaré de uno. Hace muchos años, cuando trabajaba como voluntaria en el hospital de Stanford, conocí a una niña, Liza, que sufría una rara enfermedad muy grave. Al parecer, su única posibilidad de recuperación era una transfusión de sangre de su hermanito de cinco años, que había sobrevivido milagrosamente a la misma enfermedad y había desarrollado los anticuerpos necesarios para combatirla. El médico le explicó la situación al niño y le preguntó si estaría dispuesto a donar sangre a su hermana. Lo vi vacilar apenas un momento antes de hacer una inspiración profunda y responder: «Sí, lo haré si es para salvar a Liza».

Mientras se realizaba la transfusión, el niño permaneció en una cama junto a la de su hermana, sonriendo, como todos los presentes, al ver cómo el color volvía a las mejillas de Liza. Después, su rostro palideció y se esfumó su sonrisa. Levantó los ojos hacia el médico y le preguntó con voz temblorosa: «Doctor, ¿es ahora cuando empiezo a morirme?».

En su inocencia de niño, había entendido mal al médico y pensaba que tenía que dar a su hermana toda su sangre.

—Sí —añadió la narradora, he aprendido a ser valiente porque he tenido maestros inspirados.

Fuente: Dan Millman

El ramo de flores

Martes, 14 Julio, 2009

Bennet Cerf relata este conmovedor episodio sobre un autobús que iba dando tumbos por un camino rural en el sur de los Estados Unidos.

En un asiento iba un delgadísimo anciano con un ramo de flores frescas en la mano. Al otro lado del pasillo viajaba una muchacha cuyos ojos se volvían una y otra vez hacia las flores. Cuando le llegó el momento de descender, impulsivamente, el anciano dejó caer las flores sobre la falda de la chica.

—Ya veo que te gustan las flores —explicó—, y creo que a mi mujer le gustaría que las tuvieras. Le diré que te las he dado.

La joven le agradeció las flores y se quedó mirando al anciano que, tras bajarse del autobús, cruzó el umbral de un pequeño cementerio.

Bennet Cerf

Hélice Bridges

Hélice Bridges

Llevamos mucho tiempo sin poner historias de gente buena. De esas historias que a veces nos dejan pensando o nos emocionan. Aquí va esta.

“Sí que importa quién eres” de Helice Bridges

Una maestra neoyorquina decidió homenajear a cada uno de sus alumnos del último curso de bachillerato diciéndoles lo importantes que eran. Se valió de un procedimiento ideado por Hélice Bridges de Del Mar, California, y fue llamando a la pizarra, uno a uno, a todos los estudiantes. Primero fue diciendo a cada uno por qué él (o ella) era importante tanto para la maestra como para la clase. Después les fue dando una cinta azul que llevaba impreso, en letras doradas, el texto siguiente: «Sí que importa quién soy».

Después dio a cada uno de sus alumnos tres cintas más y les encargó que difundieran en su medio esta ceremonia de reconocimiento. Uno de los chicos de la clase fue a visitar a un joven ejecutivo, para reconocer la ayuda que éste le había prestado en la planificación de su carrera. Le dio una cinta azul y se la prendió en la camisa. Después le entregó dos cintas más, diciéndole: —En clase estamos realizando un proyecto de investigación sobre el reconocimiento y nos gustaría que usted también encontrase a alguien merecedor de este honor, le diera una cinta azul y otra para que esa persona, a su vez, pueda reconocer a una tercera persona y así mantener en marcha esta ceremonia.

El mismo día, el joven ejecutivo fue a ver a su jefe que, en honor a la verdad, siempre se había caracterizado por ser bastante gruñón y le dijo que lo admiraba profundamente por su creatividad. El jefe pareció sorprendidísimo, más aún cuando su colaborador le preguntó si aceptaría que le entregara la cinta azul y le permitiría que se la prendiera.—Bueno… sí, claro —balbuceó el atónito jefe. El joven ejecutivo se la colocó en el pecho, sobre el corazón, y finalmente le dio la otra cinta, preguntándole: —¿Me haría usted el favor de aceptar esa cinta y ofrecérsela a alguien que la merezca? El chico que me las dio está haciendo un proyecto escolar y queremos que esta ceremonia de reconocimiento continúe, para ver de qué manera afecta a la gente.

Esa noche, cuando el jefe regresó a casa, llamó a su hijo de catorce años y, tras indicarle que se sentara, le dijo: —Hoy me pasó algo de lo más increíble. Estaba en mi despacho cuando uno de los ejecutivos vino a decirme que me admiraba y me dio una cinta azul por mi creatividad. ¡Imagínate, piensa que soy un genio creativo! Después me puso en la solapa esta cinta azul que dice «Sí que importa quién soy» y me dio otra pidiéndome que se la diera a alguien que a mi juicio la merezca. Esta noche, mientras volvía a casa, me puse a buscar a alguien cuyos méritos quisiera reconocer y me acordé de ti. Eres tú quien se merece este reconocimiento. »Mi vida es realmente agobiante, y cuando vuelvo a casa no te presto mucha atención. A veces te grito por no traer notas suficientemente buenas de la escuela, pero no sé bien por qué, esta noche quería sentarme aquí contigo y… bueno, decirte simplemente que me importas. Además de tu madre, tú eres la persona más importante que hay en mi vida. ¡Eres un chico estupendo y te quiero muchísimo!

El sorprendido muchacho empezó a sollozar, y no podía dejar de llorar. Le temblaba todo el cuerpo. Levantó los ojos hacia su padre y le dijo, entre lágrimas: —Papá, estaba pensando en suicidarme esta noche, creyendo que tú no me querías, ¡pero ahora ya no es necesario!

Fuente: Helice Bridges

Aquí te pongo el trailler de una película poco común…En este video se explica un poco como se hizo y las motivaciones de los actores y productor:

Está otro está en ingles pero subtitulado en español

Copio el texto del vídeo a continuación: Read the rest of this entry »

Todos ganamos

Martes, 16 Junio, 2009

Hace algún tiempo, en la Olimpiada de Seattle, nueve atletas, todos ellos impedidos físicos o mentales, se encuentran en la línea de salida para la carrera de 100 metros. Sonó el pistoletazo de salida y comenzó la carrera. No todo el mundo estaba en plena forma, pero todos querían participar y ganar. Corrían todos cuando, un niño tropezó, se cayó, y comenzó a llorar. Los otros ocho oyeron llorar. La carrera empezó a pararse y miraron a atrás. Entonces ocurrió algo extraño… Todos se detuvieron y regresaron… Todos ellos… Una niña con Síndrome de Down se sentó junto a él, lo abrazó y le preguntó: “¿Te sientes mejor ahora?” Entonces, los nueve caminaron hombro con hombro a la línea de meta.
Toda la multitud se puso de pie y aplaudieron. Y el aplauso duró mucho tiempo…

Winston Churchill y Alexander Fleming

Domingo, 14 Junio, 2009

Aquí os dejo con esta historia bonita (una vez más la encontré en pensar por libre) sobre Winston Churchill. Ya contamos algo sobre Alexander Fleming, al hablar de Observar y pensar.