Ayer llegamos al santuario de  Torreciudad, donde permaneceré con otros sacerdotes hasta el domingo que viene.

Estando tan cerca de la Reina de los Ángeles es difícil no pasar muchos ratos junto a ella, pidiendo por tantas cosas, entre ellas estáis, por supuesto, los habituales del blog. 

Pero algunas dificultades de conexión, además de poco tiempo libre, hacen que no pueda dedicar el tiempo habitual al blog, así que no podré escribir muchas cosas. Pero con vuestra ayuda, seguirá el blog adelante, poniendo cosas nuevas cada día. ¡La Virgen de Torreciudad nos acoge bajo su maternal manto!

¿Me seguirías?

Sábado, 18 mayo, 2013

Me recomienda Rosa este vídeo. Me parece que tiene calidad artística, además de envíar un mensaje profundamente cristiano. Un ejemplo de lo que se puede hacer de cara al Año de la fe:

Ni un solo amigo, ni siquiera familiares. Nadie, absolutamente nadie de los suyos acudió al día más importante y solemne de su vida. Fue ordenado sacerdote en enero de 2012 en una pobre y fría región de China continental. La Iglesia católica no pasaba por su mejor momento en sus relaciones con el gobierno local. Se encontraban en estado de máxima restricción y vigilancia milimétrica de los católicos chinos. El obispo les ordenó sacerdotes con un solo mandato: “desde ahora sois sacerdotes, pero no podéis celebrar la Misa bajo ningún concepto. Tampoco solos ni a escondidas, porque tarde o temprano la cosa se sabría, acabaría por ir gente y la crisis sería aún peor. Lamento deciros que no tenéis las licencias necesarias para celebrar los sacramentos, hasta que la situación cambie sustancialmente….”

Mes y medio después, uno de esos sacerdotes chinos pudo celebrar la Santa Misa en Roma. Por primera vez. Nadie estaba presente, bueno quizá algunos rostros desconocidos. Lloró como un niño…, y desde entonces llora cada día delante del altar cuando ofrece el sacrificio de la Misa, mientras piensa en sus compañeros: uno en la cárcel, el otro vigilado, ambos sin poder celebrar. Por eso desde entonces hasta hoy, se estremece cada día y da gracias por el privilegio de representar a Cristo en el misterio más santo que hay sobre la tierra. (Cfr. Fulgencio Espa en Mayo con Él)

La juventud no es la edad del placer -escribía Paul Claudel a Jacques Rivière, un joven inquieto-, sino la edad del heroísmo. Leer el resto de esta entrada »

“Muchas cosas me quedan por deciros (…) Pero cuando venga el Espíritu de Verdad, Él os guiará a la verdad plena”. Jesús reconoce que no ha terminado su tarea, que se le han quedado muchas cosas en el tintero. A Jesús, que es Dios y hombre perfecto, el tiempo se le queda pequeño. Y no se impacienta por no poder trasmitirles todo lo que quisiera enseñarles… A Jesús la vida terrena se le queda corta. Y así lo reconoce Él mismo, con total sencillez, cuando se despide de los suyos.

¡Qué humilde eres Señor! Me maravilla la sencillez con la que reconoces tus limitaciones humanas, pero más aún me asombra el modo en el que abandonas a la acción del Espíritu Santo todo lo que sientes que queda pendiente. Sabías que luego, con el Espíritu Santo, se multiplicaría la eficacia y la fecundidad, hablando al corazón de cada hombre

Por contraste, Señor, cuántas veces andamos nosotros nerviosos por un asunto que no termina de solucionarse, o por una gestión importante que hemos dejado a medias, o por un amigo que está necesitado y no termina reaccionar a nuestras palabras… Cuántas veces sentimos cierta ansiedad por terminar todo, por ver que todo “sale bien”…

Vamos a pedirle hoy al Espíritu Santo que aprendamos de Nuestro Señor a ser lo suficientemente humildes como para hacer todo lo posible … y a la vez saber dejarlo todo, absolutamente todo, en manos de Dios. Y recuperaremos la paz. Esa paz que solo tu nos puedes dar.

15 de Mayo 2013 con Mayfeelings

Martes, 14 mayo, 2013

BJ214bOCYAA49QYVen, Espíritu Divino, manda tu luz desde el cielo, Padre amoroso del pobre, don en tus dones espléndido, luz que penetras las almas, fuente del mayor consuelo

Recuerda Fulgencio Espa un texto de ya hace más de cien años, en el que un escritor ateo presentaba una escena aún hoy desgarradora. Describía a un hombre entrando con un farol en una gran plaza, diciendo a voz en grito: “¡Busco a Dios! ¡Busco a Dios!… ¿A dónde se ha ido Dios?… Os lo voy a decir… ¡Dios ha muerto! ¡Y nosotros le hemos matado!… Lo más sagrado y poderoso que poseía hasta ahora el mundo se ha desangrado bajo nuestros cuchillos”. Aquí el loco se calló y volvió a mirar a su auditorio; también ellos callaban y le miraban perplejos. Finalmente, arrojó su farol al suelo, de tal modo que se rompió en pedazos y se apago. “Vengo demasiado pronto -dijo entonces-, todavía no ha llegado mi tiempo. Este enorme suceso todavía está en camino y no ha llegado hasta los oídos de los hombres” (F. Nietzche, la gaya ciencia).

Parecería como si se hubiera cumplido la profecía de Nietzsche, como si lo sagrado y lo religiosos fuesen reliquias del paso, y se hubiera hecho de Dios una idea vacía, sin contenido real. Por eso tu y yo vamos a pedirle a Espíritu Santo con insistencia que se haga presente en el mundo hoy también! Que venga en nuestra ayuda y en la de tantos hombres que necesitan sentir su efecto. Que necesitamos su fuerza para combatir la putrefacta profecía de los sembradores de muerte. Por eso, tu y yo repetiremos de memoria muchas veces estos días:

Ven, Espíritu Divino,
manda tu luz desde el cielo,
Padre amoroso del pobre,
don en tus dones espléndido,
luz que penetras las almas,
fuente del mayor consuelo

Babilonia

Lunes, 13 mayo, 2013

Kerigma Awards sigue adelante con sus nominaciones este año 2013. Aquí os pongo este vídeo (el primer premio de este certamen): Babilonia. Muy sugerente. La humanidad pierde la capacidad de hablar. El silencio curiosamente vuelve a las personas mejores, y la sociedad se concierte más respetuosa, porque se escucha más. Cuando escuchamos nuestra conciencia, el ser humano se hace mejor. Por: Esmeralda Viruete

El rosario, arma poderosa

Domingo, 12 mayo, 2013

Muy cerca de Paderborn, en el mismo centro de Alemania, el padre Markus tomaba posesión de su parroquia católica de un pequeño pueblo del interior. Todo se dispuso convenientemente: la banda de música tocaría durante la Misa; la recepción del Vicario que haría público el nombramiento del nuevo párroco, monaguillos, flores… Además, el convite posterior: largas mesas, cientos de salchichas, litros de buena cerveza alemana. Todo a punto.

La Misa se alargó durante hora y media. No importaba. El clima era máximamente festivo. Alegría. Gozo en el pueblo. Luz y color.

La merienda, casi cena, fue espectacular. Los niños corrían felices por entre las mesas. Los adultos hablaban de sus cosas. Allí había un buen número de sacerdotes invitados, entre ellos, dos extranjeros que hacían lo que podían con su alemán chapurreado. Sin saber cómo ni por qué, este par vino a parar delante de un matrimonio muy anciano: Michel y María.

Comenzaron a hablar como podían en aquella legua nada fácil. Desde el comienzo habían apreciado lo obvio: a Michael le faltaba una mano. Poco a poco creció la confianza, y al fin uno se atrevió a preguntarle: “¿Qué le ocurrió en la mano?” Leer el resto de esta entrada »

BJv6KAkCQAIia-w.jpg largePorque os he dicho estas cosas se ha llenado de tristeza vuestro corazón (cfr. Jn 16,6). La ausencia del Señor, la pérdida de su presencia física, llenaba de tristeza y temor a los pobres discípulos. No había duda, pronto le perderían y tenían miedo a verse privados de su consoladora compañía, de su afecto sincero, de su palabra confortadora… Pero a pesar de eso “os conviene que yo me vaya, porque si no me voy no vendrá a vosotros el Paráclito”… Dios mío, ¡qué misterioso eres! Cuando la gente se va, se aleja. Tú te vas, para poder estar más cerca.

Jesús habla de otro Paráclito, del Defensor, y también del Consolador -cómo me gusta esta advocación del Espíritu Santo: El Consolador-. Es como si nos dijera: “aunque ya no esté ante vuestros ojos, aunque no comparta con vosotros la comida, o la compañía, ni volvamos a navegar juntos en la barca de Pedro por el lago… el Espíritu Santo que os enviaré a vuestro corazón os hará fuertes, y más amigos íntimos míos”.

Alguien me contaba cómo al llegar a casa tras recibir una multa le decía su querida esposa: “¡Mira que te lo dije, que no corras tanto que hay radares, pero tú, como si oyes llover, lo tienes bien empleado!”. Cuantas veces los que nos quieren, nos humillan aún más, a pesar de haber sufrido ya nuestro castigo, y todo por solo veinte kilómetros de más… Leer el resto de esta entrada »

Para mis grandes amigos del Atlético de Madrid:

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