La ilusión es lo último que se pierde

Martes, 16 diciembre, 2014

Un magnífico villancico del Colegio Tajamar. Mas que un villancico parece un cortometraje. Bravo!!

Matrimonio, cultura y sociedad civil

Jueves, 4 diciembre, 2014

Seguimos con la familia. “El destino de la humanidad pasa por la familia”. – Juan Pablo II, Papa. En el episodio 6, vimos como los africanos y los chinos entienden la familia; también la historia de un movimiento ciudadano en Francia. En el corazón de las sociedades con salud, florecientes, se encuentra el amor natural, interpersonal de la familia. El “pueblo” es la familia de las familias. Por lo tanto, el estado tiene una misión importante en la creación de una estructura en la cual florecerá el matrimonio y la familia.

Seguimos con la familia en el blog.

La nueva generación nació en un mundo en el que a menudo se ve el amor como algo temporal y desechable. Hoy en día, a menudo se ve el matrimonio como un estado “final” en vez de un fundamento para la vida que un hombre y una mujer construyen juntos. Todos anhelamos el amor permanente y eterno, aunque tengamos miedo de admitirlo. En México, Estados Unidos, Argentina y Francia, encuentra la nueva generación que está reclamando el amor y el matrimonio para el corazón de la cultura y el mundo.

Comprensión del hombre y la mujer

Viernes, 28 noviembre, 2014

Seguimos con la familia.

La mayoría de las culturas han visto la masculinidad y la feminidad entrelazados a través del cosmos. Hombres y mujeres “se ajustan” a este proyecto. La teoría del género retrata a hombres y mujeres en conflicto entre ellos; pero la realidad, más allá de los estereotipos, es que en verdad hombres y mujeres se enriquecen y se complementan mutuamente en sus diferencias. Hombres y mujeres no son lo mismo. Somos diferentes aunque iguales. La cultura siempre está cambiando pero se basa en diferencias reales y no puede cambiarse sin consecuencias profundas, ya que la complementariedad tiene sus raíces en la realidad humana, social e incluso cosmológica.

Seguimos con la familia. La familia es “la cuna de la vida y el amor” de la humanidad. Todo niño tiene una madre y un padre biológicos. Los niños encuentran en su madre y en su padre un equilibrio entre lo masculino y lo femenino, un lugar en la sociedad ya preparado para ellos, proporcionado por un régimen de sacrificio de los padres y de protección por las normas sociales. El amor, la confianza y el compromiso del matrimonio permiten que un hombre, una mujer y sus hijos entren en su destino… juntos.

¿Qué tal va ese espíritu de servicio?

Miércoles, 26 noviembre, 2014

levi_sim_mua-1-6Llevad los unos las cargas de los otros y así cumpliréis la ley de Cristo (Gal 6, 2); el Señor nos ha enseñado con su vida a vencer cualquier obstáculo para atender a quien se encuentra necesitado, aún en cosas sencillas. Jesucristo vino no a ser servido sino a servir (Mt 20, 28) y nosotros, con nuestras miserias y limitaciones personales, somos otros Cristos, el mismo Cristo, llamados también a servir a todos los hombres (Es Cristo que pasa, 106).

Tenemos que estar en las cosas de la casa y en las cosas de los demás: arreglos, acompañar a alguien al médico, preocuparnos de la salud y del descanso de todos, etc. Si estás metido en las cosas de Dios.., estarás necesariamente en las cosas de los demás. 

Darse sinceramente a los demás es de tal eficacia, que Dios lo premia con una humildad llena de alegría (Forja, 591). La familia es una realidad en donde no cabe bien la actitud egoísta y donde se hace necesario combatir al propio yo, cuando se resiste a servir en las cosas propias de la vida en familia: si no sabemos servir con alegría es porque somos soberbios. Tu humildad te ha de llevar a colocarte debajo de los pies –al servicio– de todos (Forja, 473).

Dice san Pablo que ahora vemos confusamente, como en un espejo (1Co 13, 12). Se refiere a Cristo. Su rostro ha quedado oculto desde su Ascensión, y lo vemos reflejado en las criaturas. En cada hermano buscamos el rostro del Señor. En la Naturaleza lo atisbamos. En nuestra historia, en todo cuanto nos sucede, vislumbramos su faz… Pero este espejo de las criaturas, a causa el pecado, está sucio y roto. El semblante de nuestro Salvador aparece desfigurado y envuelto en tinieblas. Estamos como cautivos en la noche, tratando de adivinar la luz por sus reflejos…  Cuando, finalmente, el Señor vuelva, el espejo se romperá: Habrá signos en el sol y la luna y las estrellas, y en la tierra angustia de las gentes. Ese día será para quienes buscaban en las criaturas el reflejo de la faz del Salvador, y sufrían tratando de adivinar sus rasgos entre las tinieblas del espejo, será un día de gozó y saltarán de júbilo al contemplar cómo el espejo se quiebra, reverente, ante la venida del Señor que él anunciaba porque cuando empiece a suceder esto, levantaos, alzad la cabeza: se acerca vuestra liberación.

Seguimos con la familia. El proyecto antiguo, orgánico e intemporal del hombre y la mujer ha sido venerado a través de todas las culturas, a lo largo de la historia humana. Hay una singular sabiduría y belleza de esta complementariedad que “se ajusta” al universo. La familia, fundada en el matrimonio, es nuestra primera escuela en lo que significa ser humano, cómo amar, buscar la comunión y ser un regalo para otra persona: el hombre para la mujer y la mujer para el hombre. Esta relación entre hombre y mujer — lo que incluye su unión sexual y sus frutos — es la auténtica “gramática” de la sociedad.

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