el juego de ganapierde

Algo novedoso en la reciente encíclica Caritas in veritate de Benedicto XVI ha sido el hecho de aparecer en un contexto económico el principio de gratuidad (por lo menos en los nn. 6, 34, 36, 38 y 39). En el n. 36, un punto denso de la encíclica, Benedicto XVI señala que el gran desafío que tenemos, es mostrar, tanto en el orden de las ideas como en los comportamientos, que “no sólo no se pueden olvidar o debilitar principios tradicionales de la ética social, como la transparencia, la honestidad y la responsabilidad, sino que en las relaciones mercantiles el principio de gratuidad y la lógica del don, como expresiones de fraternidad, pueden y deben tener espacio en la actividad económica ordinaria”. Es decir, el principio de gratuidad no es solo una exigencia de la caridad, sino también de la verdad de la economía misma.

 

Es importante subreyar la última palabra de este punto n. 36: “ordinaria“. Es decir, este principio no solo afecta a organizaciones productivas con fines sociales (n. 38) sino también al ámbito empresarial ordianrio. Y añade algo a mi parecer esencial: “mientras que antes se podía pensar que lo primero ra alcanzar la justicia y que la gratuidad venía después como su complemento, hoy es necesario decir que sin la gratuidad no se alcanza ni siquiera la justicia” (n. 38). Es decir, en la situación actual en que resulta dificil actuar con justicia o sea demasiado facil eludir la ley, solo una motivación profunda de amor puede seguir impulsando la justicia, y por ende la actividad económica. Y por que la actividad económica no es solo económía sino que entraña relación humana con otros, la fraternidad o caridad tienen derecho a estar presentes.
La razón antropológica del principio de gratuidad reside en en que “el ser humano está hecho para el don. el cual manifiesta y desarrolla su dimensión trascendente” (n. 34). Es pues en la donación como se desarrolla en su aspecto integral como persona. Este desarrollo sucede a lo largo de toda su vida y por tanto también en su actividad económica.
Las mejores empresas lo hacen sin saberlo quizás: contratar a minusválidos, favorecer la formación profesional, contribuir a conciliar trabajo y familia, donar o vender algunos productos a bajo precio a instituciones no lucrativa… Favores entre compañeros de trabajo, la participación de conocimientos e información entrre empleados, ayudar a los recien llegadoso a quien lo necesite… La motivación más profunda nunca es la económica sino la de sentirse querido más allá de la justicia estricta, es decir en la zona de la gratuidad.
Por eso al leer hoy en el diccionario de la lengua española que el ganapierde es un juego en el que se conviene que el que gana es el perdedor, he pensado que debíamos recuperar este tipo de juego en nuestra “vida ordinaria”, incluida la actividad económica. Estoy convencido de que la gratuidad es un principio dianmizador de la vida en todos los sentidos, también de la actividad económica.

Enrique Colom

Enrique Colom

“La verdad sin caridad carece de la energía necesaria; mientras que la caridad sin la verdad es una fuerza ciega”.

Así lo afirma en profesor Emrique Colom, consultor del Consejo Pontificio “Justicia y Paz”, al exponer en un artículo de la revista Palabra, de agosto-septiembre 2009: “La Caridad en la verdad” es la vía maestra. Al ser preguntado acerca de cuáles son los temas centrales o líneas de fondo que trata la Enc. “Caritas in veriate”, responde:

El tema central de la encíclica -y de toda la enseñanaza social de la Iglesia- es el desarrollo de todo el hombre y de todos los hombres, en el ámbito de la relaciones sociales. La principal dificultad actual para lograrlo es, paradójicamente, la preponderacia de la razón técnica.

Resulta por tanto, necesario que las actividades sociales (y, específicamente, las económicas) estén presididas por criterios morales y por el principio de la caridad en la verdad. Este principio es el motor básico del auténtico desarrollo de cada persona y de toda la humanidad (…) La misma experiencia enseña que (…) el desarrollo nunca estará plenamente garantizado mediante mecanismos -mercantiles, políticos o tecnológicos- automáticos e impersonales. Éstos son importantes, pero también requieren la coherencia moral (…)”

Para Enrique Colom el criterio moral básico o principio en torno al cual dbe girar la doctrina social y todo desarrollo humano integral es este: ”la caridad en la verdad”. En este sentido afirma:

Este principio, que adquiere forma operativa mediante los criterios que orientan la acción moral, reclama un empeño nuevo y creativo, aunque ciertamente amplio y complejo: se trata de dilatar la razón y hacerla capaz de conocer y orientar las nuevas dinámicas econonómicas y sociales en la perspectiva de la “civilización del amor”, cuya semilla ha puesto Dios en todas las culturas”

Caritas in veritate

Sábado, 22 Agosto, 2009

Aquí pongo un pequeño elenco de los artículos que me han parecido más interesantes sobre esta gran encíclica de Bendeicto XVI, que tras leerla un par de veces, a mi personalmente me tiene conmovido:

Aquí pongo estos vídeos que he encontrado en la red y que pueden completar algunas ideas:

Encíclica social Caritas in veritate:

Kishore Jayabalan: “Caritas in veritate” busca unir el respeto a la vida y la justicia social:

Video presentación “Caritas in veritate”:

El secreto de la encíclica “Caritas in veritate”:

Por el arzobispo Giampaolo Crepaldi es uno de los mayores expertos en la encíclica Caritas in Veritate ya que colaboró directamente con Benedicto XVI en su preparación.

La encíclica vista por los vaticanistas: