Y me rejuvenece como un águila…

Viernes, 17 octubre, 2014

descarga (1)Salmo 103

Bendeciré al Señor con toda mi alma;
bendeciré con todo mi ser su santo nombre.
Bendeciré al Señor con toda mi alma;
no olvidaré ninguno de sus beneficios.
Él es quien perdona todas mis maldades,
quien sana todas mis enfermedades,
quien libra mi vida del sepulcro,
quien me colma de amor y ternura,
quien me satisface con todo lo mejor
y me rejuvenece como un águila….

Se cuenta, no se hasta que punto sea cierto, que el águila real es el ave que posee la mayor longevidad en su especie.  Puede llega a vivir 70 años. Pero para llegar a esa edad, a los 40 debe tomar una seria y difícil decisión, porque sus uñas están apretadas y flexibles y no consigue tomar a sus presas, de las cuales se alimenta. Su pico largo y puntiagudo se curva, apuntando contra el pecho. Sus alas están envejecidas y pesadas y sus plumas gruesas; volar se hace ya tan difícil! Por tanto, el águila tiene solamente dos alternativas: morir o enfrentar un doloroso proceso de renovación que durará unos meses.

Este proceso consiste en volar hacia lo alto de una montaña y quedarse ahí, en un nido cercano a un paredón, en donde no tenga la necesidad de volar. Después de encontrar ese lugar, el águila comienza a golpear su pico en la pared hasta conseguir arrancarlo; luego debe esperar el crecimiento de uno nuevo con el que desprenderá una a una de sus uñas. Cuando las nuevas uñas comienzan a nacer, empieza a desplumar sus plumas viejas. Finalmente, después de un tiempo sale para su vuelo de renovación y a vivir 30 años más.

La vida cristiana es un constante comenzar y recomenzar, un renovarse cada día. (Es Cristo que pasa, 114)

El diamante (y el alma)

Viernes, 25 julio, 2014

descargaMañana salgo y estaré unos días (hasta el 6 de agosto) de Campamento con unos 100 muchachos cerca de Barkisimeto. No sé cómo estarán allí las cosas de internet. Ya sabéis que procuraré poner alguna cosa en el blog cada día si es posible.

Aquí os dejo con esta antigua anécdota:

 

Una multitud le rodeaba. El orgullo del instante se le subió a la cabeza. Corrió a su camarote y cogió el diamante. Luego explicó a la gente que ese diamante constituía todos los ahorros de su vida, para así crear mayor impresión. Enseguida comenzó a hacer malabarismos con el diamante en la cubierta del barco. Estaba arriesgando más y más. En cierto momento lanzó el diamante muy alto en el aire y la muchedumbre se quedó sin aliento. Sabiendo lo que el diamante significaba, todos le rogaron que no lo hiciera otra vez. Impulsado por la excitación del momento, lanzó el diamante mucho más alto. La multitud de nuevo perdió el aliento y después respiró con alivio cuando recuperó el diamante. Teniendo una total confianza en sí mismo y en su habilidad, dijo a la multitud que lo lanzaría en el aire solo una vez más, pero esta vez subiría tanto que se perdería de vista por un momento. De nuevo le rogaron todos que no lo hiciera. Pero con la confianza de tantos años de experiencia, lanzó el diamante tan alto, tan alto que de hecho desapareció por un momento de la vista de todos. Entonces el diamante volvió a brillar al sol. En ese momento, el barco cabeceó y el diamante cayó al mar y se perdió para siempre.

 ———————–

Nuestra alma en gracia es más valiosa que todas los tesoros y piedras preciosas del mundo. Igual que el hombre del cuento, algunos de nosotros hicimos o seguimos haciendo malabarismos con nuestras almas. Confiamos en nosotros mismos y en nuestra capacidad, y en el hecho de que nos hemos salido con la nuestra todas las veces anteriores. Con frecuencia hay personas alrededor que nos ruegan que dejemos de correr riesgos, porque reconocen el valor de nuestra alma en gracia. Pero seguimos jugando con ella una vez más… sin saber cuando el barco finalmente cabeceará y perderemos nuestra oportunidad para siempre.

Un atardecer llegaste a mi

Miércoles, 23 julio, 2014

Me he encontrado con este antiguo escrito. Aunque es un poco melancólico aquí va:

Entró como tantas tardes lo había hecho en la paz de aquella iglesia, donde sus ojos llorosos empezaron a recorrer de nuevo con la mirada aquel crucifijo que parecía hablarle y seguía escuchando aquellas palabras que se le clavaban en el corazón: Nadie te ha querido como yo, nadie te ha ofrecido tanto amor, nadie te ha enseñado de la vida más que yo, nadie mi amor busco tu amor con tanto amor… Sí, se decidió finalmente y le dijo que sí, se entregaría a Él definitivamente. Leer el resto de esta entrada »

El maestro y el pájaro enjaulado

Jueves, 17 julio, 2014

Ave-descendiendo-en-la-puesta-del-sol-hermoso

Paseaban el maestro y su discípulo por la ciudad y se detuvieron ante una tienda cuyo escaparate estaba repleto de jaulas con pájaros multicolores.
 Tras contemplar unos instantes las aves el maestro preguntó:
¿Quién ama más a los pájaros: el que los tiene en una jaula, los cuida, les da de comer, impide que le ocurra ningún mal, o el que los deja en libertad?
El discípulo respondió sin titubear:
El que los deja en libertad…
Sonrió el maestro y dijo:
Pero en libertad se han de buscar el alimento y están expuestos a mil y un peligros…
 -apuntó el discípulo- Pero así son ellos mismos. Existen para ser libres…
Guardó silencio el maestro y luego añadió:
Lo mismo a hecho Dios con nosotros. Podía tenernos controlados. Procurar que no nos falte nada. Librarnos de todos los peligros. Impedir que sufriéramos… Pero nos ha hecho libres. Hemos de espabilarnos para vivir. Estamos expuestos al sufrimientos y somos capaces de hacer el mal. Y no aceptamos que eso lo ha hecho precisamente porque nos ama… Somos raros los hombres…
Y siguieron paseando por la ciudad…

Hoy en día es la libertad uno de los valores más defendidos y mejor considerados. Parece como si aquellos otros valores clásicos del honor, la honestidad, el heroismo, el servicio o la generosidad, hubieran quedado olvidados  en nuestros días… La libertad sigue estando en primera línea. La historia de arriba intenta dar una explicación acerca del fin de la libertad del hombre: es una participación, un chispazo del Amor de Dios que reverbera  en nuestra alma.

Aquí os dejo con este magnífico fragmento de la película “el Señor de los Anillos”. Se trata de uno de esos momentos en los que los valores cristianos emergen con fuerza en la adaptación cinematográfica de la obra:

Paciencia para educar

Martes, 1 julio, 2014

Shangri-La River I by Cliff VestergaardHay algo muy curioso que, según parece, sucede con algunas especies de bambú como el Guadua Agustifolia o el Dendrocalamus Giganteus, plantas originarias de China y Japón. Sus hojas son de color verde claro, bastante alargadas. Con el tallo de bambú se construyen muebles, objetos de artesanía, cañerías, viviendas, e incluso puentes. Es un material muy ligero y resiste tensiones muy altas. Pero quizá lo más curioso de esta especie vegetal es que… se siembra la semilla, se abona, se riega, se cuida… y durante los primeros meses no sucede nada apreciable, y durante los primeros años su crecimiento es tremendamente lento. Un cultivador inexperto pensaría que las semillas no son buenas, o que hay cualquier otro problema. Sin embargo, pasados unos años, en un período de solo seis u ocho semanas, la planta de bambú puede crecer bastantes metros. ¿Tarda entonces solo unas semanas en crecer? No exactamente, en realidad se ha tomado también los años anteriores, de aparente inactividad, para poder llegar al desarrollo que iba a tener después. 

Leer el resto de esta entrada »

Amar de lejos es fácil

Viernes, 20 junio, 2014

80En la obra del escritor ruso Dostoyevski: “Los hermanos Karamazof”, el autor presenta una discusión entre el escéptico Iván y el bueno de Aliosha sobre temas religiosos. En un momento de la discusión Iván mantiene que es imposible el amor verdadero: al prójimo -piensa- no se le puede amar. Y cuando dice “prójimo”, se refiere al prójimo cercano, al que vemos y tocamos casi a diario, o sin casi. “Se puede amar de lejos -concluye-, pero de cerca, no”.

Para fundamentar sus convicciones recurre al ejemplo del hombre santo, que se entrega al prójimo, pero cuando surge lo desagradable -prosigue Iván- no tiene más remedio que hacer un esfuerzo ficticio, como imponiéndose a sí mismo un sacrificio: “¡Se puede amar al hombre invisible, repito; mas apenas aparece éste, desaparece el amor!”

La dificultad que se plantea el pobre Iván es común en aquellos que no distinguen el amor del sentimiento. No son lo mismo. Es precisamente en el sacrificio, en el vencimiento, donde se pone a prueba el auténtico amor; precisamente ahí es donde se distingue el amor del sentimentalismo.

El amor, al igual que la santidad, está tejido de luchas secretas, que sólo Dios y nosotros conocemos, y que tienen lugar en el interior del corazón. Amar es una maravillosa mezcla de sacrificios silenciosos, de gozos inefables, de momentos oscuros y de luces íntimas indescriptibles… Así es la vida de los santos y la de esos miles de hombres y mujeres que cada día se esfuerzan por mantener encendido el fuego de su amor. Se trata de un modo de vida que la percibe, no la gente, sino tu Padre, que está en lo escondido; y tu Padre, que ve en lo escondido, te recompensará.

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 564 seguidores

A %d blogueros les gusta esto: