La relación sexual, ¿me puede acabar “atando” a una persona?

Sábado, 31 mayo, 2014

relacion-okSí. Según estudios científicos esto puede suceder debido al “vínculo de apego”. El apego, originalmente estudiado en las relaciones entre un recién nacido y sus padres, es definido como un vínculo emocional muy potente hacia otra persona.El primer lazo del niño se caracteriza por gran interdependencia, intensos sentimientos mutuos y relaciones emocionales vitales. Incluye sentimientos de cercanía y afecto1. Hoy en día se sabe que el vínculo del apego también se genera en las relaciones sexuales.

Desde el punto de vista de la biología existen en el organismo del varón y de la mujer diferentes hormonas “del apego” como la oxitocina y la vasopresina, que son segregadas por el organismo con mayor intensidad durante el acto sexual. Estas hormonas producen una sensación de vinculación especial con la pareja sexual. No se puede hablar de un apego imposible de romper pero sí de una fuerza real que afecta a la pareja.

El principal efecto del apego es unir a las personas, hacer que uno esté necesitado de estar con el otro. Se trata de un efecto muy positivo dentro del matrimonio: el apego me une cada vez a mi cónyuge. Pero este vínculo puede surgir también en relaciones casuales, o incluso en relaciones donde hay un cierto amor, pero donde aún no hay una decisión firme de estar juntos toda la vida. El problema es que la sensación de apego (muchas veces “deslumbrante”) te puede cegar en esa relación y restarte la objetividad necesaria, para tomar decisiones adecuadas. Así, las rupturas suelen doler más, o uno puede seguir adelante en una relación conflictiva y hasta peligrosa. En resumen, uno puede sentirse “atado” sin realmente quererlo.

Por todo ello, es bueno que el componente biológico del apego, el de las hormonas que se desatan con la relación sexual, venga más tarde, cuando la pareja ya haya unido sus vidas definitivamente en el matrimonio. Antes, se deben desarrollar los elementos esenciales para amar: querer el bien del otro; adquirir un compromiso y una fidelidad acorde a ese amor; tener un adecuado conocimiento de uno mismo y de la otra persona; desarrollar la fuerza de voluntad y el autodominio; saber compartir; tener una espiritualidad compartida; superar juntos las dificultades…

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1 CRAIG, G.J. y BAUCUM, D., Desarrollo psicológico, Pearson Educación, Naucalpan de Juárez México, 2001, p. 79.

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2 Responses to “La relación sexual, ¿me puede acabar “atando” a una persona?”

  1. rosamagarcia Says:

    El objetivo principal de este comentario es evaluar si la percepción de las relaciones de apego, ejerce alguna influencia en el autoconcepto y las características de las relaciones románticas de adolescentes.

    La percepción de apego que tienen los adolescentes de sus relaciones con mamá, papá y pareja ejerce una influencia importante en el nivel de autoconcepto total de los jóvenes en este momento de sus vidas.

    Esto parece indicar que entre más seguridad perciba el joven en el vínculo de apego con las figuras más cercanas, formará un modelo positivo tanto de sí mismo como de sus relaciones. Esto es coherente cuando se plantea que el establecimiento de un apego de tipo seguro durante los años de la infancia, le permitiría
    al niño verse como alguien valioso, digno de afecto y que puede ejercer un rol positivo en las relaciones con otros y otras en las etapas posteriores de la vida.

    Este hecho es relevante ya que el apego seguro puede ser considerado como un elemento que contribuye a establecer una adecuada dinámica familiar, y como tal influye en la manera como el adolescente se percibe a sí mismo.

    Otro resultado que llama la atención es la influencia del nivel de seguridad y la característica de pasión en las relaciones románticas. Una de las característica propias de las relaciones de apego seguras es que la sensibilidad, y cuidado que el niño recibe de sus figuras de apego hace que éste las identifique como
    una base segura que le permite sentirse protegido y tranquilo para explorar su ambiente. De esta exploración se desprenden una serie de experiencias que favorecerán su desarrollo general.

    Se plantea que el amor romántico en etapas posteriores de la vida puede ser concebido como un proceso de apego. Esto en su mayor parte debido a que en las relaciones románticas se forman vínculos afectivos y socioemocionales complejos. Dos puntos relevantes para tener en cuenta serían los modelos internos de trabajo en las relaciones románticas y la continuidad del apego. El primero debido a que de estos se desprenden expectativas acerca de las relaciones con parejas románticas, dichas expectativas
    pueden incluir la comodidad del adolescente con respecto a la cercanía, sus habilidades para confiar y depender del otro y los miedos con respecto al abandono. La continuidad que caracteriza el vínculo de apego, nos permitiría decir que los niveles de seguridad o inseguridad que se presenten en una etapa podrían trascender a las siguientes. Lo anterior nos permitiría suponer que la formación de vínculos de apego con los padres determinaría de
    alguna manera la formación de estos vínculos en etapas posteriores.

    Su último párrafo interesantísimo para completar el comentario.


  2. […] La relación sexual, ¿me puede acabar “atando” a una persona? […]


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