Dios da sus afectos cuando quiere

Miércoles, 18 julio, 2012

No se si has tenido la experiencia de pasar toda la oración sin sentir ni escuchar nada. Sales con la sensación de que ha sido tiempo perdido… Pero ocurre, que luego, si guardas el silencio interior y te mantienes en presencia de Dios, en las pequeñas cosas de cada día, en las cosas más sencillas, encuentras muchos consuelos, ideas, afectos o propósitos con los que puedes alimentar tu vida interior… Y es que Dios da sus afectos cuando quiere, y mueve los corazones en los modos y momentos más insospechados. 

Esas cosas sencillas, que componen las actividades normales de cada día, pueden ser los cauces por los que Dios te mueve a insospechados horizontes de servicio y entrega a los demás, a tu novia, a tu esposo, a tus amigos, a tu familia, etc… 

“Nunca compartiré la opinión -aunque la respeto- de los que separan la oración de la vida activa, como si fueran incompatibles.
Los hijos de Dios hemos de ser contemplativos: personas que, en medio del fragor de la muchedumbre, sabemos encontrar el silencio del alma en coloquio permanente con el Señor: y mirarle como se mira a un Padre, como se mira a un Amigo, al que se quiere con locura” (Forja 738)

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