Vivir para comer

Miércoles, 11 julio, 2012

En un banquete de bodas, uno de los comen­sales degustaba, más bien tragaba, uno de los muchos platos. En un momento, cuando ya había comido bastante, admirado ante lo que podía meter en su estómago, haciendo un alto en su afanosa tarea, le dijo al compañero de al lado:

‑Hay que ver, ¡cuánto se ahorra a diario! Creí que la barriga estaba llena, y ¡cuán­to da de sí!

***

Acción de gracias de otro tragón que al acabar de comer: “Concédeme, Señor, la gra­cia de poder tener una buena digestión”. Y es que hay gente que vive para comer. Es como si fueran una sola cosa con su estómago. Una cosa es comer para vivir, y otra, muy distinta, vivir para comer.

San Josemaría aconsejaba algo que vivía en primera persona: poner “una cruz en cada plato“, es decir, mortificarse en todas las comidas: espaciando el beber agua, por ejemplo. Tomaba un poco menos de lo que le apetecía o un poco más de lo que no le gustaba tanto… Es lo que llamaba “la sal de la mortificación”: Pon, entre los ingredientes de la comida, “el riquísimo” de la mortificación”. (Forja, 783)

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One Response to “Vivir para comer”


  1. Excelente blog, siempre trato de controlarme con el tema de la alimentación. Comer para vivir y no vivir para comer.


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