Propósito: “Este verano cuidar la Misa de los domingos”

Viernes, 6 julio, 2012

Le encantaba cazar. Era lo que más le gustaba del mundo. Todos los años le invitaban al mejor plan que se pudiera imaginar. En un castillete de la dehesa una docena de cazadores le esperaban para pasar un fin de semana de cacería… De viernes a lunes, disfrutando de la caza.

“Y como cada año, -así lo recordaba su hijo después de su muerte-, mi padre nunca fue a esa cacería. Le habría encantado, pero no fue. Siempre decía lo mismo: “si no voy a poder a Misa el domingo, no merece la pena nada. No puedo fallar a Dios en su día. No puedo. No quiero”. Y continuaba aquel joven: “mi padre no se daba cuenta de que así me daba una lección silenciosa que yo, siendo niño, veía que se repetía cada año, pues no había ocasión donde no le invitaran, y su respuesta siempre era la pregunta de si al menos podría ir a Misa el domingo”.

¿Que importante es el ejemplo de los padres! Sois los que planificáis las vacaciones y los hijos se fijan en todo: en la puntualidad y en las ganas, en el interés por fijar un destino u otro, etc… 

Así lo recordaba aquel hombre ya adulto:

“¡Con qué cariño recuerdo cómo íbamos mi madre y yo a Misa las tardes de verano!… Nunca me lo impuso, pero me invitaba siempre y, como en verano sobra tiempo y no tenía nada que hacer… además, me hacía ilusión ir con ella. Íbamos un poquito antes de que comenzara, estábamos en Misa, y luego siempre merendábamos en el quisoco un buen vaso de horchata con fartons. Caía la tarde: Ella hablaba conmigo y con el quiosquero, a veces me quemaba que hablaran tanto…, pero con el tiempo me he dad cuenta de que las tardes de verano que iba a Misa con midre eran tardes de confidencia: con Dios y con ella”.

A los pequeños les puede encantar ir a Misa si van a solas con su padee o con su madre… es un privilegio. Papá para mí solo, piensa. Momentos familiares, para hablar tranquilamente: sin la prisa del invierno, sin los agobios del trabajo. Planifiquemos el verano de modo que lo primero y más importante sea la Misa. 

Fuente: Fulgencio Espa, Julio, con Él.

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