Mi secreto es para mí

Martes, 31 julio, 2012

Mediaba el siglo XIX en la Inglaterra Victo­riana: el imperio británico gobernaba o ejercía influen­cia sobre gran parte de la tierra. Brillantes inteligencias adornaban la sociedad británica. Conocido por todos, J. H. Newman fue uno de los protagonistas esenciales de su tiempo.

El profesor de Oxford, fellow de Oriel College, pastor anglicano e intelectual de reconocido prestigio, inició en 1830, unido a algunos colegas y amigos, un movimiento de renovación de la Iglesia de Inglaterra. Lo llamaron la vía media. Buscaban el modo de com­prender su fe cristiana en la máxima fidelidad a Cristo, frente a la creciente influencia de doctrinas protestantes que venían, como oleadas, del continente.

El transcurso de ese decenio fue definitivo para su vicla. En 1840 Newman se retira a una localidad próxima ,i Uxford y abandona la enseñanza. Duda: ha comenzado a pensar que para ser de verdad fiel a la doctrina de Cristo es necesario hacerse católico romano. La sola idea de caer bajo la obediencia de Roma le horroriza. Durante cinco años, Newman lucha a brazo partido por conocer sinceramente la verdad. En 1845 consumó su paso a la Iglesia católica. La conmoción que sacudió Inglaterra es difícil de describir: era un personaje dema­siado bien conocido cuyo prestigio trascendía a todos los ambientes. Leer el resto de esta entrada »

Humor gráfico

Sábado, 28 julio, 2012

UNA IMAGEN LO EXPLICA TODO

LANGOSTA DE CRISIS

MANUAL PARA ENTENDER A LAS MUJERES

NUEVAS TECNOLOGÍAS

Publicado por 

Los juegos olímpicos de Londres

Viernes, 27 julio, 2012

Ya están aquí los juegos olímpicos y no podía faltar un anuncio promocional, muy ingles por cierto:

Capitulo 1

Capitulo 2

Desenlace

San Joaquín y santa Ana

Jueves, 26 julio, 2012

Podríamos por un día proponernos correr por el Cielo como los niños que corretean por el patio de su casa. Sí, el Cielo es nuestra casa. Allí tenemos un Padre estupendo, y una Madre guapísima, y un Hermano que nos quiere con un Amor difícil de comprender. Además allí están nuestros abuelitos. Hoy conmemoramos a Joaquín y Ana, padres de la Santísima Virgen.

Cada mañana , y cada vez que nos desvelamos en la noche, están junto a nosotros, acompañados de su hija y de Jesús… ¡Si supiéramos lo acompañados que estamos!… Acudimos poco a nuestros abuelos (al menos yo), y, sin embargo, a través de su presencia podemos obtener lo que todo buen abuelo ha dado siempre a sus nietos: ternura, cariño, comprensión… y muchos regalos.

¿Por qué no hacemos el propósito de saludarles y tratarles más… Madre nuestra, llévanos hacia tus padres, y alcánzanos sentir en nuestros corazones calor de Hogar del Cielo.

¡Ah! Se me olvidaba, felicidades a los Joaquines y a las Anas.

Santiago el Mayor, patrón de España

Miércoles, 25 julio, 2012

Santiago el hijo de Zebedeo y Santiago el hijo de Alfeo. Para distinguirlos se los conoce como Santiago el Mayor y Santiago el Menor, para significar su importancia en la Iglesia primitiva. Santiago el Mayor figura, junto con Pedro y Andrés (otras veces aparece Juan), entre  los tres apóstoles más importantes. 

Se trata del grupo de los íntimos de Cristo. No es que hicieran nada especial para formar parte de este selecto grupo, pero sencillamente el Señor lo quiso así, y durante su vida terrena les dio una serie de responsabilidades por las cuales se significaron un poco más.

Porqué no le decimos hoya al Señor que también tú y yo queremos formar parte de sus íntimos. Reza; y reza de verdad, con estas palabras inspiradas de la Escritura: habla, Señor, que tu siervo escucha.

¿Mosca, moscón o abeja?

Martes, 24 julio, 2012

Imagina que estás rezando en una capilla que -permíteme suponer- no es la Sixtina ni tampoco la catedral de tu ciudad. Un cuarto pequeñito, un oratorio personal, casi solo para ti. El Sagrario, un jarroncito de flores, un pequeño retablo, el altar ligeramente separado de los dos bancos que hay, una ventana, el suelo de mármol y una puerta tras de ti.
Para tu infortunio, ha entrado, no se sabe por dónde, una pequeña y ágil mosca. Primero se ha apoyado en el altar; luego ha revoloteado al banco, finalmente se ha detenido en tu mano, ha hecho unos cuantos vuelos rasante sobre tu oreja, y ahora se está paseando por el reclinatorio. Quieres rezar, pero la inquietud de la mosca comienza a ser también la tuya. Una pequeña distracción, una gran dificultad.
Ponte en la misma situación pero imagina ahora que lo que ha entrado es un moscón. Gordo y peludo. Muy gordo. Podría llevar una mochila de cinco kilos. Tiene un tamaño descomunal. Los moscones no se conducen en absoluto como las moscas: ha visto la ventana y quiere salir. Va a la carga con todo su ímpetu. ¡Plas! Nada. Ventana cerrada. Total que ahí está el moscón, erre que erre, dale que te pego contra el vidrio. ¡Ah! Recuerda: tú sigues en el banco intentando rezar, viendo al moscón perseverar en su empeño.
Finalmente, imagina que lo que ha entrado es una abeja. Obviemos el miedo que te puede producir que te pique, porque lo más habitual entonces sería salir corriendo y buscar la ayuda de alguien que no tenga miedo a tales amenazas. La abeja repara en tu presencia, así como en todo aquello que puebla tu minúscula capilla, y se dirige a las flores que en ramillete descansan al pie del Sagrario. Se posa, hace silencio y, sin más ceremonias, extrae de cada flor todo lo que de más precioso tienen: su néctar.
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