Detectar los brillos divinos
Miércoles, 27 junio, 2012
Hablando, hace ya dos años, con Joaquín, mientras salíamos del campus, me dijo, como el que comenta un secreto con un amigo: “sabes, cada día intento encontrar un “brillo”, un brillo especial, que me ayude a acercarme a Dios”. Se quedó grabada en mi memoria aquella frase. Por eso, al leer este texto no he podido por más que emocionarme un poco:
esa “gran muchedumbre formada por hombres y por mujeres … que participan con sus conciudadanos en la grave tarea de hacer más humana y más justa la sociedad temporal; en la noble lid de los afanes diarios … experimentando con los demás hombres, codo con codo, éxitos y fracasos, tratando de cumplir sus deberes y de ejercitar sus derechos sociales y cívicos. Y todo con naturalidad, como cualquier cristiano consciente, sin mentalidad de selectos, fundidos en la masa de sus colegas, mientras procuran detectar los brillos divinos que reverberan en las realidades más vulgares” (Fuente: Amar al mundo apasionadamente, 119)



Miércoles, 27 junio, 2012 at 6:50 pm
[...] hemos contado como empezó aquello de los brillos divinos. Pero si abrimos bien, por la fe, los “ojos del corazón” (Ef, 1, 18), y hacemos [...]