Un susto a tiempo
Miércoles, 13 junio, 2012
Estaba apunto de morir un hombre ya bastante entrado en años. Su larga vida había dejado mucho que desear. Los hijos y el sacerdote se esforzaban en convencerle para que se confesase.
- Confiésate, papá -le decía uno de sus hijos -. Confiésate, aprovecha este momento para librarte del fuego del infierno.
El viejo no estaba por la labor.
De repente, unos estertores y se quedó como muerto. El mayor de los hijos encendió una cerilla y se la acercó a la boca para comprobar si respiraba. Con el nerviosismo se le cayó sobre el cuello del padre. Y éste, sobresaltado, exclamó:
- ¡Cómo! ¿Ya empezamos?
***
Un susto a tiempo puede ser providencial. Y es que, vale la pena arreglar las cosas, aunque cueste, mientras estamos a tiempo.
Hoy, en las lecturas continuadas de la Misa, Elías le pide a Dios que de un buen susto a los Israelitas para: “Que sepa esta gente que Tú eres el Dios verdadero y que Tú les cambiarás el corazón“. Elías hizo su sacrificio y Dios lo aceptó y de este modo demostró la falsedad de los que adoran ídolos falsos. Como recuerda el salmo responsorial (Salmo 15): “Multiplican estatuas de dioses extraños… Pero, todo son obra de sus manos que morirán con ellos y no podrán salvarlos de nada, porque nada son…”. Efectivamente, por Dios hemos de dejar a un lado todos los baales que puedan presentarse en nuestra vida.
Los ídolos modernos son distintos; pero todos tienen de común que son creaciones humanas… Son incapaces de abrir un horizonte de esperanza en un más allá sin término, que responda a las íntimas e innatas aspiraciones de la humanidad. Además, siendo sinceros con nosotros mismos, sin Dios ¿quién podrá hablar de fraternidad, o de sacrificios por el pobre, el oprimido, el marginado? Sólo Dios puede inspirar esos sentimientos de fraternidad. Él es el Padre de todos. Todos somos sus hijos y hermanos unos con otros.



Martes, 19 junio, 2012 at 10:08 am
!Qué bonita foto! como todas las que pones en tu blog.
Me ha hecho mucha gracia lo de la cerilla del hombre en el cuello. Y es que hasta que no lo palpamos nos nos enteramos de lo que significan muchas cosas de Dios. Gracias por explicarnoslas tan bien y poner ejemplos cercanos, como lo de llevar el paraguas si vamos a rezar con fe para que llueva. Deberíamos aplicar estos ejemplos a cada una de las peticiones que hacemos al Señor, sobre todo si es para pedir por alguien.
A mi me ayudan tambien estos consejos de Supernnany:
“No digas a un niño o a alguien lo que tiene que hacer, sino lo que te gustaria que hiciera”.
“No le trates como es, sino como te gustaria que fuera”
“Cambia tu actitud y cambiará la suya”
Saludos
Martes, 19 junio, 2012 at 7:58 pm
Muy bonito comentario, Carmen, como siempre. Gracias y saludos