Así reza el salmo 113:  “No a nosotros, Señor, no a nosotros, sino a tu nombre da la gloria”…  Este Salmo es el que se canta (ver vídeo abajo) en el momento cumbre de la película “Enrique V”, adaptación extraordinaria de Keneth Branagh a la obra de Shakespeare. Tras vencer a los franceses en la batalla de Agincourt, y con el campo de batalla aún sembrado de cadáveres, se procede al recuento de bajas. Los franceses han tenido 25.000 bajas. Los ingleses, en cambio… 25. Tal desproporción se presenta como algo disparatado. Es un triunfo sin precedentes. Uno pregunta al Rey si será lícito gloriarse de semejante batalla. Enrique V, entonces, dice: “que nadie en Inglaterra se gloríe de esta victoria sin decir que Dios luchó a nuestro favor”. Acto seguido, ordena que se recojan los cadáveres mientras se canta el “non nobis”, que resulta especialmente sobrecogedor en aquellas circunstancias:

La verdadera paz

Martes, 8 mayo, 2012

Había una vez un rey que ofreció un gran premio a aquel artista que pudiera captar en una pintura la paz perfecta. Muchos artistas lo intentaron, el rey observó y admiró todas las pinturas, pero solamente hubo dos que a él realmente le gustaron y tuvo que escoger entre ellas.

La primera era un lago muy tranquilo. Este lago era un espejo perfecto donde se reflejaban unas plácidas montañas que lo rodeaban. Sobre estas se encontraba un cielo muy azul con tenues nubes blancas. Todos quienes miraron esta pintura pensaron que esta reflejaba la paz perfecta.

La segunda pintura también tenía montañas, pero estas eran escabrosas y descubiertas. Sobre ellas había un cielo furioso del cual caía un impetuoso aguacero con rayos y truenos. Montaña abajo parecía retumbar un espumoso torrente de agua. En todo esto no se revelaba nada pacífico. Pero cuando el Rey observó cuidadosamente, observó que tras la cascada había un delicado arbusto creciendo en una grieta de la roca. En este arbusto se encontraba un nido. Allí, en medio de del rugir del la violenta caída de agua, estaba sentado plácidamente un pajarito en el medio de su nido… Sin dudarlo el Rey escogió esta pintura y explicó: “Paz no significa estar en un lugar sin ruidos, sin problemas, sin trabajo duro o sin dolor. Paz significa que a pesar de estar en medio de todas estas cosas, exista calma y serenidad dentro de nuestro corazón. Este es el verdadero significado de la paz.”

***

Y tú… ¿ya sabes Quien te da la verdadera paz del corazón?… Así es, Dios nuestro Señor: «Mi paz os doy; no os la doy como la da el mundo»… Aún en medio de la tormenta y los tiempos difíciles es posible vivir en paz ¿estás dispuesto a lograrlo?

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