Por un simple tornillo

Jueves, 3 mayo, 2012

Erase una vez un fabricante de automóviles que usaba, para sujetar una determinada pieza de sus coches, unos tornillos de ocho milímetros. Como surgiesen averías por la rotura de esos tornillos, decidieron reemplazarlos por otros de diez milímetros. Para poder realizar esta idea, se imponía primero revisar toda la fábrica: desde el almacén de hierros y la oficina de pedido de las barras, pasando por los numerosos procesos de fabricación de las tuercas y arandelas, hasta las maquinas que sierran automáticamente las tuercas y tornillos.

Quizá debería modificarse también la forma y el grosor de ciertas piezas para que pudiesen recibir un tornillo más grueso y ser tan fuertes como él. Con ello el peso del coche iba igualmente a cambiar.

Total, que por un simple tornillo, había que modificar desde el coche hasta la fábrica.

***

Una simple idea puede hacer cambiar toda una vida. Sólo Dios sabe la trascendencia que puede tener un consejo, una sugerencia cariñosa, deslizada en una conversación, al oído de un amigo.

About these ads

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 543 seguidores

%d personas les gusta esto: