Te puse a ti a su lado

Jueves, 3 mayo, 2012

Un individuo, viendo sufrir a otro a quien la fortuna había vuelto la espalda, indignado, se encara con Dios diciendo:

• No hay derecho, no es justo que permitas que este pobre hombre sufra tanto. Deberías hacer algo por él.

• Ya hice algo por él ­-contestó Dios.

• ¿Si? ¿Y qué has hecho? ­-Replicó insolente.

• Te puse a ti a su lado.

***

La queja, el protestar es siempre fácil, pero estéril. Arrimar el hombro, ayudar a paliar el dolor de quienes tenemos al lado es caridad. Y la caridad nunca es estéril. Aunque, cierto, cuesta más que quejarse o protestar.

Por un simple tornillo

Jueves, 3 mayo, 2012

Erase una vez un fabricante de automóviles que usaba, para sujetar una determinada pieza de sus coches, unos tornillos de ocho milímetros. Como surgiesen averías por la rotura de esos tornillos, decidieron reemplazarlos por otros de diez milímetros. Para poder realizar esta idea, se imponía primero revisar toda la fábrica: desde el almacén de hierros y la oficina de pedido de las barras, pasando por los numerosos procesos de fabricación de las tuercas y arandelas, hasta las maquinas que sierran automáticamente las tuercas y tornillos.

Quizá debería modificarse también la forma y el grosor de ciertas piezas para que pudiesen recibir un tornillo más grueso y ser tan fuertes como él. Con ello el peso del coche iba igualmente a cambiar.

Total, que por un simple tornillo, había que modificar desde el coche hasta la fábrica.

***

Una simple idea puede hacer cambiar toda una vida. Sólo Dios sabe la trascendencia que puede tener un consejo, una sugerencia cariñosa, deslizada en una conversación, al oído de un amigo.

Siempre que un corazón percibe de algún modo el calor de Cristo, y decide abrirse a esa fuente de alegría para conocerla mejor, entonces, y aunque sea a escondidas, se produce el milagro más sorprendente al que podemos asistir: la acción de la gracia en un alma. Con cierta frecuencia, he tenido la suerte de ser testigo de excepción de ese encuentro de la libertad personal con la gracia de Dios… Quienes hayan tenido esta experiencia saben cuánta alegría genera. Sí, todos podemos -y debemos- facilitar a parientes, amigos, colegas, el encuentro con Dios… Todos podemos aprender a mirarles como los mira Él, a participar de algún modo de la paternidad divina que cuida de cada uno de sus hijos. (Cfr.Basta una cebolla) Leer el resto de esta entrada »

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