Lo políticamente correcto hubiera sido evitar, en lo posible, todo ese desagradable capítulo de la Muerte en la Cruz. Al fin y al cabo ¡Cristo está vivo, ha resucitado! No está en el sepulcro… De hecho cuando alguien vence, se le representa con el símbolo de su victoria: levantando un trofeo, portando orgulloso una medalla, o subido sobre un podio que le levanta sobre aquellos a los que ha superado, bien alto, para que todos puedan verlo e imitarle… Nadie, que yo sepa, celebra una victoria con algo que recuerde el momento más humillante del evento con el que se logró.

Entonces ¿por qué erigir la Cruz como el símbolo del cristiano? ¿Por qué conservar e incidir tanto en las llagas del Cuerpo del Resucitado? ¿Por qué significar al Vencedor Eterno por medio de la Cruz humillante? ¿Por qué, entonces, ese afán de llenarlo todo de cruces? ¿Por qué insistir con una Cruz, que puede resultar desafiante y provocativa; y con la imagen de un Hombre Horadado por clavos que le cosieron a un Madero? Leer el resto de esta entrada »

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