No basta saberse querido, hay que sentirse querido

Martes, 17 abril, 2012

El otro día le pregunté a un alumno del colegio, porqué estaba tan contento. Me respondió: “Porque estamos en Pascua”. Y luego añadió: “Cristo vive, y procuro verle en los que me encuentro y tratarles como si le tratara a Él”…. Me quedé pensativo. ¡Ojalá tuviera yo este sentido Pascual!

***

Suena el timbre del portal en un piso. La señora de la casa pregunta:

-¿Quién es?

-Soy el afinador de pianos -responde el visitante.

-Yo no he llamado a ningún afinador de pianos -replica la mujer.

-Usted no señora. Me han llamado los vecinos.

***

Una de las cosas más fáciles de está vida es criticar a los demás: todos tenemos la capacidad de hablar y todos tenemos defectos. Ese binomio es perfecto para criticar. Fíjate que en el lenguaje coloquial decimos que hay que aprender a perdonar, pero jamás se oye decir que hay que aprender a criticar. (cfr. ¿Criticamos o acusamos? )

Esas criticas pueden tratar de esconderse con expresiones como “Fulanito es muy buena persona, pero lo que no soporto de él es que…”, “a mí no me gusta criticar, pero es que Fulanita….”, “a mí me gusta ser sincero y por eso debo decir que Fulanito…”. etc.

¿Por qué no debo criticar? (cfr. ¡Hermano Tomás!… ¡Corre mira! ¡Un buey que vuela!)

No debo criticar porque la primera persona perjudicada cuando se critica es quien critica. ¿Por qué es la primera persona perjudicada? Podemos responder con otra pregunta: ¿quiénes de vosotras confiaría en una persona que dice que es amiga de otra y se pasa el día criticándola? Si lo hace de su amiga, puede hacerlo de ti también cuando no estés presente. Así pues, la persona que critica antes o después perderá sus amigos porque mostrara con sus críticas que no se puede confiar en ella.

No debo criticar porque el hacerlo no es cristiano, no es propio de una persona que trata de imitar a Jesucristo. Siempre encontraremos la manera de justificar nuestras críticas; podemos decir que tendremos razones, motivos para criticar, pero nunca tendremos razón. Más motivos podía haber tenido Jesucristo para criticar a sus contemporáneos y no lo hizo. Su ejemplo es impresionante: “Padre, perdónales porque no saben lo que hacen”. Siempre podemos salvar la intención.

No basta saberse querido, hay que sentirse querido: ¿críticas, puyazos, puñaladas..? Hay que aprender a perdonar, porque así, al perdonar, conseguimos que los demás se sientan profundamente queridos

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4 Responses to “No basta saberse querido, hay que sentirse querido”

  1. Papathoma Says:

    Con su permiso (más bien,sin él…) me lo he llevado a facebook.

  2. jose antonio Says:

    Me cuesta mucho dejarte comentarios porque no soy precisamente un buen cristiano ni mucho menos una buena persona. Pero creo que esta vez te voy a criticar:
    Tanto Cristo como los profetas criticaron a sus contemporáneos (fariseos, Cafarnaum, hiprócritas por qué me tentais…, ciegos guias de ciegos…..), hay muchos ejemplos tanto en los Evangelios como en todo el Antiguo Testamento.
    Quizás es que no he entendido bién el significado que quieres darle al término “criticar”.
    Podría ser que te refieras a aquello de “no juzgues (en sentido condenatorio) y no serás juzgado… o bien a aquello otro de “el que esté libre de culpa que tiré la primera piedra” incluso a lo de “la paja en el ojo ajeno”.
    Ya me lo aclararás.


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