¿Qué hay de todo el daño hecho en nombre de la religión?

Lunes, 19 marzo, 2012

Seguimos comentando el libro “¿Cómo habla Dios?” de Francis S. Collins. En el capítulo 2, La guerra de las concepciones del mundo, plantea algunas de las dudas y cuestiones que frecuentemente les hacen o se hacen los creyentes. En esta entrada veremos lo concerniente a la objeción del mal causado por las religiones. Francis S. Collins afirma que:

Uno de los obstáculos más importantes para muchos buscadores honestos de la innegable evidencia a lo largo de la historia es que se han hecho cosas terribles en nombre de la religión. Esto aplica virtualmente a todas las religiones en algún momento, incluyendo aquellas que tienen la compasión y la no violencia entre sus principios. Dados tales ejemplos de poder crudamente abusivo, violencia e hipocresía, ¿cómo podría alguien suscribir los principios de una fe promovida por tales perpetradores del mal? Existen dos respuestas a este dilema.

-Antes de nada, hay que considerar que también se han hecho cosas maravillosas en nombre de la religión. La Iglesia (y aquí uso el término de manera general para referir a las instituciones organizadas que promueven una fe en particular, sin importar cuál religión se esté describiendo) muchas veces ha desempeñado papeles importantes en apoyo de la justicia y de la benevolencia. Como sencillos ejemplos, consideremos a los líderes religiosos que han trabajado por liberar a la gente de la opresión, desde Moisés al salvar a los israelitas de la esclavitud, hasta la victoria final de William Wilberforce al convencer al Parlamento inglés de que se opusiera a la práctica de la esclavitud, hasta el reverendo Martin Luther King Jr., quien guió en Estados Unidos el movimiento de los derechos civiles, por el que entregó su vida.

-La segunda respuesta nos lleva de nuevo a la ley moral y al hecho de que todos nosotros, seres humanos, nos hemos quedado cortos ante ella. La Iglesia está formada por pecadores. El agua pura y limpia de la verdad espiritual está colocada en contenedores oxidados, y las subsiguientes caídas de la Iglesia a lo largo de los siglos no deben proyectarse en la fe misma, como si el agua hubiera sido el problema.

No es de extrañar que aquellos que evalúan la verdad y el llamado de una fe espiritual a partir de la conducta de cualquier iglesia en particular, con frecuencia encuentren imposible imaginarse a sí mismos uniéndose a ella. Expresando hostilidad hacia la iglesia católica al inicio de la revolución Francesa, Voltaire escribió: “¿Cómo no habrían de existir ateos en el mundo, si la Iglesia se comporta de forma tan abominable?”.”

Ahora Francis S. Collins se dedica a identificar algunos ejemplos en los que las religiones no han sido ejemplares a lo largo de la historia, o la hipocresía y escándalos de algunos líderes religiosos, o la manipulación de algunas versiones espiritualistas seculares, etc. Concluye con es ta pregunta:

“¿Es de extrañarse, entonces, que algunos comentaristas señalen a la religión como una fuerza negativa en la sociedad, o en palabras de Karl Marx, “el opio del pueblo”? Pero tengamos cuidado. Los grandes experimentos marxistas en la Unión Soviética y en la China de Mao, que buscaban establecer sociedades explícitamente basadas en el ateísmo, demostraron ser capaces de cometer al menos la misma y probablemente mayor cantidad de asesinatos humanos y el salvaje abuso del poder que los peores regímenes de los tiempos recientes. De hecho, al negar la existencia de cualquier autoridad superior, el ateísmo tendría entonces el potencial de liberar completamente a los humanos de cualquier responsabilidad de no oprimir a los demás.

Y concluye con este agudo razonamiento, basado en las consideraciones anteriores:

Así, mientras la larga historia de la opresión y la hipocresía religiosas es profundamente aleccionadora, el buscador honesto debe indagar más allá de la conducta de humanos fallidos para encontrar la verdad. ¿Condenaríamos a un roble porque su madera se ha usado para fabricar arietes? ¿Culparíamos al aire por permitir que las mentiras viajaran a través de él? ¿Juzgaríamos La flauta mágica de Mozart a partir de una representación mal ensayada de alumnos de quinto año? Si nunca ha visto usted un verdadero atardecer en el Pacífico, ¿aceptaría una postal como sustituto? ¿Evaluaría el poder del amor romántico exclusivamente a la luz del matrimonio violento de sus vecinos? No. Una verdadera evaluación de la verdad de la fe depende de ver el agua pura y limpia, no los contenedores oxidados

One Response to “¿Qué hay de todo el daño hecho en nombre de la religión?”


  1. [...] ¿Qué hay de todo el daño hecho en nombre de la religión? [...]


Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 551 seguidores

%d personas les gusta esto: