La “Iglesia de Dios”

Lunes, 30 enero, 2012

La expresión «Iglesia de Dios» proviene de la tradición bíblica, donde designa a la asamblea de Israel, convocada por Dios al pie del monte Sinaí para recibir el estatuto de la alianza. En la tradición paulina, la «Iglesia de Dios» es el conjunto de los creyentes bautizados, dispersos en las pequeñas comunidades del mundo greco-romano.
Para Mateo, Jesús habla explícitamente de su «Iglesia», que fundará sobre la fe de Pedro. La Iglesia es la comunidad de los creyentes que confiesan a Jesucristo, Hijo del Dios vivo. En esta Iglesia, la autoridad se ejerce en el nombre de Jesús para la salvación de los creyentes, que son todos hermanos, por ser hijos del Padre que está en los cielos. El acogimiento de los pequeños, la corrección fraterna y el perdón constituyen actitudes básicas de las relaciones en la comunidad eclesial. A esa Iglesia confía Dios su reino y le pide la aplicación de su voluntad tal como la ha revelado Jesús, el Hijo. La Iglesia está abierta a todos los pueblos de la tierra, llamados a convertirse en discípulos de Jesús.
Según Lucas, autor del tercer Evangelio y de los Hechos de los Apóstoles, la Iglesia es una comunidad «apostólica», por haber sido fundada sobre los doce apóstoles, representantes de todo Israel: en su vida y en su historia se cumplen las promesas de salvación hechas por Dios al pueblo elegido. Con la fuerza del Espíritu Santo, los discípulos son enviados a dar testimonio de Jesús hasta los últimos confines de la tierra.
En la fiesta de Pentecostés la Iglesia se manifestó al mundo. El autor de los Hechos de los Apóstoles dibuja un cuadro ideal. Todos los que acogen la Palabra de Dios, proclamada por los apóstoles, y son bautizados en el nombre del Señor Jesús, forman la comunidad de los creyentes, que «perseveran en la enseñanza de los apóstoles y en la comunión, en la fracción del pan y en las oraciones » (Hechos 2, 42), y constituyen una comunidad de amigos y hermanos, que obran con «un solo corazón y una sola alma» (Hechos 4, 32).

Fuente: Carta a los buscadores de Dios de la Conferencia Episcopal Italiana

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