“Salvando las vidas de niños”

Jueves, 23 junio, 2011

Me parece que es una muy buena noticia. La Alianza Global para la Vacunación e Inmunización (GAVI) hizo un llamamiento el pasado lunes 13 de junio, en Londres, para recaudar 2.600 millones de euros destinados a financiar vacunas contra la neumonía y la diarrea, que podrían ayudar a salvar en los próximos cuatro años las vidas de cuatro millones de niños. Jefes de Gobierno, autoridades sanitarias de todo el mundo, donantes públicos y privados, y fabricantes de vacunas se reúnen en la capital británica para respaldar este llamamiento, en una conferencia que lleva por título “Salvando las vidas de niños”. Y es que las nuevas vacunas son la oportunidad para que los niños tengan unos primeros años de vida saludables pues casi dos millones de niños mueren cada año por enfermedades prevenibles con vacunas.

La GAVI defendió su trayectoria, recordando que gracias al respaldo de los donantes, que han aportado 2.780 millones de euros hasta la fecha, se ha evitado en la última década la muerte de 5 millones de menores de cinco años en los países sin recursos. Por ahora El Reino Unidoya  se ha comprometido a dona 923 millones de euros para vacunas
.


Hace meses que Huw Griffiths, de la agencia Universal McCann, habló del principio del fin de Facebook con esta frase así de mordaz: «Creo que todo comienza a perder su atractivo el día en que tu abuela te envía una invitación de amistad».Y no bromea. Facebook perdió el mes pasado cien mil suscriptores en el Reino Unido, seis millones en Estados Unidos y un millón y medio en Canadá.

Sin embargo, otras fuentes hablan de 750 millones de usuarios con posibilidades de llegar a 1000 millones en agosto.

El éxito de Facebook se ha convertido en su propia condena. Desde que las campañas de publicidad se lanzan a través de Facebook, los bancos anuncian ofertas en su perfil para atraer clientes como si fueran amigos de toda la vida y los políticos rozan los límites del ridículo exponiendo sus cuitas en la web 2.0 con lenguaje casi adolescente… Y lo mismo ocurre con otras redes sociales similares al gigante Facebook. Cada una de ellas había logrado situarse en un nicho de mercado –jóvenes, treintañeros, adolescentes–, pero ahora su expansión descontrolada ha hecho añicos este «target».

Mark Lazen, director ejecutivo de Social Media Today, avanzó el hundimiento de Facebook el pasado agosto 2010 con una contundencia que nadie ha rebatido aún: «Sé que continúa atrayendo a cientos de miles de nuevos usuarios cada mes y sé que es la red más importante del mundo. Aun así, hay muchas razones por las que creo que Facebook va a morir».

Fuente: http://www.larazon.es/noticia/9699-facebook-ya-no-quiero-ser-tu-amigo

“No te olvides del Señor, tu Dios, (…) que te alimentó en el desierto con un maná que no conocían tus padres” Estas palabras parecen estar escritas para los hombres-niños. No negaremos la importancia de los poderosos y grandes medios humanos, pero en lo referente a la salvación nada pueden hacer. No existe poder en toda la tierra capaz de vencer a la muerte y asaltar el Cielo. Efectivamente, en lo referente a la salvación, somos como niños pequeños que han de ser alimentados y limpiados, solo cuando aprendemos a abandonarnos indefensos puede alimentarnos el mismo Dios y cambiarnos los pañales en el sacramento del Perdón.

“Os aseguro que si no coméis la carne del Hijo del hombre y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros”. Solo el hombre-niño entiende estas palabras que la Iglesia hace suyas cuando afirma que faltar a misa un domingo constituye un pecado mortal, es decir se nos priva del alimento necesario para la Vida Eterna. El hombre-autónomo no las puede entender porque en el fondo piensa que puede salvarse a sí mismo… Cualquier bebé sabe instintivamente que si no se abraza a los pechos de su madre morirá. Y cualquier cristiano sabe que Dios alimenta a sus pequeños, porque Salvación y Eucaristía son, exactamente, lo mismo.

¡Cuánto he deseado comer con vosotros esta Pascua! (Lc 22,15) El hombre-niño también sabe que Jesús desea llegar a su corazón, que ansía la celebración de la eucaristía… Al parecer una de las principales necesidades del hombre es la necesidad de sentirse amado y aceptado. Pues bien, Juan Pablo II nos recuerda que el acto de comulgar, no es tanto que tú lo recibas a él, sino que él te recibe a ti. Te das cuenta: “Él te recibe”… ¿Existe mejor modo de expresar que Él nos acepta y nos ama?… Celso, un filósofo pagano del año 178 para burlarse de los cristianos, a los que consideraba unos locos, decía: “Creen que Dios se transformó en uno de ellos y que pueden fundirse con él en el banquete eucarístico”. Pero no somos los cristianos los que estamos locos, es en realidad Dios mismo quien parece haberse vuelto loco. ¿Acaso no es la eucaristía una manifestación de la locura de Cristo, del loco amor que nos tiene…, del amor que te tiene? Por eso, es muy importante que creas en este Amor, que creas que Él ansía llegar a ti en la eucaristía. Y que al igual que una madre buena sufre “el tormento de la espera” del hijo que no llega, así pero infinitamente más, todo un Dios, sufre por ti cuando no te llegas bien preparado algún domingo. Cuando descubrimos esto, entonces ya no podemos vivir sin la eucaristía.

Madre Mía que nunca deje de prepararme para poder comulgar bien el Pan Nuestro de cada día.

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