“El que no vive para servir, no sirve para vivir”

Viernes, 4 febrero, 2011

Aquí va otra de esas anécdotas inspiradoras y que andan por ahí, perdidas en la red. El título: “El que no vive para servir, no sirve para vivir”… La frase es para pensarla despacio; se adjudica a la Madre Teresa de Calcuta). A mi me impresionó este relato, a ver que os parece a vosotros:

Recibí una llamada telefónica de un muy buen amigo. Me alegró mucho su llamada. Lo primero que me preguntó fue: ¿Cómo estás? Y sin saber por qué, le contesté: “Muy solo”. “-¿Quieres que hablemos?”, me dijo. Le respondí que sí y me dijo: “¿Quieres que vaya a tu casa?”. Y respondí que sí.
Colgó el teléfono y en menos de quince minutos él ya estaba llamando a mi puerta. Yo hablé durante horas de todo, de mi trabajo, de mi familia, de mi novia, de mis deudas, y él, atento siempre, me escuchó. Se nos hizo de día, yo estaba totalmente cansado mentalmente, me había hecho mucho bien su compañía y sobre todo que me escuchara, que me apoyara y me hiciera ver mis errores. Me sentía muy a gusto y cuando él notó que yo ya me encontraba mejor, me dijo: “Bueno, me voy, tengo que ir a trabajar”.
Yo me sorprendí y le dije: “¿Por qué no me habías dicho que tenias que ir a trabajar?. Mira la hora que es, no has dormido nada, te quité tu tiempo toda la noche”. Él sonrió y me dijo: “No hay problema, para eso estamos los amigos”. Yo me sentía cada vez más feliz y orgulloso de tener un amigo así. Le acompañé a la puerta de mi casa… y cuando él iba hacia su coche le pregunté: “Y a todo esto, ¿por qué llamaste anoche tan tarde?”. Él se volvió y me dijo en voz baja: “Es que te quería dar una noticia…”. Y le pregunté: “¿Cuál es?” Y me dijo: “Fui al médico ayer y me dijo que estoy muy enfermo. Tengo cáncer.”
Yo me quedé mudo…; él me sonrió y me dijo: “Ya hablaremos de eso. Que tengas un buen día.”
Se dio la vuelta y se fue. Pasó un buen rato hasta que asimilé la situación y me pregunté una y otra vez por qué cuando él me preguntó cómo estaba me olvidé de él y sólo hablé de mí. ¿Cómo tuvo fuerza para sonreírme, darme ánimos, decirme todo lo que me dijo, estando él en esa situación…? Esto es increíble.
Desde entonces mi vida ha cambiado. Suelo ser menos dramático con mis problemas. Ahora aprovecho más el tiempo con la gente que quiero.

“El que no vive para servir…, no sirve para vivir…”. Alguien ha comparada la vida con una escalera, si miras hacia arriba siempre serás el último, pero si miras hacia abajo verás que hay mucha gente que quisiera estar en tu lugar. Detente a escuchar y a ayudar a tus amigos: te necesitan. Y recuerda: la amistad, que es una forma de amar, solo es posible cuando empezamos a tener mala memoria para nosotros mismos y estamos dispuestos a servir a los demás.

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2 Responses to ““El que no vive para servir, no sirve para vivir””

  1. Mariat Says:

    Los caminos de Dios no son nuestros caminos…
    El mensaje de Benedicto XVI para la Jornada que se celebra el próximo día 11 es una buena luz para caminar cuando nos encontramos atravesando cañadas oscuras.
    Se aprende a mirar la vida desde otro ángulo y valorar las pequeñas cosas. La Madre Teresa sabía mucho de esto. Que ella nos enseñe.

  2. mariaisabelherrero Says:

    es una historia preciosa, me ha gustado mucho. MIH


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