Todos somos importantes

Martes, 25 enero, 2011

Aquí va otra de esas anécdotas que andan por internet. Esta vez se trata de un hecho curioso que aconteció el último día de clase de la última asignatura de la carrera. Al parecer llego el profesor y les hizo una prueba sorpresa: debían responder: ¿Cuál es el nombre de la mujer que limpia la  escuela? Los alumnos pensaron que seguramente se trataba de algún tipo de broma. Comenta así su experiencia un alumno:

Yo había visto muchas veces a la mujer que limpiaba la  escuela. Ella era alta, cabello oscuro, como de cincuenta  años, pero, ¿cómo iba yo a saber su nombre? Entregué mi examen, dejando la pregunta en blanco.

Alguien le pregunto al  profesor si la pregunta iba en serio o no. El profesor dijo:

- Absolutamente en serio. Miren, a lo largo de sus carreras  profesionales ustedes conocerán a muchas personas. Todas son importantes.  Todas ellas merecen su atención y cuidado. Aunque solo les sonrían y digan: ¡Hola! o ¡Buenos días!, han demostrado que han aprendido algo verdaderamente importante. Y si no es así, apenas saben nada, aunque tengan un título universitario debajo del brazo.

Yo nunca olvidé esa lección. También aprendí que su nombre era Elena.

Sí, todos somos importantes… Y como afirma san Pablo: Él murió y se entregó por mi… Hemos sido comprados a gran precio… ¡Cada uno de nosotros vale toda la sangre de Cristo!… Si todos y cada uno somos muy valiosos… Aprender a querer a los demás, empezando por los que tenemos más cerca es muy importante. Nos costará más o menos, seremos más comunicadores o menos, expresaremos mejor o peor lo que sentimos… pero hemos de esforzarnos por aprender a querer a los demás.

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