El descanso “digno”
Lunes, 29 noviembre, 2010
La tradición cristiana a subrayado con fuerza la exigencia del descanso y de la fiesta. El descanso semanal no solo tiene por objeto recobrar las fuerzas físicas, a fin de trabajar más y mejor los días siguientes: esto sería el descanso del esclavo. Descansar y celebrar la fiesta son expresión de «libertad», experiencia de vida familiar, de relación afectuosa con los demás, posibilidad de reavivar el contacto con la naturaleza.
Para los que tenemos fe, hay un modo muy concreto de manifestar la dignidad del que trabaja: suspender la actividad laboral con el descanso semanal, a semejanza de Dios que, una vez creado el mundo, descansó. Participamos así del trabajo y del descanso de Dios: ambos son una bendición y un don vitalmente fecundos, además de necesarios para afirmar la dignidad de la persona humana. Y por eso, el descanso y la fiesta dominical en la Eucaristía dominical, nos impulsa a liberarnos de la idolatría del dinero, de la posesión, del trabajo obsesivo y a crecer en la sobriedad y en la solidaridad con los más débiles.
Ciertamente, resulta más fácil decirlo que hacerlo. La realidad laboral diaria exige de muchos hombres y mujeres una disponibilidad que no consiente días vacíos o tiempos rígidos. Para muchos, la fiesta y el descanso siguen siendo una aspiración, demasiado lejana como para alcanzarla. Ahora bien, lo acertado no es resignarse ante esas exigencias, sino encararlas e imaginar alternativas. Estas son las que hemos de buscar juntos, poniendo en ejecución la fantasía, el amor, la competencia y la responsabilidad. Todos estamos llamados a colaborar en esta búsqueda, porque a todos atañe lo que nos jugamos. Y la visión de fe nos es ahí de gran ayuda.
Fuente: Carta a los buscadores de Dios, Conferencia Episcopal Italiana
Un poco de publicidad
Sábado, 27 noviembre, 2010
Sabías que la palabra “Pádel” deriva del inglés paddle (paleta). Aquí tenemos un anuncio protagonizado por Fernando Belasteguín, campeón del mundo de Padel.
La Navidad se acerca y ya están aquí los primeros vídeos de este año:
Vittorio Messori: “No he tenido una infancia ni una juventud católica. Lo que sí he conocido de cerca es la cultura laicista. Y, luego, un encuentro misterioso y fulgurante con el Evangelio, con una Persona, con Jesucristo. Y, después, con la Iglesia”
Viernes, 26 noviembre, 2010

Vittorio Messori
Continuamos con los relatos de conversiones al catolicismo que estamos sacando del libro de José Ramón Ayllón 10 ateos cambian de autobus. Esta vez se trata del periodista Vittorio Messori
No he tenido una infancia ni una juventud católica. Lo que sí he conocido de cerca es la cultura laicista. Y, luego, un encuentro misterioso y fulgurante con el Evangelio, con una Persona, con Jesucristo. Y, después, con la Iglesia.
Como muchos conversos, el periodista Vittorio Messori (Italia 1941) no quería ni buscaba ser cristiano, y no tuvo una infancia ni una juventud ni una educación católicas. Él mismo lo cuenta en una entrevista realizada por Pérez Arangüena y publicada en Palabra en abril de 1997.
Nací en plena guerra mundial, en la región quizá más anticlerical de Europa, la de don Camilo y Peppone, de Guareschi. Mis padres no estaban precisamente de parte de don Camilo. Me bautizaron como si fuera una especie de rito supersticioso, sociológico, y después no tuve ningún contacto con la Iglesia. En Turín asistí a un colegio público donde no se hablaba de religión más que para inculcarnos el desprecio teórico hacia ella. Cuando acabé el bachillerato, decidí estudiar Ciencias Políticas.
Se ha dicho que, cuando el cielo se vacía, la tierra se llena de ídolos. El cielo de Messori estaba, por supuesto, vacío y el ídolo que llenaba su mundo era la política. A ella se entregó con pasión, y se comprometió con la izquierda.
Casi acabando mis estudios me di cuenta de que la política solo respondía las penúltimas preguntas. Mientras las cosas van bien, uno está sano, es joven y posee algo de dinero, la religión le parece algo anacrónico, que no necesita para nada. En cambio, para contestar las últimas preguntas, esas que uno se formula cuando está solo, delante del espejo o cuando reflexiona sobre el dolor o el mal, la política es claramente insuficiente.
Sin embargo, Messori estaba convencido de que no podría encontrar respuestas fuera de la política, precisamente por pensar que el cristianismo y cualquier dimensión religiosa pertenecía a un mundo antiguo y superado.
Más que ateo, yo era un agnóstico radical: no me importaba que Dios existiese o no. Pertenecía a una generación posterior a la de mis padres, que insultaban al Papa cuando aparecía en la televisión o se enfadaban si uno hablaba de religión. Yo, en cambio, pasaba del tema.
Messori era un universitario de muchas y variadas lecturas, que incluían a Homero y a los líricos y trágicos griegos en su idioma original. Pero no había leído el Nuevo Testamento. Su propia carencia le hará decir que se pueden obtener doctorados en historia sin haber rozado siquiera el problema de la existencia de aquel oscuro carpintero que partió la historia en dos: antes y después de Cristo. Sin embargo, cuando abrió el Evangelio por primera vez, no encontró un libro, sino una Persona: Jesucristo. «Fue algo que todavía me tiene aturdido. Cambió mi vida, obligándome a darme cuenta de que allí había un misterio al que valía la pena dedicar la vida». Leer el resto de esta entrada »
Benedicto XVI: “De santa Catalina, por tanto, aprendemos la ciencia más sublime: conocer y amar a Jesucristo y a su Iglesia”
Viernes, 26 noviembre, 2010

Con un poco de retraso os pongo lo que ayer miércoles Benedicto XVI habló sobre Catalina de Siena en la audiencia general.El Papa también expresó su anhelo de que Europa «nunca olvide las raíces cristianas y siga afianzando en el Evangelio los valores fundamentales que aseguran la justicia y la concordia».
Este párrafo resume un poco las ideas generales de la audiencia, pero vale la pena leer todo el texto que resulta ameno por el atractivo de la vida de esta gran santa y patrona de Europa.
De santa Catalina, por tanto, aprendemos la ciencia más sublime: conocer y amar a Jesucristo y a su Iglesia. En el Diálogo de la Divina Providencia, ella, con una imagen singular, describe a Cristo como un puente lanzado entre el cielo y la tierra. Está formado por tres escalones constituidos por los pies, el costado y la boca de Jesús. Elevándose a través de estos escalones, el alma pasa a través de las tres etapas de todo camino de santificación: el desapego del pecado, la práctica de las virtudes y del amor, la unión dulce y afectuosa con Dios.
Queridos hermanos y hermanas, aprendamos de santa Catalina a amar con valor, de forma intensa y sincera, a Cristo y la Iglesia. Hagamos nuestras para ello las palabras de santa Catalina que leemos en el Diálogo de la Divina Providencia, en la conclusión del capítulo que habla de Cristo-puente: “Por misericordia nos has lavado en la Sangre, por misericordia quisiste conversar con las criaturas. ¡Oh Loco de amor! ¡No te bastó encarnarte, sino que quisiste también morir! (…) ¡Oh misericordia! El corazón se me ahoga al pensar en ti: a dondequiera que me vuelva a pensar, no encuentro sino misericordia” (cap. 30, pp. 79-80). Gracias.
Cfr. Todo el texto de la audiencia general: Leer el resto de esta entrada »
La sanación del recuerdo
Jueves, 25 noviembre, 2010
“Cantaban el cántico de Moisés el siervo de Dios”… El cántico de Moisés es una explosión de alegría que se entona después de la batalla. Se trata de un himno de victoria. Sin embargo en el libro del Apocalipsis, quienes lo entonan desde la orilla, son los mártires que han llegado a su destino porque: “habían vencido a la bestia”. Vienen de la desgracia, vienen de los lamentos, las lágrimas y el horror, vienen de la estrechez y de la angustia… Vienen de ver cumplidas en sus carnes las palabras de Cristo: “Os echarán mano, os perseguirán, entregándoos a los tribunales y a la cárcel”… “matarán a algunos de vosotros y todos os odiarán por causa de mi nombre”… “con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas”. De allí vienen: de la perseverancia.
Si quienes, amando a Cristo, han pasado por innumerables sufrimientos pueden volver la vista atrás y gritar: “grandes y maravillosas son tus obras, Señor”, es porque en todos sus lloros y sufrimientos han descubierto la presencia de Dios, del Dios Vivo. Nos enseñan así los justos del Apocalipsis a transformar la tragedia en épica, en épica divina.
Se de mucha gente que ha sufrido y mucho, y que por nada de este mundo quieren recordar los dolores pasados… Los justos del Apocalipsis, sin embargo, nos enseñan a mirar atrás. Se llenan de consuelo al comprobar que Dios se mostró grande con ellos. Nos enseñan así a realizar lo que podríamos llamar “sanación del recuerdo”, cosa esta que no nos vendría mal practicarla de vez en cuando también nosotros.
María enséñanos a ver en todo la mano amorosa de nuestro Padre Dios, para que así pueda contigo entonar un Magnificat para siempre en el Cielo.
“Por encima de todo lo demás”
Miércoles, 24 noviembre, 2010
“Por encima de todo lo demás” muestra durante 56 segundos una visión diferente sobre el mundo de la cocina. Producido por la empresa española “Cosentino”, líder mundial en superficies de cuarzo y mármol, así como de las encimeras de Silestone ®. Actualmente las llamadas CGI :-imágenes generadas por computadora- junto con las aplicaciones del campo de gráficos por ordenador (CG) o 3D, se están uniendo a los efectos especiales de películas, programas de televisión, anuncios comerciales, etc
¿Problemas con el portatil?
Lunes, 22 noviembre, 2010
Si alguna vez has intentado reemplazar el ventilador del portátil es posible que comprendas los apuros de Jaime Gutierrez en este vídeo. (Si pinchas en CC aparecen los subtítulos en español). Por cierto, este no es un vídeo de mantenimiento, es mejor consultar al proveedor del ordenador.
El último anuncio de Luis García Berlanga
Domingo, 21 noviembre, 2010
Luis García Berlanga hizo este anuncio poco antes de fallecer. Descanse en paz.
Las palabras de Benedicto XVI sobre la sexualidad y el preservativo
Domingo, 21 noviembre, 2010
Leo en la agencia católica Zenit, que los medios de comunicación de todo el mundo publican en estos momentos comentarios y noticias sobre la posición moral de Benedicto XVI ante el preservativo a partir del adelanto de algunos pasajes de su libro entrevista “Luz del mundo”. El libro, realizado junto al periodista alemán Peter Seewald, será publicado el próximo martes 23 de noviembre. En España, la obra saldrá a las librerías con el sello de la editorial Herder. Presentamos una traducción provisional sobre el pasaje sobe “La sexualidad” adelantado este sábado por “L’Osservatore Romano”.:
Concentrarse sólo en el preservativo quiere decir banalizar la sexualidad y esta banalización representa precisamente el motivo por el que muchas personas ya no ven en la sexualidad la expresión de su amor, sino sólo una especie de droga, que se suministran por su cuenta. Por este motivo, también la lucha contra la banalización de la sexualidad forma parte del gran esfuerzo para que la sexualidad sea valorada positivamente y pueda ejercer su efecto positivo en el ser humano en su totalidad.
Puede haber casos justificados singulares, por ejemplo, cuando una prostituta utiliza un preservativo, y éste puede ser el primer paso hacia una moralización, un primer acto de responsabilidad para desarrollar de nuevo la conciencia sobre el hecho de que no todo está permitido y de que no se puede hacer todo lo que se quiere. Sin embargo, este no es el verdadero modo para vencer la infección del VIH. Es verdaderamente necesaria una humanización de la sexualidad.
En una nota reciente, el Director de la Sala de Prensa de la Santa Sede, P. Federico Lombardi, explicó que el Papa Benedicto XVI no ha cambiado la visión católica sobre el uso del preservativo. Lombardi aclaróque “el Papa considera una situación excepcional en la que el ejercicio de la sexualidad representa un verdadero riesgo para la vida del otro. En ese caso, el Papa no justifica moralmente el ejercicio desordenado de la sexualidad, sino que considera que el uso del preservativo para disminuir el peligro de contagio es ‘un primer acto de responsabilidad’, ‘un primer paso hacia el camino de una sexualidad más humana’, tomando en cuenta que no usarlo expone al otro a arriesgar la vida”. “Así, el razonamiento del Papa no puede definirse como un cambio revolucionario” precisa. Y añade que muchos teólogos morales y destacadas personalidades eclesiásticas, dice luego el P. Lombardi, “han sostenido y sostienen posiciones análogas. Es cierto sin embargo que no las habíamos escuchado con tanta claridad de la boca de un Papa, aunque están dichas en forma coloquial y no magisterial“.
Para más información:
- El Papa, el preservativo y la apertura La Iglesia no tiene una doctrina sobre el preservativo, sino sobre el uso responsable de la sexualidad, reafirmado también ahora por Benedicto XVI. Por Ignacio Aréchaga
- Qué ha dicho el Papa sobre el preservativo Benedicto XVI se refiere a un caso de sexualidad deshumanizada en que usar el preservativo para reducir el riesgo de transmitir el sida podría ser un primer paso hacia una conducta más digna.
Jutta Burggraf falleció el pasado 5 de noviembre
Sábado, 20 noviembre, 2010

Jutta Burggraf
El pasado 5 de noviembre falleció Jutta Burggraf (1952-2010), y con cierto dolor y aprecio, queríamos desde este blog, hacer mención de ella una vez más, pues con cierta frecuencia, muchas de sus valiosas y humanas ideas han pasado por aquí. Atrás queda ya todo lo que esta mujer ha sabido sembrar en las mentes y en los corazones de tantas personas a lo largo de su vida universitaria y en sus escritos. Os pongo un fragmento de uno de sus últimos artículos (de la entrevista: “Quien quiera influir en el mundo actual, tiene que amarlo”), en parte también siguiendo la recomendación que me hacía Marta Salazar en uno de sus comentarios:
– En sociedades pluralistas como la nuestra, ya no se acepta que alguien pueda estar en posesión de la verdad. ¿Significa esto que la firmeza de convicciones conduce necesariamente a la arrogancia extrema?
– La firmeza de convicciones no está reñida con la humildad ni con la apertura de mente, necesarias para un auténtico diálogo con los demás. Aunque podemos afirmar que la Iglesia católica tiene la plenitud de la verdad, yo –como creyente– personalmente no la tengo. O, mejor dicho, la tengo de forma implícita cuando hago un acto de fe y participo de la plenitud de la Iglesia.
- Pero, como en mi vida cotidiana no he llegado a esa plenitud, los demás siempre pueden enseñarme algo. Puedo aprender de todos –creyentes o no–, sin perder mi propia identidad. Además, conocer los puntos de vista ajenos puede servirme para revisar algunas ideas propias que quizá se han vuelto demasiado rígidas.
- Hay personas que tienen una fuerte identidad cristiana y, sin embargo, no convencen a nadie. Cuando alguien se muestra demasiado seguro, en general suele despertar rechazo. Ya no se acepta que alguien hable “desde arriba” al común de los mortales, como si él fuera el único portador de la verdad.
- Lo que atrae más en nuestros días no es la seguridad, sino la sinceridad: explicar a los demás las razones que nos llevan a creer y, al mismo tiempo, hablarles también de nuestras dudas e incertidumbres. Se trata de ponerse al lado del otro y buscar la verdad junto con él. Ciertamente, yo puedo darle mucho si tengo fe; pero los otros también pueden enseñarme mucho.
- ¿Cómo puede alguien comprender y consolar a los demás si nunca ha sido destrozado por la tristeza? Hay personas que, después de sufrir mucho, se han vuelto comprensivas, cordiales y sensibles al dolor ajeno. En una palabra, han aprendido a amar. De esta forma, la fe se hace más acogedora.
CFr. Para más información sobre Jutta Burggraf Leer el resto de esta entrada »
Benecidto XVI: santa Juliana de Cornillon y la fiesta del Corpus Christi
Viernes, 19 noviembre, 2010
El Papa dedicó la catequesis del pasado miércoles 17 de noviembre a Santa Juliana de Cornillon, «figura femenina, poco conocida, a la que -sin embargo- Iglesia debe un gran reconocimiento, pues contribuyó a la institución de una de las solemnidades litúrgicas más importantes del año, la del Corpus Domini». Además el Santo Padre ha saludado durante la audiencia general a la Federación Mundial de las Obras Eucarísticas de la Iglesia, cuyos miembros peregrinan a Roma en el bicentenario de su fundación. También realizó un llamamiento del Papa para que finalice la violencia contra los cristianos en Pakistán y por la liberación de una cristiana paquistaní condenada a muerte por “blasfemia”. Aquí te pongo un párrafo de la audiencia:
Recordando a santa Juliana de Cornillon renovemos también nosotros la fe en la presencia real de Cristo en la Eucaristía. Como nos enseña el Compendio del Catecismo de la Iglesia Católica, “Jesucristo está presente en la Eucaristía de modo único e incomparable. Está presente, en efecto, de modo verdadero, real y sustancial: con su Cuerpo y con su Sangre, con su Alma y su Divinidad. Cristo, todo entero, Dios y hombre” (Compendio del Catecismo de la Iglesia Católica, 282).
Queridísimos amigos, la fidelidad al encuentro con el Cristo Eucarístico en la Santa Misa dominical es esencial para el camino de fe, pero intentemos también ir frecuentemente a visitar al Señor presente en el Tabernáculo! Mirando en adoración la Hostia consagrada, encontramos el don del amor de Dios, encontramos la Pasión y la Cruz de Jesús, como también su Resurrección. Precisamente a través de nuestra mirada en adoración, el Señor nos atrae hacia sí, dentro de su misterio, para transformarnos como transforma el pan y el vino (cfr Benedicto XVI, Homilía en la Solemnidad del Corpus Domini, 15 de junio de 2006). Los Santos siempre han encontrado fuerza, consuelo u alegría en el encuentro eucarístico. Con las palabras del Himno eucarístico Adoro te devote repitamos ante el Señor, presente en el Santísimo Sacramento: “¡Hazme crecer cada vez más en Ti, que en Ti yo tenga esperanza, que yo Te ame!”. Gracias.
Cfr. Texto completo de la audiencia: Leer el resto de esta entrada »
“Su Reino no tendrá fin”
Jueves, 18 noviembre, 2010
“A Él el poder, la gloria y la majestad para siempre, por los siglos de los siglos” así reza el elog. Del Martirologio Romano del el próximo Domingo, solemnidad de nuestro Señor Jesucristo, Rey del Universo.
Por un momento me he imaginado entrando el próximo domingo a mi parroquia, me siento y pregunto al más cercano: – “Oye ¿qué se celebra hoy?” – “Jesucristo, Rey del Universo”… – ¡Ahí es nada!, le respondo, ¡El Rey del Universo!, apostillo sonriente. Y me quedo esperando a que empiece el protocolo real. Comienzan las lecturas y en el Evangelio se empieza a hablar de un Hombre necesitado y desnudo, y que ha sido cosido a latigazos; eso si, le han coronado, pero de espinas, y finalmente ha sido clavado en una Cruz. Y precisamente es allí cuando se promete nada menos que su Reino a otro hombre que como él agoniza. No hay corte; si acaso unas mujeres aterradas, la Madre del Reo, y un amigo…
Es para quedarse perplejo. No nos habían dicho que era el Rey del Universo y por qué se nos ha presentado una especie de espectáculo indigno, dantesco, casi una burla de muerte. Es para enfadarse e irse a otra parte… Pero entonces te preguntas: “¿Cómo es posible que este disparate haya quebrado la Historia en dos? ¿Cómo es posible que, después de veinte siglos, cientos de millones de personas en todo el mundo se sigan congregando alrededor de Alguien que debió quedar olvidado en veinte minutos? ¿Cómo es posible que medio mundo gire en torno a una escena tan grotesca, y el otro medio se divida entre quienes huyen de ella y quienes la combaten con furia?”…
“Su Reino no tendrá fin”… Pero los reinos de este mundo ¿a caso no pasan? Ya empiezo a entender, Señor, se trataba de introducirnos en el reino de la eternidad como el pastor introduce en el aprisco a su rebaño, y cobijarnos así bajo tu Mando protector. Por eso, tuviste, Jesús mío, que agacharte, porque aquellas ovejas andaban muy caídas, y llegando hasta lo más bajo de todo, extendiste tus brazos (¡ah! y por eso tus brazos en la Cruz) y nos cargaste sobre tí (¡ah! y por eso está tu Cuerpo tan herido y tu alma agotada). Y entonces, cargando con tu rebaño en los hombros, te levantaste resucitado y nos introdujiste así en tu Reino (¡ah! por eso decías: “mi Reino no es de este mundo”). Ya te voy entendiendo, Señor mío, la acción por medio de la cual algo mundano, llega a hacerse sagrado se llama “sacrificio”… por eso escogiste el Sacrificio para llevarnos a tu Reino, “Su Reino no tendrá fin”.
Hoy quiero que empieces a ser mi Rey de nuevo. Qué curioso, ya no te veo como Reo. Que te vea con los ojos de la Mujer que acompaña al Reo.
ivir «para el Señor».
Maryannick Pavageau: “He mantenido el amor”
Miércoles, 17 noviembre, 2010
«Toda vida merece ser vivida. Puede ser bella, independientemente de nuestro estado. Y siempre hay una evolución posible. Este es el mensaje de esperanza que quiero transmitir. Yo me he comprometido contra la eutanasia, porque no es el sufrimiento físico el que mueve el deseo de marchar, sino un momento de desánimo, la impresión de ser una carga… Todos los que piden la eutanasia están buscando ser amados».
Pues bien, hace unos días, Maryannick ha recibido la Legión de Honor, la condecoración de mayor rango en Francia y una de las más prestigiosas del mundo, por su incansable lucha en defensa de la vida y en contra de la eutanasia. Ella afirma:
«Mi marido y mi hija Myriam, que tenía dos años en aquel momento, me han dado la fuerza para luchar. A pesar de mis dificultades para hablar, Myriam siempre me ha entendido. Mi vida no es lo que pudo haber sido, pero es mi vida. Al fin, he guardado los valores fundamentales: he mantenido el amor».
Su entrevista con el Dr. Leonetti, mientras recogía material para su informe, es muy emocionante. Hace dos años, escribió un artículo en el que criticó fuertemente el debate de la eutanasia en los medios de comunicación. “Las declaraciones públicas pueden causar daños inesperados entre las personas que sufren enfermedades graves como el síndrome de enclaustramiento. Somos consumidores constante de programas de radio y televisión. En respuesta a nuestro desaliento profundo – y ¿quien está libre de eso alguna vez? ¿Por qué stan ólo se ofrece este derecho final, hipócritamente llamado “signo de amor” (eutanasia)?. Maryannick Pavageau se enorgullece de ser nombrada Caballero de la Legión de Honor, máxima condecoración de Francia, por que ve el reconocimiento para todos aquellos cuya dignidad ha sido rebajada hasta ser llamados “vegetales”. Sonríe mientras le dice al reportero: “Si alguien me hubiera dicho que esto iba a sucederme algún día, no lo hubiera creído! “
La religión es “útil” —mejor benefactora—, en la medida en que es verdadera
Martes, 16 noviembre, 2010
Me escribe Fernando que para animar a su amigo a que fuera catequista con él en su parroquia, le comentó que por su barrio había aparecido recientemente miembros de una secta, al parecer bien preparados y con abundantes medios, que estaban consiguiendo atraer a más de uno. —“¡Fíjate, qué desastre!”, apostilló. La conversación siguió más o menos por estos derroteros:
—“¿Qué desastre? ¿Por qué? Si les sirve…”
—“¿Cómo que si les sirve?”, dijo perplejo Fernando.
—“Pues sí. Si están convencidos de lo suyo, y les sirve para hacer el bien y rezar y pensar en los demás y todo eso, pues yo no lo veo tan mal”.
—“¡Pero cómo va a estar bien eso, si es mentira!”, insistió Fernando.
—“Vaya, no pensarás que tienes el monopolio de la verdad tú solo”.
Fernando saltó: —“¡Pero…, cómo va a ser verdad eso! Si les viene todo de un americano, que seguro que estaba «grillado»”.
—“Lo mismo pensarán ellos de ti. Y tú sacas tu Biblia y tus demostraciones. Y ellos sacan la suya, y sus demostraciones. Y si a alguien le parece más convincente lo tuyo, se apunta a lo tuyo. Y si les convence más lo de ellos, pues se apuntará a ellos”.
Me pregunta Fernando qué puede decirle a su amigo.
Lo primero sería hacerle comprender a tu amigo que la fe no se dirige primariamente a “algo” (“lo suyo o lo tuyo” como dice él), sino más bien a “Alguien”. Porque la fe es un “fiarse”, y uno no se fía de las cosas (ideas o convicciones), sino de las personas. Cuando hay fe en alguien, se acepta lo que dice no tanto por lo que se dice en sí, sino más bien por quién lo dice. Evidentemente, también la fe supone aceptar un “algo”, pero por causa del “alguien” de quien nos fiamos. Por eso, cuando el motivo por el que se tiene algo como verdad es que nos convence, está claro de quién nos fiamos: de nosotros mismos. Al menos, supone no confiar plenamente en quien lo afirma.
En segundo lugar, Fernando, tu amigo parece tener una visión de la religión en la que no parece importar que una religión diga la verdad o no, sino sólo “que sirva” para ser mejor. Para él, la religión no es algo “verdadero”, sino sólo “útil”. Parece ver en ella una oferta variada, de un grupo de personas —a las que “concede” buena intención, eso sí— que crean un montaje, con base a ideas particulares, opiniones, hipótesis, o lo que sea: todo, menos la verdad que proviene de Dios. Lo que se esconde tras esta actitud es, no ya una incertidumbre sobre cuál es la verdadera religión, sino un verdadero agnosticismo práctico. Y no estaría de más aclararle que, por supuesto, la religión es “útil” —sería más adecuado decir benefactora—, pero lo es en la medida en que es verdadera: no se pueden disociar “verdad” y “bien”.
Por último, convendría dejarle claro que la pregunta de si los católicos pretendemos tener “el monopolio de la verdad”, no está muy bien formulada, ya que contestar que sí a secas daría a entender que tenemos todo y los demás nada. Y, aunque es verdad lo primero, no es verdad lo segundo. Las demás religiones tienen parcelas de verdad, que en algún caso son muy elevadas, y, en la medida en que las tienen, pueden hacer el bien; pero la plenitud de la Revelación corresponde sólo a la Iglesia Católica.








