Fiódor Dostoievski

¿Qué haremos, si Dios no existe, si resulta que Rakitin tiene razón al pretender que es una idea inventada por la humanidad? En ese caso, el hombre sería el rey del mundo. Magnífico. Pero yo me pregunto cómo podría obrar bien sin Dios, a quién amaría el hombre entonces, a quién cantaría himnos de alabanza.

(de Fiódor Dostoievski en Los hermanos Karamazov)

Este viernes retomamos el libro de José Ramón Aiyón, “10 ateos cambian de autobús”. Esta vez se trata de Fiódor Dostoievski (1821-1881), escritor que  novelas de la categoría de Crimen y castigo, El idiota y Los hermanos Karamazov, ocupa un lugar de honor en la historia de la literatura universal.

Tres claves pueden ayudarnos a entender su vida y su conversión. Una enfermedad nerviosa (la epilepsia), el endeudamiento económico y una condena a muerte conmutada por varios años de prisión en Siberia. Efectivamente, fue acusado, junto con otros veintisiete jóvenes intelectuales que pertenecían al llamado Círculo de Petrashevski, de atentar contra la seguridad del Estado. Así relata Dostoievski a su hermano Mijaíl el cruel simulacro de ejecución al que fue sometido en 1849:

Hoy, 22 de diciembre, nos llevaron a la plaza Semiónovskaya. Allí nos leyeron a todos la sentencia de muerte, nos permitieron besar la cruz, rompieron las espadas sobre nuestras cabezas y nos ataviaron con las camisas blancas para recibir la muerte. Después amarraron a los tres primeros al poste para llevar a cabo la ejecución. Yo era el sexto y nos llamaban de tres en tres. Por lo tanto, estaba en el segundo grupo y no me quedaba de vida más de un minuto. En eso se oyó el toque de retirada. Los que estaban amarrados al poste fueron devueltos a su lugar y nos comunicaron a todos que su Majestad Imperial nos concedía la vida.

La sentencia del tribunal militar le conmuto la pena de muerte por una condena a ocho años de trabajos forzados en Siberia: «por haber alimentado proyectos criminales y por haber divulgado la carta del literato Bielinski». Al parecer en las reuniones organizadas en casa de Petrashevski se difundían las ideas de los socialistas utópicos y de los comunistas. La carta del gran crítico literario Bielinski decía entre cosas:

«las cuestiones nacionales de más viva actualidad en Rusia son, en este momento, la liquidación del régimen de servidumbre, la supresión de los castigos corporales, la aplicación, según las posibilidades, del cumplimiento estricto siquiera de las leyes ya existentes. Esto lo siente hasta el mismo Gobierno (que sabe muy bien lo que hacen los terratenientes con sus campesinos y a cuántos de los primeros degüellan anualmente los últimos)».

Dejamos para una próxima entrada los años de prisión en Siberia (seguirá…)

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Prosigue, en Castel Gandolfo, el periodo de vacaciones del Papa, que desde hace algunos días comenzó a preparar el tercer volumen de su gran obra sobre Jesús. Después de haber entregado, en los meses pasados, el manuscrito del segundo volumen, dedicado a la Pasión y a la Resurrección, del cual se están preparando ahora las traducciones y ediciones en las diversas lenguas y se prevee su publicación en las librerías para la próxima primavera, Benedicto XVI se ha puesto manos a la obra con la tercera y última parte, dedicada a los “Evangelios de la Infancia”.

El Padre Nuestro es la oración que expresa confianza en Dios, capaz de responder a las necesidades espirituales y materiales de la humanidad. Lo dijo el Papa, que -dirigiéndose a los fieles- manifestó su pésame por el accidente que tuvo lugar anoche en Duisburg-Alemania, en el cual murieron numerosos jóvenes y muchos otros resultaron heridos. Para sus amigos y parientes, dijo el Papa en italiano y en alemán, invoco el consuelo de la oración y los acompaño en el sufrimiento.

Explicando el Padre Nuestro y su importancia, Benedicto XVI reveló que nos encontramos ante las primeras palabras de la Sagrada Escritura que aprendemos desde niños. Leer el resto de esta entrada »

Ser importante (ante Dios)

Miércoles, 28 julio, 2010

Las lecturas de la misa del próximo domingo XVIII nos recuerdan que el mundo es una realidad pasajera. Así la primera lectura nos pregunta: ¿Qué saca el hombre de todos los trabajos?. Y el Evangelio insiste en que no conviene poner nuestra confianza en la aparente seguridad de los bienes materiales: lo que has acumulado, ¿de quién será?. Por eso, es mucho más inteligente, como nos recuerda san Pablo, pensar en las «cosas de arriba» que son las definitivas: Buscad los bienes de allá arriba, donde está Cristo.

Aunque me da un poco de vergüenza reconocerlo, os digo un secreto: a mí me gusta “ser importante”. Se que es una debilidad, pero me llevo bien con ella. Más aún, me pasa eso del dicho: piensa el ladrón que todos son de su condición. Y comprendo muy bien a los apóstoles cuando leo que “habían discutido quién era el más importante. Puestos a decir secretos, os diré también, que si no me siento importante, me siento como un imbécil (sensación nada agradable, por cierto).

Una vez revelado este secreto, he de aclarar que con “ser importante”, estoy queriendo decir “importarle a alguien”. Es decir, que haya alguien que se fije en ti, y a quien le afecte lo que hagas, digas, sientas o pienses; ¡alguien que te quiera, vamos!

Por eso, renuevo el deseo, muchas veces hecho, de ser importante para Jesús y ser mirado con cariño por la Virgen María. “Ya que habéis resucitado con Cristo, buscad los bienes de allá arriba”. En mi oración de hoy, habré de terminar con las palabras de la Madre de Dios: “a los hambrientos los colma de bienes, y a los ricos los despide vacíos“.

Si de este modo llamo la atención de todo un Dios, mis deseos de ser importante han quedado más que satisfechos ¿Qué necesidad tengo de ir por ahí “dando la nota”, deseando que me reconozcan y me agradezcan y me ensalcen, cuando he conseguido llamar la atención de todo un Dios? Discreto con los hombres, ruidoso con mi Dios; fuerte con los hombres, débil con mi Dios; adulto ante los hombres, niño, muy niño, ante mi Dios. Madre, que me sienta yo escondido y muy mirado; escondido ante el mundo, pero mirado con cariño y atención por Dios, hasta poder decir, como María, que el Señor “ha mirado la humillación de su esclava”

Estoy echando un vistazo a esta obra: The Delicate Creation. Towards a Theology of the Environment, por Christopher Derrick (en castellano en La creación delicada. Una contribución cultural contra la destrucción del ambiente, editorial Encuentro, Madrid 1987), y me ha parecido interesante, por lo que os pongo este pequeño comentario.

Christopher Derrick, nació en el Reino Unido en 1921. Su padre, el artista Thomas Derrick, se convirtió al catolicismo bajo influencia de Chesterton. Christopher se educó con los benedictinos en la abadía de Douai. Fuertemente influenciado por su maestro y amigo C.S. Lewis, desarrolló una carrera como profesor universitario, escritor, periodista y editor de diversas publicaciones inglesas.

Se trata de un ensayo filosófico sobre la relación entre la teología cristiana y la crisis ecológica. En mi opinión, lo más interesante de su aportación es la convicción con la que el el autor mantiene que una mera intervención física, que el denomina activismo natural, es insuficiente para atajar la crisis del medio ambiente (crisis ecológica) en que está sumido el mundo contemporáneo.

Y propone de un modo muy lógico y razonado su conclusión de que sólo una teología cristiana que haga hincapié en el carácter divino de la creación y en la constante presencia de Dios en ella, puede salvar al mundo.

Quizás en este momento nos venga a todos aquella frase del Génesis que dice: Dios puso al hombre en el jardín de Edén para que lo cultivara y lo cuidara (Gen 2,15).

Sí, para Derrick, la crisis ecológica tiene raíces y motivaciones fundamentalmente religiosas, y no le falta razón, en la medida en que obedece a la aparición de un nuevo maniqueísmo, entendido como hostilidad radical hacia el mundo material. Consecuentemente, no puede tener sino una solución religiosa, lo que el autor llama teología del medio ambiente. Una solución que parecerá demasiado teórica, pero cualquier enfoque estrictamente práctico de la crisis ambiental se mostrará paradójicamente como algo absolutamente nada práctico.

Enlaces externos relacionados con Chistopher Derrick:

Ya hemos hablado en el blog de esta película: There Be Dragons. Aprovecho que el hace dos días han colgado en la red el primer trailer. Se puede ver en www.deadline.com. Y es realmente impactante: Trailer: Roland Joffe’s ‘There Be Dragons’.

La película tiene lugar durante la guerra civil. Un periodista al mirar atrás sobre el conflicto bélico, descubre la muerte violenta de su padre y la amistad con un sacerdote que resulta ser san Josemaría Escrivá, fundador del Opus Dei. Se trata de una historia de redención por medio de la amistad en tiempos dramáticos.

La película se ha rodado en Argentina y España y cuenta con un cartel espectacular con Charlie Cox, Rodrigo Santoro, Olga Kurylenko o Geraldine Chaplin en el reparto.

Joffe ha colaborado a financiar la película. Él e Ignacio Sancha -productor, que ha colaborado también económicamente-, han reunido los fondos necesarios para cubrir el presupuesto. Habrá que esperar hasta  la primavera de 2011 para verla. Están en este momento en conversaciones con distribuidores.

El capítulo 2 (El Camino) del libro que estamos analizando: La abolición del hombre, de Clive Staples Lewis, se trata de un capítulo extenso y rico en ideas. En síntesis Lewis dedica este capitulo 2 a evidenciar la contradicción interna del planteamiento de los autores de El libro verde, que ya vimos al tratar de los hombres sin pecho:

La mayoría de los que menoscaban los valores tradicionales o (como suelen llamarlos) “sentimentales”, tienen sus propios valores que parece ser inmunes a tal proceso de descrédito. Proclaman estar cortando con el desarrollo “parasitario” del sentimiento, de la aquiescencia religiosa y de los tabúes heredados con el fin de que los valores “reales” o “fundamentales” puedan salir a flote. Intentaré a continuación descubrir qué sucede si se afronta este problema seriamente.” …

Lewis tras entregarse en una lógica rigurosa a desvelar el trasfondo contradictorio que encierra el planteamiento de Gayo y Tito en El libro Verde, aclara al final del capítulo la otra postura más fuerte y rigurosa de quienes en realidad pretenden un pragmatismo total carente de valores éticos:

Con el fin de evitar malos entendidos, tengo que añadir que, a pesar de ser yo mismo teísta, e incluso cristiano, no estoy aquí esbozando ningún argumento indirecto a favor del teísmo. Tan sólo estoy argumentando que si debemos tener “de algún modo” valores, debemos aceptar los principios últimos de la Razón Práctica como algo con validez absoluta; así, cualquier tentativa, siendo escépticos en este punto, de volver a introducir el valor más bajo, sobre una base supuestamente más “realista”, está condenada al fracaso. Que esta posición implique un origen sobrenatural del Tao o no, no es una cuestión que me interese precisar aquí.

Entonces, ¿cómo se puede esperar que la mente moderna acepte la conclusión a la que hemos llegado? Este Tao al que parece que debemos atender como algo absoluto es, simplemente, un fenómeno como cualquier otro: el reflejo en las mentes de nuestros antepasados del ritmo que la agricultura imponía a sus vidas o, incluso, de su fisiología. Hasta ahora sabemos cómo se producen, en teoría, tales fenómenos: pronto lo sabremos con detalles; y, eventualmente seremos capaces de producirlos a voluntad. Por supuesto, cuando no sabíamos de qué modo se creó la mente, aceptamos este accesorio mental como un dato, incluso como un amo. Aun así, muchos objetos en la naturaleza que fueron nuestros amos se han convertido en nuestros esclavos.

¿Por qué no también éste? ¿Por qué se debe quedar corta nuestra conquista de la naturaleza, en estúpida reverencia, ante este elemento último y resistente de la “naturaleza” que hasta ahora se ha llamado conciencia del hombre? Nos amenazan con oscuros desastres si nos apartamos de ella: pero nos han amenazado en ese sentido los oscurantistas a cada paso de nuestro caminar, y todas las veces se ha mostrado falsa tal amenaza. Dicen que nos quedaremos sin valores si nos apartamos del Tao. Muy bien: probablemente, descubriremos que podemos desenvolvernos con comodidad sin ellos. Consideremos todas las ideas sobre lo que tenemos que hacer únicamente como una interesante rémora psicológica: apartémonos de todo eso y empecemos a hacer lo que nos plazca. Decidamos por nosotros mismos lo que debe ser el hombre y hagamos que lo sea: pero no sobre la base de un valor imaginado, sino porque queremos que sea eso y no otra cosa. Una vez dominado nuestro entorno, dominémonos a nosotros mismos y elijamos nuestro propio destino.

Esta es una posición muy plausible: y a los que la sostienen no se les puede acusar de contradictorios como a los escépticos sin corazón que aún esperan encontrar valores “reales” cuando han desechado los tradicionales.

Esto último supone el rechazo total del concepto de valor. Necesitaré otra lección para considerarlo.”

Seguiremos la próxima semana.

Cfr. Texto del capítulo 2 El Camino: Leer el resto de esta entrada »

Se trata de un interesante vídeo, y muy al estilo estadounidense. Dos jóvenes dando una conferencia-clase en un colegio sobre castidad. Se trata de Jason Evert y Crystalina Padilla que dos semanas después se casarían. Consejos llenos de sentido común y, por que no decirlo, de mucho sentido sobrenatural también. Falta el comienzo (parte 1a y 1b)

parte 2a

parte 2b Leer el resto de esta entrada »

“Y soy feliz” por Andrés Felipe

Domingo, 25 julio, 2010

Aprovechando que hoy es el día del patrono de España, Santiago Apóstol, le pediremos ,con esta canción, que permita escuchar la hermosa voz de tantos y tantos que no nacerán a causa de alguna discapacidad (p.e. ceguera) a partir de la nueva ley del aborto en España. Aquí os dejo con esta canción de un niño ciego que expresa su felicidad siendo como es. Y desde aquí felicidades a la madre de Andrés Felipe, todo un estilo de vida de una madre que enseña el vivir como se es.

Luciano Pavarotti y Tracy Chapman

Domingo, 25 julio, 2010

Dos grandes representaciones musicales: Luciano Pavarotti y  Tracy Chapman, en una de esas canciones melódicas tan agradables de escuchar. Me parece que fue en el 2000 cuando cantaron juntos.

Validation (Aprobación)

Sábado, 24 julio, 2010

Un muy interesante video sobre la necesidad que tenemos todos del aprecio verdadero, la influencia que una sola persona puede tener en otros muchos para bien y para mal. ¡Impresionante!.

River Dance

Sábado, 24 julio, 2010

Impresionante este zapateado irlándes. A ver que is parece.

Un poco de humor

Sábado, 24 julio, 2010

A falta de presupuesto buenas ideas.

Campaña económica real realizada en Australia (Sydney): el dinero cayendo de los árboles

Aún recuerdo con cierta emoción, la lectura de aquel libro de Santiago Ramón y Cajal. Estaba en la casa de mis tíos y al año siguiente tenía pensado empezar medicina. Reglas y consejos sobre investigación científica, era el título de una monografía, que se publicó  después con el subtítulo Los tónicos de la voluntad, y que a su vez fue el texto del discurso de entrada de Ramón y Cajal, en la Academia de las Ciencias en 1897. El libro incluye un epílogo redactado con posterioridad a la sesión académica. (cfr. Ramón y Cajal, Santiago: Los tónicos de la voluntad, C.S.I.C., Madrid 1986, 186 pp.)

La finalidad de la obra era infundir en los estudiantes de biología (o de ciencia bio-medicas en general) una sana desconfianza ante las hipótesis prematuras y transitorias, y animarles a la investigación personal de hechos objetivos capaces de resistir el paso del tiempo y de la crítica.

El libro comienza planteando en el capítulo I el problema del método científico, con bases histórico-críticas, y examina las dificultades y los desánimos del principiante en el capítulo II. Dedica el capítulo III a las cualidades necesarias del investigador (independencia de juicio, tenacidad, ambición, amor a la patria y aspiración a la autonomía científica); y es en el capítulo IV donde expone los principios de la investigación: consultar la literatura específica, la forma de estudiar los manuales, la necesidad de buscar la inspiración en la misma naturaleza, el dominio del método, etc.

Expone después, en el capítulo V, las enfermedades de la voluntad y considera —en el capítulo VI— los efectos, positivos y negativos, que el ambiente social, familiar y económico producen en el investigador.

Los capítulos VII y VIII se detienen, en particular, sobre la investigación y las normas científicas, la metodología y el estilo que debe tener el investigador en la elaboración de sus trabajos. Por último, considera los deberes del investigador en cuanto a la orientación de sus discípulos.

El estilo es claro. Sus exposiciones metodológicas y de psicología del investigador son útiles e interesantes en cuanto responden a unos principios generales aun hoy vigentes. El tono es el de quien habla de algo bien conocido, a lo que ha consagrado la vida y ejerce con apasionamiento; al mismo tiempo, expresa un realismo que no quiere ser triunfalista y que no desconoce los obstáculos que encierra esta tarea.

Traigo aquí este comentario porque las consideraciones de aquel gran maestro, Ramón y Cajal, y muchos de sus argumentos de orden moral en general estaban basados en principios cristianos. Por ejemplo, estas palabras frente a los límites de la ciencia, en oposición al agnosticismo materialista:

Otra verdad, vulgarísima de puro repetida, es que la ciencia humana debe descartar, como inabordable empresa, el esclarecimiento de las causas primeras y el conocimiento del fondo sustancial oculto bajo las apariencias fenomenales del Universo (…). Para la resolución de estos formidables problemas (comienzo de la vida, naturaleza de la sustancia, origen del movimiento, aparición de la conciencia…) parece indudable la insuficiencia radical del espíritu humano.

Jorge Bucay

Llevo varios días poniendo algunos relatos de Jorge Bucay. Y como he recibido algunos comentarios un tanto contradictorios sobre este  autor, quiero hacer las siguientes aclaraciones. Leo un artículo titulado Jorge Bucay: La terapia del cuento, de Adolfo Torrecilla, que Bucay es médico psiquiatra y psicoterapeuta gestáltico especializado en adultos, parejas y grupos. Pero ¿qué es la terapia gestáltica?

La terapia gestáltica, a diferencia del psicoanálisis, parte de la idea de “no investigar el origen del sufrimiento ni recomendar conductas para sortear ese sufrimiento. Más bien, la tarea se centra en establecer qué le está pasando a la persona que realiza una consulta y para qué está en esa situación“. Por lo tanto, “la respuesta a tus preguntas no la tengo yo, sino tú”, dice Bucay. El método didáctico utilizado es narrar cuentos con una concreta función terapéutica. Estos relatos proceden de la propia inventiva de Bucay, como los que componen Cuentos para pensar, o son narraciones ancestrales de diferentes culturas: de un monje tibetano, del abuelo del autor, de un canto jasídico, de la sabiduría sufí o cristiana… Todos ellos están contados de una manera muy sencilla. Su acierto no es simplemente literario (en este sentido, sus libros suelen ser mal valorados por la crítica literaria). Lo importante no es la calidad de la escritura, sino su moraleja final, que traslada a los lectores un suave efecto lenitivo.

Jorge Bucay es, sobre todo, un excelente comunicador. El sorprendente éxito de sus libros radica en la forma elegida y en la habilidad para salir al encuentro de unos lectores inmersos en una nebulosa existencial. Por eso conecta bien precisamente con personas preocupadas por su imagen y que dan, a veces, demasiada importancia a cuestiones emocionales, aunque sean menudas.

A veces, parece como si Jorge Bucay se moviera en una “calculada” ambigüedad ética, y lo que presenta como una gran amplitud de pensamiento en sus propuestas y mensajes, es en el fondo una gran falta de modelos y de principios éticos sólidos, una especie de religiosidad light. Es posible que disfrazado de poesía lata un relativismo ausente de normas superiores de comportamiento que vayan en contra de lo que dicten los deseos y los impulsos.

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