Vivir como un cura

Miércoles, 5 mayo, 2010

María Jesús acaba de enviarme esto que además de ser gracioso es una gran verdad. Así que aquí va: Fuente: Vivir como un cura. Rodrigo Sánchez Ger. La Voz de Cádiz. 3.04.2010

Vivir como un cura. Esta es la frase que suele emplear la gente para referir que vives como un rey. Lo sorprendente es que para vivir tan bien, como al parecer viven, escasean voluntarios. Pero, ¿Qué hay que hacer para poder vivir como un cura? Poca cosa. Lo primero dejar la familia, la profesión o el trabajo…tu vida anterior en definitiva, pues el nuevo Patrón es bastante exigente. Así, tras tan sólo seis años de estudios, posiblemente novedosos respecto a los anteriores si se tienen, ya está uno disponible para que el obispo le envíe durante 5 años, normalmente prorrogables, a la parroquia de un pueblo cuya exacta localización hay que buscar en el Google Maps.

Una vez allí, a cambio de vivienda gratis, o, en otros casos compartida con compañeros, sólo hay que estar disponible 24 horas al día, 7 días a la semana, por si alguien tiene un problema que únicamente le puede contar al cura, por si alguno tiene que pedir algo que sólo un cura le puede dar o por si un vecino, parroquiano o no, decide morirse, que ya se sabe que la gente se muere a la hora que le da la gana. En estos casos es conveniente llamar al cura antes, porque una vez fallecido, ya no tiene objeto la unción de los enfermos.

Es importante mantener un gesto amable durante las 24 horas, y sólamente un 100% de disponibilidad, incluído carnet y coche propio, sin dietas, porque es absolutamente imprescindible no fallar a nadie durante los 40 años de actividad laboral; si no, le tildarán de malaje o cosas peores.

Asimismo, entre sus obligaciones laborales está escuchar con interés los problemas, tragedias y desgracias de todo el mundo, gratis y sin cita previa, y por supuesto intentar resolver el problema consultado o al menos procurarle un consuelo contundente. Por supuesto él, por convenio, no tiene derecho a tener problemas.

Eso cuando no son reproches de la naturaleza que sea. Debe asumir que será el representante en el pueblo de la institución más criticada y vapuleada del mundo y sobrellevar con agrado largas e inútiles conversaciones con gente que ni le va ni le viene lo de la Iglesia, pero que se creen con derecho a opinar lo que les viene en gana, casi nunca bueno, y a exigir una respuesta argumentada y coherente.

Además, por si fuera poco, “no trabajan” y, cuando lo hacen, es con vino. Y todo esto por unos escasos 700 € al mes. Seguramente por eso la gente prefiere ser controlador aéreo.

¡ Felices Pascuas !

Solo el Amor nos hace buenos

Miércoles, 5 mayo, 2010

El Evangelio de este próximo VI Domingo de Pascua tiene algunas expresiones que marcan la meditación de este miércoles. La primera es esta: “Si me amáis, guardaréis mis mandamientos”.

Cambiando el orden sería: “si guardáis mis mandamientos, me amaréis“. Es decir: “primero pórtate bien conmigo, y después dime que me quieres“… Sí, ya sé que muchos lo entienden así; ya sé que para muchos el amor algo que se ha de conquistar, una especie de objetivo a lograr… Francamente: si a mí alguien me dice “no te quiero, pero quiero quererte”, me daría pena… ¿Tan indeseable soy para que no me quieras? ¿tantos esfuerzos tienes que hacer para quererme? Pero, es que aunque fuera verdad… ¡Al menos, no me lo digas! Pero decir esto a Jesús, resulta irreverente. Y por cierto, alguien podría explicarme por qué Pedro, tras haber negado tres veces al Señor, pudo decirle: “Tú sabes que te amo“. Quizás, tu o yo, le hubiéramos dicho: menos hablar, Simón, y más martirio“. Pero afortunadamente, Jesús no dijo eso, sino que le confirmó en su amor y en su misión.

“Si me amáis, guardaréis mis mandamientos, significa -como dice José Fernando Rey-: “detente. Estás haciendo muchos esfuerzos por agradarme, pero apenas me conoces. Tus esfuerzos resultan frustrados, porque no encuentras un verdadero motivo para ellos. Muévete menos y mira más. Conóceme primero, enamórate de mí, y la misma fuerza del Amor te hará fuerte, porque los enamorados hacen milagros. No quiero tu esfuerzo, quiero tu corazón primero y tu esfuerzo después. Lee más el evangelio, busca mi rostro y te enamorarás de mí. Conforme te enamores, tu vida irá cambiando, y cuando estés completamente rendido al Amor, te sorprenderás mártir”. Por eso es posible ser un pecador que ama a Jesucristo. Después de todo es su Amor quien irá haciendo este milagro en nuestra vida.

En el evangelio de este VI Domingo de Pascua también aparece otra expresión que nos marca: “No se turbe vuestro corazón ni tenga temor”.

¡Qué fácil es decirlo!, ¿verdad?. Pero ¿Cómo calmar la ansiedad, el nerviosismo, el miedo que nos devora a todos y nos hace a veces perder la paz? Hay quienes por temperamento están como más predispuestos a estas cosas, y frente a un peligro, lo agrandan; o si hay una dificultad, la aumentan por diez. Todo parece motivo de ansiedad. El Evangelio indica un remedio. El capítulo 14 que estamos leyendo, empieza así: «No se turbe vuestro corazón. Tened fe en Dios y tened fe también en mí» (Jn 14,1). El remedio es la confianza.

Y quien puede ofrecernos más confianza que alguien que –como acabamos de ver-, empieza sus discurso diciéndonos: “Si me amáis, guardaréis mis mandamientos”… Así que ya sabes… Que la Virgen María nos quite el miedo al Amor. Madre: ¡Reina de la Paz! Haz que la fe en este Amor, que nos hace buenos, nos de la Paz.

Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.

Únete a otros 258 seguidores