Ayer, miércoles 10 de marzo, Benedicto XVI, dedicó, por segundo miércoles consecutivo, la catequesis al franciscano san Buenaventura, concretamente a su doctrina. Elegido ministro general de la Orden Franciscana en 1257, tuvo que hacer frente a una grave tensión debida a la corriente espiritualista que se inspiraba en la doctrina de Joaquín de Fiore. San Buenaventura, aseguró la unidad de la Orden tomando como línea de gobierno la realización del Sermón de la montaña, que fue para san Francisco la regla maestra por excelencia, aun teniendo en cuenta los límites del hombre, marcados por el pecado original. En su obra maestra de contemplación mística, el Itinerarium mentis in Deum, el santo abad franciscano indica las etapas que conducen progresivamente el hombre hacia el conocimiento de Dios. Este itinerario se rige por una disciplina interior hecha de justicia, para purificar las pasiones; de ferviente oración, para renovar el alma; y de meditación, para iluminar el conocimiento, a la espera de la contemplación de Dios, que llena de gozo la vida de las personas. En otro tratado titulado El triple camino, san Buenaventura ilustra el camino interior que conduce a la unión con Dios a través de la vía de la purificación, la de la iluminación y la de la unión. El Papa ha invitado a profundizar la lectura y las enseñanzas de este padre de la Iglesia. Este es el resumen que él mismo Benedicto XVI hizo al final:

San Buenaventura, reaccionando frente a la corriente espiritualista de la Orden Franciscana, que se apoyaban en las ideas del Abad Joaquín de Fiore, sostenía que la historia no se divide en tres fases, caracterizadas cada una por una persona de la Trinidad. La historia es una, aunque es un camino que progresa. Jesucristo es la última palabra de Dios, y no hay que esperar otro Evangelio u otra Iglesia. San Buenaventura, con la expresión «la obra de Cristo no cesa, sino que progresa», defiende la posibilidad de la novedad en la Iglesia, ya que la Palabra de Dios es inagotable y también las nuevas generaciones pueden dar nuevas luces. De esta manera, nos enseña la apertura a los nuevos carismas dados por Cristo a la Iglesia, así como la necesidad de discernirlos. En su importante escrito “El itinerario del alma hacia Dios”, indica que el conocimiento de Dios es un camino que tiene varias etapas, y que culmina en una unión plena con Él. En su obra “La triple vía”, describe cómo se articula la vida espiritual hasta la unión con Dios: la vía purgativa o de purificación del alma, la vía iluminativa, caracterizada por una fuerte vida de oración y la vía unitiva, que lleva al hombre a la experiencia íntima de Dios.

Tras los saludos en diversos idiomas, hizo el siguiente llamamiento:

Estoy profundamente cercano a las personas afectadas por el reciente seísmo en Turquía, y a sus familias. A cada uno aseguro mi oración, mientras pido a la comunidad internacional que contribuya con prontitud y generosidad a su socorro.

Mi sentida condolencia va también a las víctimas de la atroz violencia que ensangrienta a Nigeria y que no se ha detenido siquiera ante niños indefensos. Una vez más repito con ánimo dolorido, que la violencia no resuelve los conflictos, sino sólo acrecienta sus trágicas consecuencias. Hago un llamamiento a cuantos en el país tienen responsabilidades civiles y religiosas, para que trabajen por la seguridad y la convivencia pacífica de toda la población. Expreso finalmente ni cercanía a los pastores y a los fieles nigerianos y rezo para que, fuertes y firmes en la esperanza, sean testigos auténticos de reconciliación.

Cfr. Texto completo de la audiencia general: Leer el resto de esta entrada »

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