7 de marzo – Marcha por la Vida 2010

Domingo, 28 febrero, 2010

http://marchavida.derechoavivir.org/ – Bajo el lema España Vida Sí, la Marcha por la Vida llevará a Europa e Iberoamérica el clamor de los españoles contra la ley del aborto. A esta Marcha por la Vida se le unirán 100 concentraciones en toda España y en varios países del mundo.

Terremoto de Chile

Sábado, 27 febrero, 2010

Ahora se trata de un terremoto de 8,8 de la escala de richter que asoló la madrugada de ayer a los chilenos. Además se suma el posible riesgo de tsunami en la costa y en islas como Hawaii, etc. En fin, vaya desde aquí nuestra oración y condolencia para esa tierra querida de Chile -además me consta que algunos de los que leeis este blog sois chilenos.

Aquí os pongo estos datos del blog de Marta Salazar: El terremoto (08:01:21.4 UTC) en Chile, visto desde Alemania. En la página del GeoForschungsZentrum de Potsdam, concretamente en el Global Seismic Monitor Magnitud 6,9. En el Spiegel, citan a mi amigo Pato: Südamerika: Schweres Erdbeben erschüttert Chile – Tsunami erwartet – SPIEGEL ONLINE – Nachrichten. La lista de los principales terremotos (cataclismos) de la historia, encabezada, por el de Valdivia, en 1960. Este es, según el usgs (U.S. Geological Survey), 8,8 en la escala de Richter. Yo les digo: qué haríamos sin Facebook…

Aquí os dejo con We Are The World 25 For Haiti (y por que no for Chile)

La Cuaresma y el “combate espiritual”

Sábado, 27 febrero, 2010

No es una novedad presentar la vida espiritual como un combate. Y el tiempo de cuaresma nos recuerda con su ascesis esa gran batalla que se desarrolla más allá de las apariencias del mundo visible y que pretende por medio de la seducción de este mundo el olvido y rechazo de Dios. De la literatura rusa se pueden sacar tres ejemplos que representan muy bien los diversos tipos de seducción y olvido de Dios. Os recomiendo estos enlaces:

Vladimir Sergeyevich Solovyov

Soloviev escribió La leyenda sobre el Anticristo hacia el final de su vida, y esta obra contiene muchos elementos proféticos. Según el autor, la preparación inmediata a la venida del Anticristo sería el siglo XX, con sus terribles guerras nacionalistas. Tras el panhelenismo, pangermanismo y paneslavismo, aparece el panmongolismo. La raza amarilla ocupará Europa, primero con los obreros y después militarmente. Las guerras serán todas mundiales y producirán el caos universal.

Pero estos desastres tienen un efecto bueno: la caída de las ideologías, por las que la gente se mataba. Los hombres ya no creerán en nada. Pensarán que el único valor es vivir y dejar vivir a los demás; si no, será la muerte para todos. Pero no saben cómo poner en práctica esta actitud humanitaria.

Justo en ese momento nace un hombre genial, de aspecto bello, elocuente, filántropo. Al principio no está contra Cristo. Pero luego lo considera un iluso idealista, que quería unir a los hombres, y creo nuevas divisiones entre buenos y malos, entre creyentes y ateos; que predicaba la paz y trajo al mundo la espada.

En ese momento, al personaje genial le viene una idea que acepta inmediatamente: el verdadero Hijo de Dios seré yo, haré lo que no ha conseguido hacer Cristo. Al mismo tiempo, se siente ayudado por una gran fuerza. Una figura oscura y fosforescente le dice: «Yo soy tu dios y padre, tú eres mi hijo amado».

Entonces, el hombre se pone a la obra. Publica el escrito El camino abierto hacia la paz y el bienestar universal. Tiene un éxito enorme. Hasta los cristianos lo consideran un cristiano anónimo. Vienen luego los éxitos políticos. Es elegido presidente del parlamento europeo, después emperador de Roma y, al final, rey del mundo. «Mi paz os doy» dice.

Pero todavía hay algunos problemas que resolver. Los cristianos decían que eran inconciliables la fe y la razón, junto al emperador aparece un prelado de corte, obispo católico ex partibus infidelium, que ha estudiado las prácticas mágicas y sabe que los llamados milagros y las visiones místicas se pueden explicar y reproducir científicamente.

En seguida son resueltos todos los problemas sociales. La tierra tiene riquezas para todos. Basta dividirlas sensatamente.

El último problema son los cristianos. Han quedado pocos, sólo 45 millones, pero son fervorosos e intransigentes, desesperadamente divididos en católicos, ortodoxos y protestantes. El papa de los católicos vive en San Petersburgo, con la condición de que no haga ninguna propaganda; los protestantes están diezmados por el racionalismo, pero hay todavía un grupo que se inspira en el ejemplo de la Iglesia de los primeros apóstoles. Los ortodoxos han perdido millones de fieles, pero atraen todavía a la gente con los iconos, los cantos y las tradiciones.

El emperador del mundo traslada su sede a Jerusalén. Allí es donde se entera de que los cristianos constituyen su única oposición, aunque se callan y obedecen a las leyes del imperio. Al emperador le viene la idea de convocar un concilio ecuménico en Jerusalén, en la planicie del antiguo templo, ahora destinado a todos los cultos. Es invitado el papa, que muere durante el viaje, y el cónclave elige papa en Damasco al cardenal napolitano Simón Barionini, que acepta con el nombre de Pedro II. Por los ortodoxos llega la legendaria figura del starec Juan y, por los protestantes, se presenta el docto profesor Ernesto Pauli. Les acompañan sus delegaciones respectivas.

El concilio se abre el 14, de septiembre (fiesta de santa Sofía). Tras la liturgia en lugares separados, llega el emperador, mientras suena la marcha de la unidad. El discurso del emperador es en estos términos: «Cristianos de todas las religiones, mis queridos súbditos y hermanos… ». Y sigue el ofrecimiento: «Decid lo que queréis, que yo os lo daré». Pero los cristianos no logran expresar un deseo. Entonces sigue un nuevo ofrecimiento: a los católicos el primado universal del papa romano; a los ortodoxos un gran museo de la antigüedadcristiana en Constantinopla; a los protestantes los estudios bíblicos en la Universidad de Tubinga.

El entusiasmo de una gran parte de los cristianos es enorme. Pero hay también resistencias, y los tres representantes principales no aceptan el ofrecimiento. El emperador está disgustado. Se levanta el starec Juan: «Gran emperador, nos das grandes cosas, pero a nosotros lo que nos importa es la persona de Cristo. De ti no podemos tomar nada si no vemos en ti la mano de Cristo».

El emperador cambia de cara, el mago Apolonio hace surgir el fuego y el starec Juan exclama: «Hijos míos, ¡es el Anticristo!», cayendo fulminado. Pedro II recita el exorcismo, y cae muerto también él. El profesor Pauli escribe entonces las actas del último concilio: «Para gloria del único Salvador Jesucristo. Nuestro hermano Juan ha reconocido al Anticristo y nuestro padre Pedro, siguiendo las reglas canónicas, lo ha expulsado de la Iglesia. Los dos han muerto mártires de esta confesión. Nosotros, que hemos permanecido fieles, iremos al desierto a esperar la venida de Jesucristo». El profesor Pauli, con un grupito de fieles, lleva los muertos a un lugar vecino a la tumba del Señor, donde también ellos tienen que ser vigilados por los soldados.

Después el Anticristo convoca el cónclave: es elegido papa el mago Apolonio. Se proclama la unión de todos y se celebran grandes fiestas.

Llega la noche, los soldados que cuidan la tumba duermen. El starec Juan y Pedro II resurgen y se abrazan diciendo: «Hijos míos, por fin somos uno». El profesor Pauli da la mano al papa, diciendo: Tu es Petrus. En el cielo aparece un gran signo, la Señora vestida de sol. Pedro dice: «¡Ésta es nuestra guía!». Pero el último gran movimiento viene de los hebreos. También ellos comprenden que todos los bienes que han recibido en la historia no son más que el símbolo de la venida de Cristo. Por eso, ellos también van a encontrarlo en el desierto.

El significado del relato es claro. En la historia, la humanidad recibe muchos valores Profanos y religiosos. La tentación es preferir los dones y olvidarse del Dador, o sea, de Cristo y su venida.

Cfr. El Camino del Espíritu, de Tomas Spidlik

Fiódor Dostoyevski. Retrato por Vasili Perov, 1872

La novela El idiota de Dostoievski a primera vista parece muy enigmática. Algunos han pensado que se estaba describiendo a un cristiano auténtico. Se dice que hasta Nietzsche, después de haberla leído, mejoró su disposición respecto al ideal cristiano. Pero si nos situamos en la problemática de la época en que está escrita la novela, resulta más difícil admitir esa benévola interpretación.

Hacia finales del siglo pasado, muchos intelectuales rusos y extranjeros se sentían encantados por el profeta de la no resistencia al mal, L. N. Tolstói. Sus relatos y sus teorías parecían que propagaban el cristianismo en su forma más pura. Tolstói era para sus seguidores un nuevo san Francisco de Asís, pero moderno, liberado de los elementos mitológicos. Hay que tomar al pie de la letra la doctrina moral del evangelio y observarla con todas sus consecuencias, decía el escritor, pero los milagros de Jesús y su misteriosa persona pertenecen a la mitología y, por tanto, carecen de interés. La actitud de Dostoievski es diametralmente opuesta. Responde a Tolstói con su novela El idiota, cuyo argumento es el siguiente.

El príncipe Myspkin es dado de alta de una casa de reposo de enfermos mentales en Suiza y vuelve a San Petersburgo, su ciudad natal, con poco dinero. Allí se entera de que es dueño de una rica herencia y se manifiesta no apegado al dinero. En los salones de la ciudad imperial se muestra como un verdadero cristiano: perdona las ofensas, piensa bien de todos, no cede al mal. Al principio le miran con escepticismo y sonrisas enigmáticas, pero termina haciéndose simpático a todos. Llega un momento en que la historia toma un giro de infortunio. El príncipe es objeto de disputa entre mujeres y se ve arrastrado a asistir a un crimen. Es incapaz de impedirlo. Lo llevan a la cabecera de un enfermo de tuberculosis moribundo. La única reacción que le sale es decir: «Muérete y envídianos a nosotros la suerte que tenemos de vivir».

Debía ser Cristo, pero demuestra que es un impostor. Dostoievski se pregunta: ¿Qué sería la enseñanza moral del evangelio sin la persona de Cristo y sin su fuerza divina? Sería una ideología de locos. De hecho, el protagonista de su novela termina en el mismo manicomio del que había salido.

Podemos trasladar esa idea al contexto bíblico. Los profetas combaten la idolatría pagana; san Juan Bautista y Jesús tendrán que oponerse a la idolatría de la ley del fariseísmo. La ley es divina, pero separada de Dios sirvió para condenar a muerte al Hombre-Dios. Desde siempre la idolatría de ideales y normas es un espíritu que produce herejías y fanatismos. Por medio de esos ídolos el Anticristo domina el mundo, disfrazándose de ángel de la luz.

Cfr. El Camino del Espíritu, de Tomas Spidlik

Busto de Nikolai Gogol, en St. Petersburgo.

El escritor N.V. Gogol en su relato El Retrato describe muy bien lo que podríamos denominar la seducción o anticristo carnal. Su contenido es muy sencillo.

Un pintor ha hecho presente al diablo en el mundo por medio de su arte. Para remediar su culpa, elige la vida ascética para revivir a Cristo en la propia persona y encarnarlo en este mundo.

La narración es transparente, pero están latentes algunos temas fundamentales de la espiritualidad oriental. El primero es el olvido de Dios a causa del aturdimiento de los sentidos. El arte de los iconos difiere del arte profano en una propiedad que se llama «ayuno de los sentidos». El pintor debe ofrecer a la vista del espectador sólo lo que sirva para expresar la idea y el sentido espiritual. Por ejemplo. Al pintar en un Icono a los pastores que cuidaban el rebaño en Belén: la idea se expresa plenamente con dos ovejas. Para pintar a María Magdalena haciendo penitencia en el bosque: se expresa claramente la idea con dos árboles. Por el contrario los pintores románticos, en cambio, ofrecen la belleza teatral del bosque con la mujer llena de atracción carnal. El cuadro, que debía ser sagrado, se hace diabólico, atrae hacia sí y hace olvidar aquello a lo que debería llevar.

El pecado principal contra el que combaten los profetas del Antiguo Testamento es la idolatría, imagen de la divinidad que hace olvidar al verdadero Dios. Todo lo creado debería hablarnos de Dios, y el Anticristo nos lo hace olvidar.

¿Cómo luchar contra él? Los artistas del icono, con el ayuno de las formas, pueden conseguir el punto justo. Pero la novela de Gogol profundiza todavía más. La primera imagen de Dios somos nosotros mismos, y Dios tiene que ser visible en nosotros. Sólo después resplandecerá también en el mundo. La carne humana está destinada a transfigurarse, a volverse diáfana, transparente. El asceta predica de modo visible que «no sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios» (Mt 4,4).

Cfr. EL CAMINO DEL ESPÍRITU, de Tomas Spidlik

Viernes con humor es mejor

Viernes, 26 febrero, 2010

Cada poco es noticia la SGAE y no me extraña. Aquí te dejo con esta “llamada real a la Sgae” (así lo han titulado).

Y para las amanetes de las estrellas del cine este vídeo es muy sugerente:

Y una vez más agradecer a Vivir con humor es mejor sus aportaciones.

El Papa y sus colaboradores de la curia romana están haciendo su ejercicio espiritual de cuaresma en torno al tema “Lecciones de Dios y de la Iglesia sobre la vocación sacerdotal”. A continuación os pongo la Lectio divina sobre el sacerdocio, que el Papa celebró el pasado 18 de febrero con los presbíteros de la diócesis de Roma:

Hoy jueves, 25 febrero, es la quinta jornada en la que el predicador de los ejercicios, Enrico dal Cóvolo, dedica a la meditación en torno a los distintos aspecto de la vocación sacerdotal sobre los que gira sus meditaciones. A continuación te copio un resumen que he encontrado en radio vaticana: Leer el resto de esta entrada »

¡Que bien se está contigo!

Miércoles, 24 febrero, 2010

Este segundo Domingo de cuaresma, vemos al Señor en el Monte Tabor donde los apóstoles contemplaron Su Gloria. ¡Que bien se está aquí! Dijo Pedro. Por unos instantes, se les anticipó toda la belleza, y la paz, y la dicha que estaba reservada para ellos… Y se enamoraron… Dios se esconderá después en el dolor de su pasión y muerte, pero Dios antes nos ha ofrecido un punto de apoyo, ver su gloria, un punto de apoyo mucho mejor y más sólido que cualquiera de los que él pueda buscar, y entonces el hombre no se cae, salta.

La Eucaristía es también Dios escondido, y esta oración eucarística nos habla también del Tabor de su presencia eucarística: ¡Qué bien se está contigo Señor!

¡Que bien se está contigo, Señor, junto al Sagrario!
¡Que bien se está contigo! ¿Por qué no vendré más?
Desde hace muchos años vengo a verte a diario
Y aquí te encuentro siempre, amante solitario
Solo, pobre, escondido, pensando en mí quizás
Tú no me dices nada, ni yo te digo nada,
Si ya lo sabes todo ¿qué te voy a decir?
Sabes todas mis penas, todas mis alegrías
Sabes que vengo a verte con las manos vacías
Y que no tengo nada que te pueda servir.
Siempre que vengo a verte, siempre te encuentro solo,
¿será que nadie sabe, Señor, que estás aquí?
¡No sé!, pero sé en cambio que aunque nadie te amara,
ni te lo agradeciera, aquí estarías siempre esperándome a mí.
¿Por qué no vendré más? ¡Qué ciego estoy, qué ciego!
Si sé por experiencia que cuando a Ti me llego
Siempre vuelvo cambiado, siempre salgo mejor
¿A dónde voy, Dios mío, cuando a mi Dios no vengo?
Si Tú me esperas siempre, Si a Ti siempre te tengo,
Si jamás me has cerrado las puertas de tu amor.
Por otros se recorren a pie largos caminos,
Acuden de muy lejos cansados peregrinos,
Pagan grandes sumas que no han de recobrar.
Por Ti nadie pregunta, de Ti nadie hace caso,
Aquí, si alguno entra sólo es de paso.
Aquí eres Tú quien paga si alguno quiere entrar.
¿Por qué no vendré más? Si sé que aquí a tu lado
Puedo encontrar Dios mío, lo que tanto he buscado:
Mi luz, mi fortaleza, mi paz, mi único bien.
Si jamás he venido que no haya encontrado.
Si jamás he sufrido, si jamás he llorado, Señor,
Sin que Tu También llorases conmigo.
¿Por qué no vendré más, Jesucristo, bendito?
Si Tú lo estás deseando, si yo lo necesito.
Si sé que no se nada, cuando no vengo a Ti
Si aquí me enseñarías la ciencia de los santos,
Esa ciencia bendita que aprendieron tantos
Que fueron tus amigos y gozán ya de Ti.
¿Por qué no vendré más? Si sé, yo con certeza
que tu eres el modelo que mi alma necesita,
que nada se hace duro mirandote a Ti a quí.
El sagrario es la celda donde estás encerrado.
¡Qué pobre, que obediente! ¡Qué manso, que callado!
¡Que solo, que escondido! ¡Nadie se fija en Ti!
¿Por qué no vendré más? ¡Oh bondad infinita!
¡Riqueza inestimable que nada necesita
y que te has humillado a mendigar mi amor!
¡Ábreme ya esa puerta, sea ya esa mi vida,
Olvidada de todos, de todos escondida!
¡Que bien se está contigo!
¡Que bien se está, Señor!

Unidos a María, “Madre del Amor Hermoso”, fijaremos estos días nuestra mirada en Jesús de Nazareth. Hora es ya de levantar los ojos de nuestro propio pecado, y, fijándolos en la hermosura del Hijo de Dios, dejar que se iluminen hasta caer rendidos, enamorados… Hasta saltar. ¡Bendita Cuaresma!


El “testamento” de santa Bernardita

Martes, 23 febrero, 2010

Estoy en un curso de retiro y entre otros textos me he encontrado con esta oración de santa Bernardita. Una joya que puede ayudarnos a dar gracias. Todo es gracia.

Se trata de una especie de  resumen que Marcelle Auclair se permitió realizar reuniendo los textos que integran su «testamento».

«Por la pobreza en la que vivieron papá y mamá, por los fracasos que tuvimos, porque se arruinó el molino, por haber tenido que cuidar niños, vigilar huertos frutales y ovejas; y por mi constante cansancio…, te doy gracias, Jesús. Te doy las gracias, Dios mío, por el fiscal y por el comisario, por los gendarmes y por las duras palabras del padre Peyramale… No sabré cómo agradecerte, si no es en el paraíso por los días en que viniste, María, y también por aquellos en los que no viniste. Por la bofetada recibida, y por las burlas y ofensas sufridas, por aquellos que me tenían por loca, y por aquellos que veían en mí a una impostora; por alguien que trataba de hacer un negocio…, te doy las gracias, Madre. Por la ortografía que jamás aprendí, por la mala memoria que siempre tuve, por mi ignorancia y por mi estupidez, te doy las gracias. Te doy las gracias porque si hubiese existido en la tierra un niño más ignorante y estúpido tú lo hubieses elegido… Porque mi madre haya muerto lejos. Por el dolor que sentí cuando mi padre, en vez de abrazar a su pequeña Bernardita, me llamó «hermana María Bernarda»…, te doy las gracias. Te doy las gracias por el corazón que me has dado, tan delicado y sensible, y que colmaste de amargura… Porque la madre Josefa anunciase que no sirvo para nada, te doy las gracias. Por el sarcasmo de la madre maestra, por su dura voz, por sus injusticias, por su ironía y por el pan de la humillación…, te doy las gracias. Gracias por haber sido como soy, porque la madre Teresa pudiese decir de mí: «Jamás le cedáis lo suficiente»… Doy las gracias por haber sido una privilegiada en la indicación de mis defectos, y que otras hermanas pudieran decir: «Qué suerte que no soy Bernardita»… Agradezco haber sido la Bernardita a la que amenazaron con llevarla a la cárcel porque te vi a ti, Madre… Agradezco que fui una Bernardita tan pobre y tan miserable que, cuando me veían, la gente decía: «¿Esa cosa es ella?», la Bernardita que la gente miraba como si fuese el animal más exótico… Por el cuerpo que me diste, digno de compasión y putrefacto…, por mi enfermedad que arde como el fuego y quema como el humo, por mis huesos podridos, por mis sudores y fiebre, por los dolores agudos y sordos que siento…, te doy las gracias, Dios mío. Y por el alma que me diste, por el desierto de mi sequedad interior, por tus noches y por tus relámpagos, por tus rayos…, por todo. Por ti mismo, cuando estuviste presente y cuando faltaste…, te doy las gracias, Jesús».

Imagen incorrupta de santa Bernardita

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