El crucifijo de la catedral de Puerto Prícipe en Haití
Miércoles, 20 enero, 2010
Julio, un sacerdote de Palencia que ha estado en Haití, nos ha enviado esta foto y esta carta. La trascribo como me ha llegado (aunque he omitido algunos párrafos para no alargar):
Posiblemente vosotros habéis visto más imágenes y comentarios que yo, pues me consta que T.V. está haciendo una exhaustiva cobertura. (…)
Ante la gran tragedia y gran dolor del corazón aparece una gran respuesta de corazón. No quiero describir las sensaciones que viví. Entré con miedo ante un pueblo desconocido por mi y sobre todo ante la posibilidad de descubrir el sufrimiento.
La verdad es que es un país pobre, se nota en todo, desde Jimaní a Puerto Príncipe que hay sesenta y tantos kilómetros descubrí en la mitad del trayecto la agricultura inexistente. El Lago Asuey ha crecido tanto que como el Lago Enriquillo ha llenado todas las tierras hasta llegar a la montaña. Se ve un paisaje seco, sin árboles, montañas peladas e improductivas y una multitud de gente por todos los pueblos que pasábamos.
Las construcciones casi todas inacabadas, se nota que hay mucha emigración fuera del país y que las remesas van llegando poco a poco. (…)
Datos que confirmé y todos sabemos. La Iglesia fue muy golpeada, la mayoría de las iglesias y capillas se cayeron o están seriamente afectadas. La catedral se hundió cuando había una jornada de oración y por lo tanto bastante gente. Parece ser que han muerto todos, desde el Arzobispo, el obispo auxiliar y todos los feligreses. Los sacerdotes estaban reunidos en Consejo presbiteral y han muerto una gran cantidad. Se calcula que en Puerto Príncipe han muerto el noventa por ciento de los sacerdotes. Los seminaristas, se hablan de cien muertes. Casi todas las comunidades religiosas tienen algún miembro muerto. Los Salesianos murieron dos y se les cayó una escuela con doscientos alumnos. Hay una Comunidad de religiosas que eran 18 y murieron 16. En fin para qué seguir el relato… El Palacio presidencial, hospitales, escuelas, universidad y todo piso elevado se cayeron o sufrieron numerosos daños.
Aunque el epicentro solo fue a 15 Km en el mar lo que pilló de lleno a la ciudad, también se habla de que es una gran falla, terrenos arcillosos, sin piedra, construcciones muy deficientes, solo tiene varilla de hierro en las columnas y ninguna en las paredes, a eso se suma el escaso cemento, la falta de empalletado, o revocado de cemento etc. (…) En mi viaje vi unas multitudes de gente caminando de un lado a otro de la carretera, en las aceras sin ruido y siempre en grupo. Aglomeraciones para coger agua o donde se distribuía. Cuando salí de allí era de noche y no vimos un solo bombillo encendido hasta que llegamos a R. Dominicana.
La gente está en estado de choque, de tal manera que es incapaz de reaccionar, Para que se hagan una idea las hermanas llevaban 4 días comiendo pan y salchichas o salami frío porque no tienen cocina, pero a trescientos metros están los Paules que si tienen cocina y ni siquiera se lo plantearon. por otra parte hace falta maquinaria pesada para mover escombros y casi no hay. Después de cinco días hay gente viva debajo que grita y habla pero es imposible rescatarnos si no es con esas maquinas.
La ayuda internacional ha llegado, pero es insuficiente y solo con las manos se puede hacer poco.
La hermana me contaba que lo peor está por venir, epidemia , numerosos heridos se morirán, se ha habilitado unos locales de hospitales, están en el suelo , llenos de moscas y con puro sufrimiento. Las ambulancias, muchas de republica dominicana estan trasladando heridos y fracturados a los hospitales del país. También vimos varios camionetas en el camino que venían a Barahona, Jimaní…
La respuesta de R. Dominicana impresionante, todos los hospitales disponibles, llevando camiones de comida, agua, víveres. Hay varios centros en nuestras diócesis de recopilación de alimentos no perecederos.
Hay relatos de todo tipo, como la de la monja que fotografié que se lanzó por un cuarto piso de la universidad y no la pasó nada, solo se encomendó a la Virgen de Altagracia y al cuarto balanceo salió despedida por una de las paredes y salvó la vida, pues estaba en clase en la universidad. Su hermana se encontraba en el primer piso y todavía permanece allí después de cinco días sin esperanza de vida.
Por respeto solo cogí unas fotografías de muestra pues lo que nos sobra son reportajes y yo no fui como un reportero.
Gracias a Dios la solidaridad internacional es grande y sobre todo de los gobiernos poderosos, hasta de los artistas. Estamos en tres días de luto a nivel diocesano y el lunes en la catedral vamos a celebrar los curas de la diócesis una misa de difuntos, como colecta diocesana, donativos, recaudación de comida, apoyo en locales, como Jimaní que el salón parroquial esta lleno de heridos, lo mismo en Pedernales.
Todos estamos impactados y recordando también los momentos que hemos pasado por los huracanes. Algunos lo interpretan como un castigo de Dios, por negar su existencia. Hay de todo. Mucha gente aquí, se mareó, de daban golpes de pecho y pedían perdón a Dios por todo lo malo…Bueno esta es la manera de vivir en estos países que la vida vale poco y cualquier circunstancias puede cambiarla. Seguimos confiando en Dios y poniéndolo en sus manos todos nuestros anhelos y trabajos. Un abrazo de Julián.
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