Jugárselo todo a una carta
Miércoles, 28 Octubre, 2009
Imagina la escena… Las gentes están fascinadas con el Rabbí de Nazareth. Ha conseguido reunir en torno a sí a miles de seguidores. Si ahora les dice las palabras adecuadas, se los ganará para siempre. Unas frases conmovedoras, un grito que despierte aplausos, y todas esas personas lo encumbrarán al trono de Israel. Además… Un Hombre que realiza esos milagros puede hacer que el pueblo elegido se sacuda el yugo romano. El mundo se llenaría de seguidores de Cristo…
Nos hallamos en uno de esos momentos “cumbre” en los que un hombre se lo juega todo a una carta… Todo está en juego. Y comienza a decir: “Quien no lleve su cruz detrás de mí, no puede ser discípulo mío”… Para los que imaginamos que el cristiano es una vida cómoda, exitosa, llena de goce… ¿Te acuerdas de aquella tentación del Desierto: “Todo esto te daré si postrándote me adoras”? Vivir en cristiano, no se parece a “Operación Triunfo”. Es vivir la vida del Hijo de Dios que muere por los hombres. El cristiano nace en el Calvario, con María y Juan. Si quieres venir…“Lo mismo vosotros: el que no renuncia a todos sus bienes, no puede ser discípulo mío”.
Mira hay personas que, al amar, se lo juegan también todo a una carta. Es la apuesta de su vida… Pablo lo hizo: “Por él lo perdí todo, y todo lo estimo basura con tal de ganar a Cristo”. Para Pablo, amar a Cristo se convierte en una “idea fija”, en una meta que monopoliza su existencia y que no admite ser compartida. Se tira todo por la borda, se queman los puentes detrás de uno y se prende fuego a las naves porque ya no se quiere volver atrás… Creo que no hay otra forma digna de amar a Jesús. Amor con amor se paga. “Si uno de vosotros tiene cien ovejas y se le pierde una, ¿no deja las noventa y nueve en el campo y va tras la descarriada?”. La oveja perdida es la obsesión del pastor. Yo soy, también, la “obsesión” de Jesús. Me ama como si no existiera en el mundo nadie más; como si no tuviera otra cosa que hacer en la eternidad sino amarme. Me ama hasta el punto de jugárselo todo por mí…
También aquella mujer lo entendió muy bien… Ella también se lo jugo todo a una carta… “Ha echado todo lo que tenía para vivir”… La mujer viuda del Evangelio, entrega como ofrenda cuanto tiene para vivir; sabe que con ello, lo arriesga absolutamente todo, y que, si Dios no responde a su gesto generoso, quizá morirá… Pero de igual modo se acerca al tesoro del Templo y deposita allí su vida.
Por eso, al contemplar a estas locuras de Amor, que se lo han jugado todo a una carta, me han recordado a María : “¡Mujer tenías que ser!“… Mujer tenías que ser porque así desea Cristo ser amado por su Esposa, la Iglesia. Mujer tenías que ser porque así condujo la “bendita entre las mujeres”, que con un “sí” se lanzó derechita hasta la Cruz sin guardarse nada para Ella… ¡Mujer! ¡Enséñame a conducir, porque aún soy demasiado “prudente”!




Miércoles, 4 Noviembre, 2009 at 3:22 pm
[...] Las lecturas del próximo domingo, nos dicen que Dios actúa distinto: pone como ejemplo el pasaje en el que Elías se dirige a una viuda, pobre y extranjera, y le pide pan y agua. La viuda le responde con toda sinceridad: “Vive el Señor tu Dios, que no tengo ni una hogaza de pan; sólo me queda un puñado de harina en el cuenco y un poco de aceite en la alcuza. Ahora estoy recogiendo un par de leños para ir a prepararlo para mi hijo y para mí. Lo comeremos y luego moriremos”. Es una situación límite, al borde de la muerte. Se esta jugando todo a una carta. [...]