Las mujeres son como olas
Martes, 14 Abril, 2009

“Los hombres son de Marte, las mujeres de Venus” de Jonh Gray
Aquí os dejo con otra de las grandes intuiciones de J. Gray. Pienso que muchos problemas de trato dentro del matrimonio se solucionarían con un mejor entendimiento mutuo en estos aspectos
Una mujer es como una ola. Cuando se siente amada su autoestima sube y baja con un movimiento ondulante. Cuando se siente realmente bien alcanzará un pico, pero luego su humor puede cambiar repentinamente y su ola termina rompiéndose. Pero dicho rompimiento es temporal. Después de alcanzar el fondo, su humor variará en forma súbita y se sentirá nuevamente bien. Automáticamente su ola comenzara a levantarse.
Cuando la ola de una mujer sube, siente que tiene mucho amor para dar, pero cuando cae siente un vacío interior que necesita ser llenado con amor. Salir del fondo equivale a hacer una limpieza emocional.
Si ha suprimido algunos sentimientos negativos o se ha negado a sí misma a fin de mostrarse más afectuosa durante el movimiento hacia arriba de su ola, luego en el movimiento hacia abajo comienza a experimentar esos sentimientos negativos y esas necesidades insatisfechas. Durante ese periodo de descanso necesita especialmente hablar de los problemas y ser escuchada y comprendida.
Mi esposa, Bonnie, afirma que esta experiencia de “bajar” es como descender por un pozo oscuro. Cuando una mujer se mete en su “pozo” se hunde conscientemente en su yo inconsciente, en la oscuridad y en los sentimientos diluidos. Puede sentir en forma repentina gran cantidad de emociones y sentimientos imprecisos que no tienen explicación. Puede sentirse desesperanzada y pensar que esta totalmente sola y sin apoyo. Pero poco después de haber alcanzado el fondo, si se siente amada y apoyada, automáticamente comenzará a sentirse mejor. Con la misma rapidez con que experimentó su descenso, se levantará automáticamente e irradiará nuevamente amor en sus relaciones.
La capacidad de una mujer para dar y recibir amor es un reflejo de cómo se esta sintiendo con respecto a sí misma. Cuando no se siente tan bien consigo misma, es incapaz de mostrar tanta aceptación y aprecio hacia su pareja. En sus periodos de descenso tiende a sentirse abrumada o reaccionar en forma más emocional. Cuando su ola alcanza el fondo, se muestra más vulnerable y necesita más amor. Resulta fundamental que su pareja comprenda lo que ella necesita en esos periodos; de lo contrario podría hacerle exigencias irracionales.
Cómo reaccionan los hombres ante la ola
Cuando un hombre ama a una mujer esta comienza a brillar de amor y satisfacción. La mayoría de los hombres esperan con ingenuidad que dicho brillo dure para siempre. Pero esperar que la naturaleza afectuosa de ella sea constante equivale a esperar que el clima no cambie nunca y que el sol brille siempre. La vida esta llena de ritmos: el día y la noche, el verano, el invierno, la primavera y el otoño, días nublados y días despejados. Del mismo modo, en una relación, hombres y mujeres poseen sus propios ritmos y ciclos. Los hombres se retiran y luego se acercan, mientras que las mujeres suben y bajan en cuanto a su capacidad de amarse a sí mismas y a los demás.
Un hombre supone que el súbito cambio de humor de su pareja se basa únicamente en el comportamiento de él. Cuando ella se siente feliz su pareja se lo acredita a él, y cuando ella se muestra desdichada él también se siente responsable. El hombre puede sentirse extremadamente frustrado porque no sabe como mejorar las cosas. Un minuto ella parece feliz, por lo tanto, él piensa que esta actuando bien. Y al minuto siguiente ella se siente desdichada. Él entonces se trastorna porque pensaba que estaba actuando bien.
Para el: No trate de “arreglarla”
Bill y Mary estuvieron casados durante seis años. Bill había observado esta pauta de comportamiento ondulante en Mary, pero como no la comprendía había tratado de “arreglarla”, lo que empeoró las cosas. Él pensó que algo no funcionaba bien con esa tendencia a subir y bajar. Trataba de explicarle a su esposa que no necesitaba sentirse perturbada. Mary solo se sintió más incomprendida aun y por lo tanto más angustiada.
Aunque él pensaba que estaba “arreglando” las cosas, en realidad no le permitía a su esposa sentirse mejor. Cuando una mujer se mete en su pozo, él tiene que saber que ese es el momento en que ella más le necesita y que no se trata de un problema que deba ser resuelto o arreglado, sino de una oportunidad para apoyarla con un amor incondicional.
Bill afirmó: “No puedo entender a mi esposa. Durante semanas ella es la mujer más maravillosa. Me ofrece su amor, a mí y a los demás, en forma totalmente incondicional. Luego, de repente, se muestra abrumada por todo lo que esta haciendo por los demás y comienza a manifestarme su desaprobación. No es mi culpa que ella se sienta desdichada. Se lo explico y no hacemos más que pelearnos con mayor virulencia”:
Como muchos hombres, Bill cometió el error de tratar de impedir que su pareja “bajara” o hacer que “saliera del fondo”. Trato de rescatarla levantándola. El no había aprendido que cuando su esposa estaba descendiendo necesitaba tocar fondo antes de poder subir. Cuando su esposa Mary comenzó a experimentar el rompimiento de su ola, su primer síntoma fue sentirse abrumada. En lugar de escucharla con cuidado, calidez y empatía, él trato de levantarla con explicaciones que trataban de hacerle ver porque no debía sentirse tan perturbada.
Lo último que una mujer necesita cuando esta descendiendo es alguien que le diga que no debería estar abajo. Lo que necesita es alguien que este con ella mientras baja, para escucharla mientras comparte sus sentimientos y para mostrar empatía hacia lo que ella esta atravesando. Aun cuando un hombre no pueda comprender plenamente la razón por la que una mujer se siente apesadumbrada, puede ofrecer su amor, su atención y su apoyo.
Por qué a pesar de todo se confunden los hombres
Después de aprender que las mujeres son como olas, Bill seguía confundido. La vez siguiente en que su esposa parecía estar en su pozo, él llevó a la práctica el ejercicio de escucharla. Cuando ella le habló de las cosas que le molestaban, él llevó a la práctica el ejercicio de no ofrecer sugerencias para “arreglarla” o hacerla sentir mejor. Después de unos veinte minutos se fastidió mucho porque ella no se sentía mejor.
Bill me dijo entonces: “Al principio escuché y ella pareció abrirse y compartir más. Pero luego comenzó a sentirse aun más perturbada. Parecía que cuanto más la escuchaba yo, más perturbada se sentía ella. Le dije que no debía sentirse así y nos enfrentamos en una gran discusión”.
Aunque Bill estaba escuchando a Mary, de todos modos seguía tratando de arreglar las cosas. Esperó que ella se sintiera mejor de inmediato. Lo que Bill no sabía era que cuando una mujer se mete en su pozo, el sentirse apoyada no significa necesariamente que se sienta mejor de inmediato. Puede sentirse peor. Pero ese es un signo de que el apoyo de él puede resultar de ayuda. Su apoyo puede en realidad ayudarla a alcanzar el fondo más rápidamente y luego ella podrá sentirse mejor y efectivamente lo hará. Para poder subir realmente, ella necesita primero tocar fondo. Ese es el ciclo.
Bill se sentía confundido porque, mientras la escuchaba, ella no parecía obtener beneficio alguno de su apoyo. Para él, ella solo parecía hundirse más. Para evitar esta confusión un hombre tiene que recordar que a veces, mientras le esta brindando su apoyo, la mujer puede sentirse aun más perturbada. Mediante la comprensión de que una ola debe tocar fondo antes de volver a levantarse, el hombre puede liberarse de sus expectativas de una inmediata mejoría de la mujer en respuesta a su asistencia.
Con esta nueva percepción, Bill estaba en condiciones de mostrarse más comprensivo y paciente con Mary. Después de obtener un mayor éxito en su apoyo a Mary, él aprendió también que no hay manera de predecir cuanto tiempo permanecerá perturbada; unas veces su pozo era más profundo que otras.
CONVERSACIONES Y DISCUSIONES RECURRENTES
Cuando una mujer sale del pozo vuelve a recuperar su personalidad afectuosa habitual. Esta variación positiva es en general malinterpretada por los hombres. Un hombre piensa típicamente, que lo que la estaba perturbando, ahora ya esta remediado o resuelto por completo. No es así. Es una ilusión. Por el hecho de que ella se muestre repentinamente más afectuosa y positiva, él comete el error de pensar que todos los problemas han sido resueltos.
Cuando su ola rompe nuevamente, surgen temas similares. Cuando estos temas vuelven a aparecer él se torna impaciente porque piensa que ya habían sido resueltos. Sin poder comprender el fenómeno de la ola, le cuesta comprender y estimular los sentimientos de la mujer mientras ella esta en el “pozo”.
Cuando una mujer se mete en su pozo, sus asuntos más profundos tienden a salir a la superficie. Dichos asuntos pueden tener que ver con la relación, pero habitualmente llevan la pesada carga de sus relaciones pasadas y de su niñez. Aparecerá inevitablemente todo lo que no ha sido resuelto en el pasado. Los siguientes son algunos de los sentimientos que ella suele experimentar cuando se mete en el pozo:
Signos de advertencia para que los hombres se den cuenta de que ella se esta metiendo en su pozo o de que necesita su amor como nunca
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Ella se siente
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Ella dice |
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Abrumada |
“Hay tanto para hacer” |
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Insegura |
“Necesito más” |
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Resentida |
“Yo hago todo” |
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Preocupada |
“Que sucede con…” |
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Confundida |
“No entiendo por que…” |
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Agotada |
“No puedo hacer nada más” |
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Desesperanzada |
“No sé que hacer” |
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Pasiva |
“No me importa, haz lo que quieras” |
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Exigente |
“Deberías…” |
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Negativa |
“No, no quiero…· |
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Desconfiada |
“¿Qué quieres decir con eso?” |
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Dominante |
“Bueno, ¿Hiciste… ?” |
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Crítica |
“¿Cómo pudiste olvidar?” |
Cuando se siente cada vez mas apoyada en esos momentos difíciles, comienza a confiar en la relación y puede viajar dentro y fuera de su pozo sin conflictos en su relación o sin luchas en su vida. Esa es la bendición de una relación afectuosa.
El hecho de apoyar a una mujer cuando esta en su pozo constituye un don que ella apreciará mucho. Gradualmente se liberara de la absorbente influencia de su pasado. Seguirá experimentando altibajos pero ya no serán tan extremos como para opacar su naturaleza afectuosa.



Lunes, 20 Abril, 2009 at 5:04 pm
[...] en el capítulo 7, titulado: “Las mujeres son como olas” donde explica la experiencia maravillosa de la mujer que se siente amada y feliz (autoestima [...]
Lunes, 20 Abril, 2009 at 6:46 pm
[...] en el capítulo 7, titulado: “Las mujeres son como olas” donde explica la experiencia maravillosa de la mujer que se siente amada y feliz (autoestima [...]