La atrofia afectiva y la hipertrofia intelectual
Viernes, 3 Abril, 2009

Dietrich von Hildebrand
Vamos a dedicar algunos post al tema de la afectividad, bajo la categoria “Corazón”. Para ello nos vamos a ayudar de un libro de Dietrich von Hildebrand, que lleva por título “El corazón“. Aunque nos saltaremos algunos capítulos, empezamos para entrar en materia por lo que él denomina atrofia afectiva.
Según Dietrich, existen diversos tipos de hombres en los que la afectividad está mermada o frustrada. Uno de los tipos de afectividad mutilada se debe a la hipertrofia del intelecto que es como un quedar enjaulado por un hechizo de la investigación. Estamos pensando en las personas que convierten todas las experiencias y las situaciones en objeto de conocimiento temático. Son incapaces de desprenderse de la actitud de análisis intelectual y por lo tanto no pueden ser afectadas por nada ni pueden responder a nada con una respuesta afectiva de alegría, tristeza, amor o entusiasmo.
En estas personas el espíritu observador domina hasta tal punto que todo se convierte inmediatamente en un objeto de conocimiento por lo que acaban siendo siempre, de algún modo, espectadores.
Por ejemplo, cuando ven a un hombre gravemente herido en un accidente, en lugar de sentir compasión o de intentar ayudarle, la cuestión que más les preocupa es estudiar su expresión y su comportamiento, les domina la actitud de «observación», y el acontecimiento es una ocasión nueva e interesante de saber más. En la medida en que esta actitud prevalece y se impone en la vida de un hombre, su corazón queda reducido al silencio.
Este «intelectualista», que convierte todo en tema de una observación curiosa y no comprometida, sólo experimenta afectividad en el deleite que se deriva de la satisfacción de su curiosidad intelectual: un género de afectividad realmente pobre. Y mientras que un hombre de este tipo puede caer en las redes de pasiones como el orgullo y la ambición, queda privado de todo tipo de afectividad «tierna».
Quienes están afligidos por este tipo de hipertrofia intelectual caen en una actitud en la que cualquier objeto se convierte inmediatamente en un tema de investigación ya sea de carácter científico o aficionado; son incapaces de comprender que en muchas situaciones lo que el objeto solicita de ellos es una respuesta afectiva o una intervención activa.
No resulta difícil ver que esta actitud resulta fatal no sólo para la esfera afectiva sino también para la esfera de la acción. Más aún, la misma esfera cognoscitiva resulta mutilada por esta actitud ya que la hipertrofia del conocimiento impide a quien la padece el desarrollo de un interés auténtico por el objeto. En lugar del objeto real, para estas personas sólo resulta temático el proceso de búsqueda y de investigación; su única preocupación consiste en satisfacer su curiosidad y aumentar su conocimiento. Ahora bien, esta actitud daña al conocimiento de los objetos que están dotados de valores puesto que el tema ya no es el objeto sino sólo su conocimiento. Se frustra de manera especial la posibilidad de una contemplación auténtica, una actitud que implica una plena tematicidad del objeto (véase What is Philosophy?).

Podemos ver con facilidad el lamentable proceso de neutralización y mutilación de la personalidad que conlleva la atrofia afectiva. En efecto, no se puede decir que viven realmente quienes no pueden amar ni experimentar una alegría real, no tienen lágrimas para las cosas que requieren lágrimas y no saben qué auténtico resulta anhelar; hasta el punto de que, incluso su conocimiento, carece de profundidad y de contacto real con el objeto. Son incapaces de contemplar y están separados de la vida real y de todos los misterios del cosmos.
Fuente: “El corazón” de Dietrich von Hildebrand



Viernes, 24 Abril, 2009 at 11:13 am
[...] por una hipertrofia del intelecto [...]
Domingo, 29 Noviembre, 2009 at 12:16 am
y como es que es el hipertrofiado que l eparece interesante ver como objeto de estudio la hipertrofia, a yo tambioen caygo en el juego…
El stereotipo que rompe con los stereotipos.