“Los hombres son de Marte, las mujeres de Venus” de John Gray

Continuamos con los apoyos mutuos. Esta vez del hombre a la mujer.

Si una mujer se sintió abandonada o rechazada por su padre o si su madre se sintió rechazada por su marido, entonces ella (la niña) será más sensible al hecho de sentirse abandonada. Por esa razón, una mujer nunca debería ser juzgada por necesitar esa tranquilidad. Del mismo modo, un hombre nunca debería ser juzgado por su necesidad de ingresar en su cueva.

Cuando una mujer se siente menos herida por su pasado y si entiende la necesidad de un hombre de pasar tiempo en la cueva, su necesidad de ser tranquilizada será entonces menor. Recuerdo haber mencionado ente punto en un seminario y la siguiente observación por parte de una mujer:

“Soy muy sensible al silencio de mi marido, y sin embargo de niña nunca me sentí abandonada o rechazada, mi madre nunca se sintió rechazada por mi padre. Aun cuando se divorciaron lo hicieron de forma muy amistosa”. Entonces rió. Se dio cuenta de su engaño. Luego, echo a llorar. Era evidente que su madre se había sentido rechazada. ¡Sus padres se habían divorciado! Como sus padres, ella también había negado su sentimiento de dolor.

En una época en que el divorcio es tan común, resulta mucho más importante aun que los hombres se muestren más sensibles y den tranquilidad. Así como los hombres pueden apoyar a las mujeres llevando a cabo pequeños cambios, las mujeres deben hacer lo mismo.

Cómo comunicarse sin culpar a nadie

Un hombre se siente comúnmente atacado y culpado por los sentimientos de una mujer, en especial cuando ella se siente perturbada y habla de determinados problemas. Por no comprender hasta que punto somos diferentes, el no capta la necesidad de su pareja de hablar de todos sus sentimientos.

Él supone erróneamente que ella le esta hablando de sus sentimientos porque piensa que de alguna manera él es responsable o debe ser culpado de algo. Por el hecho de que ella esta perturbada y le esta hablando, él supone que ella esta enojada con él. Cuando ella se lamenta, él interpreta que le esta echando la culpa. Muchos hombres no entienden la necesidad (venusina) de compartir sentimientos de enojo con la gente que aman.

Con práctica y el conocimiento de nuestras diferencias, las mujeres pueden aprender a expresar sus sentimientos sin echar culpas. Para tranquilizar a un hombre en el sentido de no sentirse acusado de algo, cuando una mujer expresa sus sentimientos podría hacer una pausa después de unos minutos de compartir lo que siente y decirle hasta que punto lo aprecia por escucharla.

Podría hacer algunos de los siguientes comentarios: “estoy muy feliz de poder hablar de esto”; “hablar de esto me hace sentir muy bien”; “me siento aliviada de poder hablar de esto”; “Me siento muy feliz de poder quejarme de todo esto. Me hace sentir mucho mejor”; “Bueno, ahora que hable de eso, me siento mucho mejor. Gracias.” Esta simple variación puede cambiar todo.

En el mismo sentido, mientras ella describe sus problemas, puede apoyarlo apreciando las cosas que él ha hecho para que su vida sea más fácil y satisfactoria. Por ejemplo, si ella se esta lamentando del trabajo, de vez en cuando puede mencionar que tenerlo en su vida es bueno y que se siente contenta de volver a casa; si se esta quejando de la casa, podría mencionar entonces que aprecia que el haya arreglado la cerca; o si se esta lamentando de las finanzas, podría mencionar que aprecia realmente cuanto trabaja él; o si se lamenta de las frustraciones de ser madre, podría mencionar que se alegra de contar con su ayuda.

Compartir la responsabilidad

Una buena comunicación requiere de la participación de los dos lados. Un hombre debe esforzarse en recordar que el quejarse de los problemas no significa echar culpas y que cuando una mujer se lamenta esta simplemente dejando salir sus frustraciones al hablar de estas. Una mujer puede esforzarse en hacerle saber que, aun cuando se este quejando, ella igual lo aprecia.

Por ejemplo, mi esposa entro hace un rato y me pregunto como estaba saliendo este capitulo. Yo respondí: “Esta casi terminado. ¿Qué tal tu día?”

Ella dijo: “Oh, hay tanto por hacer. Casi no tenemos tiempo para estar juntos”. Mi viejo ya se hubiera puesto a la defensiva y le hubiera recordado todo el tiempo que pasamos juntos o le hubiera dicho que importante era que yo cumpliera con mi plazo de entrega. Esto solo hubiese creado tensión.

El nuevo yo, consciente de nuestras diferencias, comprendí que ella estaba buscando tranquilidad y comprensión y no justificaciones y explicaciones. Afirma entonces: “Tienes razón, estuvimos realmente ocupados. Siéntate aquí sobre mis rodillas y déjame abrazarte. Ha sido un día largo”.

Ella dijo entonces: “Me siento realmente bien aquí”. Era la muestra de aprecio que yo necesitaba para abrirme mas a ella. Ella continuo luego con las quejas de su día y contó lo agotada que estaba. Después de unos minutos, hizo una pausa. Le ofrecí entonces llamar a la Babysitter para que pudiera relajarse y meditar antes de la cena.

Ella me respondió: “¿En serio, la llamarías? ¡Eso sería muy bueno, Gracias!”. Nuevamente me demostró el aprecio y la aceptación que yo necesitaba para sentirme como un buen compañero, aun cuando ella estuviera cansada y agotada.

Las mujeres no piensan en demostrar aprecio porque suponen que un hombre ya sabe cuanto ella aprecia ser escuchada. El no lo sabe. Cuando ella esta hablando sobre los problemas él necesita recibir la tranquilidad de saber que lo siguen amando y apreciando.

Los hombres se sienten frustrados por los problemas a menos que estén haciendo algo por resolverlos. Al demostrarle aprecio, una mujer puede ayudarlo a darse cuenta de que simplemente al escuchar el también esta ayudando.

Una mujer no tiene porque reprimir sus sentimientos ni tampoco cambiarlos para apoyar a su pareja. Sin embargo lo que sí tiene que hacer es expresarlos de tal modo que el no se sienta atacado, acusado o culpado. Hacer unos pocos cambios puede variar toda una situación.

Cuatro palabras mágicas de apoyo

Las cuatro palabras mágicas para apoyar a un hombre son: “No es culpa tuya”. Cuando una mujer esta expresando los sentimientos que la perturban, puede apoyar a un hombre haciendo una pausa de vez en cuando para alentarlo diciendo: “Realmente aprecio que estés escuchando, y si suena como si estuviera diciendo que todo esto es culpa tuya, no es mi intención que así sea. No es culpa tuya”.Una mujer puede aprender a demostrar sensibilidad hacia su pareja cuando comprende la tendencia de este a sentirse un fracasado al escuchar que le cuentan un montón de problemas.

El otro día me llamó mi hermana y me contó acerca de una experiencia difícil por la que estaba pasando. Mientras escuchaba me propuse recordar que para apoyar a mi hermana no tenía que ofrecerle solución alguna para su problema. Ella simplemente necesitaba que alguien la escuchara. Después de diez minutos de escucharla y decirle de vez en cuando cosas como “Oh” y “¿En serio?”, ella me dijo: “Bueno, gracias John. Me siento mucho mejor”. Era mucho más fácil escucharla porque sabia que no me estaba echando la culpa de nada. Le estaba echando la culpa a otra persona. Me resulta más difícil cuando mi mujer se siente desdichada, porque entonces suelo sentirme acusado de algo. Sin embargo, cuando mi esposa me alienta a escuchar demostrándome aprecio, resulta mucho más fácil ser un buen oyente.

Qué hacer cuando uno tiene ganas de culpar a alguien

El hecho de tranquilizar a un hombre diciéndole que no es su culpa o que no se lo acusa de nada funciona siempre que ella no este realmente culpándolo de algo, que no le este expresando desaprobación o alguna crítica. Si lo esta atacando, entonces tendría que compartir sus sentimientos con otra persona. Debería esperar hasta sentir más afecto y compostura para hablar con él. Podría compartir su resentimiento con alguien con el que no este enojada, capaz de ofrecerle el apoyo que ella necesita. Luego, cuando sienta que puede dar más afecto y que puede disculparlo, ella podrá acercarse a él con más éxito para compartir sus sentimientos.

Cómo escuchar sin culpar a alguien

Un hombre a menudo acusa a una mujer de estar culpándolo cuando ella habla inocentemente acerca de sus problemas. Esto resulta muy destructivo para la relación, porque bloquea la comunicación.

Imagínese a una mujer que dice: “Todo lo que hacemos es trabajar, trabajar, trabajar. Ya no nos divertimos más. Eres tan serio”. Un hombre podría muy bien sentir que ella lo esta culpando.

Se siente atacado. Sugiero que, por su parte, evite atacar y decir: “Siento que me estas culpando”.

Por el contrario, sugiero que diga: “Es difícil escucharte decir que soy tan serio. ¿Estas diciendo que el hecho de que no nos divirtamos más es todo culpa mía?”

O podría decir: “Duele escucharte decir que soy tan serio y que no nos divertimos más. ¿Estas diciendo que todo es culpa mía?”

Además, a fin de mejorar la comunicación él puede ofrecerle una salida. Podría decir: “Pareciera que estas diciendo que si trabajamos mucho es culpa mía. ¿Es así?”.

O podría decir: “Cuando dices que no nos divertimos y que soy demasiado serio, siento que estas echándome toda la culpa a mí. ¿Es así?”.

Todas estas respuestas son respetuosas y le brindan a ella la oportunidad de retirar cualquier acusación que él pudo haber percibido. Cuando ella dice: “Oh no, no estoy diciendo que todo es culpa tuya”, probablemente el se sienta algo mas aliviado.

Otro enfoque que puede resultar útil es recordar que ella siempre tiene derecho a sentirse perturbada y que una vez que lo manifieste se sentirá mucho mejor. Ese conocimiento me permite relajarme y recordar que si puedo escuchar sin tomarlo como algo personal, cuando ella necesite quejarse me demostrara mucho aprecio.

Aun cuando me culpa de algo, no se aferrara a esa idea.

El arte de escuchar

Cuando un hombre aprende a escuchar e interpretar correctamente los sentimientos de una mujer, la comunicación se torna más fácil. Como ocurre con cualquier arte, escuchar requiere practica. Cada día cuando vuelvo a casa, generalmente busco a Bonnie y le pregunto como fue su día practicando así el arte de escuchar.

Si esta alterada o tuvo un día de tensiones, sentiré al principio que de alguna manera me esta atribuyendo la responsabilidad y las culpas de los problemas. Mi mayor desafío es no tomarlo en forma personal, no malinterpretarla. Logro esto recordando continuamente que hablamos idiomas diferentes. Cuando pregunto “¿Qué otra cosa ocurrió?” Descubro que hay muchas otras cosas que la están molestando. Gradualmente me doy cuenta de que no soy el único responsable de su perturbación. Después de un rato, cuando comienza a apreciarme por estar escuchándola, entonces, aun cuando yo fui parcialmente responsable de su aflicción, comienza a mostrarse agradecida, bien dispuesta y afectuosa.

Aunque escuchar es una habilidad importante que uno debe practicar, algunos días el hombre se muestra demasiado sensible o tenso para traducir la intención de las expresiones de su pareja. En esos momentos el no debería ni siquiera tratar de escuchar. En lugar de ello, tendría que decir amablemente: “Este no es un buen momento para mí. Hablemos mas tarde”.

A veces un hombre se da cuenta de que no puede escuchar en el momento en que ella comienza a hablar. Si se siente muy frustrado mientras escucha no debería tratar de continuar; no haría mas que incrementar la perturbación. Eso no le sirve ni a él ni a ella. Por el contrario, debe decir en forma respetuosa: “Realmente quiero escuchar lo que estas diciendo, pero en este preciso momento me resulta muy difícil hacerlo. Creo que necesito tiempo para pensar en lo que acabas de decir”.

Gracias a que Bonnie y yo hemos aprendido a comunicarnos de modo de respetarnos las diferencias y comprender las necesidades de cada uno, nuestro matrimonio se hizo mucho más fácil. He sido testigo de esta misma transformación en miles de individuos y parejas.

Las relaciones se enriquecen cuando la comunicación refleja una pronta aceptación y respeto de las diferencias innatas de la gente.

Cuando surgen las malas interpretaciones, recuerde que hablamos idiomas diferentes; tómese el tiempo necesario para traducir lo que su pareja realmente pretende o quiere decir. Esto sin duda exige practica, pero vale la pena.

2 Responses to “Cómo comunicar apoyo a una venusina”


  1. [...] un exceso de cariño resulta asfixiante. Las palabras mágicas: para él: “No es culpa tuya” ¿Cómo apoyarla eficazmente? No juzgarla, no menospreciarla porque necesite seguridad, comprenderla, escucharla, quererla. Las [...]


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