Cómo comunicar apoyo a un marciano
Martes, 17 Marzo, 2009

“Los hombres son de Marte, las mujeres de Venus” de John Gray
Ahora John Gray dedica este capítulo a algo tan esencial a veces como es dar apoyo cuando es necesario. Primero veremos el modo más conveniente de apoyar a los marcianos y en el siguiente post a las venusinas.
Incluso cuando están fuera de sus cuevas, los marcianos quieren que los demás confíen en ellos. No les gusta recibir un consejo o empatía no solicitados. Necesitan ponerse a prueba. Ser capaces de realizar cosas sin ayuda de los demás constituye un motivo de orgullo. Mientras que, para una mujer, cuando alguien la asiste, tener una relación de comprensión resulta un motivo de orgullo para ella, un hombre se siente apoyado cuando una mujer se comunica de la siguiente manera: “Confío en ti para manejar las cosas a menos que pidas ayuda directamente”…
Muchas mujeres sienten que la única manera en que pueden obtener lo que quieren en una relación es criticar a un hombre cuando este comete un error y ofrecer consejos no solicitados… No se les ocurre que pueden alentar a un hombre a dar más pidiendo apoyo directamente, sin necesidad de tener que mostrarse críticas ni de ofrecer consejos. Además, si el se comporta desagradablemente para ella, puede decirle en forma simple y directa que no le gusta su comportamiento sin juzgar si es equivocado o no.
Cómo acercarse a un hombre con críticas o consejos
(…) Nancy se sentía frustrada en sus relaciones. Ella afirmaba: “Todavía no se como acercarme a un hombre con críticas y consejos. ¿Qué pasa si sus modales en la mesa son espantosos o si se viste realmente muy mal? ¿Qué sucede si es un buen tipo pero una ve que se comporta de tal manera con la gente que lo hace aparecer como un idiota y eso le causa dificultades en las relaciones con los demás? ¿Qué debería hacer yo? Cualquiera sea la manera en que se lo diga, se enoja o se coloca a la defensiva o simplemente me ignora”.
La respuesta es que de ninguna manera tiene que ofrecer sus críticas o consejos si el no se los pide. Por el contrario, ella debería ofrecerle una aceptación afectuosa. Eso es lo que él necesita, no sermones. Cuando él comience a percibir su aceptación, comenzará a preguntarle que piensa. Sin embargo, si él detecta que ella le esta exigiendo un cambio, no solicitará consejos o sugerencias. En especial, en una relación íntima, los hombres necesitan sentirse muy seguros antes de poder abrirse y pedir apoyo.
Además, si al confiar pacientemente que su pareja crezca y cambie, una mujer no obtiene lo que necesita y quiere, puede y debería compartir sus sentimientos y pedir (pero nuevamente sin dar consejos ni críticas). Esto es un arte que requiere cuidado y creatividad.
Los siguientes son cuatro enfoques posibles:
- Una mujer le puede decir a un hombre que no le gusta como se viste sin darle una conferencia de cómo vestirse. Podría decir en forma casual mientras él se viste: “No me gusta como te queda esa camisa. ¿Te pondrías otra esta noche?”. Si el se siente molesto por el comentario, ella tendría que respetar entonces su sensibilidad y disculparse. Podría decir “Lo lamento, no pretendí decirte como vestir”.
- Si es muy quisquilloso –y algunos hombres lo son-, ella podría entonces tratar de hablar del tema en otra ocasión. Podría decirle “¿Recuerdas esa camisa azul que te pusiste con los pantalones verdes? No me gusto esa combinación. ¿Querrías tratar de ponértela con los pantalones grises?”
- Ella podría preguntar directamente: “¿Me dejarías llevarte de compras algún día? Me encantaría elegir para ti alguna ropa”. Si él dice que no, ella puede entonces sentirse segura de que el ya no quiere recibir sus sugerencias. Si él dice que si, no le ofrezca demasiados consejos. Recuerde su sensibilidad.
- Ella podría decir: “Hay algo de lo que quisiera hablar pero no se como decirlo. (Pausa) No quiero ofenderte, pero quiero realmente decírtelo. ¿Querrías escuchar y luego sugerirme como decirlo mejor?”. Esto hace que el se prepare para recibir el choque y luego descubra contento que no era tan importante.
Analicemos otro ejemplo.
Si a ella no le gustan sus modales en la mesa y están solos, ella podría decir (sin mirada de desaprobación): “¿Querrías usar tus cubiertos?” O “¿Querrías beber de tu vaso?” Sin embargo, en caso de estar con otras personas, es mejor no decir nada y ni siquiera fijarse en ello. Otro día podría decir: “¿Querrías usar los cubiertos cuando comes frente a los niños?” O bien: “Odio cuando comes con los dedos. Me pongo muy quisquillosa respecto de esas pequeñas cosas. Cuando comas conmigo ¿querrías usar los cubiertos?”
Si su comportamiento la hace sentir incómoda, espere a que no haya nadie alrededor y luego comparta sus sentimientos. No le diga “como comportarse” o que esta equivocado; por el contrario, comparta sentimientos francos en forma sintética y afectuosa. Podría decir: “La otra noche, en la fiesta, no me gustó cuando hablabas tan fuerte. Cuando estoy cerca, ¿Podrías tratar de hablar más bajo?”. Si el se enoja y el comentario no le cae bien, pida simplemente disculpas por las críticas.
Cuándo un hombre no necesita ayuda
Un hombre suele sentirse agobiado cuando una mujer trata de alentarlo o ayudarlo a resolver un problema. Se siente como si ella no lo creyera capaz de manejar sus propios problemas. Puede sentirse controlado, como si ella lo tratara como a un niño, o sentir que ella quiere cambiarlo.
Esto no significa que un hombre no necesite un amor reconfortante. Las mujeres tienen que entender que lo alientan cuando se abstienen de ofrecer consejos no solicitados para resolver los problemas. Él necesita un apoyo afectuoso pero en una forma distinta de la que ella piensa. Al tratar de no corregir o de no mejorar a un hombre, la mujer lo esta alentando. Dar consejos puede resultar estimulante solo si él lo pide directamente.
Un hombre busca consejo o ayuda solo cuando ya ha hecho lo que puede hacer solo. Si recibe demasiada asistencia o demasiado pronto, perderá su sentido de poder y fuerza. Se torna perezoso o inseguro. Los hombres apoyan en forma instintiva a otro hombre ofreciendo consejos o ayuda solo si este ultimo lo pide específicamente.
Al enfrentar los problemas, un hombre sabe que primero debe avanzar cierta distancia solo, y luego, si necesita ayuda puede pedirla sin perder su fuerza, poder y dignidad. El hecho de ofrecer ayuda a un hombre en el momento equivocado podría muy bien ser tomado como un insulto.
Cuando un hombre esta cortando el pavo del día de Acción de Gracias y su pareja insiste en dar consejos sobre como y donde cortar, él siente su desconfianza. La rechaza y se decide a hacerlo a su manera. Por otra parte, si un hombre le ofrece ayuda a ella para cortar el pavo, esta se siente amada y cuidada.
Cuando una mujer sugiere que su marido siga el consejo de un experto, él puede sentirse ofendido. Recuerdo el caso de una mujer que me preguntaba porque su marido se enojaba tanto con ella. Me explicó que antes de tener relaciones sexuales le había preguntado a su marido si había revisado sus apuntes sobre una conferencia grabada por mí acerca de los secretos de tener una buena relación sexual. No se había dado cuenta de que era un insulto para él. Aunque él había apreciado las grabaciones, no quería que ella le dijera que hacer recordándole seguir mi consejo. ¡Quería que ella confiara en que él sabía que hacer!
Mientras los hombres quieren que se confíe en ellos, las mujeres quieren demostrar interés. Cuando un hombre le dice a una mujer: “¿Qué pasa querida?” Con una mirada de preocupación, ella se siente reconfortada por su interés. Cuando una mujer le dice a un hombre con la misma actitud: “¿Qué pasa querido?”, Él puede sentirse insultado o rechazado. Siente como si ella no confiara en su capacidad para manejar las cosas.
A un hombre le resulta muy difícil diferenciar entre empatía y conmiseración. Odia despertar lástima. Una mujer puede decir: “Lamento haberte lastimado”. Él dirá: “No era muy importante” y rechazará su apoyo. Por otra parte, a ella le encanta escucharlo decir: “Lo lamento, te lastimé”. Ella siente entonces que el se preocupa realmente. Los hombres tienen que encontrar la forma de demostrar interés, mientras que las mujeres tienen que encontrar la forma de demostrar confianza.
Demasiado interés resulta agobiante
Cuando me casé con Bonnie, la noche antes de dejar la ciudad para dar un seminario de fin de semana, ella me preguntó a que hora me levantaría. Luego me preguntó a que hora salía el avión. Luego hizo unos cálculos mentales y me advirtió que no tenía tiempo suficiente para tomar el avión. Ella pensó que me estaba apoyando, pero yo no lo sentí así. Me sentí ofendido. Hacía catorce años que viajaba por todo el mundo dando cursos, y nunca me había perdido un avión.
A la mañana siguiente, antes de irme, ella me hizo una serie de preguntas: “¿Tienes el pasaje? ¿Llevas tu billetera? ¿Tienes dinero suficiente? ¿Guardaste tus calcetines? ¿Sabes donde alojarte?” Pensaba que estaba demostrándome amor, pero yo sentí que desconfiaba de mí y me molestó. Finalmente le dije que apreciaba sus afectuosas intenciones pero que no me gustaba ser sobreprotegido de ese modo.
Le comunique que si ella quería sobreprotegerme debía hacerlo demostrándome un amor y una confianza incondicionales. Le dije: “Si pierdo el avión, no me digas, ‘Te lo dije’. Confía en que aprenderé la lección y haré los ajustes necesarios. Si olvido mi cepillo de dientes o mi equipo de afeitar, deja que yo me enfrente con el problema. No me los señales cuando llame”. Con el conocimiento de lo que yo quería, en lugar de lo que hubiera querido ella, le resultó más fácil tener éxito en su intención de apoyarme.
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Una vez, de viaje a Suecia para ofrecer mi seminario sobre relaciones, llamé a California desde Nueva York y le informé a Bonnie que había olvidado mi pasaporte en casa. Ella reaccionó entonces de forma muy afectuosa y hermosa. No me dio lecciones de cómo ser más responsable. En lugar de ello, se rió y dijo: “Oh Dios, John, te pasa cada cosa. ¿Qué harás?”
Le pedí que enviara un fax con mi pasaporte al consulado de Suecia y el problema estaría resuelto. Ella se mostró muy solidaria. Ni una sola vez sucumbió a la tentación de darme sermones sobre como ser mas precavido. Se mostró incluso orgullosa de mí por haber encontrado una solución para mi problema.



Lunes, 20 Abril, 2009 at 5:02 pm
[...] en Marte se callan no quiere decir nada, está pensando; en Venus se piensa hablando; en Marte no. ¿Cómo apoyarle eficazmente? No culpabilizar; no le des consejos si no los pide; no le compadezcas, rechazará el consuelo si se [...]
Lunes, 20 Abril, 2009 at 6:52 pm
[...] en Marte se callan no quiere decir nada, está pensando; en Venus se piensa hablando; en Marte no. ¿Cómo apoyarle eficazmente? No culpabilizar; no le des consejos si no los pide; no le compadezcas, rechazará el consuelo si se [...]