El alivio de conversar
Domingo, 22 Febrero, 2009
“Los hombres son de Marte, las mujeres de Venus” de John Gray
Seguimos con el 3º capítulo, dedicado a las distintas formas de enfrentarse al estrés y la tensión. En este post vemos como lo hacen las venusinas y como reaccionan los hombres. La necesidad de hablar propia de las venusinas pone nerviosos a los marcianos, pero como veremos más adelante en la aceptación mutua de estas diferencias radica la cuestión.
Cuando una mujer esta tensa siente instintivamente la necesidad de hablar de sus sentimientos y todos los problemas posibles asociados a dichos sentimientos. Cuando comienza a hablar no da prioridad a un problema en particular. Si se siente perturbada, esta perturbada por todo, lo grande y lo pequeño. No se preocupa de inmediato por encontrar soluciones para sus problemas, sino que busca alivio expresándose y a través de la comprensión de los demás. Al hablar en forma desordenada acerca de sus problemas, disminuye su perturbación.
Así como el hombre con estrés tiende a centrarse en un problema y olvidar los otros, una mujer con estrés tiende a explayarse y sentirse abrumada por todos los problemas. Se siente mejor al hablar de todos los problemas posibles sin centrarse en su solución. Al analizar sus sentimientos en este proceso, recaba mayor conocimiento acerca de lo que realmente la molesta y repentinamente ya no se siente tan agobiada.
Para sentirse mejor, las mujeres hablan de sus problemas pasados, futuros, potenciales e inclusive de sus problemas sin solución. Cuando más hablan y analizan, mejor se sienten. Así se comportan las mujeres. Esperar otra cosa equivale a negar el sentido de la personalidad de la mujer.
Cuando una mujer se siente abrumada encuentra alivio a través de la descripción verbal detallada de sus diversos problemas. Gradualmente, si siente que la escuchan, su tensión desaparece. Después de hablar de un tema, hará una pausa y pasará al siguiente. De esta manera continúa extendiéndose al hablar de los conflictos, las preocupaciones, los desencantos y las frustraciones. Estos temas no necesitan presentarse en orden especial y tienden a carecer de relaciones lógicas. Si siente que no es comprendida, su percepción puede llegar a ampliarse aun más y puede sentirse perturbada por un mayor número de problemas.
Así como un hombre que se encuentra metido en su cueva necesita pequeños problemas para distraerse, una mujer que no se siente escuchada necesitará, para sentir alivio, hablar acerca de otros problemas que son menos inmediatos. Para olvidar sus propios sentimientos dolorosos puede llegar a involucrarse emocionalmente en los problemas de los demás. Incluso, puede encontrar alivio analizando los problemas con sus amigos, parientes y socios. Ya sea que hable de sus problemas o de los problemas de los demás, dicha actitud constituye una reacción venusina natural y saludable frente al estrés.
Cómo reaccionan los hombres cuando las mujeres necesitan hablar
Cuando las mujeres hablan acerca de los problemas, los hombres habitualmente sienten rechazo. Un hombre supone que ella le esta hablando de sus problemas porque lo consideran responsable. Cuanto más problemas haya, más censurado se siente él. No se da cuenta de que ella habla para sentirse mejor. Un hombre no sabe que ella se sentiría satisfecha si el simplemente la escuchara.
Los marcianos hablan de los problemas solo por dos razones o bien para echarle la culpa a alguien o bien para buscar un consejo. Si una mujer se siente realmente perturbada, un hombre supone que le esta echando la culpa a él. Si parece menos perturbada, entonces supone que le esta pidiendo un consejo.
Si él supone que ella le esta pidiendo un consejo, adopta entonces su papel de “arréglalo-todo” para resolver sus problemas. Si supone que le esta echando la culpa a él, saca entonces a relucir su espada para protegerse del ataque. En ambos casos, le resulta difícil escuchar.
Si él ofrece soluciones para los problemas de ella, ella sigue hablando acerca de más problemas. Después de ofrecer dos o tres soluciones, él espera que ella se sienta mejor. Esto ocurre porque los marcianos se sienten mejor con las soluciones, siempre que hayan solicitado que se les ofrezca una solución. Cuando ella no se siente mejor, él siente que sus soluciones han sido rechazadas y no se siente apreciado.
Por otra parte, si el se siente atacado, comienza entonces a defenderse. Piensa que si se explica, ella dejara de echarle la culpa. Cuanto más se defiende, sin embargo, mas perturbada se siente ella. El no se da cuenta de que ella no necesita explicaciones, sino que él comprenda sus sentimientos y la deje hablar acerca de más problemas. Si él es razonable y escucha, unos momentos después de quejarse de él, ella cambiara de tema y hablará también de otros problemas.
Los hombres se sienten también particularmente frustrados cuando una mujer habla de problemas respecto de los cuales él nada puede hacer. Por ejemplo, cuando una mujer se encuentra tensa podría quejarse de lo siguiente:
- “No me pagan lo suficiente en el trabajo”
- “Mi tía Louise se esta enfermando cada vez más, cada año se enferma más”
- “Nuestra casa no es lo suficientemente grande”
- “Esta es una estación tan seca ¿cuándo volverá a llover?”
Una mujer puede hacer cualesquiera de los comentarios arriba mencionados como una manera de expresar sus preocupaciones, decepciones y frustraciones. Tal vez sepa que nada puede hacerse para resolver esos problemas, pero para encontrar alivio necesita hablar de ellos. Se siente apoyada si el que la escucha responde a su frustración y decepción. Sin embargo, puede llegar a frustrar a su pareja masculina a menos que este entienda que ella solo necesita hablar y luego se sentirá mejor.
Los hombres también se impacientan cuando las mujeres hablan de los problemas con lujo de detalles. Un hombre supone erróneamente que cuando una mujer habla así, dichos detalles resultan necesarios para que él encuentre una solución para sus problemas. Este lucha por encontrar su pertinencia y se torna impaciente. Nuevamente no se da cuenta de que ella no le esta pidiendo una solución sino su atención y comprensión.
Además, a un hombre le resulta difícil escuchar porque supone erróneamente que existe un orden lógico cuando en realidad ella pasa sin ton ni son de un problema a otro. Después de compartir tres o cuatro problemas, el se siente muy frustrado y confundido al tratar de relacionar lógicamente dichos problemas.
Otra razón por la que un hombre puede ofrecer resistencia a escuchar es su búsqueda de fundamento. No puede comenzar a formular su solución hasta que no sepa el resultado. Cuanto más detalles le ofrece ella, mas frustrado se siente él mientras escucha. Su frustración disminuye si puede recordar que ella se beneficia enormemente al hablar de los detalles. Si él logra recordar que hablar en detalle la hace sentir mejor, entonces puede relajarse. Así como un hombre se siente realizado al descubrir los detalles intrincados de la solución de un problema, una mujer se siente realizada al hablar de los detalles de sus propios problemas.
Una mujer puede facilitarle un poco las cosas a un hombre si le comunica de antemano al final de la historia y luego retrocede y le da los detalles. Evite mantenerlo en suspenso. Las mujeres gozan comúnmente con el suspenso, porque este le brinda más emoción al relato. Otra mujer puede apreciarlo, pero un hombre puede sentirse frustrado.
El grado en que el hombre no entiende a una mujer es el grado en que la rechazara cuando ella hable de sus problemas. A medida que un hombre aprende a satisfacer a una mujer y proporcionarle apoyo emocional, descubre que escuchar no es tan difícil. Más importante aun, si una mujer puede recordarle a un hombre que solo quiere hablar de sus problemas y que el no tiene que resolver ninguno de ellos, eso puede ayudar a relajarlo y a que él escuche.




Lunes, 20 Abril, 2009 at 5:02 pm
[...] etc. A ella le parece egoísmo ese leer el periódico o ese ver el fútbol gritando. Ante el stress ellas necesitan hablar y desahogarse contando lo que les ocurre, no necesitan soluciones, solo exponer sus preocupaciones [...]
Lunes, 20 Abril, 2009 at 6:45 pm
[...] etc. A ella le parece egoísmo ese leer el periódico o ese ver el fútbol gritando. Ante el stress ellas necesitan hablar y desahogarse contando lo que les ocurre, no necesitan soluciones, solo exponer sus preocupaciones [...]
Jueves, 13 Agosto, 2009 at 9:01 pm
ruertd