La cuenta emocional (y 2)

Martes, 9 diciembre, 2008

Terminamos ya con este tema que empezamos en “cometas en el cielo” y continuamos con “la cuenta emocional (1)”, donde vimos por qué las buenas relaciones humanas, y especialmente las más prolongadas -familia, trabajo, amistad, etc.- exigen ingresos continuos en eso que denominábamos “cuenta emocional”, por el desgaste de la vida diaria -goteo continuo de pérdidas y salidas-. Hoy nos planteamos esta pregunta: ¿Qué hacer cuando estamos en “números rojos”? Lo más práctico es salir cuanto antes de los números rojos y llegar pronto a niveles de cierta solvencia emocional en esa relación. ¿Cómo se hace esto? Veamos.

Habrá que tener pequeñas atenciones, por ejemplo; mostrar un mayor interés por él o ella, escucharla y comprenderle. Dedicarle más tiempo, y procurar ponerse más en su lugar. Hacerle sentir que se le acepta como es, que se le quiere ayudar a mejorar respetando lo más posible sus ideas y su personalidad.

Probablemente no logres mejoras rápidas ni espectaculares, porque quizá hay muchos números rojos y no somos capaces de hacer ingresos tan rápidamente: bien porque tenemos ingresos bajos (poco hábito de preocupación efectiva por los demás); o bien porque tenemos grandes y arraigados hábitos de gasto (por egoísmo, impaciencia, irascibilidad, susceptibilidad, distancia emocional, etc.); o bien porque somos de carácter cíclico o inestable, y hacemos grandes ingresos hoy pero mañana lo despilfarramos todo tontamente.

Lo peor es cuando, a veces, uno no sabe si está acertando o no, porque a lo mejor piensas que estás haciendo ingresos y resulta que estás haciendo una auténtica sangría en esa famosa cuenta… Por eso es importante considerar que en las relaciones humanas no basta con tratar a los demás como quisieras que te trataran a ti, porque quizá hay cosas que a ti te agradan y a esa otra persona no, o cosas que nosotros consideramos triviales pero que para ella son muy importantes.

Hay que asegurar, por ejemplo, que nuestros intentos de acercamiento no se produzcan en momentos inoportunos y generen nuevos rechazos. Y comprobar que no hay una profunda falta de comprensión mutua que haga que esa relación se esté construyendo sobre cimientos minados.

Otras veces, a lo mejor piensas que algo ha sido un error sin más trascendencia, y resulta que él, o ella, le dan una importancia enorme… Hay multitud de pequeños detalles que, aun siendo cosas objetivamente pequeñas, en la subjetividad emocional de la otra persona pueden ser llegar a ser muy grandes.

Pero, por fortuna, ese efecto, que observamos que se produce en sentido negativo ante pequeñas faltas de respeto o consideración, breves enfados, sencillas promesas incumplidas, etc., puede producirse igualmente en sentido positivo ante sencillas muestras de afecto, de reconocimiento, de deferencia, de lealtad, etc.

Todo lo que sea esforzarse por conocer y recordar esas cosas que cada uno valora de modo especial es verdadera muestra de buena convivencia para poder así hacerles la vida más agradable. Todo el mundo valora en mucho los detalles, entre otras cosas porque por lo general las personas suelen ser más sensibles de lo que aparentan.

Cfr. www.interrogantes.net

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